Cap. 39: "Antes de Partir"
Rido se había retirado a dormir, llevando en su rostro la marca de la duda. A que se refería Silver cuando hablaba de aventuras. El capitán de los Outlaws había leído de él su desconcierto, como si su nuevo amigo fuese un libro abierto.
--¿Vas a dejar que se vaya a dormir sin contarle
todo lo que sucede?—Pregunto Mijok
--Es mejor así. Darle sólo
algunos datos y ver si es tan curioso como parece—
--¿Y eso es
malo? Digo, eso de ser curioso--
--No, para nada. Es sólo que en
cierta forma este muchacho me recuerda a mí. Pero bueno, dejemos eso
para otra ocasión, creo que es hora de irse a dormir—
--Claro,
claro, como si no supiera que ese acto dejo de ser normal para ti—Le
reprocho Mijok.
Silver lo miro mientras se levantaba desde su asiento, acomodando su chaqueta se encogió de hombros y se volteo, mientras decía:
--Hay muchas cosas que dejaron de ser
normales para mí. Pero eso no te incluye a ti, así que ve a
dormir—
--Es una orden o una petición—Volvió a preguntar
Mijok
--Como si importase contigo, si al fin y al cabo se que no
dormirás nada. Sabes, tu querida novia tenía razón,
definitivamente soy una mala influencia—
Contrariado al oír aquello, Mijok intento decir algo, sin embargo prefirió guardar silencio, ya que ese tema era uno de los que prefería no hablar.
--Buenas noches Mijok—Dijo al fin Silver y se fue sigilosamente por la puerta.
Rentarou se había quedado dormido mientras hablaban y Eratia había partido momentos después de que lo hiciera Rido. Tal como pensaba Mijok, Silver no dormiría esta noche, era extraño, pero desde que volvieran de aquella tormenta, ya no sentía sueño, y las noches eran un territorio fértil y vasto para dedicarse a buscar la solución a todo este desconcierto. La voz no había vuelto desde que derrotasen al rey del mar, sin embargo sabía muy bien que esta aparecería nuevamente. Caminaba por uno de los pasillos del vacío cuartel mientras pensaba en esto, dejándose envolver por el silencio que reinaba aquella noche, una blanca luna dejaba ver su luz rasgar el velo cerrado de las sombras, y todos los seres nocturnos y también Silver la podían ver sostenerse sobre el cielo. Al salir por fin por una de las puertas traseras del cuartel vio apoyadas sobre el barandal de uno de los balcones dos figuras, que merced a la luz reinante eran perfectamente reconocibles para él. Esa noche no era el único que no dormía; pensó; y se sintió culpable al pensar que su próximo paso tras Barbarossa, podía quizás ahogar un nuevo amor. Amor, como se arrastraba esa palabra en su mente, que vocablo más sinsentido era en ese momento para él. Hizo un esfuerzo por recordar su relación a ese sentimiento, pero no consiguió ver nada. Instintivamente se palpo el pecho, como buscando allí la causa de tal indiferencia, sin embargo pudo sentirlo, latía como cualquier otro su corazón, y sin embargo parecía inmune a aquella palabra y todo lo que significaba. Inspiro profundamente llenando sus pulmones de aire, sintió su cuerpo tensarse a una orden de su inconsciente y se dijo:
--Al menos aún estoy vivo—
Y se perdió en la noche, con rumbo desconocido.
Amanecía en Red Village, la luz del alba barría a las últimas sombras de la noche que escapaba, una brisa fresca se dejaba sentir y corría por todas partes, y en el cuartel ocupado por los piratas, comenzaba un nuevo día. Mijok, buscaba por todas partes a su capitán, el cual parecía no estar en ningún lugar del cuartel, esa era una de las manías de Silver, que más le molestaban a su segundo de abordo, la capacidad para ocultarse de su irritante capitán.
--Maldito niñato. De
verdad que a veces me pregunto porque demonios lo acepte como mi
capitán—Decía Mijok en voz alta
--Porque no hay nadie más que
pueda ofrecerte aventuras tan extrañas como las que yo consigo—Le
respondió Silver, apareciendo tras él.
--Ahora que lo recuerdo,
es sólo porque eres el único que me ha vencido—
--Ah, sí
bueno, eso también. Pero yo creo que no cuenta—
--Claro que sí,
y ya verás, un día por fin podre recuperar mi honor—
--Es
necesario que hablemos de ese asunto ahora—Pregunto algo hastiado
Silver
Mientras hablaban habían llegado hasta el comedor enfermería, donde todos se reunían. Mijok iba a contestarle, cuando oyeron las voces de los demás, así que mejor cerro la boca y volvió a guardarse el tema para otro momento. Al verlos, los demás se acercaron hasta ellos.
--Buenos días señores, señoritas—Dijo Silver inclinando levemente la cabeza
Todos respondieron a los saludos del capitán. Silver se fijo en aquella mujer, Estella, quien poseía una belleza particular, y se pregunto qué sería lo que pensaba ahora. De pronto cruzo su mirada con la de él y la bajo rápidamente; al parecer su presencia le molestaba.
