Cap. 015: "Punto Ciego"

El Caledonia navegaba sin contratiempos sobre las tranquilas aguas del cristalino mar, amparados en la luminosidad de la tarde que empezaba a caer ganaban distancia de sus perseguidores y se acercaban de a poco a su nuevo destino. Ojabart, la isla más distante del archipiélago donde se encontraba Serafia era poco visitada por la gente y nadie se atrevía a vivir allí. Incluso los animales parecían temer a aquella isla maldita.

--Capitán, no entiendo porque en este viejo mapa no aparece la mentada isla que buscamos--Dijo molesto As
--No la encontraras allí mi querido amigo, simplemente porque cuando se creo ese mapa esa isla no existía como es ahora--
--A que te refieres Silver?--Pregunto aún más intrigado As
--Lo que quiere decirte, es que en la época en que ese mapa se dibujo, la isla que ahora llaman Ojabart no era tal, si no que era parte de otra isla mucho más grande--Le dijo Mijok acercándose
--Así es--Agregó Silver--Ojabart es sólo una invención de los cartógrafos de los marines, aquel pedazo de tierra era conocido como "La Península de Punto Ciego"--
--No logro entender--Dijo As, molesto por no enterarse de que hablaban Silver y Mijok.
--Cuando la luna era más joven, y ni Silver ni yo sabíamos de navegar; existieron otros hombres que surcaron los mares e hicieron de el su territorio.--Dijo Mijok--En esa época el gobierno mundial era tan sólo un esbozo de lo que es ahora y las grandes naciones sólo se preocupaban de resguardar sus costas. En ese tiempo vivieron hombres más grandes que los de ahora y así como poder tenían, también eran devorados por la locura.--
--Oíste hablar de Barbarossa?--Pregunto Silver a As
--Sí, muchas veces. Decían que era tan poderoso que los mares se paralizaban al oír su voz--
--Bueno, lo que nadie cuenta o recuerda es que su maldad era mucho más grande que su poder. El viejo Barbarossa cuando se disponía a ocultar alguno de sus tesoros en una isla, elegía a 12 hombres de su tripulación para que le ayudasen; sin embargo una vez bajaban no se le volvía a ver--
--Por qué?--Pregunto As interesado
--Porque una vez que cumplían las ordenes de Barbarossa, este los ejecutaba uno a uno para asegurarse de que no seria traicionado. Y luego con sus cuerpos demarcaba el camino que le llevaría más tarde de vuelta a sus tesoros.--
--Pero y los demás, por qué no se amotinaban?--
--Nadie se atrevía, ya que decían que Barbarossa era el mismísimo demonio, y era tanto el miedo que le tenían que ni siquiera se atrevían a abandonar su tripulación--Termino de decir Silver
--Pero no era el diablo, digo, ya que esta muerto y vamos a su tumba no?--Volvió a decir As
--Eso es lo interesante--reflexiono Mijok--Dicen que cuando Barbarossa sintió cerca su muerte puso rumbo hasta este archipiélago, recalo cerca de Punto Ciego e hizo desembarcar a todos sus hombres. Traían con ellos el botín más grande que nadie recuerde. Luego de trece días una fuerte tormenta se desato, fuertes temblores azotaron a las islas y una gran ola se levanto contra esta península. Después de eso nunca más se supo de Barbarossa ni de su hombres, pero siempre se recordó que fue cerca de Punto Ciego donde se le vio por ultima vez--
--Y como es que ustedes saben eso?--Pregunto As
--Por que Silver y Mijok son más borrachos que yo--Grito Reyes desde el otro lado de la cubierta
--Que dices--Inquirió As
--Lo que oyes, que tu capitán y su segundo de abordo son más borrachos que yo. Sí no como podrían conocer todas esas viejas leyendas de bares?--
--El viejo Reyes tiene razón--Dijo sonriendo Silver--Aunque sólo en parte, ya que por las felices casualidades del destino pudimos comprobar que no todas eran simples historias--
--El tiempo que estuvimos perdidos--Continuo Mijok--Dimos con otra extraña isla muy lejos de aquí, donde al explorarla en busca de alimentos, encontramos lo que quedaba de uno de los entierros del gran Barbarossa. Supimos que era de él, por la cantidad de esqueletos que custodiaban una extraña abertura en la roca, pero sobre todo, por un elocuente párrafo escrito con sangre sobre una de las paredes de la bóveda. "Ya no queda más mundo para mí, he encontrado la ultima respuesta. El principio del fin Punto Ciego." --

