SAILOR MOON NO ME PERTENECE, SOLO HAGO ESTO DE DIVERSION

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ESTE FANFIC ES MI CRACK IDEAL PARA EL GRUPO ORIGINALES LADIES KOU.

WARNING: CONTIENE OOC, MUERTE DE PERSONAJES.

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ACTO 2

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La boda Roja.

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La vida en el grandioso palacio de Tokyo de Crystal era bastante ruidosa por esos días. A punto de celebrarse el matrimonio de la única hija de la reina, no era menos que motivo de una gran celebración. No ameritaba menos. Habían invitado dignatarios de todas partes, no habían escatimado en gastos ni en nada que pudiere hacer el festejo menos esplendoroso.

En particular, el rey había hecho dotar su portentoso cañón. Quizá alguno se desviase y destruyese algún planeta, pero bueno, los daños colaterales existían, y a los reyes no podía importarles menos.

Las únicas ausencias más patentes serían las de las Inner que estaban de misión. No iban a llegar de ninguna forma porque la misión se había hecho más difícil de lo pensado, pero enviaron sus mejores deseos a los contrayentes.

─Y su lealtad también ─dijo de repente la reina arrojando la carta firmada por sus guerreras que le había sido enviada desde donde estaban.

Podía decir lo que se le pegare la gana, total estaba sola con su esposo en la sala del trono. El hombre asintió.

─Todavía me debato si debamos traer a Plutón a la celebración ─arguyó de repente la reina

─ ¿Por qué no?─preguntó Endimión

─Es obvio que esa mujer te sigue amando, lo cual me sigue pareciendo ridículo. Y creo que no podrá disimularlo ante la corte ─argumentó la antigua sailor moon.

─Pero nuestra hija la quiere mucho. No puedes obviar eso ─contrarrestó el hombre sentado en su trono

─Alguien tiene que cuidar esa puerta del tiempo. De algo tiene que servir ¿no crees?─apuntó la reina

─De acuerdo, tu ganas. Ella no vendrá a la boda ¿Qué le dirás a tu hija?

─Nada, no es importante. Ya se me ocurrirá que decirle en su momento ─se sentó la reina.

Era cierto, ella no le temía a nada ni nadie. Mundos enteros habían caído ante un chasquido de sus dedos. Podía usar a sus anchas el cristal de plata y todos la temían. Si cometía alguna atrocidad por el camino de su reinado, nadie se atrevería a reprochárselo nunca. Pero algo que si era genuino en la reina era el amor por su hija. Era su heredera y la muchacha de sus ojos. Probablemente lo único autentico que tenía. Helios era un muchacho bueno, fácil de manejar y manipular, así que su hija estaría bien con él. Después de todo, eso ya estaba escrito desde antes de que nacieran.

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Minako estaba en su cuarto, sentada, con la mirada baja y asustada, y apenas notó que le golpeaban la puerta reclamándola.

─ ¿Y a ti que te pasa?, llevo horas buscándote y sigues aquí de dormidota en tu habitación. Te necesito para arreglar unos detalles ─sermoneó Uranus entrando empujando la puerta, y viendo a la mujer sentada en la cama, y con ropa de dormir.

Minako pareció espabilar y escondió algo que tenía entre sus manos.

─Lo siento. No amanecí muy bien ─se excusó la mujer

Haruka la miró.

─Tienes razón. Tienes un aspecto mortífero, como si te hubieran dado una noticia terrible.

Minako negó con la cabeza.

─No es nada ¿Qué desea la reina?

─Estarás conmigo durante toda la ceremonia. Conmigo y Michiru. Ya no será necesario que estés apartada vigilando las otras filas.

Minako se extrañó. Las ordenes no tenían mucha lógica y más sabiendo que había pocas guardianas en palacio.

─Pero debemos separarnos para vigilar mejor. Son muchos asistentes a la boda ─dirimió Minako

─Ordenes son ordenes ─argumentó Haruka

Por un lado la mente lógica de guerrera de Minako no podía dejar de extrañarse de la orden de su soberana, pero por el otro no podía estar concentrada por causa de la noticia que acababa de enterarse y que no esperaba de forma alguna.

Solo cuando Haruka se retiró, comenzó a vestirse para presentarse ante la reina.

Tenía mucho trabajo por hacer e intentaría distraerse como pudiera.

