Cap. 22 " En Atonar"
Cuando abrió los ojos esa mañana, unos tímidos rayos de sol le acariciaban el rostro; estiro los brazos y se desperezo dando un ultimo bostezo, se disponía a salir de su camarote cuando unos golpes sobre su puerta lo hicieron detenerse.
--Capitán, capitán!!, Atonar!!, la isla de Atonar ya esta a la vista!!--
Definitivamente la idea de Rentarou de navegar durante la noche estaba dando resultados. Habían logrado llegar a Atonar antes de los presupuestado y como dijera Eratia, se aseguraban con ese método de encuentros indeseables durante el viaje. Silver se puso la chaqueta de capitán sobre los hombros y abrió la puerta. Toda su tripulación lo esperaba en formación ante la puerta y aquella visión le recordó una antigua postal de otro barco. Los miro a todos uno a uno, suspiro, miró hacia la isla que poco a poco crecía a medida que se acercaban y por fin dijo:
--Esta isla es de suma importancia en este viaje, ya que es el lugar donde un antiguo misterio relacionado a nuestra búsqueda se oculta. Además si mis informaciones son correctas--Dijo mirando a Rentarou--En esta isla no deberían haber marines, no por lo menos establecidos en una base. Así que nuestra visita a Atonar no podría salir mal.--
--Y
quien desembarcará capitán--Pregunto One Piece
--Reyes y Roca
tienen permiso para bajar, pueden ir a pasear por la ciudad de
Atonar, aunque seguro que sólo se dedicaran a conocer los barriles
de cerveza y ron de sus bares y tabernas--Dijo Silver, mientras los
aludidos daban grititos de alegría.--Rentarou y As vendrán conmigo
y Mijok junto a One Piece se quedarán en el barco--
--Y que hay
de mí?--Pregunto Seastone
--Tu puedes venir, o si prefieres
quedarte en el barco, o si no acompañar a Eratia, ya sabes, él no
esta bajo mis ordenes pero si puedo asignarte a ti como su apoyo si
desea descender en esta isla--
Una vez comunicadas las ordenes echaron un bote al agua, y se alejaron del Caledonia, de pie sobre la cubierta Mijok le daba ordenes de estar atentos a Rentarou y As, mientras que Reyes y Roca se retaban a un duelo de quien bebería más ron y cerveza. Silver guardaba silencio y miraba la caleta de Atonar a la que se acercaban, cuanto tiempo hacia desde que había estado allí. Sacudió la cabeza como intentando alejar un mal pensamiento y sin darse cuenta ya estaban en las tierras de Atonar. Una vez que aseguraron el bote dio las ultimas ordenes:
--Roca, Reyes y Flaunder, si bien les dí permiso para visitar los bares, lo que espero es que como buenos borrachines además de abrir sus bocotas para beber, abran también las orejas y presten atención a cualquier rumor que escuchen en los lugares a los que van, y ojo, espero que traigan información de calidad, entendido?--
--Sí
señor capitán Silver--Dijo Roca
--Como digas Silver,
hic...--Agrego Reyes
--Guau, Guau!--dijo Flaunder
Y dicho esto se marcharon. Silver los miro alejarse y cuando ya estaban bastante lejos echo a andar. As y Rentarou le siguieron, aún no sabían que era lo que Silver buscaba allí, él tampoco les había dicho nada. Caminaron junto a él a través de la ciudad; a pesar de ser una isla tan alejada no parecía que Atonar fuese una ciudad retrasada en cuanto a la modernidad. Grandes casas de varios pisos se levantaban en sus calles principales, habían muchas tiendas y gente de distintos lugares se daba cita allí, era por cierto un punto importante para el comercio. Además un gran edificio llamo la atención de As y Rentarou, una gran construcción de piedra, con infinidad de ventanas y de la que entraba y salia un montón de gente.
--Que lugar es ese, Silver?--Pregunto As
--Ese
lugar mi querido amigo, es una Academia--Le respondió Silver
--Y
que diablos es una Academia?--Pregunto Rentarou
--Una Academia es
un lugar donde puedes acudir a aprender sobre ciertas cosas, acudes
diariamente y adquieres conocimientos; desde cuando esta allí ese
edificio, lo desconozco; así como quien fue el que tuvo la
ocurrencia de traer dicha costumbre hasta aquí. Dicen que es una
idea tomada de tierras más allá del mar, pero eso no es importante
ahora. Vamos--
Y dicho esto se encamino hacia la entrada del lugar. Mezclados entre la gente nadie reparaba en su presencia, todos estaban allí ya para estudiar o simplemente para saciar la curiosidad que les producía el hecho de que existiese un lugar donde se enseñaba sobre algo. As y Rentarou estaban sorprendidos, sin embargo Silver no parecía ajeno a todo aquello, caminaba por allí como si ya hubiese estado antes en aquel lugar. Cruzaron unos cuantos patios, atravesaron un montón de pasillos finamente adornados, hasta que llegaron al frontis de otra imponente construcción.
--Esta
es la biblioteca de la Academia de Atonar--Dijo Silver
--Biblioteca?--repitió As confundido--Y para que estamos aquí?--
--Para recoger algo de información--Respondió Silver
Entraron, una vez cruzaron la puerta el asombro de As y de Rentarou fue aún mayor, allí tras el umbral se escondía la infraestructura más asombrosa que jamás habían visto. Una suerte de gran bóveda de piedra circular se extendía sobre y bajo el suelo, un montón de niveles tanto hacia arriba como abajo completaban aquel gigantesco lugar, en cada una de las paredes miles y miles de libros se apilaban ordenados y multitud de personas pululaban por la infinita cantidad de niveles que componían aquella inmensa biblioteca. Una suerte de plataforma; que asemejaba más a un camino, servía para ir entre niveles, ya que dicha vía rodeaba toda la estructura de arriba hasta abajo, imitando un espiral perfecto, como el caparazón del caracol.
--Bien amigos, es hora de buscar--Dijo Silver
Rentarou y As estaban atónitos, jamás pensaron que semejante lugar existiese, ambos habían oído de bibliotecas inmensas y sin ir más lejos, ambos conocían bastantes bibliotecas, sin embargo ese lugar, ese lugar era el templo del conocimiento del que alguna vez oyeron hablar.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Aún contrariado por la noticia el profesor buscaba entre los cajones de su escritorio, sabía que estaba guardado allí, en la seguridad de su oficina. Era imposible que alguien como aquel sujeto supiese de su existencia, más cuando el único documento que hablaba sobre ello estaba en su poder. Luego de unos momentos por fin dio con lo que buscaba, un pequeño trozo de pergamino, guardado entre dos finos cristales para evitar su deterioro. Lo saco con sumo cuidado y poniéndolo sobre la mesa acerco una pequeña lampara y una lupa, esperaba que lo que aquél sujeto le decía en su carta no fuera cierto, busco infructuosamente, miró una y otra vez el trozo de pergamino y cuando parecía que sus miedos no se comprobarían, allí, en un rincón del escrito, podían observarse las señas que le indicara quien había escrito la carta, tres extraños símbolos mezclados con la escritura, unas coordenadas y una nombre Atonar...
