Cap.37: "Batalla Campal"

Allí estaba por fin, extendiéndose a todo lo ancho del mar, la isla de Red Village. Parecía un lugar inofensivo, poblado solamente por gente de buen corazón y de un tranquilo vivir; sin embargo sabían ellos muy bien, que tras esa imagen de paradisiaca tranquilidad, se ocultaba la fuente de una furia incontenible, la que se alimentaba de los más profundos pozos del rencor y el dolor. Un lugar que antes abría sus brazos para recibir con amabilidad y confianza a los forasteros, pero que luego de ese incidente, ahora solo recibía con recelo y temor a quien osaba poner un pie sobre sus tierras. Silver lo sabía muy bien, y era esa una de las razones que lo llevaban a volver hasta allí, eso y las ruinas que mencionase Rentarou cuando estaban en Atonar.

--¡¡Mijoookkkk!!—Grito Roca--¿¡Qué demonios es lo que debemos hacer ahora!?—

--Pues, quien sabe. Quizás deberíamos bajar en Red Village e ir por allí diciéndoles: Hola, mucho gusto, somos piratas amigos de Dkantun y vinimos porque queríamos conocer el lugar de donde nuestro amigo salió…Que crees que vamos a hacer idiota—

--No sé, yo pensaba que tal vez podríamos ir allí y beber algo, digo, para pasar el rato—Replico Roca

--Claro, como no, ¿Y cómo te presentarías?, "Hola, soy Roca, aquel al que buscan por beberse todo el licor de esta isla, ¿Me recuerdan?"—Le dijo As burlonamente

--No, ya sé—Dijo Mijok irónico—Que tal si vamos y les decimos:" Somos los Outlaws y hemos venido por recomendación de Dkantun"—

La espera los tenía un poco alterados, desde que llegasen por la noche a las inmediaciones de la isla se habían mantenido a distancia suficiente para no ser vistos, y el tiempo y el silencio del capitán producía en ellos una gran cantidad de nervios. Era ya mediodía, y seguían sin saber bien, cuál sería su próximo pasó. De pronto, Silver apareció en cubierta, y pasando junto a ellos se dirigió hacia la proa y observo desde allí la isla en la distancia. Casi por instinto el resto, que esperaban ansiosos a que Silver apareciese, se congrego a su espalda esperando. Sin voltear siquiera, el capitán por fin hablo:

--No podemos acercarnos en el barco hasta la isla, a pesar que desde la mañana no hemos visto movimiento alguno por parte de los de blanco, aún no es seguro el acercarse así—Guardo silencio por un momento y prosiguió—Así que mandaremos una avanzada a ver qué sucede y si pueden conseguir información acerca del paradero de Rentarou. —
Al fin escuchaban algo bueno ese día, casi como por arte de magia, la molestia y el hastió que sentían hace unos momentos desapareció. Por fin entrarían en acción. Silver continúo hablando:

--Nos separaremos en dos grupos, los que bajen a la isla serán solo tres, el resto se quedara aquí en el barco y esperara por dos horas más. Si los que bajan a la isla no vuelven al cabo de ese tiempo, entonces deberán ir a por ellos. —
--¿Quienes irán?—Pregunto Mijok
--Tú, Reyes y Yo—Le respondió Silver
--Me parece bien, justo como pensaba—Dijo convencido Mijok, mirando a un desilusionado Roca
--Bueno…hic...muchacho, ya ves, el capitán…hic…ha elegido a los mejores hombres para bajar hoy—Decía Reyes—Ya sabes Flaunder…hic…Mi pequeño amigo, debes hacerte cargo del borrachito en mi ausencia…hic—
--No entiendo capitán. ¿Por qué yo no y el sí?—Pregunto Roca señalando a Reyes
--Porque a él, no le buscan por beberse todo el ron de por aquí—Contesto Silver

Roca enmudeció por completo, esa si era una buena razón. Resignado se fue a preparar el bote en el que irían a la isla. Mientras Reyes se iba tras él diciendo:

--Bueno…hic…muchacho, ya sabes, para beber y ser…hic…No recuerdo como era, pero bueno, tú me entiendes…hic—
--As, confió en que cuides del barco y de los demás en nuestra ausencia—
--Claro que sí capitán—Dijo As
--Espero que no sea necesario que tengan que ir a rescatarnos—Dijo Silver esbozando una sonrisa
--No digas eso Silver—Lo reprendió One Piece—Puedes atraer la mala suerte—
--Solo espero que en esa isla consigamos algo de información acerca de Rentarou—Agrego Mijok

Silver guardo silencio, ojala pudieran encontrar pronto a Rentarou, ya que así sería más fácil llegar hasta esas ruinas.

