Cap.32 "Historias en las Piedras"
--Profesor
Bauer—
--Profesor White—Respondió el hombre—Ha pasado ya
bastante tiempo—
--¿Pero qué hace usted aquí?—
--¿yo?,
yo simplemente estoy aquí para ayudar—
--Pero no entiendo. Se
supone que usted estaba muerto; bueno; o al menos eso es lo que todos
en la academia pensaban. Entonces no puedo entender por qué esta
usted aquí en esta isla—
--Pues ya se lo he dicho, estoy aquí
para ayudar—
La confusión del profesor White era tremenda, ya que allí frente a él estaba uno de sus colegas, uno al que todos habían dado por muerto y que sin embargo ahora estaba allí, vivo, feliz y muy joven.
--Pero profesor, ¿No debería estar feliz
por haber encontrado a su amigo?—Le pregunto Miguel—Además,
piense en que buena noticia tendremos ahora para dar en la academia,
el profesor Bauer está vivo—
--¿Pero es que tú no
entiendes?—Dijo algo molesto el profesor White—Imagina que si
para mí es sorprendente todo esto, tan sólo piensa cuanto puede
serlo para el resto—
--Perdóneme profesor; pero sigo sin
entender el por qué de tanta sorpresa—
--Mira a este hombre.
¿Cuántos años crees que tiene?—
--28 años, aunque puede que
tenga menos—Dijo Miguel después de mirarlo detenidamente.
--Ese
es el problema. Este hombre tiene la apariencia de un tipo de 28
años, la misma edad que tenia al momento de desaparecer—
Todos los que estaban allí se sorprendieron; todos excepto Silver y el mismo profesor Bauer; quien sonreía afablemente. Los demás no podían dar crédito a lo que oían, la misma edad antes que ahora.
--Espere profesor. Cuantos años hace de ese
suceso—Pregunto As interesado
--De eso han pasado ya cuarenta
años—Respondió
--Cuarenta años—Repitió Roca—Seguro que
este sujeto se da baños con ron, es la única explicación para que
se vea así de bien; igual que yo—
--Pero no es posible, jamás
vi a un anciano que tuviese la apariencia de un hombre joven—Dijo
One Piece
--No se alarmen, todo este fenómeno tiene una
explicación—Dijo manteniendo su sonrisa el profesor Bauer—tomen
asiento y les explicare—
A una señal de él, los aborígenes trajeron una especie de pisos bajos, fabricados con fibras vegetales trenzadas, uno para cada quien, y los depositaron formando una especie de círculo. Otros aparecieron llevando unas fuentes cargadas de frutas y otros más traían consigo unas jarras rebosantes de un líquido espumoso.
--Reciban también estos refrigerios, por favor, no tengan miedo—
A Roca y a Reyes, les llamaban poderosamente la atención las jarras llenas del extraño líquido. Al darse cuenta Bauer les dijo:
--A eso le llaman chicha. Es una especie de licor que fabrican fermentando el jugo que extraen de las frutas. Pruébenlo, les gustara—
Antes de que Bauer terminara de hablar, Roca y Reyes bebían animadamente cada uno de una jarra y en menos de un minuto las vaciaron.
--Excelente…buurrrpppp… Sabe como si fuese un
jugo de frutas, pero con el suave gustillo de mi querido ron—Dijo
Reyes
--Grandioso, aunque no es tan efectivo como el licor de los
piratas, igual se agradece poder beber algo de esta naturaleza.
Quiero más—Agrego Roca
--No beban tan rápido o se les irá a
la cabeza. Todos se dejan engañar por lo dulce— Dijo Bauer,
mientras ordenaba que trajesen más.
--Igual que las mujeres, ¿No
capitán?—Dijo Mijok. Sin embargo Silver no le respondió, se
mantuvo con la vista pérdida y en silencio.
--Pero bueno
profesor, podría decirme, ¿quienes son estas gentes y porque está
usted aquí?—Ataco el profesor White
--Estos mi querido
profesor, son una raza de hombres que encontré, o debería decir me
encontraron; luego de que naufragase después de una noche de
tormenta. Mi pequeño velero no soporto los embates de la naturaleza
y pensé que moriría tragado por las aguas del fiero mar. Sin
embargo una vez que caí al agua, la tormenta ceso y apareció ante
mí la playa de esta fantástica isla, al caminar sobre sus arenas me
desmaye por el cansancio y luego desperté en una habitación donde
era atendido por estas gentes. —
--¿Pero eso es todo?—Pregunto interesado el profesor White—Dígame, ¿Cómo es que aprendió el idioma de estas gentes?—
--Eso es lo más extraño, luego de pasar por esa tormenta y caer al agua; sentí que algo pasaba en mi cabeza. Era como si pudiese entender u oír una voz que me susurraba algo en un idioma desconocido, una voz llena de fuerza, que parecía abrir mi mente. Luego, cuando desperté ese día y les oí hablar—Dijo señalando a los aborígenes—Pude entender perfectamente lo que decían y cuando lo intente, pude hablar también su idioma—
Sin reparar en lo que acababa de revelar el profesor Bauer, el profesor White volvió a preguntar:
--¿Y
como se llaman estos hombres; digo; como se le puede clasificar a su
raza?—
--Para referirse a ellos utilizan la palabra kanaga—
--¿Y
eso que significa?—Pregunto As, adelantándose al profesor
White
--Guardián del agua—Dijo Bauer
Todos guardaron silencio. Cuanto significaba ahora el haber conocido a semejantes sujetos. Al mirarles no parecían gentes muy distintas de las que hubiesen visto antes, es más, sin aquellas mascaras que usaban hace un momento, se veían bastante normales, tanto o más que las gentes que habitaban el resto de las islas, lo único raro era su idioma y el hecho de que reverenciaran tanto a Silver.
