Cap.43: "Flaunder"
"Por todas las islas antes de encontrar la verdad"
Aquella frase se repetía en su mente una y otra vez, semejante a una cantinela antigua, o a una especie de oración. De donde o porque la recordaba ahora era un verdadero misterio, sólo estaba allí, amartillándole la cabeza y el subconsciente. La brisa del mar era fresca y las aves que pululaban aún a estas horas sobre el barco, le hacían olvidar lo que había sucedido en Red Village. Otra caverna, guardianes, peligros y aquel viaje mental. De verdad que todo estaba resultando bastante extraño y no se sorprendía de que con lo que estuviese sucediendo los demás estuvieran un poco nerviosos. Seguía absorto en su pensamientos, cuando un leve golpecito en su pierna lo trajo de vuelta a la realidad, miro al lugar donde había sido tocado y pudo ver la gran cabeza de Flaunder apoyándose sobre él. Al darse cuenta que su acción había llamado la atención del capitán, el perro empezó a mover su cola con un cierto dejo de alegría. Silver lo miró y extendiendo su mano acaricio la cabeza del can, el cual cerraba los ojos disfrutando aquel gesto.
--De verdad…hic…Que
siempre me ha sorprendido…hic—Dijo Reyes apareciendo tras el
capitán—El que Flaunder se muestre…hic…tan manso contigo
Silver—
--¿Es que acaso es un perro al que haya que
temer?—Pregunto Silver despreocupadamente, al tiempo que se
agachaba junto al perro y deslizaba su mano sobre el lomo de
este
--Por supuesto…hic…Es el perro pirata más bravo que
existe…hic…En los cuatro mares, los tres océanos y en todo el
continente…hic—
Silver miro a Reyes detenidamente, se podía notar en la voz de aquel hombre, cuanto afecto sentía por aquel animal, y cuanto significaba para él.
--Pero hasta
donde yo recuerdo, cuando estabas con tu banda no había ningún
perro sobre el barco—
--Eso es muy cierto…hic…En nuestra
tripulación jamás hubo un perro…hic…Bueno, al menos no uno
realmente animal—Completo Reyes y se largo a
reír
--¿Entonces?—Inquirió Silver
--¿Quieres saber de
dónde conocí…hic…A Flaunder?—
El capitán movió la cabeza por toda respuesta, era algo que llevaba bastante tiempo deseando saber y ahora que navegaban en medio de esta noche, era un momento preciso para saberlo. El pirata amante del licor busco entre sus ropas con dificultad, puesto que se enredaba con la chaqueta larga que llevaba a modo de protección, luego de unos minutos, saco del interior de esta una botella llena de ron, con una cara que denotaba la mayor felicidad del mundo descorcho la botella y le dio un buen trago. Al terminar, le tendió la botella al capitán, el cual la tomo entre sus manos y repitió el gesto de aquel pirata.
--Ahora que he aclarado mi garganta…hic…Te contaré la historia del bueno de Flaunder—
Silver se apoyo en el barandal y cruzándose de brazos espero atento a que Reyes comenzase con su relato. Junto al capitán, Flaunder aguardaba sentado mirando a su dueño comenzar su historia.
--Habían pasado ya seis años, desde que mi antigua tripulación desapareciese. La verdad jamás hubo nadie digno de ocupar el puesto de nuestro amado capitán Virgil, el cual murió y desapareció en extrañas condiciones…hic…Por eso terminamos separándonos, pero eso no es lo que iba a contarte ahora…hic…No, ahora iba a contarte como conocí al pulgoso—
Flaunder le respondió con un gruñido seco, al oír que se refería de él de esa forma.
--Vaya,
vaya…hic…Veo que el ser amigo de gente tan importante…hic…Te
ha subido los humos—
--Bueno, bueno, continúa por
favor—Intercedió Silver
--Bien…hic…Estaba yo buscando en
que entretenerme…hic… mientras estaba de paso por aquella famosa
isla…hic…donde dicen que nació el primer rey de los
piratas…hic…--
--¿Logue?—
--Esa misma, esa misma…hic…
¿Qué crees tú, será cierto eso que dicen?—
--Reyes por
favor, quiero saber sobre como conociste a Flaunder—
--Bien,
sucedió
así…hic…:
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El
sol golpeaba tan fuerte como podía, con un calor que aplastaba a
todos los que tenían la mala suerte de estar bajo él en ese
momento. Aquella situación hacia que desease cada vez más encontrar
alguna taberna o un bar en ese maldito lugar. No sabía si lo que
decían de aquel lugar era cierto, o si aquella historia de verdad
había ocurrido allí, sólo sabía que por una jugada del destino,
estaba ahora allí, con lo último que le restaba de su parte del
botín de la banda a la que había pertenecido. Lo suficiente para
beber hasta hartarse pensó. De pronto ante él, una escena poco
agradable estaba ocurriendo. Tres hombres que parecían ser marines,
arrastraban atado con una cuerda, a un pobre perro flacucho, con
apariencia de viejo; el cual luchaba para zafarse de aquellas
ataduras, e intentaba morder a sus captores, quienes a cada tanto
tiraban de la cuerda y le golpeaban, riendo y burlándose de
él.
