Capítulo 7

Zishu entró a la habitación y miró fijamente a Kexing. Su expresión era sería, pero no parecía molesto en realidad.

—¿Estás bien? —preguntó, sentándose a su lado.

Kexing negó con la cabeza. En realidad no se sentía bien. Aún si Wu Xi insistía en que había una buena probabilidad de que tuviera un hijo, las cosas parecían mucho más complicadas para él.

—A-Xu... —suspiró—. No estoy seguro si esto funcionará, esos dos son menores que nosotros y están planeando sus nietos. Cualquier hombre de nuestra edad que quiera tener hijos tomará a una concubina en sus veintes o menor, sin embargo, la mayoría prefiere ver crecer a sus nietos... Quizá nada de esto valdrá la pena al final.

—Entonces... ¿solamente te sientes inseguro por tu edad? ¿Realmente no hay nada más detrás de esto?

Kexing suspiró. Se quedó en silencio un rato y luego asintió.

—Hay algo más... —respondió—. Aún si puedo obtener un nuevo útero, en realidad nada garantiza que no vuelva a perder al bebé de esa forma espantosa. No podría resistirlo.

Los ojos de Kexing no tardaron en humedecerse, pero no quería que Zishu lo viera así, por lo que limpio las lágrimas que comenzaban a acumularse en las esquinas de sus ojos. El mayor soltó un largo suspiro y rodeó a su pareja entre sus brazos, acurrucándolo de forma protectora.

—Esto es enteramente tu decisión —dijo a su oído—. Respetaré lo que tú quieras, pero todo lo que dijiste antes no sonó como tú. No tienes por qué sentirte culpable y tampoco deberías limitarte por tus miedos. El Gran Chamán seguirá tu embarazo y él sabrá qué hacer si algo no funciona como debería.

Acarició su cabello de forma tierna y notó cómo Kexing asentía con suavidad. Le dio un beso corto en el cuello, aunque se retiró al sentir la tensión de sus músculos. Sabía que su marido había atravesado por una experiencia traumática, que a su vez le revivió un trauma del pasado, así que no fue más allá. No estaba seguro de cuándo Kexing volvería a estar listo para los acercamientos sexuales. Por ahora, parecía que rechazaba hasta el mínimo contacto.

—Supongo que... Tienes razón —suspiró—. Si él dice que estaré bien, seguramente lo estaré. No debo temer, aun así, creo que soy bastante mayor para esto y es posible que mi embarazo sea de riesgo, ¿no? —se apretujó más contra Zishu—. ¿Cuidarás de mí en ese momento? No quiero volver a pasar por algo así yo solo. En el tiempo que te fuiste estuve muy asustado y angustiado. Realmente deseaba que estuvieras aquí. No sabía lo que sucedía con mi cuerpo, ni con mi bebé y te necesitaba —ahogó un sollozo.

El corazón de Zishu de estrujó por completo. Se sentía muy culpable y quería reparar el daño de alguna forma, pero sabía que si hacía un movimiento en falso en ese instante, podría volver a hundir a Kexing. Suspiró y se limitó a acariciar su cabello durante un par de minutos, hasta que el otro alzó la mirada, buscando una respuesta en sus ojos.

