Cap. 17: "Palacio Subterráneo"
La escalera de piedras no era un buen lugar para lanzarse cosas, sin embargo Rentarou y Roca no parecían darse cuenta de eso. Animados quizás por el miedo, jugaban con los cráneos que encontraban por el camino. Silver los llamó al orden y ellos obedecieron. Una mirada de reproche pudo verse en los ojos de Fletcher, con respecto a la actitud de su capitán, pero al final no dijo nada. Seguían avanzando uno tras otro y el camino parecía no terminar. De cuando en cuando, una pequeña brisa que venía del interior hacía temblar a la débil llama sostenida por Mijok. La oscuridad reinante amenazaba con tragárselos de un sólo bocado y sí así era sólo les quedaría seguir avanzando. As calculaba el tiempo que llevaban allí mentalmente, sí no se equivocaba llevaban alrededor de cuarenta minutos caminando y un montón de peldaños descendidos. Roca murmuraba extrañas frases y los demás sabían que era un especie de oración, Mijok maldecía una vez más a su pequeña antorcha y Silver seguía ordenando que avanzaran. De pronto un movimiento extraño sobre sus cabezas, semejante al batir de alas hizo que se sobresaltaran, al mismo tiempo, el piso dejo de ser escalones para dar paso a una superficie lisa y más amplia que el estrecho cajón de escaleras por el que venían caminando. Mijok movió lo que quedaba de antorcha y pudieron ver un techo alto, de roca, del cual pendían cientos de ojitos que les miraban atentamente.
--Murciélagos--Dijo Fletcher
--Malditos
ratones con alas, asquerosas bestiecillas--Grito furioso Roca
El eco de su voz se repitió en la lejanía, estaban en un lugar más amplio ciertamente, pero ¿que lugar era?. La luz de la antorcha ya se acababa y no lograban determinar bien en que lugar se encontraban. Hasta que Rentarou observo que en una de las paredes cercanas a la salida de la escalera había una especie de antorcha. Mijok camino hacia allí con su tea que se extinguía y cual seria su alegría al encontrar lo que Rentarou había visto. Sin esperar más hundió su débil llama en aquella antorcha y una potente luz ilumino el lugar. Con la mayor visibilidad que consiguieron, lograron ver que más adelante y al frente habían más antorchas que pendían de las murallas de piedra. Una a una fueron encendidas y cuando terminaron, pudieron por fin ver lo que antes ignoraban. Allí, en aquel pedazo de tierra olvidado por el hombre, quien sabe cuantos metros bajo el nivel de la superficie y quizás cuantos más bajo el nivel del mar, estaba lo que parecía ser el salón de piedra que jamás habían visto. Unas altas e imponentes paredes franqueaban el lugar y la disposición de cada una de las antorchas producía un inquietante efecto de luces y sombras, que parecían proyectarse sobre algunas de las lisas paredes, donde Roca creyó ver a un diablillo danzando. Ciertamente era un lugar imponente.
--¿Qué es todo esto
Silver?--Pregunto Rentarou
--Supongo que una especie de
caverna.--Dijo Silver--Aunque dudo mucho que sea natural--
--Pero
definitivamente esto no fue construido por humanos--Agrego As
--Sea
quien sea que haya construido esto, sabía que era lo que estaba
haciendo--Gruño Mijok
--Miren allí--Indico Fletcher
Sobre uno de los muros más alejados de donde ellos estaban podía verse una mancha oscura. Al fijar bien la vista, la mancha adquiría forma y se podía ver que era un puerta. Se acercaron entonces hasta ella, no parecía ser nada especial, sin embargo As reparó en el detalle de que la puerta se ajustaba perfectamente al espacio que protegía en esa especie de bóveda subterránea, como si hubiese sido parte de la pared. Silver miraba una y otra vez la puerta, mientras Mijok y los demás intentaban dar con la manera de abrirla. Sin embargo era imposible, no había forma de hacer que cediera.