As guardaba silencio expectante, Reyes se había acercado picado por la curiosidad, Mijok guardaba silencio como esperando permiso para continuar su relato y Silver miraba al sol ocultarse por el horizonte. Antes de que pudiesen continuar con la historia, One Piece los interrumpió:

--Silver, la cena ya esta lista. Roca ha preparado el salón como ordenaste--
--Muy bien--Contesto el capitán--Terminaremos las explicaciones después, ahora debemos comer y prepararnos para lo que enfrentaremos. Mijok, As, vengan conmigo--

Dicho esto salio con paso firme hacia las habitaciones del barco, caminaron hasta dar con un pequeño pasillo al cual daban cinco puertas. Silver se acerco a la primera y abriendo el candado que la cerraba, abrió la puerta lentamente. Allí, sentado sobre la cama estaba Rentarou Satsuma, el capitán de los marines. Al ver a Silver se puso de pie y espero algo confundido.

--Buenas tardes mi estimado amigo--Le dijo Silver--Espero que el sueño y el descanso hayan sido reconfortantes para vos--
--No podía esperar menos de vuestra hospitalidad capitán. Aunque debo reconocer que quizás sin los grilletes hubiese estado más a gusto--
--Ah!, ese es un detalle que no podía dejar pasar. Puesto que esa es la prueba de que es nuestro huésped forzado--
--Y a que se debe su visita?--Pregunto Rentarou
--Simplemente venía a invitarle a cenar. No quiero que se diga en el Grand Line que Silver no sabe tratar bien a sus invitados--
--Muchas gracias Capitán Silver--
--Pero quisiera pedirle un favor--Dijo--Es sobre un buen amigo suyo, quisiera que lo convenciera para que también nos acompañase--
--Amigo?--Dijo Rentarou extrañado
--Ya lo verá. Sigame--

Salieron de la habitación donde estaba Rentarou y caminaron de nuevo por el pasillo, al llegar hasta la ultima puerta los gritos y maldiciones de un hombre pudieron oírse. Silver se acerco a la puerta de donde provenían y quitandole el candado abrió también la puerta. La habitación era un desastre, todos los muebles que la adornaban yacían ahora por el suelo, de pie al fondo del cuarto, Fletcher jadeaba de ira. Al ver a Silver frente a él, se le abalanzo intentando golpearlo, pero un ágil As se lo impidió, interponiéndose entre su capitán y el agresor, de un certero golpe de puño lo mando de vuelta al fondo de la habitación.

--Malditos piratas!!. Dejad que me defienda por lo menos y veréis lo que un verdadero hombre puede hacer!!--Grito Fletcher
--Palabras muy grandes para un hombre tan pequeño--Observo Silver
--No te burles de mí, perro maldito!! Acércate y verás lo que este pequeño puede hacer!!--
--No te enseñaron modales en la marina mocoso??--Silver parecía disfrutar del dialogo
--Que sabes de modales tú, pirata de pacotilla--Fletcher estaba rojo de ira, gritaba con tanta fuerza que parecía que iba a reventar.
--Bueno, quizás a él si le hables con más respeto--Dijo Silver y se hizo a un lado, detrás de él estaba Rentarou. Al verlo Fletcher dejo de gritar, camino hasta él y le dijo:
--Esta bien señor? Pensé que estos bastardos lo habían asesinado--
--No te preocupes Fletcher, estoy bien. Silver o sus hombres jamás serian capaces de hacernos daño--
--Pero señor, ese maldito capitán pirata os golpeo por la espalda, y luego me dejo inconsciente a mí. Qué quieren de nosotros si no torturarnos?--
--No sé que es lo que pretenden. Pero de una cosa estoy seguro, debemos estar tranquilos--

Fletcher guardo silencio después de escuchar las palabras de su capitán. Sí el había aceptado las condiciones de sus captores entonces él no podría hacer nada al respecto. Bajo la mirada y dijo:
--A sus ordenes capitán--
--Bien. ahora que se han puesto de acuerdo, porque no nos acompañan a comer, la cena se enfría--Dijo Silver con una sonrisa.
Fletcher miró a Rentarou y este le indico que no temiera con una movimiento de cabeza. Salieron pues al pasillo y luego a la cubierta. Una vez allí Silver ordeno que les quitasen los grilletes, porque ya estaban entre caballeros. Hecho esto entraron al salón del Caledonia, donde una mesa prodiga en manjares se disponía ante ellos. Se sentaron y una vez estuvieron servidos los platos se dispusieron a comer. Fletcher miraba desconfiado el gran trozo de carne que tenia puesto en frente, tampoco le daba mucha confianza la jarra de cerveza que espumeante invitaba a beberla. Debe ser una trampa, pensaba. Entonces, Reyes estiro su brazo, cogió la jarra y se la bebió de un trago.