A medida que se acercaban a la isla, podían ver que algo extraño sucedía, el puerto, que imaginaban, debía de haber estado repleto de gente y movimiento; estaba ahora desierto; atados a la firmeza de sus maderos, descansaban vacios dos veleros y un poco más allá, podían ver a un barco de la marina, que permanecía también sin señales de estar con gente a bordo. Cuando desembarcaron por fin, mayor fue su sorpresa, puesto que un extraño silencio envolvía a todo el lugar. Al poner los pies sobre la tierra, Silver se volteo y miró hacia el mar, ¿Qué era eso que había sentido? Interesado por su sobresalto Mijok lo miro esperando que le dijese que sucedía, sin embargo Silver movió la cabeza dándole a entender que no era nada, y le indico que se pusiesen en marcha. No podía ser cierto, aquel estruendo que creía haber oído, no era nada más que producto de su imaginación.
Caminaron entonces por entre las pequeñas callecitas del puerto, nada ni nadie les interrumpía el paso o los miraba interrogantes, lo cual hizo mucho más fácil y rápido su andar; sin embargo, sabían muy bien que todo eso era momentáneo, y volvieron a la realidad, cuando pegados contra una pared de piedra, pudieron ver sus rostros, los que les sonreían desde unos vistosos y grandes carteles de recompensas. Como era su costumbre, Mijok se acerco hasta ellos y se dedico a agregar ceros a las cantidades ofrecidas. Silver solo miraba, de verdad, si alguien les veía por allí, no los recibirían como a grandes amigos.

--Creo que es mejor…hic…Silver, que usemos esto…hic…--Dijo Reyes, mientras sostenía unas viejas y raídas telas, que parecían por lo ornamentado de sus costuras, haber sido unas finas capas en otra época.

--Creo que es buena idea Reyes, Mijok toma—Dijo Silver mientras le lanzaba una de las capas a su amigo—Veo que elegí bien a quien traer—Agrego, dirigiéndose a Reyes

--Tu sabiduría…hic…Es legendaria Silver—Contesto Reyes, al tiempo que inclinaba la cabeza a modo de reverencia.

--Creo que será mejor que nos separemos, así llamaremos menos la atención—Dijo Silver

Todos estuvieron de acuerdo. Separados sería mucho más fácil cubrir todo el radio de la ciudad, y también en caso de ser necesario, era más fácil esconderse. Además, si uno era atrapado, los otros dos aún podrían socorrerle.
Se separaron entonces, cubriéndose la cabeza y el cuerpo con la capa que le diera Reyes, Silver avanzo dando pasos rápidos, definitivamente algo grande debía estar sucediendo, no había nadie hacia donde mirase, y todas las casas y negocios permanecían vacios. De pronto, Silver oyó que le llamaban, se volteo y otra vez no vio a nadie; sin embargo; esta vez la voz había sido mucho más real, tan clara y fuerte, como si la hubiese oído junto a él, pero allí no había nada ni nadie. ¿Me estoy volviendo loco quizás?, pensó Silver. Un fuerte rumor lo saco de sus pensamientos, sin darse cuenta había ido a dar hasta la plaza mayor y lo que allí vio lo dejo estupefacto. Toda la gente se encontraba reunida allí, y todos, absolutamente todos estaban gritando y celebrando, más allá, junto a la fuente y sobre una plataforma se encontraba Rentarou, o lo que quedaba de él. Con cadenas en pies y manos, además de un grillete rodeando su cuello, trataba de permanecer de pie; vestía sólo su pantalón y sus botas, y en su torso desnudo un montón de feas y nuevas heridas llamaban poderosamente la atención. Silver sintió como la ira corría por su espalda, instintivamente apretó los puños, los que le habían hecho eso a su amigo lo iban a pagar muy caro. Pero ahora, no podía actuar desesperadamente, debía calmarse y pensar.

--¿Qué es lo que haremos capitán?—Mijok estaba junto a él, y por el brillo de su ojos, se podía adivinar que ardía en deseos de actuar

--Lo han traído ayer…hic…Y al parecer están esperando que ese de allí hable antes de ejecutarlo—Reyes señalaba hacia un podio, situado cerca de la plataforma, donde un rostro familiar se acercaba para hablarle al pueblo.

