Cap. 40: " Por Arriba Hacia la Puerta"
" A H. P. Lovecraft, quien me enseño el potencial de las cavernas y lo desconocido"
--Yo iré por aquí—Dijo Rido, señalando el camino de la derecha.
--Así sea entonces—Respondió Silver, mientras le entregaba un ko den den mushi en caso de emergencia.
Se separaron entonces, en dos grupos bastante disparejos. As seguía mirando con algo de recelo aquellos pasadizos y se preguntaba aún a que se refería su capitán con aquella frase. Caminaban por un callejón horadado en la piedra, el que sin embargo presentaba las superficies más lisas que jamás hubiesen visto, esa no era una cueva normal, ya que la pulcritud en las terminaciones demostraba perfectamente la intervención de una mano distinta a la de la naturaleza. Silver avanzaba con paso firme, sin embargo el dolor que se hiciera patente antes de partir, ahora era mucho más fuerte, parecía como si se quemase por dentro, como si alguna bestia extraña y desconocida le desgarrase interiormente. Por eso había dejado que el profesor y Miguel se fuesen con Rido, y por eso había decidido marchar junto a As, ya que así sería más difícil que se dieran cuenta de que algo no iba bien. El pasadizo aquel que en un principio ascendía, ahora se mantenía horizontal y plano, al frente sólo oscuridad y tras ellos, luego de que se alejase la luz entregada por la llama que llevaban, las sombras volvían a cerrarse.
--Capitán—Dijo al fin As — ¿Qué es lo que estamos buscando ahora?--
Sin voltearse siquiera y continuando la marcha, Silver respondió:
--EL siguiente paso tras Barbarossa—
La voz de Silver atravesó la oscuridad y como si de un conjuro se tratase, miles de chillidos le respondieron desde las sombras; al tiempo que un montón de puntitos brillantes aparecían ante ellos. Sorprendido As se detuvo, que era aquella extraña visión.
--Al suelo As—Grito Silver, sacándolo de su ensimismamiento, al tiempo que lo jalaba de una de las mangas.
De golpe reacciono el joven pirata lanzándose al suelo de fría piedra, al tiempo que infinidad de murciélagos pasaban chillando sobre ellos. Al cabo de unos minutos que parecieron horas volvieron a ponerse de pie, y cogiendo con premura la tea que casi se apagaba continuaron su marcha en silencio. El pasadizo se mantenía igual que antes, recto, de paredes lisas y oscuras como una noche, pero por suerte para ellos el piso era igualmente liso, así que no encontraban demasiadas dificultades para avanzar a un ritmo decente.
--Que no está muerto lo que yace
eternamente…--Empezó a murmurar Silver
--¿Qué dices
capitán?—Pregunto inquieto As
--Nada, no es nada mi querido
amigo—Le contesto el capitán sin voltearse—Es una antigua frase
que leí en alguna parte, y que extrañamente acabo de recordar—
--¿Y
qué significa?—
Iba a contestarle cuando una fuerte brisa corrió a través del pasadizo apagándoles la antorcha y dejándolos abandonados en la más profunda negrura, Silver se detuvo y guardo silencio, mientras que As, percibiendo que algo no iba bien se quedo tan quieto como le era posible. En el aire, hasta hace un momento fácilmente respirable, estaba ahora inundado de un fuerte olor a azufre.
--¡Mierda!—Exclamo Silver
--¿Qué sucede
capitán?—Pregunto As
--No me esperaba esto, al parecer hay un
guardián—
--Un guardián— Repitió algo confundido As— ¿A
qué te refieres? Yo no he visto a nadie—
--Eso es porque no se
ven, sólo se sienten—Le respondió
Una suave corriente de aire empezó a sentirse nuevamente, pero esta vez venia desde el lado contrario, crecía lenta y pausadamente, hasta que en un momento era una fuerte ventolera.
