Cap. 33: "Espiral"
--Definitivamente no podía esperar
menos de alguien como usted Long Jhon Silver—
--Si usted lo dice
señor. Aunque le aseguro, siempre puede haber más—Respondió
--Sin
embargo debo informarle que su suerte sólo llega hasta aquí.
También sus días de pirata acabaran ahora y yo me apoderare de su
fama—
--Veo que sabe muy bien qué es lo que quiere. Es algo
digno de admirar, debo reconocerlo. Aunque me temo que se equivoca,
ya que mi camino recién está empezando—
--Yo jamás me
equivoco, ¡jamás!—Rugió el capitán marine.
--¡Silver! ¿¡Que te pasa!?—Exclamo One Piece.
De pie mirando la extraña figura con el espiral, Silver seguía inmóvil, sumido en sus pensamientos. ¿Por qué en estos momentos venia a su mente aquella palabra: Maëlström?. Al repasarla mentalmente una especia de dolor surgía en su pecho, un dolor profundo y agudo, y junto con el, todos aquellos recuerdos…
--¿¡Eres capitán de
un barco!?—Le decía incrédulo Rourouni mientras bebía junto a él
sobre el Espíritu del Mar—
--Así es—Respondió Silver—Hasta
ahora he navegado con ustedes porque de esta manera podía averiguar
ciertas cosas—
--No me lo creo. Todo este tiempo has trabajado
tanto ó más que nosotros, has sido como uno más de esta
tripulación y resulta que tenias tu propio barco, con tripulación y
todo. De verdad que eres un ser especial—Le decía algo molesta
Dark Swordswoman
--Es una broma, cierto Silver— Decía Terreis
sosteniendo la mirada.
--Pues no, no lo es—Respondió Silver
Era
extraño, pues no lograba ver el rostro de la capitana de los Dark
Kings, era como si le hubiesen robado todas las imágenes que
guardaba en su mente.
--¡Silver! ¡¿Qué demonios te pasa?!—Una One Piece cada vez más desesperada le gritaba, mientras Silver, permanecía allí, con la mirada fija en la imagen y la mente perdida en difusos recuerdos.
--Pensar que creíamos que
Mijok y Silver habían corrido la misma suerte--
--Así
es--Agregó As--Creíamos que aquella tormenta había acabado con
vosotros--
--Pero no fue así, por suerte--Dijo Seastone
--Pero
donde estuvimos fue mucho peor que estar muertos--Dijo con la mirada
perdida Mijok
--Pero, como ya dije antes, no es este el momento
de pensar en eso; tenemos otras prioridades--Hablo
Silver
--¡¡Silver!! ¡¡Despierta por favor!!—Grito One Piece, haciendo que todos dejasen de mirar los grabados y pusieran su atención en Silver.
Uno a uno pasaba ahora frente a él, imágenes de su pasado distante e inmediato. Veía como se reproducían ante él partes de su vida. ¿Que era todo esto? ¿Por qué no podía dejar de mirar el extraño grabado de la espiral?
--Maldito, sucio y vil pirata. Esto no es
jugar limpio--Gritó Rentarou mientras forcejeaba para liberarse
--Y
por qué deberíamos jugar limpio, si somos piratas--Le respondió un
despreocupado Silver
--Qué ganaras llevándome como rehén?
Crees que mis hombres no te harán frente?--
--Y al parecer no,
ya que se han quedado pasmados al ver a su capitán atrapado—
Sentía a su cuerpo adormecerse, cada uno de sus músculos inmovilizados, la respiración pesada y dificultosa, y las fuerzas desapareciendo lentamente. Podía oír los gritos de todos, pero no podía responderles. Y aquella palabra seguía allí, así como el grabado del espiral…
--¿Creen que me he vuelto loco?—
Un silencio inquietante se hizo presente, ¿Silver había leído acaso sus pensamientos?, ¿O sería posible que los hubiese oído?.