—Lamento mucho no haber estado aquí para ti —le respondió—. También me disculpo por dudar de tu fidelidad, pero realmente no recuerdo haber estado arriba últimamente y, además, después de tantos años era algo que no había sucedido, así que saqué conclusiones equivocadas. Ahora me siento como un bastardo miserable —suspiró—. Sin embargo, mis sentimientos hacia ti están mucho más claros ahora y tengo la certeza de que no me separaré de tu lado hasta el final de nuestros días —hizo una corta pausa, al notar una mueca en el rostro de Kexing—. Mi amor por ti... realmente estaba claro desde que nos encontramos compartiendo mantas en el Valle Marioneta, pero en todos estos años, tu gusto por las bellezas masculinas se ha convertido en un nudo en mi corazón. Tuviste muchos amantes antes de estar conmigo y tu deseo sexual siempre ha sido más alto que el mío, así que creí que no te satisfacía por completo y que era natural que después de todo este tiempo de monogamia sintieras deseo por estar con otros hombres nuevamente —acarició su cabello—. En las últimas semanas actuabas misterioso, ausentándote por bastante tiempo en el día e incluso durante algunas noches, así que creí que simplemente te habías aburrido de mí y estabas teniendo una aventura, incluso tenía la idea de ofrecerte un concubino fértil. Si sumamos eso a mí falta de recuerdos sobre hacerlo de esa forma y tu extraña actitud culpable al confesar tu estado, realmente desvié por completo mis pensamientos —hizo una corta pausa—. Ambos conocemos mi temperamento, cuando me sentí engañado, apenas pude contener mi energía destructiva, así que preferí alejarme para no amenazar tu salud. Pese a todo, te amo, así que no quería lastimarte, además, sabía lo mucho que anhelabas un bebé, así que no quería hacerte pasar por una pérdida. En el fondo, estaba esperando que vinieras a disculparte y admitir lo que yo consideraba cierto, para poder perdonarte, pero al final, quien debe pedirte perdón por el resto de nuestras vidas soy yo. Era yo quien estaba equivocado.

Zhou Zishu rara vez hablaba tanto sobre sus sentimientos, pero consideraba que en esta ocasión era necesario explicarse. Sabía que no existía nada que pudiera justificar su actitud, pero quería que su pareja supiera cuál había sido su razonamiento para no estar a su lado en esos momentos tan difíciles. Wen Kexing lo escuchó en silencio, hundiéndose un poco más entre sus brazos.

—Supongo que incluso ahora, mi reputación me precede —comentó, con un dejo de amargura—. A-Xu, me alejé de ti porque me sentía mal, pero no quería preocuparte —suspiró—. Visité muchos médicos, algunos me dijeron que simplemente no encontraban la razón de mi padecimiento y otros dijeron que había algo muy leve, parecido a un pulso feliz, pero ninguno pudo confirmarlo por completo, no hasta que encontré con una matrona que se especializa en varones fértiles. Ella lo confirmó, pero de todas formas había algo extraño. Dijo que posiblemente tendría problemas por haber estado bebiendo después de la concepción, ya que el pulso era mucho más débil de lo normal. Yo vine aquí para hablar contigo, pero las cosas se complicaron un poco entre nosotros por los malos entendidos —negó con la cabeza—. No te culpo, pero en verdad no quiero pasar por esto solo otra vez —alzó la vista hacia Zishu—. Quiero hacer el amor solamente contigo por el resto de mi vida y que te quedes a mi lado, sin importar las circunstancias. Es cierto que en mi juventud estuve con todas las bellezas masculinas que pude encontrar, pero después de probar tantos agujeros, noté que el único en el que encajo a la perfección es el tuyo —dijo con un toque de humor.

Pese a los años de compañía mutua, Zishu sentía que nunca se acostumbraría a las vulgaridades que soltaba Kexing en momentos serios. Ya no se sonrojaba cómo antes, pero seguía siendo incómodo, así que le dio un suave empujón en el hombro.

—No digas ese tipo de cosas vulgares —besó su mejilla—. Prometo que nunca más me separé de esa manera. No me iré de tu lado.

Kexing sonrió y finalmente asintió tras escucharlo.

—Tampoco te dejaré nunca, a-Xu. No me iré con nadie más, eres el único hombre con quién quiero estar, también eres el único a quién he dejado ir arriba por voluntad propia —besó sus labios, apenas con un roce—. Deseo dedicar mi vida completa a ti… y si en algún momento tenemos hijos, a ellos también —rodeó nuevamente a Zishu por la cintura, acurrucándose entre sus brazos—. Me siento un poco más tranquilo ahora, aferrándome a ti. No quiero que me sueltes nunca.