--Entonces nosotros también esperaremos—Dijo Silver, y como si le leyesen la mente, Mijok y Reyes asintieron

– ¡Habitantes de Red Village! – comenzó efusivamente Fletcher mientras "acomodaban" a Rentarou en el lugar designado. – ¡Hoy es un día grande para vuestro pueblo! ¡En este día tan señalado, el causante de todas vuestras desgracias pasadas pagará por vuestros crímenes! ¡Hoy por fin podréis cobraros vuestra venganza!—
Le oyeron decir. La turba respondió enardecida, sólo estaban allí para ver morir al traidor. Silver iba a dar la orden de actuar, pero se contuvo, unas figuras vestidas de oficiales se acercaban a Fletcher e interrumpiéndole uno de ellos dijo:

– Disculpe la interrupción. Hay un último asunto pendiente que debemos resolver antes de proceder con… esta ocasión tan señalada--
– ¿De qué se trata ahora? –preguntó Fletcher bastante intrigado.
– Coincidirá conmigo que la complicidad en una traición es tan grave como la propia traición – respondió aquel capitán. – Por eso mismo, Comandante Fletcher, queda usted bajo arresto por haber ayudado a escapar al fugitivo conocido como Rentarou Satsuma a la espera de que se aclaren los acontecimientos--
-¿¡Qué!? –preguntó el comandante asustado.
– Le aconsejo que no se resista. Sargento Sherman…--

Silver no podía creer lo que estaba viendo, allí frente a ellos el caos estaba surgiendo, los que momentos antes parecían marines, se despojaban ahora de sus ropas y se enfrascaban en una encarnizada lucha contra estos. Alguien había gritado que aquellos no eran marines y oír el nombre de Eratia le decía que no eran los únicos que estaban allí. Todo pasaba demasiado rápido, los aldeanos corrían de un lado a otro, los marines también, intentando retener a los que iban a salvar al condenado. Un cañonazo se dejo oír, definitivamente era un ataque bien coordinado.

--¡¡Mireeennn!! Un barco pirata se acerca!!—Alguien grito

Silver se volteo y vio allí, casi llegando ya al puerto de Red Village al Caledonia, despojándose de la capa que le cubría dijo:

--Señores, ahora es cuando—

Mijok y Reyes gritaron, y despojándose también de sus disfraces se dispusieron a entrar en acción.

--Nuestro objetivo son los marines, traten de no hacerle daño a los aldeanos—Ordeno Silver
--Tranquilo Silver…hic…Yo me encargo—
--Como quieras capitán—Decía Mijok, mientras desenvainaba su espada--¿Puedo irme ya?—

Silver hecho a correr entre la gente y aprovechándose de que aún no le veían se acerco rápidamente hasta un grupo de marines y golpeando al que tenía más cerca dijo:

--Buenas tardes señores—

El marine que recibió el golpe salió disparado, y cayo inconsciente unos metros más allá. Reaccionando el resto se abalanzo sobre el capitán, intentando golpearlo con los fusiles que portaban. Dando un paso hacia atrás, Silver esquivo el primer golpe, y con un nuevo paso hacia adelante, arremetió contra el marine que estaba más cerca, hundiéndole el puño en el estomago; producto del dolor; este se doblo hacia adelante, situación que aprovecho el capitán de los Outlaws para cogerlo de un brazo y jalándolo hacia él apoyarlo sobre su hombro y casi como si fuese este una mesa o una especie de escudo, arremetió contra el resto de los marines mandándolos contra el suelo. Una vez que quedaron fuera de combate, siguió avanzando, pero un nuevo grupo de marines vino a cortarle el paso.

--Ni un paso más, pirata del demonio—dijo el marine—Tus fechorías acabara…--

Este no alcanzo a terminar de hablar, ya que de la nada una botella se fue a parar sobre su rostro, mandándolo de espaldas.

--Yeah!...hic…Mis lanzamientos nunca fallan…hic…Lastima que estuviese llena—De pie, solo a unos metros más allá, Reyes gritaba celebrando.

Aprovechando la conmoción, Silver se abalanzo contra los demás marines, y utilizando sus puños, dio cuenta rápidamente de ellos.

--¡Es Silver!—oyó a alguien gritar---¡Es Silver y los Outlaws quienes nos atacan también!—

Los habían reconocido al fin, al parecer, eran más famosos de lo que él pensaba. Muchos de los habitantes de Red Village se detuvieron entonces, pensando quizás en hacerles frente, pero sin embargo, Silver los vio huir despavoridos y al voltearse vio la causa de su terror, allí tras él, Mijok espada en mano disfrutaba dejando fuera de combate a todos los marines que se cruzaban en su camino.

--¡Donde demonios estas traidor!—Gritaba a la vez que se deshacía de otro marine--¡Aparece de una maldita vez!—

Siguieron así por un momento, y a pesar de que ya habían derrotado a bastantes, seguían apareciendo más y más hombres de blanco. El Caledonia ya había llegado a puerto, cuando por fin Silver logro acercarse hasta donde estaba Rentarou, quien era cargado por un joven.

