Cap. 25 "Encontrados"
El imponente navío de los marines se acercaba gallardo hasta las costas de Atonar, de pie sobre el castillo de mando el orgulloso capitán se impacientaba por lo lento del proceso; maldita tormenta; penso, si creyese lo que hablaban sus hombres eso era un mal presagio, pero él no era ese tipo de personas, él era un oficial de la honorable fuerza mundial, era un marine hecho y derecho, era un hombre de mar. No podía comparársele con los hombrecillos aquellos que le temían a los fantasmas y las supersticiones. Débiles de cuerpo y mente. Se acomodo su abrigo de capitán, del que pendía un montón de medallas. Ciertamente era un marine destacado. En la academia siempre tuvo las mejores calificaciones y cuando no llevaba mucho tiempo como un simple soldado, gracias a su inteligencia y capacidad ascendió rápidamente, era uno de los capitanes más jóvenes de la marina y se sentía orgulloso por ello.
--¡Señor!
Ya hemos atracado en el puerto de Atonar—Dijo con voz firme el
marine
--Reúna a los hombres sobre la cubierta y que los
encargados de la pasarela la tiendan pronto—ordeno
El marine se apresto a realizar las ordenes de su superior, hizo un gesto marcial y se retiro. El capitán respiro hondo, llenando a tope sus pulmones. Exhalo y se acomodo su chaqueta, parta luego poner dirección hacia la cubierta. Al llegar allí lo esperaban todos sus hombres en formación, camino hasta el frente y se dispuso a hablar:
--¡Hombres! Atonar es una ciudad grande y famosa, que ha gozado siempre de una paz y tranquilidad envidiables. Sin embargo eso no quiere decir que este limpia totalmente de escoria como la que nosotros nos encargamos de perseguir—Dijo e hizo una pausa—Así que hoy que desembarcamos aquí presten mucha atención a todo lo que vean, ya que cualquier tipo o acto sospechoso debe ser castigado. Por la paz y la gloria del gobierno mundial—
Todos los hombres contestaron con un grito ensordecedor, las palabras de su capitán les llenaban de orgullo, al escucharle se sentían los más poderosos dentro de toda la marina, se creían los elegidos al haber sido asignados bajo el mando de tan maravilloso oficial. Empezaron entonces a desembarcar las patrullas de marines, todos sabían ya cual era su misión allí, a pesar de que no seria mucho el tiempo que permanecerían en Atonar debían poner todo su empeño, para que los ciudadanos supiesen que el gobierno mundial se preocupaba por ellos. El capitán también desembarco, acompañado de su escolta personal, los cuatro mejores dentro de toda la marina(eso claro según él), caminaron por las calles de la ciudad, pasaron por los mercados y llegaron hasta un oscuro callejón, entraron y avanzaron por el, hasta que dieron de frente con una gran puerta de madera, la cual se veía al otro lado de una calleja un poco más grande, sobre el dintel de esta un gran letrero "El Barril sin Fondo".
--Yo
creo... hic... que te equivocas, no hubo... hic... jamás un capitán
más... más... chistoso y divertido que mi querido capitán
Virgil... hic—Decía Reyes casi al borde de las lagrimas
--Pues
yo... hic... creo que el que esta mal eres tú... hic... ya que sé
muy bien... burrrpp... que él más gracioso e ingenioso del ancho
mar es mi almirante Mijokcito—Le contestaba Roca al tiempo que se
santiguaba al mencionar el nombre de Mijok
--Pues yo pienso que
eres... hic... eres un... —
Reyes no alcanzo a terminar su frase, ya que Flaunder, quien estaba echado junto a los dos hombres, se puso a gruñir hacia la puerta. Roca y Reyes le miraron y se quedaron en silencio observando. Al cabo de unos segundos un hombre alto acompañado de otros cuatro entró al lugar. Miró despectivamente y se fue a sentar justo al otro extremo de donde estaban ellos. Los que lo acompañaban caminaron tras él y se quedaron de pie cuando este se sentó.
--Vaya antro hay en
esta metrópoli—Dijo en voz alta, para que todos los que estaban
allí le escucharan—No sabía que tan lejos existiese un lugar tan
surtido—
--El más surtido mi honorable señor—le respondió
acercándosele el tabernero aquel—A que dorada suerte debemos su
visita—
--Simplemente paseaba por esta hermosa isla y se me
antojo pasar a alegrar la garganta con alguno de sus espirituosos
licores—le respondió
--Faltaba más mi señor—Respondió el
tabernero, quien de tanto hacer reverencias casi tocaba el suelo con
su frente—Y que puedo ofrecerle señor—
--Nada más quiero
que un barril inmenso de buena información caballero—Dijo el
marine poniéndose de pie y tomando de uno de los tirantes del
delantal al tabernero.
