Cap. 30
"OGO"
Habían pasado ya dos noches, desde que
recibiesen aquella extraña llamada, dos noches en que las preguntas
se sucedían una tras otra. Que estaría tramando Kid, y más aún,
¿qué fin tenía el hecho de que los llamase justo ahora? Si
pretendía hacer lo que decía, no había necesidad de que se
comunicase con ellos ahora, ya que de alguna forma u otra se
acabarían enterando; definitivamente era demasiado extraño.
--¿Que es lo que haremos capitán?—Pregunto Roca
Silver se encogió de hombros y luego de suspirar dijo:
--Lo primero que debemos hacer es desembarcar en alguna isla y reabastecernos de agua. Estuvimos tan poco tiempo en Atonar que no alcanzamos a hacer nada, sin contar que con los cañonazos de esos barcos se dañaron algunas partes que requieren ser atendidas. Por suerte no es nada muy grave—
--Deberíamos intentar comunicarnos con Rentarou; para saber si se encuentra bien-- Sugirió One Piece.
--No creo que este mal o tenga algún problema, además Seastone y Eratia seguramente está con él—Le contesto As—Ahora es preciso que hagamos lo que dice Silver—
De pronto Flaunder entro corriendo y ladrando al salón donde estaban, se veía feliz y algo exaltado. Con su aparición logró captar la atención de todos con lo cual pudieron oír mejor lo que el amo del perro gritaba:
--¡¡Tierraaaaaaaa!! ¡¡Tierrrrrrraaaaaa!! Al fin una maldita isla—
Todos se asomaron a cubierta, una vez allí pudieron ver al profesor apoyado sobre el costado del barco y junto a él su estudiante Miguel, quien gracias a un remedio que le diesen Roca y Reyes, ya no se mareaba tanto, pero tenía ahora, la misma mirada extraña de estos dos. Alzando la voz, Silver empezó a dar las órdenes para el desembarco, el profesor lo miraba sorprendido, aún no podía convencerse de que aquel hombre fuese ese muchacho que fue su alumno; sonaban aún en la cabeza del viejo maestro las palabras de su última conversación con aquel muchacho:
"—Si
es poder lo que buscas, por favor detente, no sabes que el mundo y la
vida de todos están en peligro—
--Si fuese poder lo que buscaba
profesor, hace mucho tiempo atrás lo hubiese conseguido. Sin embargo
no es eso lo que me lleva a continuar esta búsqueda—
--Ya sé
que sigues dolido por todo lo que paso en nuestra antigua academia y
sé muy bien que buscas de alguna manera demostrarles a todos que no
estabas equivocado, pero créeme, esta no es la forma—
--De eso
mi querido maestro, me olvide hace bastante tiempo ya, lo que estoy
buscando ahora es algo absolutamente distinto, algo sin lo cual no
merece la pena seguir viviendo—
--Y que es aquello, ¿puedes
decírmelo?—
--No puedo y no debo; tan solo puedo decirle que es
algo que desde que volví a navegar me está faltando, y sé muy bien
que Barbarossa y su antigua ruta me llevaran a reencontrarlo—
--Pero
el mundo, aquel poder…---
--No se preocupe, si llego a toparme
con aquel poder del que habla, me asegurare de que no caiga en las
manos de nadie; ahora, con respecto a lo del destino del mundo, no
puedo prometerle nada—"
El profesor seguía absorto en sus pensamientos cuando ya todos estaban descendiendo del barco, Silver de pie a su lado miraba hacia la isla y parecía esperar
--Que es lo que quieres muchacho—
--Fíjese
profesor, ¿no le llama la atención nada de lo que ve?—
El profesor miro hacia la isla, que era lo que esperaba Silver que viera, no parecía haber nada distinto de una isla común, árboles, rocas, arena, el canto de las aves, no conseguía ver nada fuera de lo normal, algo extrañado se dispuso a regañar a Silver por hacerle una broma de tan mal gusto, iba a hacerlo cuando vio que este levantaba el brazo indicándole a algún punto en especial
--Allí, mire allí—
El profesor aguzo la vista y la dirigió al lugar que le señalaba Silver, seguía sin ver nada especial, iba a decirlo cuando una ráfaga de viento movió unos arbustos en el lugar al que estaba mirando y por fin pudo verlo, un extraño grabado sobresalía desde una roca, un extraño grabado que le pareció muy familiar.