--Señores—Les dijo— ¿Por qué maltratan a ese pobre animal?—
El que parecía ser el jefe del grupo lo miro de arriba abajo, y al cabo de un momento le respondió:
--Y quien
te dijo que era tu problema, pordiosero de mierda—
--Disculpe
señor, pero yo no le he faltado el respeto—Respondió Reyes
apretando con fuerza su bastón.
--Que te importa—Dijo otro de
los marines, que llevaba una de sus manos vendadas—Esto es un
asunto oficial—
--Ah, ya veo—Dijo un lúcido Reyes—Así que
su crimen fue morderle la mano a uno de ustedes—
--Atacar a
cualquier marine es una falta de respeto contra la autoridad—Le
dijo el tercero
--¡Oooohh!—Exclamo el pirata—Sin embargo yo
creo que ese chucho es incapaz de haber hecho eso que ustedes
dicen—
Los marines estallaron de rabia al escuchar las palabras de aquel tipo, bastante tenían con el perro, para tener que soportar ahora a un entrometido.
--Ahora sí que te la has ganado, maldito vago. Verás lo que les pasa a los que se meten con la marina—
Dos de los de blanco se acercaron hasta donde estaba Reyes, mientras que el tercero se quedo sosteniendo la cuerda que ataba al perro. Estos debían ser de bajo rango en la marina, si tenían tiempo para estar en una isla maltratando perros; pensó para sí Reyes; al tiempo que se preparaba para enfrentarlos, le vendría bien un poco de ejercicio, antes de ir a beber. No terminaba de idear aquello, cuando uno de los hombres se abalanzo hacia él blandiendo el palo con el que antes amenazaba al can. Reyes, reacciono y mientras se apoyaba en su bastón, inclinaba su cuerpo todo lo que podía para esquivar el primer golpe. Oyó el silbido del palo cortando el aire al pasar junto a su rostro. Instintivamente giro sobre el bastón y golpeando con una de sus piernas la del marine, le mando directo al suelo. Terminaba ese movimiento, cuando junto a él pudo escuchar el grito del otro, quien viendo lo que le había sucedido a su compañero, se abalanzaba tan rápido como podía contra el pordiosero aquel. Reyes no logro evitar el primer golpe, el cual dio de lleno sobre su espalda, sintiendo la fuerza de este se inclino, mientras que el marine intento golpearle de nuevo. Sin embargo esta vez Reyes estaba preparado, y cogiendo un puñado de tierra, lo lanzo a la cara del hombre, el cual perdió la visión por un momento, situación que aprovecho el pirata para darle de lleno con su bastón. El perro ladro de pronto, lo que hizo que Reyes se voltease, evitando así el nuevo embiste del primer caído. Al verlo de pie de nuevo, el pirata corrió hacia él, y ensayando una extraña pirueta, dio un salto al tiempo que juntaba ambas piernas en el aire, para darle de lleno en la espalda al marine.
--Creo que sería todo—Dijo triunfante Reyes—Es hora de que liberen a vuestro rehén—
Mientras decía esto se acercaba al que sostenía la cuerda del perro, aquel tipo al parecer era nuevo en estas lides, ya que se mantenía de pie allí, sin hacer nada. Al ver venir a aquel que había derrotado a sus compañeros, soltó la cuerda, liberando por fin al prisionero. Este al verse libre, corrió en dirección a Reyes, tan rápido como le permitían sus cansadas patas. Este pensó que era de alegría, y que venía hasta él para agradecerle, sin embargo se sorprendió al verle pasar de largo.
--Mal agradecido—Grito Reyes
Pero el ruido de un disparo acallo repentinamente el sonido de su voz. Se volteo y vio con estupor, como uno de los hombres a los que había golpeado, sostenía en una de sus manos una humeante pistola. Junto a él yacía el animal que minutos antes consiguiera liberar, el cual apretaba fuertemente entre sus fauces el brazo del hombre aquel.
--¡Maldito gusano!—exclamo Reyes—Intentabas matarme arteramente. Pero no contabas con que mi amigo aquí, te lo impediría—
Se acerco hasta donde estaba el tipo, y de una patada le desarmo. Cogió al perro entre sus manos para lograr que soltase su presa y ahí se dio cuenta de que estaba sangrando. El disparo había dado de lleno en una de sus patas. Lo levanto con cuidado y examino la gravedad de la herida, debía hacer algo y pronto. Rasgo entonces la punta de su camisa y vendo con firmeza la pierna del can herido.
--Esto está feo, debemos
conseguir algo con que desinfectarlo. Pero antes debemos
largarnos—Dijo Reyes
Aquel que minutos antes mantenía al perro
atado, venia hacia aquí ahora con refuerzos. El pirata cogió entre
sus brazos al can, y se puso a correr tan rápido como podía,
intentado que el vaivén de la carrera no le produjese más dolor a
su nuevo amigo.