--¿Puedo saber a dónde te llevas a mi amigo?—Pregunto amenazante el capitán de los Outlaws

El joven se detuvo y miro fijamente a Silver, al hacerlo, su rostro se le hizo familiar, era el muchacho de aquel cartel:

--¿Eres Red Axe Rido?—Pregunto Silver cambiando el tono de su voz, al tiempo que de un puñetazo, mandaba a volar a un nuevo marine que se les había acercado.
--En realidad me llaman Bloddy Axe Rido—Dijo algo sorprendido el joven, quien demostrando una destreza excelente, golpeaba a un par de marines que les cerraba el paso, sin dejar de cargar a Rentarou.
--Pues ese nombre me da sed…hic…Me recuerda a un sabroso trago…hic—Decía Reyes, quien ya estaba allí junto a ellos.
--Silver… ¿Eres tú?—La voz de Rentarou se oía débilmente
--Tranquilo mi amigo, ya hemos llegado. Perdón por el retraso—
--Nos gustaría quedarnos a hablar, pero creo que no es un buen momento—Dijo Eratia

Silver miro al navegante, junto a quien estaba una hermosa mujer quien vestía un uniforme de la marina. No se había dado cuenta, si no hasta ese momento de que ellos estaban allí.

--¿Dónde está Seastone?—
--En el barco, junto a los demás—Le contesto Eratia
--Creo que es mejor que nos marchemos, viene un pelotón desde la plaza—Dijo la mujer
--No creo que debamos preocuparnos por ellos—Dijo Silver—Miren—

Todos miraron en la dirección que les señalaba el capitán de los Outlaws y al hacerlo vieron a que se refería. Cortándoles el paso estaba Mijok, quien sonreía ante la presencia de los marines que corrían preparando los fusiles para disparar. Clavando su espada en el suelo cerró los ojos y dijo:

--Ilusión—

Como por arte de magia el pelotón de marines se detuvo, y lentamente empezaron a desplomarse uno por uno. Sin inmutarse siquiera Mijok saco su espada del suelo y envainándola se dirigió hasta donde estaban Silver y los demás.

--Creo que esos eran los últimos—
--Buen trabajo Mijok—Dijo Silver
--No es nada, eran unos novatos. ¿Por cierto, como está Rentarou?—
--Excelente Mijok—Dijo Rentarou algo débil

Acercándose hasta él, Mijok pudo ver las feas heridas que tenía en su cuerpo y sonriendo le dijo:

--Te he dicho mil veces que no juegues con cuchillos, ya ves como te has cortado. ¿Por que crees que Silver no te mando jamás a pelar patatas?—

La mujer no entendía porque aquel pirata se burlaba del pobre de Rentarou, iba a protestar, pero Eratia se lo impidió, dándole a entender con un gesto que todo estaba bien. Rido, quien aún cargaba a Rentarou miraba sorprendido a Silver, a Mijok y a Reyes ¿Eran estos los amigos de los que tanto hablaba Rentarou?

--Debemos salir rápido de aquí Silver—Dijo al fin Eratia—Hay que atender a Renta lo más pronto posible, sin contar que aún nos queda huir de los caza recompensas—

Un grito ensordecedor se dejo oír entonces. Toda la gente se había reunido allí y armados hasta los dientes caminaban en dirección a ellos. Ahora que los marines estaban fuera de combate, era el turno de ellos de hacerse cargo, y no dejarían que ninguno escapase de allí con vida. Aquel día no solo acabarían con la vida del traidor, sino también con la de sus amigos.

--No creo…hic…Que ese sea…hic…El comité de bienvenida—
--Silver, creo que es mejor que nos larguemos—Dijo Mijok
--Estoy de acuerdo—Asintió Eratia

Pero Silver no les prestaba atención, pues, en ese mismo instante, una voz más fuerte y poderosa le estaba llamando. La misma voz que escuchase al llegar a Red Village, la misma que oyó cuando caminaba por las calles, se repetía ahora, mucho más clara y fuerte. Miraba más allá de la turba que se acercaba, miraba hacia el mar. De pronto, un rugido poderoso se dejo oír acallando los gritos de la gente. El mar, calmo hasta ese momento, se embraveció y grandes olas empezaron a levantarse. El Caledonia soportaba bien el creciente y furioso vaivén, mientras que una brisa húmeda y salada empezó a correr. La voz que Silver oía, se volvía cada vez más fuerte y entonces lo vieron, asomando una larga cabeza desde las aguas, apareció un Rey del Mar. Lentamente salió hasta tierra y se dejo ver por completo, una criatura enorme, semejante a una gran serpiente que se erguía sobre su cola. Empezó a avanzar hacia donde ellos estaban. La gente al verla corrió despavorida, definitivamente una maldición había caído sobre su isla y ahora todos ellos pagarían las consecuencias. Mientras tanto, la voz que oía Silver, parecía reírse ahora, e incluso le oyó decir: Muere.

--Eso lo veremos—Contesto en voz alta Silver y desenvainando su espada se dirigió al encuentro con el Rey del Mar