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Seiya había enviado unos mensajes vía encriptación a Taiki y Yaten que estaban en la nueva Kimmoku. Los planes habían avanzado a un punto de no retorno. El día de la boda ya había llegado y también el día de ajuste de cuentas. Había estado trabajando laboriosamente con fórmulas elaboradas por Taiki para la elaboración de los líquidos que planeaba usar en este día fatal.

Estaba demasiado embebido en lo suyo, que ni siquiera prestó atención cuando Minako, vestida como Venus se le acercó en uno de los pasillos.

─Tenemos que hablar.

─Ahora no, Mina, estoy en medio de algo ─contestó Seiya mirando su aparato que tenía colgado como reloj pulsera pero que en realidad era un intercomunicador encriptado.

─Pues en algún momento tendrás que hacerte tiempo, es algo serio lo que tengo que decirte ─cortó la rubia

Seiya abrió sus ojos ¿quizá su amante sospechaba?, eso finalmente hizo que detuviera su marcha y mirase por todos lados para ver que no tuviera miradas indiscretas.

─ ¿Qué pasa?

Minako tenía el rostro encendido, como si no supiera que decir, como si no le supiesen salir las palabras correctas.

─Esto lo cambiará todo….no sé cómo podría ver a la reina luego de esto ─comenzó diciendo Minako ante el horror de Seiya por la sospecha de que ella supiera algo de sus macabros planes de atentado.

Pero justo cuando Minako iba a decir algo más, Haruka vestida como Uranus vino a presentarse ante ellos.

─La ceremonia ya ha empezado. Y se considera un acto de descortesía no estar presente cuando la princesa de este reino se está casando.

Eso fue el hacha que cortó el hilo de la charla que Minako pretendía tener con Seiya.

Ellos no podían faltar a la ceremonia. Ella como guardiana principal de la reina, y él como embajador de un planeta.

Así que no tuvieron más remedio que separarse e ir a cumplir sus roles respectivos.

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La mesa de bodas era la más elegante que Seiya hubiera visto. La ceremonia de matrimonio entre la princesa Serenity de Tokyo de Crystal y el príncipe Helios de Elysion había sido otro acto de ensueño. Era más que notorio que la joven princesa se estaba casando muy enamorada, bajo la atenta mirada de su madre.

Aun así, todo el esplendor de la fiesta post boda no debía socavar los planes de Seiya que solo estaba atento a las posiciones de la reina y el rey en la mesa del banquete. Como él no era importante, lo habían puesto un poco más lejos, pero de todas maneras, él ya lo sabía, por eso había planeado todo habiéndose fijado en cada detalle.

Los vinos puestos en las copas especiales del rey y la reina eran preparados en la cocina real y controlados por el copero real, pero Seiya había planeado una estratagema para introducir las fatales fórmulas de Taiki, capaces de matar a quien sea en los líquidos de festejo de las copas sin que el copero ni nadie pudiera percatarse. Y ahora estaba a punto de ver el resultado de sus planes.

Vería morir a esa reina maldita y a su esposo. Y ni el cristal de plata podría salvarlos. Taiki con sus especificaciones y aquella fatal formula trabajada por años era infalible, porque fácilmente podría camuflarse con el vino de esos desgraciados.

¡Como los odiaba!, de solo verlos, se le salían las venas de la furia y rabia.

En ese momento, una mano se posó sobre su hombro.

Seiya no tuvo que darse que cuenta que era Uranus, con su habitual porte altivo.

─La reina requiere tu presencia de inmediato en la sala del trono.

─Pero si ellos ─quiso decir Seiya, pero al mirar, se percató que la reina y el rey ya no estaban en la mesa. En cambio la pareja de novios y todos los demás invitados seguían festejando.

Seiya no comprendía porque lo llamarían en un momento así.

Escoltado por Uranus, un Seiya desconfiado y desconcertado entró en el salón del ala del trono.

Al entrar, vió a la reina y al rey sentados en su trono, y con esas miradas impasibles que caracterizaban a la gente todopoderosa.

Al costado de la reina vió a Venus parada, y del otro a Neptuno. La cara de Minako lucia extrañada, como si ella también se viese sorprendida de ver que los reyes lo llamaban en medio de un festejo tan importante.

Seiya ya no debió seguir conjeturando porque la voz potente de la reina lo iluminó.

─ ¿Quiénes te enviaron?, ¿los rebeldes encabezados por Galaxia, esa vieja traidora?─parándose la reina─. ¿Creías acaso que podrías envenenarme a mí y a mi esposo sin que yo lo supiera?