--¡Rápido As!—Grito Silver— ¡Por aquí!—
El pirata corrió tras su capitán, quien casi volaba sobre las piedras, alejándose del lugar desde donde venía aquella extraña ráfaga, definitivamente esto tenía que suceder; pensó As; puesto que junto a Silver siempre sucedían cosas extrañas. Mientras corrían, se percato de que su capitán recitaba algo en un lenguaje extraño, algo que él no alcanzaba a entender, al tiempo que disminuía la velocidad de sus pasos; cuando de pronto deteniéndose por completo, se volteo y grito:
--¡Al suelo muchacho!—
Casi por instinto obedeció y como si estuviese sobre el agua se zambullo sobre la piedra, amortiguando el golpe con ambas manos. Al hacerlo, sintió pasar sobre el al viento, el cual ahora parecía una tromba, capaz de desintegrar todo aquello que tocase. Intento mirar a su capitán, mas la oscuridad del lugar se lo impedía. Intuyendo la posición que debería tener este, se arrastro hacia donde estaba, y al acercarse pudo oír otra vez las extrañas palabras que este profería:
--¡Volktam traspion dorguntam nagta!—
La fuerza del viento aumentaba, sin embargo Silver parecía no sentirla
--¡Volktam mongorath nommo josto!—
As sentía como sobre él algo estaba sucediendo, no podía decir con seguridad que era, sin embargo sabia que algo estaba allí, suspendido en el aire y detenido ante la presencia de Silver, quien profería aquellas palabras en una lengua que jamás había escuchado y que no sabía; sino hasta ahora; que su capitán conociese.
--¡Dormu volktam…mongorath finnite!—
La fuerza del viento pareció crecer y al mismo tiempo empequeñecerse, como si se estuviese retorciendo, As pudo sentir el batir de unas alas, o al menos eso era lo que a él le parecía, y de pronto una especie de chillido y el termino abrupto del viento. Un silencio opresor lo envolvió todo, interrumpido este sólo por la respiración entrecortada de Silver, quien permanecía en el mismo lugar que antes.
--¿Capitán?—Dijo As--¿Te encuentras bien?—
Este no contesto, por respuesta As sólo obtuvo la cadencia de la respiración de Silver. Incorporándose, y a tientas, busco entre sus bolsillos los elementos para encender de nuevo la antorcha, una vez que los encontró, busco por el suelo la tea y la encendió con premura. Con la luz recuperada se acerco de nuevo a su capitán quien le daba la espalda.
--No me esperaba ese recibimiento—Dijo
Silver
--¿Qué demonios fue eso?—
--Ya te lo dije hace un
momento, un guardián—
--Pero yo no he visto nada—Tercio
As
--Y también te lo dije; no se pueden ver fácilmente, pero si
sentirles—
--¿Pero qué ha sucedido con él? ¿Y qué era lo
que estabas diciendo hace un momento?—
--Ahhh, eso…Pues estaba
despachándole—Contesto sin inmutarse Silver
--¿Despachándole?—Dijo
incrédulo As— ¿Dime Silver, como es que sabes todas estas
cosas?—
--Eso mi querido As, es un secreto—
Y sin decirle más, Silver volvió a caminar. As lo siguió, pero mientras caminaba tras él, se preguntaba quién o qué era Long Jhon Silver, que era lo que sabia y qué demonios era lo que estaba buscando.
--Tranquilízate muchacho—Le dijo sin voltearse el capitán—No hay nada que temer—
Otra vez, igual como ocurriese en Atonar, Silver parecía estar leyéndole la mente. Quiso decir algo, para demostrarle que no le temía, sin embargo lo interrumpió:
--Hay cosas que es mejor que sigan siendo desconocidas para todos. Eso por lo menos hasta que sea el momento adecuado de revelarlas—
No podía creerlo, otra vez se estaba adelantando a las palabras, era como si supiera lo que él pensaba decir.
--Sólo debes confiar en mí, y estar seguro de que mientras creas en tu viejo capitán, nada saldrá mal; porque pase lo que pase, yo no permitiré que nada le suceda a mi tripulación—
Dicho esto se detuvo; As pudo ver que su capitán agachaba un poco la cabeza y se llevaba la mano hasta la frente, como enjugándose el sudor. Lentamente se volteo y dejo ver su rostro, el cual tenía aquella amable mirada de siempre, aquel semblante seguro, aquella aura confiable.