—No te soltaré —volvió su vista hacia el salón—. Pero… ¿no deberíamos volver con nuestros invitados? Es cierto que son nuestros amigos cercanos, pero aun así, es grosero dejarlos solos tanto tiempo.

—Es cierto, estoy siendo un horrible anfitrión con nuestros benefactores. Por favor ayúdame a retocar mi rostro.

Se separó un poco de su pareja y se limpió suavemente los ojos. No quería que los demás supieran que estuvo llorando, así que debía arreglarse con maquillaje. Zhou Zishu asintió, se levantó de la cama y luego ayudó a Wen Kexing para llegar al tocador. Una vez allí, le hizo un retoque rápido en su rostro, antes de darle un beso suave en los labios.

—Eres tan hermoso como el primer día que te vi. Incluso me atrevo a afirmar que luces mejor ahora.

Acarició el rostro de Wen Kexing con delicadeza, desviando sus manos hacia el cabello del otro para acomodar su peinado. Sonrió un poco más al verlo. No tenía idea de cómo demonios podía seguir amando tanto a una persona, cada vez más que antes. Tomó su mano y le ayudó a volver hacia la estancia, donde Jing Beiyuan estaba a dos copas de terminar con todo el alcohol de la mesa, aún sin sonrojarse. Le dedicó una sonrisa a los hombres que volvían.

—Lamento mucho mi actitud anterior —hizo una ligera reverencia—. Beberé un trago como castigo.

Wen Kexing se sirvió la última copa de vino, pero Zhou Zishu sostuvo su mano, negando ligeramente.

—Permíteme tomar este trago por ti. Tu salud aún es delicada.

El antiguo Rey de Valle Fantasma cedió ante la petición de su pareja, dejándolo tomar ese trago por él. Jing Qi agitó la mano, restándole importancia al anterior desplante de Kexing. Comprendía que estaba pasando por una situación complicada y que debía estar muy sensible todavía con algunos temas.

—No es necesario, fue mi imprudencia no tomar en cuenta las circunstancias actuales —Jing Beiyuan sonrió—. Ofrezco esta copa como disculpa también —bebió el trago que tenía servido, en dirección a Kexing.

—Pasadas las formalidades, creo que deberíamos comenzar a planear nuestros siguientes movimientos —comentó Wu Xi—. Ha pasado un tiempo desde que no tengo acción real. He perfeccionado algunos de mis venenos tópicos, pero todavía no he probado sus efectos en batalla.

Wen Kexing soltó un suave suspiro. Seguía teniendo algunas dudas respecto a su capacidad de gestar, pero especialmente, sentía renuencia por inmiscuirse de nuevo en los asuntos de la armadura. La última vez afectó a demasiados inocentes y juró no hacerlo de nuevo. En el fondo, claro que extrañaba matar y torturar a sus enemigos, sus instintos sádicos seguían acompañándolo, pero estaba empeñado en recolectar buen karma y sentía que si volvía a dar rienda suelta al Rey del Valle, no podría volver a encerrarlo con tanta facilidad.

—Xiao DuWu, no digas cosas tan escalofriantes en la mesa —le reprendió Jing Qi—. Aunque es cierto que necesitaremos acabar con algunas serpientes para obtener el manual.

—Para ser sincero, no me hace ilusión revivir la masacre ocasionada por la armadura lapislázuli —comentó Zhou Zishu—. Así que les pediré a todos que hagamos lo posible por mantener los daños colaterales al mínimo.

—Creo que un ataque furtivo a su base sería la mejor opción —comentó Jing Qi—. Si podemos acabar con ellos en un solo movimiento y arrebatarles la armadura en silencio, nos ahorraremos muchos problemas.