Seiya abrió mucho sus ojos, horrorizado, ¡ella lo sabía!

Detrás de la reina, Minako también oía sorprendida.

Al ver que esos dos se miraban, la reina rió de lado.

─También creíste que no sabría que tu romance con Venus.! Yo lo veo todo!

─Su majestad…yo no…─quiso excusarse Minako, aunque sin estar de todo segura que decir. Se le estaba revelando a ella también que Seiya había venido con intenciones de asesinar a la reina. Y justo esa mañana ella se había enterado de una noticia que se suponía iba a cambiarles la vida a los dos. Pero ahora estaba petrificada.

─! Cállate, Venus!─ordenó la reina que paseaba por frente al trono sin dejar de ver a Seiya.

En ese momento, Uranus que también estaba algo incomoda por la actuación de la soberana, encaró─. Su majestad, los cargos por intento de regicidio son claros en los casos de embajadores o dignatarios de otros planetas: el exilio y la estigma eterna de traidor, lo cual si me permite me aseguraré que este sujeto abandone este sistema solar en este instante. No podemos aplicarle la pena máxima de muerte, las leyes del universo no lo permiten.

─! Ninguna ley del universo está por encima de mí!─gritó la reina llamando la atención de todos los presentes─. Tengo planes para este bastardo.

Seiya que ya se sabía acorralado y al notar mucho desconcierto por parte de las guardianas allí presentes, pero por sobre de todo de Minako tampoco decidió callarse más.

─Puedes matarme, Serenity…. ¿pero sabes?, corta mi cabeza otra más surgirá. Te has hecho de muchos enemigos. Eres una genocida. Has destruido planetas enteros por diversión, incluido al mío, por eso vine a este lugar a buscar justicia por mano propia y te juro que obtendré venganza en esta vida o en la otra ─desafió Seiya.

Obviamente la declaración cayó como balde de agua fría entre las guardianas.

─! Además de intento de asesinato, vienes a blasfemar!, ya te sacare de este lugar─ lo golpeó Uranus desde atrás.

─Mejor será que sea por asesinato─ agregó la reina, haciendo que todos la vieran.

Hasta su marido la miró extrañado.

─Para poder matarlo, tiene que tener en su haber un asesinato real….y eso lo que habrá. Suficiente para condenarlo a muerte…claro luego de quitarle cierta información ─declaró la reina con mirada infernal.

En ese momento se abrió un holograma donde se veía lo que ocurría un poco más lejos de allí en los jardines de la fiesta y en particular cuando el recién casado príncipe Helios tomaba la copa.

─! Su majestad, no!─dijo Neptuno escandalizada

Porque en efecto, la reina había optado que la copa envenenada de Seiya la bebiera alguien importante ¿y qué mejor que su propio yerno?, un crimen terrible, y con eso su propia hija sufriría mucho, pero que muera ese muchacho antes que ella. Lo único que necesitaba para poder condenar a muerte a Seiya.

─! No, déjalo!─ordenó la reina, quien desplegando una de sus manos, hizo que apareciera en el campo visual un holograma del sistema solar donde estaba ubicado el nuevo Kimmoku

Por un lado se veía el holograma visual de Kimmoku y por el otro, un lugar más cercano cuando el joven esposo de la princesa se llevaba a la boca la bebida mortal.

─Es lo que debe pasar, y ustedes más que nadie deben entenderlo ─ordenó la reina mirando a sus tres guardianas que veían con horror e impotencia aquel hecho─. Alguien importante debe morir, así que Seiya Kou, embajador extranjero pueda pagar como se debe. Nunca sacrificaría a mi hija….pero este chico….es reemplazable.

Uranus, la otrora guerrera que no temía decir lo que sentía, no sabía que pensar. Ella ni Neptuno no podían contradecir a su soberana. Venus estaba en la misma posición, pero en su caso sus sentimientos estaban comprometidos hacia Seiya, y temía, ahora que veía de lo que era capaz la reina, de lo que quisiese hacer con el planeta.

─No morirá pronto ese pobre muchacho. Un sacrificio necesario. Pero tú y yo aún no hemos terminado─ se dirigió la reina a él.

Eso fue demasiado para Seiya quien ya no lo soportó y sacó su daga estelar oculta e iba a dirigirlo contra aquella mujer si Uranus no lo hubiere detenido. Esta mujer estaba confusa, pero por sobre no podía permitir que atacasen a la soberana a quien debía su lealtad.