Al cabo de varios minutos, en que Reyes puso tierra entre él y los marines, se detuvo al fin. Deposito con cuidado al can sobre el suelo, y se sentó junto a él. Reviso el estado del vendaje que le había practicado y comprobó que se mantenía en su lugar. Satisfecho extrajo de entre sus ropas una petaca, desde la que se sirvió un buen trago de licor. Una vez sacio su sed, se dirigió al can:
--No sé realmente que fue lo que hiciste muchacho, pero creo que esos tipos se lo merecían—
Por toda respuesta el perro movió la cola, mientras lo escuchaba con los ojos entrecerrados
--Lo malo es que por mi culpa, ahora somos los dos fugitivos. Pero bueno, no está mal volver a las andadas, ¿no lo crees? A propósito, mi nombre es Reyes—Le dijo--¿Y el tuyo?—
El perro seguía allí tendido, sin hacer ningún gesto. Claro, pensó el pirata, como podía esperar que el perro le dijese su nombre, si los perros no hablaban.
--Bien, creo que tendré que darte alguno, no quiero llamarte siempre perro—
Tomo aire y empezó a nombrar:
--¿Ron?—
--¿Cerveza?—
--¿Flacucho?—
--¿Bandido?—
--¿Pluto?--
--¿Pulgoso?
Y así estuvo, por casi una hora, buscando un nombre para el perro aquel, sin embargo ninguno le convencía y ni al perro parecían interesarle, cansado, al fin dijo:
--¿Flaunder?...Ah, me
rindo…--
--¡Guau!—
--¿Ehhh?, ¿Cual te ha gustado? ¿Me
Rindo?—
--Grrrrrrrrr—
--¿O es que acaso Flaunder te parece
bien?—
--¡Guau, Guau!—
--Ah, así que ese te gusta. Bueno
desde ahora serás conocido como Flaunder, el perro
borracho—
--Grrrrrr—
--Perdón, quería decir, el perro del
borracho.
¡Salud!—
--Y
esa es la historia—Dijo Reyes para terminar su relato.
--Bastante
interesante, si señor—Decía Silver mientras acariciaba la cabeza
del can--¿Pero cómo se te ocurrió ese nombre tan
particular?—
--Ah, ese—Dijo al fin Reyes algo incomodo—Ese
era el nombre de un perico que había en un bar de Shellstown, era
bastante bueno para beber…hic… Si señor—
--Grrrr—
--
Creo que no le ha gustado saber de donde venía su nombre—Dijo
Silver y se puso a reír.
De pronto, Flaunder levanto las orejas y adopto una posición alerta, algo andaba mal. Notando la actitud del perro Silver también prestó atención. Roca, sin ver al capitán y a su compañero de juergas, gritaba hacia el barco que navegaba junto a ellos:
--¡Ehh!, ¡Rido!—
--¡¿Qué
pasa?!—Le respondieron desde el otro barco.
--Es Renta—
–
¡¿Renta?!¡¿Qué le pasa?!--
– ¡Está muy grave!
–
¡Avisaré a Estella!—dijo Rido.
Silver corrió hasta el camarote de su amigo, allí estaba tendido con mucha fiebre y junto a él One Piece y Fletcher sumamente preocupados. Al cabo de un momento apareció Estella, quien examino al sudoroso Renta.
--¿Y
bien?—Pregunto Silver
--Esta grave, la herida se le ha
infectado. El esfuerzo le ha hecho bastante mal—Dijo preocupada
Estella.
--¿Y qué hacemos?—Inquirió One Piece, quien se
afligía más a cada momento que pasaba.
--Le avisare a los otros.
Por lo pronto sólo podemos intentar bajarle la fiebre—
Se marcho la doctora de vuelta a la Joya, mientras la tripulación del Caledonia intentaba calmar la fiebre de Rentarou. Silver volvió a cubierta y espero mirando hacia el barco vecino acompañado por Flaunder.
--Debemos ir a Syrup—Le informo
Rido
--¿Syrup?—Pregunto Silver
--Sí, Syrup capitán
Silver—Decía Robin al tiempo que se acercaba al borde de la
joya—Es el lugar más cercano y el único donde podemos encontrar
la ayuda que su amigo necesita—
--No puedo dudar de usted
señorita—Le respondió Silver inclinando levemente la cabeza a
modo de saludo—Le informare a mi tripulación entonces, y gracias
por preocuparse—
Silver volvió entonces donde estaba el resto, y les dijo del nuevo rumbo. As corrió presuroso al timón, mientras Roca y Reyes se iban a ayudarle. One Piece pidió quedarse junto a Renta, mientras que Fletcher solicitaba el puesto de vigía. A todos les urgía llegar pronto al nuevo destino, ya que estaba en juego la vida de su amigo.
"Por todas las islas antes de encontrar la verdad"
Volvió a pensar en esa frase, y al parecer, tenía toda la razón.
Continuará…