--Si pensabas que podía estar envenenada te equivocaste, al contrario estaba deliciosa--Le dijo
--Reyes, no seas mal educado--Lo reprendió One Piece, luego volvió a llenar la jarra de Fletcher
--No tema señor teniente, nadie en este barco desea su muerte. Si lo hemos invitado forzadamente a venir, es para que sea junto a su capitán uno de los testigos del descubrimiento que haremos--Le dijo Silver en un tono calmo
--Descubrimiento--Dijo asustado Rentarou
--Sí, descubrimiento--Repitió Silver--Hemos encontrado el verdadero camino al tesoro de Roger--
--Y entonces, para que nos quieren a nosotros--Pregunto un interesado Fletcher--Nosotros somos marines--
--Exacto!!--Le dijo Silver--Y son quienes presenciarán el resurgimiento de una época--
Fletcher no entendía nada, a que se referían esos hombres. Rentarou bajo la mirada y sintió un poco de pena, desde un principio pensó que su secuestro por parte de Silver significaba su re-admisión en la banda, pero ahora lo escuchaba decir que era para que testificará su descubrimiento. Volvió a levantar la vista y vio como el capitán de los Outlaws tenía aquella sonrisa misteriosa. Como si le hablase directamente en la mente le oyó decir "No desesperes, todo a su tiempo", y se tranquilizo. Ahora debían concentrarse en lo que estaba tramando Silver ya que quisieran o no, el y Fletcher tendrían que ayudarles.

--Capitán, y que sucedió después?--Pregunto As para que Silver acabará la historia.
--Pues que después de mucho investigar y navegar, Mijok y yo resolvimos el misterio de Punto Ciego--
--Claro, supimos que se refería a una antigua península.--
--Y es así que hoy nos encaminamos hasta allí--
--Pero que hay allí--Pregunto Roca interesado
--Allí esta la supuesta tumba de Barbarossa--Dijo Mijok--Pero mi capitán y yo pensamos que hay algo más--
--El que?--Preguntaron los demás al unísono
--Eso lo sabremos pronto--Dijo en su habitual tono de misterio Mijok.

Al terminar la cena Silver salió junto a los demás a cubierta. Fletcher y Rentarou se comprometían a no intentar escapar durante la noche y ha seguirlos hasta la famosa isla a cambio de no ser asesinados. Como un pacto de buena fe el capitán les concedió el que no fuesen engrillados y les dio plena libertad de movimientos, eso sí, siempre escoltados por alguno de los miembros de la tripulación. La noche estaba fría y una extraña sensación invadía el espacio. La Luna estaba alta, pero un extraño halo rojo no presagiaba lo mejor. Reyes y Roca, dos bebedores supersticiosos, hicieron signos sobre sus pechos y a la vez que daban vueltas sobre sí mismos repetían una extraña frase. Silver los miro hacer, suspiro y luego dijo:

--Roca y Reyes a la guardia. Los demás a dormir, mañana será un largo día--

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--Almirante, malas noticias!!--Dijo el grumete mientras hacia el saludo militar
--Que puede ser más malo que esto?--Pregunto algo ofuscada la almirante Alira
--La patrulla del capitán Rentarou ha sido burlada por los Outlaws, se han escapado--
--Maldición, y donde están ahora?--
--Los están remolcando hacia aquí, no tienen bajas..--
--Que alivio, no resistiría saber que se han perdido más hombres--Dijo aliviada Alira
--Sin embargo, el capitán Rentarou y el teniente Fletcher han sido tomados como prisioneros--Termino de decir el grumete
--Queee!!??--Pregunto Alira--Como ha sucedido eso??--
--No lo sabemos exactamente, pero es lo que han informado los hombres del capitán Rentarou--

Era lo que faltaba, justo ahora que Ramsus se marchaba, Silver y sus hombres se lograban escapar y más encima se llevaban de prisionero a un oficial de la marina, pero para qué?. No entendía que pretendían los Outlaws haciendo semejante movimiento. Sin embargo, ella sabia a donde se dirigían. El problema es que debía esperar por ordenes del cuartel general. No importa, se dijo, esperare cerca de la isla a la que se dirigen, quiero ver que es lo que están tramando.