El rey Endimión solo se limitaba a sonreír. Casi ni se había movido durante todo el trayecto de los hechos. ¿Qué más podía esperarse de un títere de la mujer más poderosa del universo?

─! Eres una asesina!, ese chico es inocente, en cambio tu sí que te merecías la muerte ─le gritó Seiya para luego dirigirse a la otras y a Uranus que lo tenía sostenido por atrás─. Ustedes no pueden servir a una mujer como ésta.

En ese momento, sus ojos se cruzaron con los llorosos de Minako. Un dejo de culpabilidad invadió a Seiya al verla así.

─Obré mal contigo….pero lo de tu reina es peor, te lo juro Mina, ella es culpable de las peores cosas─ dirigiéndose a la guerrera de Venus.

─! Basta de tonteras!─gritó la reina─. Es ahora cuando tú y yo vamos a jugar a las preguntas y respuestas, y si no me respondes ¿saben quiénes pagaran tu actitud?

Seiya se horrorizó cuando la mujer le señaló el holograma del planeta nuevo Kimmoku.

─Quiero que me digas donde está escondida Galaxia y su fuerte principal de rebeldes. Lo sabes porque te has unido a ella contra mí…..si no me lo dices, te informo que los cañones especiales de mi reino están apuntando directamente a tu nuevo planeta. Lo hará polvo estelar en pocos segundos con solo dar yo una orden.

Uranus soltó a Seiya, y Neptuno que estaba cerca de la reina vino junto Haruka. Lo que oían era algo inaudito, ya habían oído acusaciones horribles contra la mujer que juraron proteger desde su otra vida, sino que habían visto como ella mandó a la muerte al marido inocente de su hija….y ahora amenazaba a un planeta entero.

─ ¿Quieren ponerse contra mía?─increpó la reina quien levantó su cristal y con un ligero toque, antes de que las aludidas pudieran responder o decirle algo, ellas perdieron sus transformaciones dejando atónitas a las mujeres que habían perdido sus poderes─. Puedo quitar y deshacer lo que quiera. Y este será su castigo por intentar siquiera en querer contradecirme.

─Entonces lo que dijo Kou sobre ti es cierto─ apuntó Haruka, cansada y agotada arrodillada en el suelo.

─! Primero lo primero!, me dirás la locación de Galaxia o destruiré el amado planeta que tienes ahora─ cambió de tema la reina

Seiya estaba indeciso. ¿Qué opciones tenia? ¿Revelar información secreta o ver como su planeta donde sus hermanos seguían viviendo se desmoronase antes sus ojos?, ese golpe no podría soportarlo por segunda vez.

Seiya finalmente cayó al suelo.

─Galaxia se oculta en el cuadrante quinto de la sexta vía láctea.

La reina de rostro triunfante sonrió.

─Gracias, sólo eso tenías que decir….pero lamento decirte que yo no soy tan blanda como tu─ haciendo un movimiento de su mano donde ordenaba el encuadramiento de las armas letales que apuntaron directamente a nueva Kimmoku.

Con un chasquido de los dedos de la mujer, la orden había sido dada y el planeta se volvió polvo en pocos segundos, según la espantosa visión proyectada por el holograma.

Haruka y Michiru veían con horror esto. Seiya estaba petrificado y Venus que estaba a un lado de las sillas del trono, estaba sin poder moverse.

Miles de vidas habían acabado de apagarse en un solo instante, incluidos las de sus hermanos.

La mujer que habían servido y honrado por años era una bruja despiadada, la más cruel que hayan conocido jamás. Haruka y Michiru no podían moverse, no solo porque la reina las había despojado de sus poderes sino porque también las tenía inmovilizadas.

La única que seguía en pie con su transformación era Venus.

Justamente porque estaban embebidos en el horror, es que la reina no pudo prever cuando Seiya volvió a sacar su daga y usando todo el poder que tenía lo lanzó hacia el trono, pero la destinataria no fue la reina, sino que había sido Endimión quien acusó la herida, una directa al corazón.

El hombre no pudo ni siquiera mascullar palabras. Allí mismo cayó muerto ante el horror de la reina quien corrió junto a su esposo caído.

─! Endimión!─y luego dirigiéndose a Venus─.¿Qué haces así?, elimina a ese desgraciado, ya sabes cuál es tu deber.