Este sorprendido abrió los ojos del tamaño de un plato, sintió como se le secaba la garganta y trato de tragar saliva pero fue en vano, el terror se había apoderado de su cuerpo. Los que allí estaban se asustaron y trataron de salir, pero dos de los de la escolta del oficial marine corrieron hasta las puertas bloqueándole el paso a todos.
--Nadie sale de aquí hasta que nosotros no digamos lo contrario.—Gritó el marine—Este lugar esta ahora bajo el control del gobierno mundial, buscamos respuestas y eso es lo que obtendremos—
Todos los que se habían puesto de pie volvieron a sus asientos, mientras Reyes, Roca y Flaunder seguían como si nada pasase.
--Dime entonces buen
hombre, ¿qué sabes de piratas?—
--Lo que todos saben señor,
que son malos, que le roban a la gente y que le dan problemas al
gobierno—
--Muy bien, muy bien. Y dime entonces ahora buen
hombre, ¿cuando fue la ultima vez que viste a uno por estos lares?—
--No ha pasado ninguno por este lugar señor, eso se lo puedo
asegurar, jamás nunca un pirata a pisado este sagrado bar—Respondió
--Bien, bien.—Dijo el oficial, quien luego de separarse un poco
de él, le hizo una seña a uno de los de su escolta, rápidamente
este paso por el lado del oficial y le dio un golpe al pobre
tabernero que salió disparado contra uno de los muros.
--¡Eres
un perro mentiroso, y ese par de truhanes que esta allí, que mierda
crees que son!—Dijo señalando a Roca y a Reyes
--Ups... Creo
que será imposible cumplir la parte de la orden que decía:
desapercibidos—Susurro Reyes.
--Demonios—le contesto Roca.
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Mientras caminaban Silver pensaba en todo lo que le había pasado últimamente, cavernas en la isla de punto muerto, ciudades perdidas y ahora este oscuro pasillo en Atonar, parece que me esta gustando esto de la oscuridad y el encierro se dijo Silver. Sonrío y sin darle más importancia continuo con la lenta caminata, As y Rentarou lo seguían muy de cerca, tan cerca que podía oírles respirar y maldecir en silencio su situación. Les conocía muy bien, tanto que sabía que no se atreverían a protestar, ni aunque les dijese que debían quedarse allí por toda una vida. Pero eso no sería necesario, el angosto pasillo cada vez ganaba más espacio y una pequeña y agradable brisa empezaba a sentirse en la distancia. Siguieron avanzando y al terminar de pasar por lo que parecía ser una curva pudieron ver un tenue resplandor. Avanzaron más rápido ahora, como si aquella pequeña lucecita les estuviese devolviendo todas las fuerzas y todas las ansias. Silver camino siempre apoyado en el muro, mientras la luz se hacia cada vez más y más grande. Al cabo de unos segundos ya podían ver con toda claridad el espacio de lo que parecía ser una puerta abierta. Estaba allí, el final de ese abrumador e interminable pasadizo.
--Por fin, ya pensaba que
jamás saldría de ese agujero de ratas—Exclamo As
--Que paseo,
nunca pense que bajo un edificio tan imponente se ocultara tal
construcción—Agrego Rentarou
--Allí muchachos, miren—Dijo
Silver, señalando a la distancia.
Rentarou y As no se habían percatado de a donde habían llegado, al mirar el punto donde señalaba Silver se dieron cuenta que estaban en una especie de salón gigantesco. El techo del lugar estaba a metros y metros de altura, al tratar de ver el otro extremo sólo conseguían apreciar levemente lo que parecía ser un alto muro. Y al centro de todo eso una fuente inmensa.
--Eso es lo que estamos buscando—Repitió Silver
señalando la fuente
--¿Eso?—Dijo As—¿Buscamos una fuente?—
--No es la fuente—respondió sin mirarlo Silver—Si no que lo
que esta "en" la fuente—Y se puso en marcha
--Como sea,
parece que la caminata aún no termina—Dijo Rentarou
--Por lo
menos ahora podemos ver—Le contesto As y se fueron tras Silver
quien ya les llevaba bastante ventaja