--Y bien
capitán, que es lo que haremos—Dijo As
--Pues, ya que hemos
conseguido reunirnos con Rentarou, y que la gente en esta isla nos ha
dejado un tiempo en paz, creo que es momento de visitar ciertas
ruinas, que nuestro amigo descubrió en su niñez—Dijo mirando al
ex marine
--Ah por supuesto. Yo les llevaré hasta allí. En esa
época nunca entendí que significaban, sin embargo ahora que lo
relaciono con todos los demás lugares, creo que al menos ya sé que
puede ser—
--Pero antes—Dijo Silver—Necesitamos aquella
pieza que obtuvimos en Atonar; por favor—
--Aquí esta—Dijo
Seiji, sacando un trozo de tela desde uno de sus bolsillos y
acercándoselo a Silver
Este estiro la mano para tomar el pequeño paquete, lo desarmo y apareció ante él aquella especie de esfera que habían obtenido bajo la biblioteca de la Academia. De piedra blanca relucía ahora bajo los primeros rayos del tímido sol que entraban por una de las ventanas. Silver la estudio detenidamente y al hacerlo, la giraba entre sus dedos. Luego de un momento, volvió a ponerla en el trozo de tela y la guardo en uno de sus bolsillos.
--Bien, es hora de partir—Dijo, y luego
agrego—Vendrán conmigo As, Roca y el profesor; Mijok, tú te
quedaras a cargo del barco y del resto—
--Yo también iré—Dijo
entre amenazante y temeroso Miguel
--Bueno, si así lo
quieres—
--Silver, yo también quiero ir—Dijo entre suplicante
y desesperado Rentarou.
El capitán lo miró detenidamente, como estudiándolo. Su amigo estaba bastante mal, y a pesar de todos los cuidados que le habían prodigado, no era ni la sombra del hombre entero y sano que siempre había conocido.
--Sé muy bien que
te mueres de ganas por venir—Le dijo Silver—Sin embargo, sé muy
bien también que no estás en condiciones de lanzarte en esta
empresa…--
--Pero Silver—Lo interrumpió Rentarou—Yo quiero
ir; he estado demasiado tiempo sin hacer nada y esta sería una buena
oportunidad para estirar las piernas—
--Pero esta vez no es mi
decisión. Si tu amable doctora o tu hermano lo permiten puedes
venir; pero ellos tienen la última palabra—
Estella miro sorprendida a Silver, un capitán que ponía a unos desconocidos sobre sus órdenes era bastante extraño, pero más aún si eso significaba prescindir de uno de sus mejores hombres. Definitivamente los piratas reales; o estos al menos; no eran como los que describían en las clases de la academia militar.
--¡Quiero ir!—Dijo
Rentarou
--No, no quieres—Le respondió Estella, dejando de lado
sus pensamientos. Al mismo tiempo se concentraba y creaba una especie
de grilletes alrededor de los pies del porfiado ex marine.
Rentarou se enfrasco entonces en una discusión con la doctora, en la cual intentaba por todos los medios demostrar que se encontraba perfectamente bien para ser parte del grupo de avanzada. A lo que la doctora rebatía con más y más vehemencia. Silver no prestaba atención, ya que el dolor en su pecho lentamente volvía a aparecer, le quemaba y le carcomía, y aquella sensación ya tenía sentido ahora. De pronto, Una fuerte tos detuvo la perfecta defensa de Rentarou, lo que fue aprovechado por los doctores para mandar por el suelo su intención de participar. No podemos perder a nadie más, pensó Silver y se concentro para evitar que el dolor le molestase demasiado.
--Vale, vale…--Se dejo oír la voz de Rido, quien intervenía para poner fin al alegato—Vamos a dejar eso de morir y no morir para otro momento ¿De acuerdo? Aquí nadie va a morir… Hoy no, al menos– Dijo y luego añadió--Renta, ya has escuchado a Estella… Tú, no seas tan dura con él, ¿vale? – Hizo una pausa y mirando a Silver dijo al fin – Sólo quiere ayudar – Y antes de que nadie más dijese nada, termino de decir– ¿cuándo salimos?—
--Entonces vienes—Dijo sonriendo Silver
--Así
es. Quiero ver con mis propios ojos a que te refieres con todo eso
que mencionaste anoche—
--Esta decidido entonces. Eras el único
que faltaba…--
--Pero sin mí no podrás llegar hasta las
ruinas…--Tercio Rentarou, como jugándose su última posibilidad de
ser parte del grupo—Sólo yo sé cómo llegar allí—
--Tú y
tu hermano—Lo corrigió Mijok
Rentarou cambio drásticamente su rostro, ahora si había perdido, no tenía más argumentos para rebatir aquello. Sin embargo había aún una posibilidad
--Pero
él no puede llevarlos, los aldeanos pensaran que también les ha
vendido…--
--No será necesario que venga—Dijo al fin
Silver—Ya he solucionado ese problemita durante la noche, así que
creo que esta vez no necesitaremos un guía. Además, es mejor que él
esté aquí, por cualquier cosa—
--Así que eso fue lo que
hiciste—dijo Mijok
--Sí, digamos que me dedique a visitar la
isla—dijo esbozando una sonrisa maliciosa el capitán, y
acomodándose la chaqueta, tomo aire y dijo—Vamos entonces--