--Vamos profesor, es hora de investigar—Le dijo sonriendo Silver
No dejaba de ser extraño, y a cualquiera que viera aquel espectáculo le llamaría la atención, un famoso profesor de una de las academias más importantes del Grand Line acompañando a un buscado pirata a dar una vuelta por una isla, a investigar, tal como había dicho hace un instante Silver. A pesar de sus años no se le hacía problema el caminar sobre la inestable arena, algo que hace tiempo no sentía lo estaba impulsando a caminar, una especie de antiguo fuego extinto, estaba empezando a arder nuevamente en su pecho. Definitivamente todo esto era muy extraño.
--Profesor, ¿a dónde va?—Le pregunto
Miguel
--Voy con Silver hasta aquellos arboles, hay algo muy
interesante allí al parecer—
--Pero y será seguro
profesor—Dijo Miguel con algo de temor
--Ya te he dicho que no
te preocupes, si nos hubiese querido matar, no habría esperado hasta
estar en esta isla—
--Es cierto pero…--
--Deja de molestar
al profesor y ayúdanos con el barril para traer el agua—Le dijo
As—Si estas en el barco tienes que ayudar como todo el
resto—
--Pero…--
--Pero nada, o es que eres tan mal
estudiante que las palabras de tu maestro no son lo suficiente para
ti. Definitivamente te falta mucho por aprender—Volvió a
reprenderlo As
--Deja al muchacho As—Dijo Mijok –Está bien
que tenga miedo, si solo tiene tres días conociéndonos, imagínate,
lo que debe ser para él…--
--Ah no, estas bromeando, el
sarcástico de Mijok preocupándose por alguien. Si el mundo corre
peligro o se va acabar como dijo el profesor esta es una
señal—Replico As riendo
--Ah—Suspiro Mijok—Jamás podre ser
amable como Silver, mi fama y mi estilo me preceden. Definitivamente
soy el mejor—
--Paren ya ustedes dos. Acabemos pronto con la
recolección del agua para luego alcanzar a Silver—Los regaño One
Piece.
Silver y el profesor ya estaban junto a la roca que vieron desde la cubierta del barco, sin embargo, lo que desde allí se veía tan pequeño, aquí de cerca era una gran pared cubierta por la selva. Desenvaino el capitán su espada y blandiéndola en el aire ataco a algunas ramas, bastaron solo dos o tres golpes y una gran porción de la pared quedo al descubierto, revelando unos extraños grabados. Al mirarlos detenidamente parecían ser escritos; el profesor acercándose a ellos y ajustando a la vez sus anteojos empezó a descifrar algunos. Parecía ser una antigua lengua, desaparecida hace cientos de años, quizás en la misma época en que los poneglyphs dejaron de usarse. Sin embargo esta era especial, porque muy pocas personas sabían de su existencia y muchos menos podían descifrarla, precisamente por el desconocimiento que de ella había. Luego de un rato y algo cansado, el profesor se echo hacia atrás y sentándose sobre la arena junto a la pared suspiro.