—Si es algo que tiene que hacerse, me parece lo más indicado —respondió Wen Kexing—. Es mejor mantener esta misión en secreto. Cuando la armería se abra, me gustaría destruir al menos los manuales de las sectas que ya no tienen descendientes vivos. Dejaré que ustedes decidan qué hacer con los demás —suspiró—. Además, también quiero que se destruya el manual del Yin Yang, como mínimo la segunda parte, que según las notas de mi madre, es la que contiene las técnicas tabú. La primera parte podría ser estudiada por el Gran Chamán y transcrita en sus documentos personales, pero no debe vincularse con el manual del Yin Yang en el futuro. Demasiadas personas ambicionan sus supuestas habilidades mágicas.

—Dado que tú fuiste uno de los más afectados por proteger el secreto de la armería, creo que tus condiciones son justas —comentó Zishu.

—No tengo objeciones —respondió Wu Xi—. Después de todo, así los conocimientos del manual no se perderán por completo y podrán ser utilizados para mejorar la calidad de vida de algunas personas.

—También estoy de acuerdo. Creo que podríamos devolver los manuales a las sectas que aún persisten o a sus descendientes vivos, pero si lo llevamos a cabo, debería hacerse como una misión secreta, para no avivar las llamas.

—Bien, creo que deberíamos posponer esta charla para mañana —dijo Zhou Zishu—. Chengling y Gao Xiaolian deberían participar de estas decisiones, después de todo, también se vieron afectados por la anterior búsqueda de la armadura y ahora ya son los líderes de la Mansión de las Cuatro Estaciones.

—Los niños han crecido bien —comentó Jing Qi—. También creo que deberían inmiscuirse en este asunto, después de todo, nos convendría llevar a algunos de los discípulos de la Mansión para emparejar los números.

—A los jóvenes les conviene un poco de trabajo de campo —asintió Zhou Zishu—. El incidente con Lao-Wen fue su primera batalla real, pero les falta un poco más de experiencia, sin embargo… me temo que seremos responsables de ellos. Deben volver con todos los alumnos que llevemos.

—Descuida, ya no habrá misiones suicidas —comentó Jing Qi—. Después de todo, Tian Chuang ya no existe y el Gran Maestro de la Mansión de las Cuatro Estaciones es mucho más benevolente que el cruel líder de Tian Chuang, así que nadie los obligará a recibir un castigo tan escalofriante como los clavos de siete agujeros para tres otoños si desertan, además, creo que los chicos lo hicieron muy bien controlando a los atacantes el otro día. Sus habilidades has florecido bien bajo el mando de tu torpe discípulo.

—Es cierto, debería prepararles una comida como agradecimiento —comentó Wen Kexing—. Después de todo, no habría podido resistir más sin ellos.

—Oye, fui yo quien te sacó de allí —protestó Zhou Zishu.

—Lo hiciste, pero les dejaste a ellos el trabajo duro —le reprochó Wen Kexing—. Solamente me llevaste al interior.

—Claro y te mantuve vivo con mi energía vital, ¡estabas muriendo! —Zhou Zishu lo apuntó con un dedo.

—¿Y de quién fue la culpa? —Wen Kexing alzó su mano de forma defensiva, casi como un condicionamiento para desviar la mano de Zishu.

El Señor Séptimo se masajeó la sien. Sin importar que esos dos a veces parecieran una pareja amorosa, no podían evitar echarse las culpas y pelear por cualquier tontería, parecía ser algún tipo de ritual de apareamiento entre ellos. Definitivamente no quería estar presente cuando se convirtieran nuevamente en un par de mandriles, así que le dedicó una mirada significativa a Wu Xi. Este se levantó de la mesa y se dirigió a sus anfitriones.

—Ha sido una maravillosa velada, pero dejé una carta urgente de Lu Ta en mi habitación y aun debo responderla esta noche, así que nos retiramos. Por favor, sigan en lo suyo.