--Es inútil
capitán. No hay manera de hacer que se abra--Decía un desanimado As
--Que fiasco--Murmuraba Fletcher--Venir hasta aquí para nada--
--A lo mejor si te estrellamos contra ella se abre de
inmediato--Le ofreció un mosqueado Mijok
--Debe haber alguna
manera, yo quiero saber que hay tras esa puerta--Decía un
entusiasmado Rentarou
--Veo que Barbarossa sabía como hacer
puertas seguras--Dijo en voz alta Roca
Entonces, lo impensado sucedió. Un gran ruido volvió a sentirse, como si un ser inmenso se hubiera despertado en la distancia. Los murciélagos en las alturas de la caverna se alborotaron y abandonando sus lugares empezaron a revolotear por todos lados. Una ráfaga de viento fuerte amenazo con apagar las antorchas y lentamente casi como quejándose las puertas empezaron a abrirse. Ante la sorpresa de todos y luego de unos segundos estaban completamente separadas y dejaban ver una nueva oscuridad interminable. Se miraron sorprendidos y Roca volvió a hacer sus gestos y oraciones. Mijok cogió una de las antorchas y adelantándose dio unos pasos al interior del nuevo recinto. Cuando la luz disipo las sombras la sorpresa del grupo fue mayor, allí ante ellos, se extendía un angosto corredor que conducía a otro lugar aún indeterminado. A cada lado de aquella especie de acera se apostaban dos grandes vacíos, insondables profundidades desde las que venía el rumor húmedo de una suave brisa.
--Voy a tirar
una piedra para ver cuan profundo es--Dijo As
--¡Detente!--Grito
Roca--No hagas eso. Puedes despertar a lo que sea que haya a abajo--
Todos se volvieron a mirar a Roca. Qué estaba diciendo?. Quisieron preguntarle, pero este ya estaba otra vez con su rutina de plegarias y gestos. Silver suspiro, observo la distancia y luego ordeno seguir avanzando. Eso sí, con mucho cuidado, no quería que nadie cayese por las orillas de aquella calzada. Iniciaron la marcha, pero esta vez variaron las posiciones, excepto por Roca que marchaba justo al centro del grupo. A cada paso que daban estaban más alertas, esperando escuchar cualquier sonido, evitando dar un mal paso. Al cabo de un rato que pareció eterno llegaron por fin hasta otra especie de puerta. Habían cruzado una larga plataforma, similar a un puente de piedra, que unía el gran recinto con esa nueva puerta. Sin esperar a una orden, Mijok la abrió de una violenta patada, tras él entro todo el grupo y lo que vieron allí los sorprendió más que todo lo demás. Era una especie de salón al que habían llegado, al centro se mantenía una pequeña senda y a cada lado de esta montones y montones de tesoros inundaban el lugar, desde cofres repletos a reventar de doblones de oro, sacos con joyas y piedras preciosas, esculturas completas de oro, ópalos, ónices, rubíes, zafiros. Habían allí tal cantidad de tesoros, que ninguno jamás podría haber imaginado tal cantidad de riquezas. A donde mirasen se podían ver artículos extraños y valiosos, era ese el tesoro incalculable de Barbarossa. Fletcher no podía creer lo que veía, Roca había dejado de santiguarse, As le indicaba a Rentarou unas bolsas que llevaban impreso el símbolo de los marines y que yacían allí repletas de oro; mientras Mijok no daba crédito a lo que estaba viendo. Silver, de pie justo al final de aquel salón del tesoro observaba una gran mesa.
--Muchachos, vean esto!!--Grito
Todos se acercaron hasta donde estaba, al llegar pudieron ver la mesa, pero lo más sorprendente era que ocupando cada uno de los lugares estaban perfectamente sentados diez esqueletos. Cada uno ocupando un puesto en aquella macabra mesa, a la cabeza de la cual, un cuerpo bañado en oro presidia el banquete. Vestía los atuendos de un capitán, pero su horrible expresión aturdía los sentidos de quien lo observara. En el otro lado de la mesa, había un puesto vació.
--Ocho, nueve, diez--Los
termino de contar As--más los dos que encontramos afuera son doce--
--¿Que quieres decir?--Le pregunto Fletcher
--Que sólo son
doce y supuestamente eran trece los últimos que acompañaron a
Barbarossa, o no capitán?--
--Es lo que parecían decir las
señales. Sin embargo, hay algo que no entiendo aún--
--¿El
puesto vació?--Pregunto Roca
--Eso, y que no veo por ninguna
parte lo que vinimos a buscar--Le contesto Silver
Que era lo que buscaban. De verdad que hasta ahora nadie parecía saber exactamente que era lo que estaban buscando. Nadie en el grupo lo había mencionado y al parecer a ninguno le importaba tampoco. Rentarou se acerco hasta donde estaba Silver y le dijo:
--Es
cierto, hasta ahora no nos has dicho que es lo que buscas aquí.--
--Busco el camino perdido y real hasta el tesoro definitivo--Le
respondió con calma Silver
--Y eso sería exactamente?--Volvió
a preguntar Rentarou
--Cuando lo encontremos lo sabremos--Le dijo
encogiendose de hombros Silver
Fletcher y As no escucharon la conversación, estaban más preocupados de resolver el asunto relacionado al número de piratas, mientras Mijok miraba y miraba la cara del tipo bañado en oro, a él parecía no afectarle aquella horrible expresión. Llevaban un buen rato tratando de encontrar lo que no sabían que buscaban, miraban por todos lados y no había nada que pareciese de demasiada importancia. A pesar de que un tipo bañado en oro, con una expresión horripilante no era algo que se viese todos los días, sin embargo allí no parecía tener mayor relevancia.