--Para nada capitán—Dijo As—¿Por qué nos pregunta
eso?—
--No lo sé. Simplemente se me ocurrió luego de pensar en
todo lo que nos ha pasado últimamente, sin contar en que aún no
recuerdo exactamente cómo fue que volví de aquella distante y negra
noche—
--¿Cómo, dices que no sabes cómo escapaste del
tifón?—Le dijo sobresaltado Rentarou
--Exacto, aún no logro
recordar cómo fue que salí de allí. Sólo recuerdo el momento en
que me trago aquella inmensa fuerza, un vacío y luego me encontré
navegando de nuevo junto a Mijok en busca de mi diezmada
tripulación—Dijo al fin Silver
--Rápido muchachos ayúdenme—Grito suplicante One Piece—Rápido que Silver se muere—
Todos corrieron hacia donde él estaba, todos se desesperaban por auxiliarlo; todos excepto Bauer, quien seguía de pie en el mismo lugar. Silver sentía que la vida se le escapaba, volvía a sentir el frio de aquella noche tormentosa, volvía a oír el rugido del viento, volvía como en aquella fatídica vez a sentir miedo. Y sin embargo, en lo único que podía concentrarse era en aquella palabra "Maëlström". Cerró los ojos y ya no sintió más.
--¡¡Ahhhh!!—Grito desesperada One Piece—Se ha
muerto, Silver se ha muerto—
--No puede ser. Despierta
maldición, despierta—Rogaba moviéndole As
--Silver muchacho,
vamos reacciona—Decía el profesor White junto a él
--Silver,
no puedes marcharte aún, Silver—Le gritaba Mijok.
Ese día y ese lugar, en la cima de aquella extraña pirámide los Outlaws estaban asistiendo al peor de sus miedos, su capitán, aquel en quien confiaban y creían ciegamente, estaba dejando de existir. Y ellos no lograban hacer nada para evitarlo.
--Calma—Dijo al fin la
voz de Bauer
Todos se dieron vuelta desesperados, como podía
decirles eso, si Silver se estaba muriendo.
--Miren, le ha
reconocido—Dijo de nuevo Bauer mientras señalaba hacia un
lugar.
Todos miraron y quedaron aún más sorprendidos, la puerta de piedra de aquel recinto, firmemente cerrada, ahora yacía abierta. Una potente luz venia desde el interior de aquel lugar, y una extraña fuerza les obligaba a mirar en aquella dirección.
--Rápido, póngalo sobre el altar—Ordeno Bauer
Antes de que el resto reaccionase Mijok y As cargaron a Silver y lo más rápido que pudieron, entraron con él a aquel recinto. Al centro de este se alzaba una especie de gran mesa de piedra, sobre la que se veía brillar, el extraño símbolo del espiral. Sobre ella pusieron a Silver.
--Salgan, rápido—Volvió a ordenarles Bauer
Mijok y As lo hicieron, quedándose de pie en el lugar donde Bauer les indico, el resto se unió a ellos y desde allí pudieron ver una de las cosas más sorprendentes.
Bauer se quedo de pie frente a la puerta, mirando hacia el lugar donde habían dejado a Silver, pronuncio luego unas palabras en aquel extraño idioma, palabras de las que el profesor White sólo logro entender "misión" y "elegido"; luego de esto la luz que habían visto brillar antes se volvía mucho más fuerte, inundando de a poco todo el interior de aquella extraña habitación y envolviendo a Silver. De pronto la intensidad fue insoportable y casi como si de una explosión se tratase, la luz subió repentinamente de intensidad y con un chasquido desapareció. Al abrir de nuevo los ojos no entendían lo que estaba pasando. Allí frente a ellos se encontraba Silver, mirándolos.
--¡¡Silver!!—Exclamaron al
unísono—¿Qué ha pasado?—
--Es hora de irnos ya, hemos
perdido demasiado tiempo—