Minako no respondió pero caminó unos pasos hacia Seiya, sacando sus cadenas.

Mientras eso el holograma donde se veía la mesa de la fiesta de bodas finalmente vislumbraba lo peor. El joven príncipe Helios estaba sufriendo las consecuencias del veneno y en una horrible agonía había caído al suelo ahogándose en su propia sangre sin que su horrorizada esposa pudiera hacer nada. Murió ante sus ojos y de los cientos de invitados que corrían confusos y espantados.

La reina no miró el holograma. No le interesaba. Su amado esposo estaba muerto y Venus no estaba haciendo nada para ayudarla, así que ella misma quitó el cristal de su seno y lo apuntó a Seiya.

─Si tu amante no se atreve a matarte, ¡entonces yo lo haré!

En esos momentos la situación se tornó cuotica y confusa por el rayo de poder que iluminó el lugar.

Cuando finalmente la luz cedió, finalmente pudo verse lo que pasó.

Seiya y Minako yacían en el suelo. Ella lo había salvado arrastrándolo con su cadena de venus que se rompió con el esfuerzo y quitarlo de la trayectoria. Pero no pudo evitar ni prever que las puertas se hubieran abierto y la atribulada princesa Rini hubiere entrado al cuarto en ese mismo instante, quizá buscando una explicación a sus padres y fue víctima sin querer del rayo que la fulminó en ese mismo instante, sin darle tregua ni tiempo.

La reina se congeló al verlo.

¡Había matado a su propia hija!

La reina de ropas blancas, manchada de rojo por la sangre que manaba del cuerpo de su esposo asesinado, totalmente horrorizada y en shock, gateó como pudo hacia la entrada donde yacía el cuerpo de Rini.

La reina Serenity de Tokyo de Crystal no tenía alma para otros, pero para su familia sí. Vió morir en un segundo a su marido y ella misma cegaba la vida de su hija.

Se acercó al cadáver de la joven, que estaba vestida de novia pero también manchada de sangre, la sangre de Helios que le salpicó cuando el joven se estaba ahogando en veneno.

La reina abrazó el cadáver y lanzó un grito. Un grito tan desgarrador que era capaz de herir a quien lo oyera.

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Muy lejos de ahí y encerrada en las puertas del tiempo, a Sailor Pluto se le cayó el báculo de las manos y se apretó el pecho por el horrible presentimiento de lo que había pasado. Desde que había nacido ella siempre había tenido un vínculo muy fuerte con Rini. Lagrimas empezaron a brotar de sus ojos sin que pudiera detenerlas.

Definitivamente había ocurrido una desgracia. Una que nadie esperaba.

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Mientras la reina lloraba abrazando el cadáver de Rini, Minako quien tenía a Seiya aun amarrado por las cadenas rotas de donde lo había arrastrado para salvarlo de la trayectoria del rayo de la reina, también lagrimeó sin poder evitarlo.

Rini no merecía morir. Ella no era una mujer malvada, y había caído por equivocación por culpa de otras personas.

Minako miraba a Seiya y aunque buscaba odiarlo tampoco podía. La pequeña princesa había muerto y él se había salvado. Un hombre que había venido con planes viles desde muy lejos, seduciéndola a ella por interés solo para acercarse como podía a sus soberanos y poder vengarse.

La venganza nunca es buena, pero la mente de ella estaba en zozobra y confusión. Él había venido porque quería tener justicia, había perdido a su planeta natal, sin contar que hace pocos minutos la reina había destruido al nuevo. Matado cientos de personas. Destruido una civilización entera, incluida a la poca familia que le quedaba a Seiya. Borrado por completo de la faz del universo a personas que también tenían mucho por vivir como la princesa Rini.

Aunque mirase por las justificaciones de Seiya que yacía aun en el suelo, no podía no odiarlo solo por eso.

Minako lo amaba.

Aunque fuera un monstruo desgraciado que viniera solo por venganza.

Y ahí venía a chocar contra el lado leal de Venus que había jurado proteger a su reina a costa de su propia vida y Minako siempre cumplía sus promesas. ¿Qué pasaba si tenía que proteger a la reina de sí misma?, ¿una mujer con tanto poder como ella, llena de ira como estaba en estos momentos por ver morir a su marido y a su hija?

─Dime Seiya ¿planeabas matarme también a mí?─susurró a Seiya que se sentaba dificultosamente─. ¿Por qué te cuesta tanto levantarte?─preguntó extrañada

Y ahí fue que Minako lo vió. Sangre.