--Así que espero que me perdones, si ahora no puedo contarte todo lo que sé—Guardo silencio y continuo-- Esto es semejante a los sueños. Sabes que existen, pero sólo poco a poco vas logrando hacerlos reales, o entenderlos del todo—
--Capitán—Respondió As—No es necesario que me cuentes nada, yo tampoco voy a forzarte a que lo hagas. Desde el primer día que decidí unirme a tu banda y hasta el último que tenga que vivir en ella y con ustedes, confiare ciegamente en ti y en los demás. No es mi función hacer preguntas, mi función es servir, servirte a ti Silver y a los demás, porque eso es lo que yo elegí. Así que no se hable más, y sigamos—
Con una sonrisa Silver lo vio pasar junto a él, llevando en alto la antorcha, e iluminando el camino, un brillo distinto había ahora en los ojos de su amigo, un brillo de confianza y seguridad. Continuaron pues a través de aquel pasadizo, sin encontrar nada anormal o que cambiase la forma o estructura de aquella extraña construcción.
--Si no me equivoco—dijo en voz alta
Silver—Somos los primeros en usar este camino—
--¿A qué te
refieres?—
--¿No te fijaste cuando estuviste sobre el suelo, en
la gruesa capa de polvo que lo cubría?—
--La verdad es que no
me percate de eso, pero…--
--Además está el hecho de que
aquella cosa apareciese para saludarnos—Agrego Silver
--Eso es
cierto—Le respondió As— ¡Ahh! Y los murciélagos, también
están los murciélagos—
Silver lo miro algo sorprendido, y luego le dijo:
--Bueno, puede ser, aunque el que ellos
estuviesen no es nada anormal, y tampoco nos demostraría el poco uso
de este camino; pues ellos van y vienen, ¿no?—
--Ohh, es
cierto…Perdona Silver, me he dejado llevar y termine diciendo una
tontería—
--No te preocupes, todos cometemos esos errores. El
mismo Mijok es un maestro para referirse a lo evidente—Dijo Silver
y se largo a reír
--¿No puedo creerlo, Mijok?—Pregunto
incrédulo As
--Sí, Mijok—
--Pero yo jamás lo he oído
decir algo por el estilo—
--Ahh, es que tú no lo conoces de
tanto tiempo como yo. Además, porque crees que ahora es tan pesado
con todos, y sus comentarios son tan mordaces—
--¿Cómo?—
--Lo
hace para no meter la pata. Y en definitiva, su actitud es solo una
pose. En el fondo Mijok es un tipo muy amable—
As y Silver se reían, cuando un escándalo de gritos les indico que se acercaban al final de su tortuoso camino. Sin darse cuenta habían descendido y adelante, voces y luz les indicaban la presencia de alguien más. Desde su posición, pudieron ver a Rido, con cara de hastiado, seguido de un silencioso profesor y un temeroso Miguel; a todos ellos los rodeaba una extraña presencia flotante.
--Que es todo
este escándalo—Dijo Silver conteniendo la
risa
--¡Silver!—exclamaron los tres a la vez
La cosa flotante se detuvo, y mirando a los recién llegados, voló raudo hasta ellos.