--Ya sé--Exclamo As--Y que tal sí ese puesto vació es para el que logre llegar hasta aquí?--
Todos lo miraron. La teoría de As tenía sentido.
--Pero y si el que
se sienta termina como los otros diez que están allí--Dijo Fletcher
--Eso también es posible. Pero yo no he dicho en ningún momento
que nos sentemos--Le respondió As
--Y el tipo cubierto de
oro--Dijo Mijok--Que tiene que ver en todo esto?--
--No sé. Ese
debe ser Barbarossa seguro--Volvió a decir As
--Ya, y según tú,
como le hizo para vertirse oro encima y él solito?--
--Y yo que
sé, preguntale a Silver--Termino de decir algo mosqueado As
--Basta. No es necesario que se peleen. Lo único que puedo
corregir a lo que ha dicho As es que este no es Barbarossa--Dijo
Silver indicando al tipo bañado en oro
--Y quien demonios es
entonces?--Dijo Rentarou picado por la curiosidad--Y como es que lo
sabes?--Agregó
--No sé quien sea el tipo de la cabecera, pero
sé que no es Barbarossa porque el famoso capitán esta allí--
Silver indicaba un punto un poco más atrás de la gran mesa. Allí, sobre un trono de oro y piedras preciosas descansaba la figura de un hombre grande. A pesar del paso del tiempo se conservaba muy bien la figura que lo representaba. Sentado en una posición majestuosa, sostenía en una de sus manos una esfera oscura y en la otra, que descansaba junto a una gran espada, había un gran rollo de pergamino.
--Bonita estatua, si señor--Dijo Roca mirando al
trono de Barbarossa
--Pero sólo a esta distancia se distingue
bien lo que es--Decía Fletcher--Desde allí parecía un hombre
real--
--Y entonces, este era Barbarossa?--Preguntaba Rentarou
--Puf, da más miedo el que esta allí atrás sentado--Rezongaba
Mijok
Silver se acerco a examinar el trono. Ciertamente la escultura estaba demasiado bien hecha, ya que representaba fielmente todos y cada uno de los detalles del hombre que debía haber sido Barbarossa. Incluso, los cabellos de su cabeza tenían una perfección endemoniada. Y aquella mirada perdida y de roca aún parecía ser amenazante. Silver cogió el rollo de pergamino de una de las manos y con cuidado lo extendió y leyó en voz alta:
"Solo oscuridad rodea al que busca lo que esta prohibido a los mortales, la riqueza y el poder no son nada comparados a la inmensidad y omnipresencia que consigue el que busca saber. Mas el costo del conocimiento es mucho más alto incluso de lo que se puede imaginar. Una vida sin vida y un deambular eternamente sin poder volver. El descanso esta prohibido al que osa cruzar la puerta. Los dioses antiguos esperan más allá de las brillantes constelaciones, al que usa sus ojos o sus manos. Frialdad de piedra y horrores interminables, a quienes como yo anhelen lo que olvidaron nuestros padres"
Nadie parecía entender lo que acababa de leer Silver, que era lo que quería decir todo eso?. Se suponía que Barbarossa había sido el más desalmado entre los desalmados, el hombre más cruel que recordasen las crónicas. Entonces, que quería decir todo eso de poderes superiores y sabiduría?. Sin embargo el capitán parecía entenderlo todo. Decidido volvió a enrollar el pergamino y lo guardo en un bolsillo de su chaqueta. Luego se acerco hasta la estatua y cogió la esfera que esta tenía en su otra mano. La miró un momento y luego la envolvió en un pedazo de tela, para luego guardarla en otro de sus bolsillos. Ante la sorpresa del resto, que no atinaban a decir ni hacer nada sólo les dijo:
--Bueno, es todo. Nos vamos?--
Rentarou y Fletcher no podían creer todo eso. Habían ido hasta allí sólo para llevarse un trozo de papel y una esfera negra sin valor aparente. De verdad que Silver buscaba cosas bastante extrañas. Y todo el rollo ese de la maldad y atrocidades que cometía Barbarossa?. Era sólo una historia para mantenerlos asustados?. No podía ser. Iban a protestar, a preguntar, querían saber más de todo eso, pero entonces algo sucedió.
--Lo sabía--Dijo Silver--Atentos todos, ya vienen—