De alguna forma, sus cadenas de salvación no habían sido suficientemente rápidas y parte del rayo de la reina que fulminó a Rini le había tocado a él.

─Estoy moribundo, Mina….pero quiero que creas en mis palabras que si bien vine aquí a buscar sangre y fuego, sólo los reyes eran mi objetivo. Jamás hubiera sido capaz de lastimar a la princesa o su joven esposo ─respondió Seiya en voz baja, mirándola con sus ojos añil─. Me salvaste la vida, o al menos lo intentaste….y te estaré agradecido siempre, Mina….pero como veras, en este momento en que lo he perdido todo, la sobrevivencia no es lo que busco ya. Voy a obtener mi venganza en esta vida o en la siguiente porque tu reina acabó de arrebatarme mi futuro.

Minako iba a contestarle y revelarle algo que había descubierto esa mañana. Echó unas lágrimas cortas.

─Quizá no te hayan arrebatado del todo tu futuro….en mi vientre llevo ─quiso decir pero de repente todo empezó a temblar en el lugar haciendo que Seiya abrazara a Mina.

El poder de aquellos temblores surgía de la reina que se había incorporado y venia caminando con los ojos ocultos por el flequillo. Sus ropas estaban llenas de sangre de Endimión, Helios y Rini. Una espeluznante mezcla de sangre vital echada en nada y carne muerta.

Se abrieron varios hologramas diferentes que situaban diferentes planetas.

─La culpa siempre la tuvo Galaxia, ella inició toda la rebelión, ¡es por eso que destruiré todos los planetas que están cercanos al cuadrante que me dijiste, porque estoy segura que tú me engañaste con las coordenadas!, ¡van a pagar por la sangre de mi amada hija!─en ese momento los ojos de la neo reina se encendieron, porque estaba haciendo uso de todo su poder.

Uno a uno los planetas que figuraban en el holograma de esos cuadrantes fueron explotando uno a uno ante el pavor de todos, y más cuando Haruka hizo un grito terrible al percatarse de algo

─! El planeta Yanle es donde fueron enviadas las Inner!─abrazando como podía a Michiru porque no podía moverse por causa del poder de la neo reina.

─! Pues que mueran!, no me interesa ─contestó la reina apretando más sus ojos, haciendo eco en sus poderes a distancia.

La sensación que se vivía en el ambiente era terrible, miles de vidas en muchas partes del universo se estaban cegando en vano, incluida la de aquellas fieles guardianas del sistema sola interno y nadie podía hacer nada por salvarlos, a ellas ni nadie.

La neo reina sonrió. Esa era su venganza perfecta. Ya el tal Seiya moriría pronto desangrado y eso desde ya era muy doloroso.

Pero su sonrisa infernal de repente se congeló.

De repente ya pudo seguir porque un dolor que la atravesaba y como que le llenaba los pulmones de sangre la detuvo. Giró un poco su cabeza y vió a Venus que le había atravesado por la espalda su propio cetro lunar contenedor del cristal del plata.

No lo hizo una vez, si no que siguió tres veces apuñalando por la retaguardia a la neo reina a la que una vez juró cuidar y proteger. Pero esta maldita no era el tipo de reina a quien ella iba a serle fiel. Así que cuando vió el cetro lunar, que contenía al cristal de plata fue que lo hizo sin seguir pensando más. Lo hizo derramando lagrimas por sus compañeras y amigas muertas, así como en las miles de vidas que se perdieron en este absurdo juego de poder de la neo reina.

Unas puñaladas no hubieran matado enseguida a alguien como la neo reina….pero aquel contenedor tenia así mismo incrustado el cristal de plata y eso bajó la defensas de la neo reina, haciendo que recibiera el peso de esas puñaladas, cayendo al suelo y desangrándose moribunda.

Minako arrojó el cetro luego de hacerlo.

─Juré protegerte siempre porque creía que eras la reina noble que traería paz al universo. No eres esa reina. Muere y reza por volver a ver a tus seres queridos en el otro mundo, así como el perdón de la gente que mataste ─le dirigió Mina a la mujer que se desangraba en el suelo y que no podía contestarle porque estaba muriendo y que la miraba con ojos azules inexpresivos.

Haruka y Michiru supieron que la neo reina había muerto cuando el poder que las inmovilizaba terminó y ellas pudieron moverse libremente de nuevo, y también cuando vieron desaparecer los hologramas creados por el poder de la reina asesinada.

