Cap. 34:Espíritu

Sentado en una de las bancas dispuestas en orden al interior de la gran nave, con la cabeza echada hacia atrás, mirando el techo; las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta; esperando a la nada. Con los oídos atentos a cualquier rumor, desgranando de a poco el silencio. La luz se filtraba a través de los vitrales más altos y a esa hora del día, uno de los rayos caía despreocupadamente sobre el altar. Una especie de brisa fresca corría al interior de aquel lugar; pensaba que se debía a lo alto del techo. Estaba sólo él allí esperando. Una pequeña puerta de madera se abrió de pronto, a través de ella apareció un hombre bajito y calvo; vestía los hábitos de los que servían en aquel lugar; y con paso rápido camino hasta donde estaba él sentado. Una vez que estuvo junto a él se sentó y sin decir palabra, abrió un pequeño libro negro y comenzó a leer:
"…Todo proviene de ÉL, lo tangible y lo intangible. Así las aves en el cielo son su obra, como lo son también todas las criaturas sobre la tierra. La fuerza de los mares surge de la suya, y la vida en el viento también proviene de su arte. Él es todo y todo es Él. Su fuerza y su aliento presentes en cada rincón del mundo. Llenando la vida de los hombres, el corazón, inflando el espíritu…"
--¿Qué es el espíritu?—Pregunto sin dejar de mirar el techo
--El espíritu es aquello que nos impulsa, la energía secreta que nos llena, la razón de ser, nuestra parte divina; ¿Pero por qué lo preguntas?, pensé que ya lo sabías—
--Es que aún no lo entiendo—dijo poniéndose de pie y preparándose para marcharse—Pero no importa, saldré a verlo por mi mismo—
Hizo un gesto para despedirse, y volviendo a poner las manos en los bolsillos, se encamino hasta la gran puerta. El hombre aquel lo miro retirarse y haciendo la señal de la cruz dijo casi para sí mismo:
--Cuídate mucho Silver—

Ya habían pasado tres días desde que dejasen aquella extraña isla, de donde salieron como si los persiguiesen los marines. No fue necesario preocuparse de nada ya que los kanagas se habían encargado de aprovisionar el barco con todo lo que les faltaba, así como de llenarlo de otras cosas no tan necesarias. Nadie había visto a Silver desde ese día, en que luego de salir de aquel recinto, sólo les había ordenado partir. Nadie tampoco se atrevía a hablarle o siquiera a preguntarle qué es lo que había pasado. Era todo tan extraño, que incluso no les había llamado tanto la atención el hecho de que al volver a navegar, la isla desapareciese rodeada por una densa bruma, tampoco les resultaba tan extraño el hecho, de que Bauer se hubiese negado a partir, a pesar de los esfuerzos que realizo el profesor por convencerle, el prefirió quedarse con sus "maestros", que era así como les llamaba. Habían salido de allí, eso era cierto, pero ahora parecía como si todo hubiese sido un sueño. Silver permanecía encerrado en la biblioteca del Caledonia y aún nadie sabía cuál era su próxima parada.

--Creo que debes ser tú quien se lo pregunte—Le decía un convencido Roca a un espantado Reyes
--Y por qué he de ser yo—
--Por que tú eres el único invitado, quiero decir, el único que no pertenece directamente a esta tripulación. Por lo que sé, Silver es más amable con los huéspedes—
--En ese caso, creo que será mejor que el profesor White se lo pregunte. Digo, fue su maestro, es su amigo y por último es más ancianito que todos nosotros, no creo que Silver sea violento con él—Dijo por fin un convencido Reyes.
--La verdad es que yo tampoco me atrevo—Les respondió un contrariado profesor, al tiempo que se secaba el sudor de la frente con un pañuelo

Entonces, Reyes y Roca miraron a Miguel, quien asustado, movió los brazos tratando de demostrarles que por nada del mundo iría él a golpear la puerta del capitán.

--Entonces sólo nos quedan Mijok y One Piece—Dijo Roca—A As no podemos considerarlo, ya que desde que salimos de la isla se ha dedicado a mantener un rumbo fijo, y dijo que nadie le movería del lado del timón, hasta que Silver hablase—
--Pero el problema es que One Piece está asustada, ya que dice que jamás había visto a Silver con ese rostro tan extraño—agrego Reyes—Y Mijok ha dicho que por él, Silver puede estar una vida entera escondido en su despacho, y que aún así él no le preguntaría, ya que cualquier decisión que tome el capitán, sea esta hablada o no, es una orden terminante para él. Así que creo que tampoco podemos contar con ellos—

--De que están hablando, se puede saber—Dijo Silver junto a ellos.