--¡Más intrusos!—Chillo
--Mis respetos
señor—Le dijo Silver, haciendo una reverencia y quitándose el
sombrero
Sorprendido el ser aquel se detuvo y cambiando el tono chillón de su voz, por uno más melodioso dijo:
--Por
fin alguien que sabe de modales—Miró a Rido y luego agrego--
¿Señor, puede decirme su nombre?—
--Encantado buen señor—Le
respondió Silver—Me llaman Long Jhon Silver y en las costas que
bañan los mares y sobre la inmensidad del océano dicen, que soy
capitán de orgullosa banda—
Agradado por la parsimonia y el hablar del recién llegado, el espectro respondió:
--Un honor capitán Long Jhon Silver, el gallardo y afamado. Vuestra gloria trasciende los límites del mar y la superficie, pues en estas profundidades, sabe su servidor de tales—
Continuando con el rito pregunto Silver entonces:
--¿Podría entonces usted,
mencionar su nombre, distinguido señor?—
--Hilmar Salpicabirras
me llaman, y bardo en las tierras de Gorlam fuese. Más heme aquí
vigilando estos lugares hoy usted puede verme—
--Importante
misión, no cabe duda—Agrego Silver—Pero permítame una
pregunta—
--Las que quiera buen hombre, proceda—Dijo Hilmar,
evidentemente agradado
--¿Por qué hace un momento volaba
alrededor de mis amigos chillando?—
Abriendo los ojos como platos, invadido por tamaña sorpresa, un temblor cruzo el rostro del pequeño espectro, y sin esconder su creciente molestia dijo:
--Estos son sus amigos. Quien lo creería—Y acercándose a Silver, como para decirle algo confidencialmente agregó—Perdone que se lo diga, pero de verdad no elige usted muy bien a quienes están en su comparsa—
Dijo esto a viva voz, por lo que todos allí le escucharon perfectamente. Molesto por el comentario Rido dijo:
--Como si nos importara la opinión de
un fantasma—
--¡Calla bellaco! Ya te he dicho mil veces que soy
un ghost. Pero veo que no entiendes, definitivamente señor Silver,
ha elegido usted muy mal su compañía—
--Fantasma del demonio.
Ya te enseñare yo que es no entender—Exclamo molesto Rido, y
tomando la tea que llevaba se acerco hasta Hilmar.
--¡Júa
júa!—Río burlón Hilmar—Como si el fuego pudiese hacerme
algo—
--No es eso lo que pretendo—Dijo Rido, al tiempo que
pasaba junto a Hilmar y se dirigía a Silver
Intuyendo que
pretendía, este dijo:
--El camino que tomamos era sólo un
pasadizo interminable, recto, de paredes y piso muy liso, lleno de
polvo y murciélagos—Al decir esto miraba a As—Pero además de
eso, nada—
--Pues el de nosotros era algo similar, nada de
escrituras, ninguna seña, nada de nada, excepto por un gran salón
que pasamos hace un rato y donde nos encontramos a este particular
amigo—
--Yo no soy tú amigo—Trato de interrumpirle
Hilmar
Pero Rido lo ignoraba, sabía muy bien, que esta era la mejor técnica para callar a un cabezotas, no por nada había trabajado tanto tiempo junto a Franky, el rey de los testarudos.
--Hasta ahora, en que hemos dado con esta puerta y
con el pasillo que los traía a ustedes—
--Bastante extraño es
este lugar—Agrego Silver, divertido por la reacción de Hilmar,
quien en ese momento volaba por todo el lugar, hacia muecas, se
lanzaba contra Rido, le lanzaba piedrecillas, y chillaba, todo para
intentar atraer la atención. De pronto, como si recordase algo se
acerco a Silver y dijo:
--¿No ha dicho que ha venido por el
camino de arriba?—
--Así es—
--Y dígame ¿No se encontró
por casualidad con eso?—
--Ah—Dijo Silver—Se me había
olvidado, sí, es cierto, lo encontré—
El terror surco el rostro de Hilmar, un temblor incontrolable se apodero de su cuerpo, sus ojillos tan grandes como lunas, miraban a Silver, con la voz trémula y algo cortada dijo al fin:
--¿Y dónde está
ahora?—
--Pues muy lejos de aquí, de vuelta en el agujero del
que salió—
Impresionado, Hilmar se acerco a Silver, mirándolo a los ojos, hizo una reverencia y dijo:
--Mis
respetos sabio señor y mis agradecimientos. Ha librado usted a este
lugar de tamaña aberración—
--No ha sido nada. Digamos que era
bastante molesto eso sí—Dijo sonriendo Silver
Sin entender nada Rido y el profesor se acercaron a Silver, este entendiendo lo que pasaba dijo:
--Era un etéreo. Pensé que estaba a cargo
de resguardar todo el lugar, pero al ver la reacción de Hilmar, he
comprobado que fue enviado después—
--¿Un etéreo?—repitió
el profesor—Pensé que eran sólo un mito—
--Pues no lo
son—Dijo Silver
--Un momento, ¿Me pueden explicar que es todo
esto?—Dijo entre interesado y molesto Rido.