Venus nunca perdió su transformación, siguió así como estaba con las manos ensangrentadas, y sólo cuando oyó un gemido fue que recordó que Seiya también estaba muy herido.

Michiru y Haruka también se acercaron al hombre agonizante.

Minako se arrodilló y puso la cabeza del hombre sobre sus rodillas.

─No me voy a salvar, Mina…así que ya no intentes nada.

─Te vengué, Seiya. No iras al otro mundo con ese peso encima ─repuso Minako

─No, pero me iré con la pena de saber que te mentí a ti…tú no te merecías eso ─mencionó Seiya débilmente alzando su mano en la mejilla de la joven, que colocó su mano encima de la suya-

─Tendrás futuro….te lo prometo ─ante la sorpresa del joven herido que sopesaba débilmente aquellas fuertes pero sencillas palabras─. En mi vientre llevo a alguien de tu sangre─ confesó finalmente Minako haciendo que el agonizante Seiya abriera mucho sus ojos ante aquella confesión inesperada.

La mujer, a la que tanto había dañado, y que había completado su propia venganza, tenía en su vientre a su propio hijo. Algo que jamás esperó ni imaginó.

─Mina…siento tanto no estar allí para ti…y para él─ susurró Seiya. Quería decir más, pero ya las fuerzas lo estaban dejando. Maldijo su debilidad de mortal en ese momento.

─Pero nosotras si estaremos, Kou─ la voz de Haruka que se sostenia con Miichiru,que estaba allí también se oyó

Seiya las miró y sonrió con un gesto agradecido, porque ya no podía hablar.

─Prometo que tu raza, tu nombre y tu sangre serán recordados siempre ─alcanzó a decir Minako antes de sentir que las manos que tenía en su mejilla perdían fuerza y caían al suelo.

Minako lloró. Lloró como nunca lo había hecho. Había perdido más seres queridos hoy de los que podría contar.

Solo Haruka y Michiru se acercaron a reconfortarla aunque ellas también estaban llenas de dolor.

Lo que se suponía hubiere debido ser una gran boda de celebración, acabó convirtiéndose en un sitio de sangre y muerte.

En la mesa de bodas, yacía el cuerpo de Helios ensangrentado por el veneno que le licuó la sangre en forma solitaria. Todos habían huido.

Adentro el clima era igual de desolador. Los cuerpos de la otrora familia real junto a la de Seiya Kou que pagaron con sus vidas la sed de poder, venganza y horror que sacudieron los cimientos de sus propias vidas, llevándose tras ellos a muchos otros inocentes.

Esa noche, las estrellas no salieron y el cielo en vez de teñirse de negro, lo hizo de rojo, con el color de la sangre.

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La memoria de aquella boda roja aún seguía fresca en la mente de los habitantes de Tokyo de Crystal. Una imagen así nunca se borra ni se olvida. Las consecuencias de ella vivirían por siempre entre ellos, y más que nada en las pocas sobrevivientes de la antigua casa reinante. No podía vivirse en una anarquía, debía seguir gobernándose, es por eso que luego de unos meses se celebraba dentro del reconstruido palacio real, la asamblea que congregaba a Galaxia que había venido apenas supo de la tragedia. No estaba dentro de los cuadrantes de los planetas destruidos por la neo reina así que había sobrevivido. Las otras eran Sailor Pluto, Sailor Saturno así como Sailor Venus junto a Michiru y Haruka que aunque ya no tenían poderes debían estar presentes. Habían formado parte y protegido al antiguo gobierno.

Aunque Pluto, Saturno y Venus seguían teniendo poderes de sailor no estaban vestidas con sus trajes de marinero. A Minako ya se le notaba el embarazo y estaba sentada con el rostro cabizbajo en un costado, hubiera debido estar en el centro y presidir la asamblea pero no tenía ánimo.

Obviamente la primera en hablar fue Galaxia.

─Amigos, sé que no es fácil hacer esto. Hemos servido por años una creencia, y todo eso se rompió en pocos segundos. Pero algo que tenemos claro es que no podemos dejar acéfalo el reino de Tokyo de Crystal porque sabemos que el titular del trono de cristal tiene una gran responsabilidad entre sus hombros.