--Y puede decirnos entonces profesor ¿Qué demonios significa aquella palabra con la que han estado llamando a Silver?—
Bauer respiro profundamente, cerró los ojos y al abrirlos, miro fijamente a Silver, trago saliva y dijo:
--Esa es la palabra que ellos usan para referirse a aquel que posee una misión. Sin embargo el hecho de que lo reverencien se basa en que la aparición de ustedes y la de él en esta isla, estaba anunciada hace ya bastante tiempo—
Todos pusieron cara de sorpresa, como iba a estar su visita anunciada con tiempo. Era imposible, más si se tomaba en cuenta el hecho, de que habían llegado hasta esa isla por accidente y que por una extraña causa (en la que sólo reparaban ahora) habían estado navegando sin Log Pose, por lo cual era inaudito pensar que pudiesen haber programado su parada en aquel lugar.
--Profesor,
¿se quiere burlar de nosotros?—Le dijo Mijok
--Para nada. Yo
simplemente estoy respondiendo a lo que ustedes me han
preguntado—
--¿Pero en que se basa para decir todo
esto?—Pregunto un mosqueado As
--Acompáñenme por favor—Dijo
Bauer poniéndose de pie.
Se dirigió entonces hacia lo alto de la pirámide, subía con una agilidad increíble de dos en dos los pulidos escalones de piedra. Tras el caminaba con paso rápido Silver y Mijok, y un poco más atrás venían As, One Piece, Miguel y el profesor White. Roca y Reyes dormían abrazando las últimas jarras de las que habían bebido. Subieron durante un buen rato, y pasaron por lo menos cinco explanadas más. Al avanzar a través de estas, pudieron ver una serie de edificios adornados todos con extraños grabados y figuras. A cada explanada más alta que llegaban, más intrincados y más complejos eran los grabados. Así como parecían aumentar también la importancia de los edificios. Bauer había dicho, que esos pisos de la pirámide estaban vetados para el tránsito diario de los kanagas; ya que esos lugares estaban reservados a los espíritus de sus antepasados; y sólo podían acudir por allí durante la celebración de ciertos ritos importantes. Al llegar por fin a la última de las explanadas, que era también la punta de la pirámide, se encontraron con que al centro de esta, se levantaba una especie de recinto cuadrado, el cual, en la cara que enfrentaba a la escalera principal, poseía una puerta de piedra, que parecía estar firmemente cerrada. Sobre los muros de toda la construcción, se podían ver grabados que representaban una gran historia. El génesis de los kanagas quizás, o tal vez, la historia de su origen. Fuera como fuese, se podían observar también ahí, varias porciones que poseían sobre sí, las mismas inscripciones que vieron el profesor y Silver en la playa. Al acercarse, el profesor Bauer levanto una mano y señalando el final de uno de los muros dijo:
--Allí, en ese lugar esta—
Silver y los demás miraban estupefactos el lugar del muro que era señalado por Bauer. Efectivamente allí podía verse, perfectamente grabado sobre la piedra el que parecía ser el un barco (el Caledonia quizás), y junto a él siete imágenes que parecían representar a seis hombres y una mujer, además del grabado de un perro. Pero al mirar detenidamente el grabado que representaba a uno de los hombres, pudieron comprobar que este se parecía demasiado a Silver. Grabados allí hace quien sabe cuánto tiempo, estaban perfectamente duplicados los rasgos del viejo capitán.
--No puede ser
cierto—Exclamo consternada One Piece
--Parece como si al
grabarlo hubiesen estado mirando a Silver—dijo As, quien se había
acercado a examinar el grabado
--Por eso es que se postraban ante
ti—Le dijo Mijok tocándole el hombro.
--Pero eso no es lo único
sorprendente—Agrego Silver y les hizo una seña para que mirasen el
resto del muro.
Al hacerlo, todos se sorprendieron aún más. Grabados allí estaban, en perfecto orden todos y cada uno de los sucesos a los que se habían enfrentado desde que se reuniesen de nuevo. Un barco volador, la cueva y el Kraken, la torre y la fuente y ahora la isla, el barco y las imágenes. Y en todas, el grabado de Silver poseía sus mismos rasgos; como si aquel que realizo el grabado tuviera frente a él, al mismo capitán de los Outlaws. Era de verdad algo bastante extraño.
--Silver, aquí dice lo mismo que en la pared de la playa—Le decía eufórico el profesor White
Pero Silver no le prestaba atención, ya que estaba concentrado en una extraña figura grabada sobre la puerta cerrada. Parecía conocerla de algún lugar, como si al verla entendiese todo y a la vez no pudiese comprender nada. Allí, grabado sobre la roca se podía ver una espiral rodeada de varias líneas onduladas. Y aquella palabra volvió entonces a la mente de Silver.