Ninguno lo vio acercarse, por lo que cuando le oyeron hablar se quedaron todos helados, como si hubiesen visto a un fantasma. Allí frente a ellos, vistiendo una camisa limpia, unos pantalones sin roturas y una nueva chaqueta, estaba Silver sonriendo. Roca miro a Reyes y este estirando la mano le pellizco el brazo, como para que reaccionase. Era cierto, allí ante ellos estaba el capitán del Caledonia, tal y como le recordaban en sus mejores días. El único que parecía realmente feliz era Flaunder, quien corría y daba saltitos alrededor de Silver, mientras movía la cola y ladraba.

--Siisisisisilver—Dijo al fin Roca—Buenos días—
--Buenos días Roca—Le respondió— ¿Y a que se debe todo esto?—

Silver les miraba divertido, sus dos tripulantes amantes del ron estaban allí reunidos, junto al viejecillo aquel que había sido su maestro en la academia, además de aquel jovencito que era el nuevo aprendiz. Más que cuatro hombres, pensó Silver, parecían cuatro mujeres que se juntaban para chismosear.

--Estábamos…--Intento decir Reyes—Estábamos hablando del hermoso día que hace hoy, sí eso, que hermoso día, sí señor—
-- ¿Están seguros que sólo de eso hablaban?—Pregunto suspicaz Silver
--La verdad es que no es sólo de eso—Dijo al fin el profesor—También hablábamos de…--
--De hacia dónde nos dirigíamos ahora y que era todo lo que había pasado hace tres días—Le interrumpió Mijok, completando la frase.

Silver se volteo y vio allí tras él a su amigo Mijok, de pie un poco más atrás estaba As. Iba a hablar, cuando entre ellos apareció corriendo One Piece, quien se abalanzo sobre él y rodeándole el cuello con los brazos le dio un fuerte abrazo.

--No sabes cuan preocupados estábamos. Pensé que te morías, que desesperación. Y luego esto, de encerrarte en la biblioteca y no querer hablar con nadie, si no has comido tampoco en estos tres días—Le decía casi al borde del llanto One Piece.

Silver la estrecho suavemente contra su pecho, y apartándola luego con cuidado, seco una de las lágrimas que ya corrían por el rostro de su afligida amiga.

--Sé muy bien que tenemos mucho de qué hablar. Pero antes de eso quisiera pedirles perdón a todos—dijo al fin Silver. Guardo silencio un momento, como para dejar que sus palabras tomaran peso y luego continuo—Lo de hace tres días, la verdad no lo recuerdo muy bien; digo; mi memoria llega hasta que subimos a lo alto de la pirámide y vimos aquellos extraños grabados, y luego sólo recuerdo que di la orden de zarpar, pero algo más de eso, lo siento, no consigo recordarlo—

Todos le miraron extrañados entonces, como era posible que no recordase más nada, ni siquiera el hecho de que había estado a punto de morir, ni la luz, ni lo que le dijo Bauer después en secreto. De verdad esto era bastante extraño, pero ya habría tiempo de preguntarle, ahora lo que importaba, era que Silver por fin había salido de su reclusión y al parecer volvía a ser el de antes.

--Capitán—Dijo As, quien luego de recibir una mirada de Reproche por parte de este se corrigió—Digo, Silver. Yo tengo una pregunta—
--Pues adelante, pregunta—
--Quiero saber hacia donde debemos ir ahora—

Silver sonrió de nuevo, y metiendo una mano en el bolsillo interior de su chaqueta, saco de allí un trozo de pergamino y dijo:

--Luego de volver de la isla de los kanagas, y al entrar en la biblioteca, me fije en este trozo de pergamino; y como si una fuerza extraña me impulsase, empecé a leerlo detenidamente. Al hacerlo pude comprobar un extraño patrón que se repetía una y otra vez y que de alguna manera llevaba a algún lugar. En eso estuve todo este tiempo. —
--¿Pero qué tiene que ver eso con nuestro nuevo rumbo?—Pegunto As
--Dime As, ¿Miraste alguna vez el Log Pose, desde que salimos de aquella isla?—Pregunto Silver

Como si lo hubiesen sorprendido cometiendo una falta, As se sonrojo y contrariado, busco entre sus ropas. Al hacerlo, saco de uno de sus bolsillos el aparato al que Silver se refería. El log pose estaba allí y como si de un dedo acusador se tratase, señalaba firme en una nueva dirección.

