"¿La encontraste?" pregunte a Quiebra huesos "No tienes un nombre más corto que quiebra hueso" el sonrió burlonamente "Neil, soy Neil" contesto "Ahora si ¿Qué averiguaste?"
"Bueno, ella está bien" dijo encogiéndose de hombros, le mire por el rabillo del ojo "No me mientas" dije molesto
"Miente" Graham se levantó de mi pierna, rascándose un poco los ojos mientras se desperezaba "Mamá recibió una bala en el hombro, no es grave…pero no creo que te esté diciendo todo, o sí. Neil" vio como Graham lo observaba molesto, sabía que Neil mentía. No era tan tonto para creer en su palabra, pero yo estaba a punto de creerle como un idiota "Tal vez te ganaste la confianza de tony, pero no la mía. Eh aprendido a desconfiar de todos, sobre todo si le mienten descaradamente a mi familia"
"Está bien mocoso" dijo tomándolo de la camisa, me pare y empuje a Neil cruzándome entre él y Graham, no iba a dejar que alguien más hiriera a mi hijo. No si yo estaba hay para defenderlo "Si vas a decir algo dilo" le tome de su cuello "Pero, no tengas ni la mínima intención de tocar a mi hijo, o buscare la manera de soltar estas cadenas. Y te matare" le solté del cuello, y este se apartó lo suficiente para que no alcanzara a tocarle, y nos sonrió levemente.
"Bueno veo que cuidas lo tuyo, señor Stark" aclaro su garganta "Si, ella tiene una herida de bala, no es grave en si la herida. Pero se infectó, tiene una fiebre muy alta, los médicos la están atendiendo. Que pase buena noche" se despidió y la puerta fuertemente.
Eso no eran buenas noticias, si la tenían en un lugar como el nuestro estaría muy grave. Si la infección era grave, eso la podría matar. Estaba ahogado perdido en mis pensamientos cuando aquellos sollozos empezaron a llenar la habitación. Lo mire a sus ojos llorosos, llenos de lágrimas de tristeza, dolor y rabia. Le abrase colocando su cabeza a mi pecho, él no me devolvió el abrazo, pero no había nada más que pudiese hacer en ese momento. Allí no era Iron Man, solo Tony Stark un hombre sin poderes. Esa era la realidad.
Me soltó, tomo unos cuantos papeles que había en la mesa junto con un lápiz. Quería ver que garabateaba pero él no me dejaba ver nada, en cada momento que intentaba ver que hacia se encogía más y más. Hasta que por fin termino.
"Puedes hacer uno de estos, lo sé" dijo mostrándome el dibujo, era algo que conocía bien. Le había creado hace muchos años para el pentágono pero no lo habían aprobado, tome la hoja con algo de interés. Era increíble que el supiera de esta invento, hacía muchos años Obi me había quitado el reactor gracias a la máquina de parálisis "No te preocupes por los planos, están aquí" dijo señalando su cabeza, con una sonrisa "Somos dos personas comunes, corrientes, pero los más grandes genios de la historia, que dices" dijo extendiendo el brazo "Salvemos a mamá, salgamos de esta habitación. Como saliste de Afganistán hace años, pero con la diferencia, de que nadie muera" le estreche la mano, de verdad tenía confianza en sus palabras. Era un chico inocente, si, decidido sin duda alguna.
"Sabes ¿Sabes sobre Yinsen?" Pregunte intrigado a lo anteriormente dicho.
"Graham, Yinsen Graham Stark" me sonrió de una manera que no podía describirlo, como si estuviera orgulloso de usar el apellido Stark "Mamá dijo: Fue un gran amigo de tu padre, gracias a él, está a salvo. Entonces Stark" dijo extendiendo sus brazos "Listo para ser un hombre que lo tiene todo"
"Estoy listo joven Stark"
Así pasaron dos semanas logramos convencer a Neil de que nos ayudara con el trato de pagarle toda la colegiatura a sus hijas, era una suerte que la habitación no tuviera cámaras. Así Neil nos ayuda a "Traficar" todos los implementos para crear lo necesario para escapar de allí. No era un nuevo Iron Man, pero había creado tantas armas diminutas en mi vida que en ese momento me di cuenta lo útiles que podrían hacer. No teníamos mucho tiempo, mientras creábamos eso las torturas empezaron, Graham era electrocutado hasta desmayarse o me llevaban a mí, para ser golpeado una y otra vez.
Siempre lo hacían frente a Pepper en otra habitación lejos de la nuestra, ella solo podía llorar, rogar piedad por nosotros. Era doloroso verle asi, más que sentir cada golpe de Hammer. Pero pronto íbamos a salir, de verdad lo haríamos.
Porque en ese momento, no había nada que me importara más que estar en casa con mi familia. Tres, tres días más y nos iríamos.