Los dos hombres que estaban a punto de enfrascarse en una tonta pelea de manos desviaron su atención hacia Wu Xi y no tuvieron más opción que despedir a sus invitados, después de todo, no podían ser demasiado groseros con ellos cuando acababan de salvar la vida de Kexing. Sin embargo, en cuanto quedaron solos en su casa, la pelea de manos se reanudó por alguna otra cosa sin sentido y poco a poco comenzó a escalar, debido a que Kexing quería probar qué tanto había recuperado su fuerza. Descubrió que aún estaba en un 50% de su condición óptima, pero aún así, Zishu se dejó vencer por esa noche. No estaba seguro si Wen Kexing había recuperado su libido o no, pero si lo había hecho, no quería ponerle las cosas difíciles por el momento.

Y, de hecho, la libido del antiguo Rey del Valle parecía haber vuelto. Después de "vencer" al Gran Maestro de las Cuatro Estaciones, lo arrastró hacia la cama y lo envolvió en un mar de besos y caricias apasionadas, pero a la vez tiernas. Sus emociones seguían a flor de piel, así que Zhou Zishu, comprendiéndolo, se limitó a dejar que su amante dominara el acto. Suspiró al sentir unos dedos traviesos explorando entre sus glúteos y abrió un poco más las piernas para dejarle un mejor acceso.

Los dedos entraron lentamente, uno a uno, con la ayuda de la pomada especial que solían utilizar para esas ocasiones. La lubricación era buena, el deseo estaba bastante alto y Wen Kexing no tardó en suplantar sus dedos con algo mucho más grueso en el trasero de Zhou Zishu. Posicionó su pene contra la entrada de su pareja y comenzó a presionar lentamente. El antiguo Líder de Tian Chuang se impacientó un poco, empujando su cadera para que el otro lo empalara por completo. Arqueó su espalda y soltó un largo gemido al sentirlo todo en su interior.

—A-Xu… —Wen Kexing se quedó quieto durante un instante, aprovechando para hablar en la oreja de Zishu—. Hmm… ¿sabes? Si tendremos un bebé… creo que deberíamos casarnos —mordisqueó suavemente el cuello del otro—. Me gustaría convertirme… en Zhou furen.

Zhou Zishu estaba plenamente concentrado en el placer, así que escuchar un diálogo repentino sobre el futuro bebé lo hizo sentir desconcertado, pero no tanto como la continuación del mismo. ¿Wen Kexing le estaba proponiendo matrimonio? ¿En un momento como este? ¿En realidad le estaba pidiendo ser su "esposa" mientras lo empalaba de esa forma?

—Ah... Lao-Wen... Realmente... Realmente eres único —gimoteó.

Zhou Zishu no supo responder la propuesta de Kexing, así que simplemente buscó sus labios para besarlo, mientras movía su cadera ligeramente, buscando un poco de placer. Kexing dejó el tema por el momento, abandonando su racionalidad para que sus sentidos se perdieran en el éxtasis de su unión con Zishu. Comenzó a moverse en su interior, dando embestidas certeras y constantes, acelerando poco a poco hasta llegar a una danza desenfrenada que culminó en el orgasmo de ambos.

Pese a su fuerte constitución, el cuerpo de Wen Kexing no estaba aún en óptimas condiciones, así que después de un par de rondas más, ambos se quedaron abrazados, recostados sobre la cama, simplemente dándose caricias lánguidas.

—A-Xu... —murmuró Kexing—. Ahora que sabemos que soy un varón fértil, podemos realizar un ritual de bodas completo, ¿verdad?

Zhou Zishu suspiró al escucharlo. Durante todos esos años, nunca creyó que a Kexing le importara algo como el matrimonio. En el tiempo que llevaban siendo una pareja, parecía coincidir con él en que lo único que importaba era estar juntos, e incluso insistía en que eran un matrimonio, aunque nunca se habían casado formalmente. ¿Era porque las bodas entre hombres solamente estaban permitidas si uno de ellos era un varón fértil? Sabía que el corazón de su amado era frágil, no sería extraño que reprimiera todos los anhelos que consideraba imposibles; después de todo, la idea de ser una pareja casada siempre estuvo allí y era lo más cercano para describir su tipo de relación.