--Silver…Yo, lo siento. Con todo lo que sucedió me había olvidado de…--

Haciendo un gesto con la mano Silver lo hizo callar, para luego decir:

--No te preocupes mi querido amigo, sé muy bien que todo esto ha sido bastante extraño. No hace falta que te disculpes, sólo quiero responder a tu pregunta—Guardo silencio por unos momentos, tomo aire y continuo—La isla en la que estuvimos hace poco, es una de aquellas que por extrañas razones carga el Log Pose en sólo unas horas, y si lo que acabo de comprobar en el pergamino es cierto, siguiendo la ruta señalada estaremos en el siguiente punto relacionado a Barbarossa—

Todos miraban sorprendidos. Desde que llegaron a aquella isla, habían olvidado por completo que era lo que habían estado haciendo hasta ese momento. Barbarossa, aquella palabra cobraba un sentido mucho más aterrador ahora. Importaba de verdad seguir con esto, cuantas cosas más faltaban por ver.

--Silver. Hay algo que quiero preguntarte—Dijo al fin One Piece

Este la miro, para que preguntase. Al hacerlo ella se tranquilizo, era aquel el rostro de su querido capitán:

--Antes de seguir con esta búsqueda, ¿No deberíamos buscar primero a Seastone y a Rentarou?—

Silver volvió a sonreír y le dijo:

--Yo no me preocuparía por esos dos, sabes tanto como yo que pueden cuidarse muy bien solos, además está con ellos el muchacho aquel Eratia. Sin embargo, tienes razón, debemos encontrarlos cuanto antes, ya que Rentarou se quedo con la pieza que obtuvimos en Atonar—
--¿Quiere decir entonces que les buscaremos?—Dijo una aliviada One Piece
--Así es, aunque no creo que debamos esforzarnos mucho—Dijo Silver mientras les extendía un periódico.

Todos se acercaron para mirar, el titular hablaba de un gigantesco ataque cometido por una desconocida banda de piratas sobre un barco de los marines. Pero lo que más llamaba la atención, era que la mayoría de los testigos recordaba que entre los piratas, estaba un hombre vestido con una chaqueta de capitán marine sin mangas.

--Menos mal que quería pasar desapercibido—Dijo Mijok riendo
--Bueno, pero nadie ha dicho que lo reconocieran, sólo hablaron de uno vestido con chaqueta de marine—Le espeto As
--Me pregunto porque habrá estado en ese barco—Dijo pensativa One Piece
--Quizás estaba un poco borracho—Lanzo Reyes
--Sea lo que sea, pronto lo sabremos—dijo por fin Silver—Ahora si todos están de acuerdo, me gustaría desayunar—
--En seguida Silver—Dijo presurosa One Piece, quien tomando del brazo a Reyes y Roca decía—Rápido, ayúdenme a preparar todo, Silver ha de estar hambriento—
--Voy a confirmar el rumbo Silver—Dijo As, mientras se marchaba, intentando corregir el que consideraba un gran error.
--¿Seguro que te sientes bien muchacho?—Pregunto de nuevo el profesor
--Por supuesto, mejor que nunca. No se preocupe más profesor, ya todo está bien. Pronto continuaremos descubriendo más cosas, así que prepárese—
--Está bien, está bien. Si me disculpas Silver—Dijo el profesor al fin—Miguel, vamos hijo, vayamos a ayudar a As—

Una vez que todos se fueron, Silver respiro profundamente, guardo silencio y al fin dijo:

--¿Dime Mijok?—

Este quien hasta ese momento había permanecido tras él guardando silencio, dijo:

--¿No creerás que me he tragado tu cuento de que no recuerdas lo de la luz y la pirámide? Vamos, sabes bien que yo no me alarmare como el resto. Habla—
--Sigues siendo el mismo de siempre. ¿Será por eso que eres el segundo al mando en este barco?—
--Por eso y porque soy el más antiguo—Le respondió Mijok
--¡¡Silver, Mijok, a desayunar!!—Se oyó la voz de One Piece llamándoles
--Vamos, ya hablaremos más tarde. Ahora no debemos hacerla esperar—

Y dicho esto, se fue caminando en dirección al comedor, Mijok lo miraba alejarse y luego de dar un suspiro le siguió. Mientras caminaba Silver pensaba y entendía por fin cual era la importancia del espíritu.