Cap.23 "Tras la Puerta"

Cuando ya alcanzaban la base de aquel monumental edificio y luego de que Rentarou y As casi se enfrascaran en una discusión, Silver miró con alegría una gran estantería que marcaba el final del camino. En ese lugar donde estaban sólo ellos tres estaba oculta la respuesta que venían a buscar.

--Que estamos buscando capitán—Pregunto As
--Un libro—dijo Silver—Estamos buscando un libro.—

As y Rentarou se miraron extrañados, a lo mejor Silver se había vuelto loco luego de dar tantas vueltas, o quizás la edad le estaba afectando de verdad; allí donde estaban lo que más había eran libros y Silver tan tranquilamente les decía que eso era lo que iban a buscar.

--¿Por qué la sorpresa muchachos?—Pregunto extrañado el capitán
--No es evidente. Bajamos un montón de pisos rodeados y rodeados de libros y al llegar aquí nos revela que lo que tanto buscamos es un libro—Dijo molesto As
--Eso, si por lo menos nos dijese de que tipo de libro se trata—agrego Rentarou
--Ah... Tienen razón. Perdón por mi descortesía.—Se disculpo Silver—El libro que buscamos es uno que no se puede leer.—

Rentarou y As se miraron extrañados, definitivamente su capitán parecía querer burlarse de ellos. Iban a protestar pero este con un gesto de la mano los hizo callar. Luego camino hasta la estantería más lejana y se puso a examinar los volúmenes que allí había. Recorrió con los dedos los lomos de aquellos innumerables tomos, leyó sus títulos en silencio bajo la atenta mirada de sus nakamas, quienes seguían sin entender. Paso por sobre los "Tratados de Antiguas Razas" de Mingorat, y se detuvo un momento al encontrar una copia del "Bestias Antiguas" de Al Haz Azrel, siguió con su búsqueda hasta que encontró un titulo extraño: "Falsa Gloria". Miró a sus compañeros y estos pudieron ver un gesto de triunfo en su rostro.

--Amigos he encontrado lo que buscábamos—dijo

Y dicho esto empujo el libro del extraño título por el lomo; este se deslizo dentro de la estantería hasta que un pequeño ruido semejante a un click se dejo oír. Luego un silencio largo, como si todo el mundo hubiese quedado privado de sus sonidos y cuando ya parecía que nada sucedería una pequeña brisa con olor a encierro se dejo sentir, poco a poco empezó a soplar, hasta que se convirtió en un chiflón. Silver impasible, los ojos cerrados apretaba aún más en su mano la extraña esfera, As miraba a todos lados y Rentarou sólo observaba a Silver que parecía aún más tranquilo a cada segundo. Al mirar tras de Silver, Rentarou y As pudieron ver que uno de los estantes se había corrido lentamente y que tras él, enclavada contra el muro de piedra, aparecía el marco de una puerta; sobre ella escritos en un antiguo idioma una frase.

--¿Qué demonios es eso?—Pregunto As señalando la puerta
--Esa mi amigo, es la puerta que buscábamos—Respondió Silver
--¿Y a donde lleva?—Pregunto curioso Rentarou
--A la siguiente pieza en el puzzle de Barbarossa—Le contesto el capitán

La puerta en cuestión estaba fuertemente cerrada, y no se veían por ningún lugar ni aldabas, ni cerraduras ni ningún mecanismo que permitiese abrirla. Silver se acercó hasta ella y la examino. Tanto As como Rentarou seguian sin entender, como era posible que en ese inmenso lugar nadie hubiese reparado jamás en aquel libro y en las cosas que sucedían si se le tocaba. Como leyéndoles la mente Silver dijo:

--Nadie viene nunca hasta la base de la biblioteca de Atonar, tienen miedo; tienen miedo de los espíritus que recorren esta planta. Por eso sabía que después de tanto tiempo, esta puerta seguiría tal como esa vez y que estaría tan cerrada como hasta ahora—

--"Quid sitis hue tendas desunt si forte liquores peregredere aeternas divas paravit aquas"—Leyó la inscripción Rentarou
--Qué quiere decir eso Silver—Pregunto As quien recién repara en la escritura
--"Tu que tienes sed ven aquí. Si por azar faltan las ondas ha dispuesto la diosa las aguas eternas"—
--Y desde cuando sabes otros idiomas—Le preguntaron
--Eso es una larga historia que ya a su tiempo sabrán, ahora señores ¿están listos?—

Dicho esto Silver empujo una de las maderas de la puerta, otro sonido sordo se dejo oír en la distancia y como por arte de magia apareció ante ellos una pequeño receptáculo, el cual se encontraba justo al lado de la puerta. Silver deposito en el la esfera que llevaba en su mano y aguardo. Al cabo de unos segundos esta empezó a abrirse dejando tras de sí la más profunda de las oscuridades. Silver cogió de nuevo la esfera y echando una mirada al interior dijo en voz alta:

--Entonces, quien vendrá conmigo hasta donde la luz indica el camino—y entro

Rentarou y As se miraron extrañados otra vez, algo raro le sucedía a su capitán, parecía como si estuviese poseído, sin embargo ellos habían aceptado seguirle a donde fuese y este era uno de esos momentos. Sin decir nada entraron tras él a la oscuridad y acto seguido la puerta se cerro tras ellos.

Corrió incesante hasta su habitación, cogió una maleta y puso en ella la mayor cantidad de ropa que encontró, guardo también unos documentos y por si acaso escondió allí también un arma. Su asistente llegó corriendo tras él, no entendía la reacción de su maestro. Este al verle le ordeno que se apresurara a conseguirle un barco rápido, uno que lo llevase lo antes posible hasta Atonar. Porque esta repentina necesidad de llegar allí. Todo estaba en la carta que recibiese esa mañana, todo estaba contenido allí y si no se apresuraba, aquel hombre conseguiría lo que por tanto tiempo él le había negado, y si eso sucedía, nada bueno le esperaba al resto del mundo. Cerró los ojos un momento y recordó el día en que le conoció, un simple muchacho ávido de sabiduría, con un espíritu hambriento de conocimiento, pero con una bondad inmensa. Sin embargo, algo le había cambiado, algo había hecho que en su corazón surgiera un hambre mucho más grande. Y ahora él había vuelto, pues había recordado que era lo que buscaba cuando se embarco en ese viaje, aquel viaje del que jamás debió volver. En parte lo que sucedía era culpa del viejo maestro, y ahora debía solucionarlo.

--Deprisa, antes de que Atonar haga honor a su nombre—