--Perdona hijo,
perdona—Dijo el profesor—Los etéreos son una especie de seres
invisibles para los ojos no entrenados, pero que sin embargo pueden
sentirse fácilmente, toman la forma de viento, aunque hay quien dice
que es el efecto de sus alas al volar.—
--¿Pero existen o
no?—
--Lo que sucede es que es una especie de seres mencionados
en antiguos libros prohibidos, aquellos libros en los que los
científicos poco creen, pero que sin embargo gente como Silver han
leído…--
--Y qué bueno que lo hice profesor, esto demuestra
que no estaba equivocado, y que lo que dicen los antiguos es
cierto—
--Está bien, está bien, tienes razón de nuevo…
¿Pero cuéntanos, que ha sucedido?—
Silver les conto entonces los detalles de su paso junto a As por la ruta de arriba, como la había llamado Hilmar. Todos se sorprendieron con el relato, pero el más entusiasmado era el ghost, quien se ocultaba tras Rido al principio, pero que saltaba de gusto en la parte en que Silver mencionaba el cómo se había deshecho de él. As también ayudo, dando su punto de vista al respecto. Tanto Hilmar como Rido estaban fascinados, mientras que el profesor anotaba algo en su libreta. Luego de un buen rato, y después de comentar todo lo sucedido, Hilmar se situó frente a todos y dijo:
--Quiero disculparme
si he sido un mal ghost con ustedes—guardo silencio un momento y
continuo—Y como me han librado de esa abominación sepan que tienen
mi permiso para estar en este lugar y explorarlo, pero sepan, que
debido a mi condición, no puedo ayudarlos—
--Muchas gracias
señor—Dijo Silver
--Gracias amiguito—Dijo el profesor
--Yo
también quiero disculparme Hilmar, creo que debí ser un poco más
respetuoso—Rido se había acercado hasta donde estaba el
espectro.
--No hay cuidado, he sido yo quien ha empezado—Le dijo
Hilmar
--Pero también es mi culpa, por no haber entendido que
eras un ghost y no un fantasma—
--Bueno, eso no importa. Al fin
y al cabo son la misma cosa. ¿No?—Y se largo a reír
Todos empezaron a reírse de buena gana, al parecer habían conseguido un nuevo amigo, y ya que estaban de nuevo juntos, podían continuar con la búsqueda. Allí frente a ellos estaba ahora la puerta, plena de grabados e inscripciones, ocultando otro gran secreto. As, Rido y Silver intentaron abrirla empujando, pero no cedía. Luego, jalaron de ella, sin embargo seguía tal como al principio.
--Bueno, ahora que hemos probado lo elemental, vamos pues con lo bizarro—Dijo Silver
Metió la mano en uno de los bolsillos de su chaqueta, y saco de este un pequeño trozo de tela, el cual desato y desenvolvió descubriendo una piedra redonda y reluciente. As la reconoció inmediatamente, era la pieza que habían obtenido en la fuente de Atonar. Mirando la puerta detenidamente, Silver se acerco a ella, palpándola con la mano libre, recorrió todos los grabados, hasta que se detuvo junto a uno bastante particular. Una especie de espiral, desde la que salían unas líneas, se mantenía allí oculta a simple vista. Silver puso en su centro la piedra, la que encajo perfectamente en un espacio invisible momentos antes. Retrocedió entonces el capitán y espero junto a los demás. Un ruido sordo se oyó, y luego el rechinar de mecanismos. Pesadamente la puerta de madera pareció desmontarse y lentamente empezó a moverse descubriendo un nuevo pasadizo hacia la oscuridad, con la diferencia de que las paredes de este, estaban pobladas de grabados, en infinidad de lenguas, apareciendo incluso poneglyphs.
--¡Impresionante!—Exclamo Hilmar—Así que esto es lo que hay tras la puerta—
Sorprendido Rido lo miro:
--¿Cómo, no me digas que no lo sabías?—Le
dijo
--MMMM—Asintió el ghost moviendo la cabeza—Yo soy
guardián desde la puerta hacia fuera, el resto lo
desconozco—
--¡Excelente!—Dijo Silver—Entonces somos todos
los que desconocemos que nos aguarda dentro de este lugar—
Y
sonriendo agrego
--¿No es emocionante?—