--Es
muy difícil, no logro entender bien todo lo que dice, sobre todo en
esa parte de: "los cielos se abrirán y entonces…"—
--"Y
entonces la luz descenderá", eso es lo que dice luego—Le dijo
Silver con un aire algo aburrido
--¿Tú puedes leerlo?—Le
pregunto el profesor
--Por supuesto—Le respondió Silver
despreocupadamente
--¿Y por qué no me lo dijiste?, me hubiera
ahorrado todo este esfuerzo—Dijo enojado el profesor, luego como
recordando algo agrego--¿Y desde cuando puedes leerlo? Hasta donde
yo sé, jamás te enseñe sobre esto y que lo aprendieses en la
academia era difícil, porque no había nadie allí además de mí
que supiera sobre esta lengua—
--Desde que volví de aquel
viaje, hay muchas cosas que sé. No me pregunte como o donde las
aprendí, solo puedo decirle que de alguna u otra forma me he
enterado de ellas y ahora las utilizo. —
--Es una grandiosa
habilidad la que has ganado—
--Pero a que costo—Contesto
Silver con un aire sombrío
El profesor se dio cuenta de que algo molestaba a su antiguo alumno, más no quiso preguntarle nada, haciendo como si no se diera cuenta, se volteo otra vez hacia el muro e intento seguir descifrando lo que decía. Silver entendiendo el gesto del viejo maestro, se situó junto a él y dijo:
--"Cuando el mundo parezca cambiar de nuevo, y los antiguos reyes del mar se dejen ver, cuando los animales se vean asustados y sobre los cielos el sol parezca no alumbrar. Vendrán desde los abismos el fuego y el viento; el rayo y el tronar; en colosal baile azotaran la tierra y el mundo ha de temblar. Más los cielos se abrirán y entonces la luz descenderá, bañando con ella al portador señalándole el preciso lugar, donde está el corazón del mundo, donde duerme el poder ancestral"—
--¿Es todo lo que dice?—Pregunto el profesor
--Es todo, el resto son dibujos y frases que describen o ejemplifican a algunos seres que menciona lo que le acabo de leer, como ese por ejemplo—Dijo Silver señalando a lo que parecía ser un gran pulpo de piedra
--Definitivamente muy interesante—Agrego el profesor mirando sorprendido a Silver, no había dudas este era el mejor de sus alumnos.
--¡¡Silver!!¡¡Silver!!—Gritaba One Piece
asustada
--¿Qué pasa?—
--Los muchachos…los muchachos han
sido atrapados—
--¿Atrapados por quién?—
--Por unos seres
cubiertos con mascarás, no podría decir si son hombres o mujeres, o
si son humanos, pero el punto es que se llevaron a los demás—
--¿A
donde los han llevado?—Pregunto el profesor
--Al interior de la
isla, yo los vi cuando volvían con el agua, no alcanzaron a
defenderse, los rodearon y se los llevaron, rápido Silver tenemos
que salvarlos—Decía One Piece desesperada
--No es
necesario—
Extrañados, One Piece y el Profesor miraron a
Silver, que estaba diciendo.
--No es necesario porque ya están
aquí—Agrego Silver.
Al voltearse One Piece y el profesor vieron a un montón de seres cubiertos con máscaras, los que armados con lanzas y otras armas los rodeaban. De a poco empezaron a acercarse a ellos, eran muchos y seguramente aunque luchasen no lograrían librarse de todos, además, sólo Silver llevaba consigo su arma, One Piece había dejado la suya en el barco y el profesor no parecía que supiese luchar. Los seres enmascarados empezaron a acercarse y Silver camino decidido hacia ellos, al verlo acercarse, los que estaban en la primera fila exclamaron asustados y empezaron a decir una palabra, la que al ser escuchada por el resto, sembró el temor entre todos:
--¡Ogo! ¡Ogo!—
Silver se detuvo un momento, Ogo, decían Ogo, en algún lugar había escuchado esa palabra antes, iba a explicarle al profesor y a One Piece cuando algo sorprendente sucedió, todos aquellos seres despojándose de sus mascaras se postraron ante él en el suelo, mientras repetían incesantemente aquella palabra.
--Sorprendente—Exclamo el profesor.
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--Así
que ese perro de Silver volvió a escapar—
--Así fue señor, el
equipo encargado de darle caza fallo en su cometido. Además Silver y
sus hombres recibieron la ayuda de Eratia—
--Así que ese
también reapareció. ¿Y lo capturaron?—
--No señor, también
logro escapar—
--Ineptos, son unos malditos inútiles—
--Pero
atrapamos a otra famosa banda, la que…--
--No me interesa, son
Silver y todos los que van con él, además de ese maldito Eratia los
que me interesan, el resto no vale nada—
El marine se puso de
pie y despacho con un gesto a su subordinado, cuando este cerró la
puerta y una vez que estuvo solo se acerco a la pared donde tenía un
librero y dijo:
--Volvió a escapar, lo siento—
Una voz que
venía desde algún lugar le respondió:
--Sabes cuán importante
es que lo capturemos, no podemos perder más tiempo, si no todo el
ritual para la resurrección no podrá llevarse a cabo—
--Lo sé
señor, el problema es que es demasiado escurridizo—
--Ya lo sé,
pero recuerda, sin él no podremos hacer que nuestro amo vuelva. Así
que ponte a trabajar—
--Enseguida señor—