─Creímos en Serenity y nos defraudó ─apuntó Pluto con la mirada gacha. Aun le dolía en carne viva la muerte de Rini. Ya para que ir tan lejos, lamentaba también al mismo Endimión, aunque nunca haya conocido su verdadera personalidad.

─Elysion ha declarado la guerra a Tokyo de Crystal y quiere cobrarse por la vida de su príncipe, también necesitamos que se apacigüe eso ─agregó Saturno

─No será fácil la tarea a quien le toque ─agregó Haruka

─Ha habido muchas muertes, mucho dolor y mucha pérdida. Nosotras mismas hemos perdido la fe cuando fuimos traicionadas por nuestra reina ─añadió Michiru

Minako nos la miraba aunque oía. Su mente estaba aún muy confusa y dolorosa.

─Es más que obvio que la elección ya está dada….y no es porque esta asamblea así lo diga, sino porque el legendario cristal de plata ha elegido ya ─anunció Galaxia parándose

─Pienso lo mismo. Ya nuestro cristal protector ha hecho su elección ─estipuló Saturno.

Pluto asintió con la cabeza también.

Haruka se levantó de su sitio y se acercó a donde estaba sentada Minako, arrodillándose ante la mujer que se sorprendió al ver aquello.

─No reconocemos más reina aquí que aquella que fue capaz de destruir la malignidad de la anterior propietaria del cristal del plata.

Michiru la imitó.

Pero cuando Galaxia, Plutón y Saturno se arrodillaron a su vez se creó como una escena surrealista, más cuando las tres adquirieron su transformación automáticamente al hacer esto. Las mujeres, herederas de un poder milenario la estaban nombrando reina y jurando lealtad a ella, una mujer que se creía indigna por haber asesinado a la anterior reina.

Al ver la cara de Minako y para reconfirmarle que esto no era ninguna broma, fue Saturno quien añadió.

─Minako, regente de Venus, ha vengado los años de crueldad del régimen anterior. ¡Ella es la nueva neo reina de Tokyo de Crystal!.

Fue Pluto quien se incorporó para pasarle el cetro que contenía el cristal de plata, y que aun tenia forma lunar en el cetro, pero cuando Mina lo tomó, adquirió por encima de la forma de luna, la de un corazón.

Irónico, ese mismo cetro había sido usada por ella para matar por la espalda a Serenity.

─Juramos protegerte, servirte, y cuidarte por siempre. A ti y tus descendientes. Te entregamos nuestra lealtad, neo reina Mina ─hablaron todas al unísono, arrodilladas ante la mujer que se levantó ante el gesto y con el cetro brillando en su mano.

La nueva neo reina sabía que ante cualquier duda o confusión, ella también tenía un deber. Ahora le habían puesto una y no iba a defraudar a nadie ahora. Estas mujeres así como el propio cristal habían depositado su fe en ella, así que la joven asintió con la cabeza. En ese momento, Michiru y Haruka recobraron sus transformaciones, como si el llamado de su nueva soberana hubiera sido suficiente para que sus alter egos volvieran a resurgir.

Minako se tocó el vientre.

Ahora tenía una misión para cumplir por la humanidad….y también cumpliría la promesa que le hiciera a Seiya en su lecho de muerte.

Su hijo crecería sabiendo sus orígenes, la desaparecida casta de donde provenía su padre. La memoria de él, así como de todas esas personas que desaparecieron en esa sangrienta guerra de egos de poder de Serenity volvería a ser restaurada por ella.

Nadie seria olvidado.

Esa sería una de sus comandas obligatorias como la nueva neo reina de Tokyo de Crystal.

FINAL DE UNA ERA.

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NOTAS.

Gracias amigos por acompañarme durante este experimento, donde hubo muerte y mucho OOC, pero la idea de hacerla crack, al final tengo la sensación de fue algo rápido.

Al final pienso que Seiya no estaba enamorado de Minako como ella si, pero si que Seiya le tenia apego y cariño. Creo que si hubiera pasado mas tiempo si se hubiera enamorado de ella.

Muchas gracias a la hermosa gente que me acompañó con sus comentarios aqui y en facebook.

Pajarito Azul, Scott Smirnoff, Sol Herrera, Hermione, Kat Kou, Sol Herrera, Martha Kou, Elsie Pech, Sol Levine, Naiara, Magguie, Mina Kou.

Perdón si me olvido de alguien, de seguro ya despues estaré agradeciendoles por mp.

Nos leemos siempre. Un abrazo.

Les quiere mucho.

Paola.