—Hmmm... Lao-Wen, sabes que eres mi pequeña esposa desde hace varios años —le dijo, rodeándolo entre sus brazos—. ¿Quieres hacerlo oficial por la posibilidad de un bebé? —preguntó, con un tono ligeramente dudoso.

—Sí, principalmente —respondió, dejándose mimar un poco—. Si ambos tenemos un hijo, será más fácil para los temas de herencia. Además, si no estamos oficialmente casados, podrían burlarse de él y eso es algo que no estoy dispuesto a tolerar.

—Con un par de padres como nosotros, nadie se atreverá a molestarlo.

—Aun así... —suspiró—. No quiero que nadie pueda cuestionar su estatus.

—Descuida. Si es lo que deseas, tendremos una boda con las tres cartas y las seis etiquetas. ¿Quieres usar un vestido de novia o prefieres un atuendo de novio?

—A ti te encanta verme con atuendos femeninos, ¿no? —soltó una suave risa—. ¿Aún necesitas preguntar?

—Lao-Wen… sabes que eso no es…

—El hada que seduce al héroe —le interrumpió—. Ese es uno de tus juegos favoritos, fue idea tuya que yo vistiera como el hada —recordó—. También te gusta que interprete el papel de la pequeña sirvienta, la dama infiel que tiene una aventura, la…

—No tienes que continuar.

Zhou Zishu deshizo el abrazo en el que había envuelto a Kexing y luego se dio media vuelta para evitar mirarle. No le gustaba que el otro lo dejara en evidencia de forma tan descarada. Claro que le encantaba ver a Kexing con atuendos y maquillaje femeninos, en especial le encantaba que no tuviera reparos para vestirse como una mujer, incluso si los tenía a la hora de convertirse en pasivo; pero no se atrevía a admitir para nadie más que para sí mismo que le prendía demasiado verlo con una apariencia andrógina mientras lo tenía adentro, revolviendole las entrañas.

—A-Xu, ¿por qué te volteas? —Wen Kexing lo rodeó con sus brazos y lo atrajo contra su cuerpo, pegando su cadera al trasero del otro—. ¿A caso estás abandonando a tu esposa después de aprovecharla por tantos años? —pegó su frente a la espalda del otro—. No volveré a hablar al respecto, pero no me dejes, por favor.

Zhou Zishu soltó un largo suspiro. Su resistencia a las súplicas de Wen Kexing había aumentado, pero todavía le faltaba mucho para volverse inmune. Suspiró de nuevo y se giró para acunar de nuevo a su amado entre sus brazos.

—No te dejaré, Lao-Wen. Incluso si muero, te llevaré conmigo —murmuró—. Lo anunciaremos mañana y le pediremos ayuda a Beiyuan y a Gao Xiaolian con la organización, ¿te parece bien?

Wen Kexing mordió el brazo de su amado como un pequeño castigo por llamar a Jing Qi de forma tan íntima, aunque igualmente asintió ante sus palabras.

—Estoy de acuerdo. Ahora, supongo que deberíamos intentar dormir, ¿no te parece?

—Claro, descansa.

Besó la frente de Kexing y este le robó un beso en los labios, antes de enroscarse mutuamente entre las sábanas. Mañana sería un día difícil. Había mucho que planear.


¡Hola! Perdón por tardar tanto, ha sido un mal año. No estoy segura de cuándo sea la próxima actualización, pero sigo trabajando en ello.

Bueno, nada más que decir… solo… ¡Por favor dejen sus opiniones y comentarios! ¡Tomen awita y nos leemos pronto!... espero… ¡Bye!