╣Los siete pecados capitales╠
╣Al estilo Inazuma╠
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Aquel mes debía ser de cariño, calor de hogar y paz entre los semejantes, y todo lo contrario de eso estaba sucediendo entre los ex jugadores del Raimon, quienes después de aquella noche, donde solo Tachimukai, Kazemaru y Atsuya parecieron ser los bendecidos por Santa y tener por fin su regalo antes de tiempo.
Contrario a ellos, Goenji no lograba contactar con Akio, el cual estaba enojado con Hiroto por su actitud tan misera, Tatsuya no encontraba en modo de remediar el desastre que sin querer ocasiono, por usar de algún modo palabras que en la mente de Hiroto causaron reacción.
Una inesperada y dolorida reacción para ambas partes.
Entonces y por ese motivo estaban divididos, Shirou con Goenji, Kazemaru, Tachi y Tatsuya consolaban al mismo, el cual en verdad no quería lastimar a la persona que estuvo tanto tiempo amando en secreto; mientras del otro lado con Akio, Haizaki, Atsuya e incluyendo a Mizukamiya intentaban hacer entrar en razón al testarudo de Hiroto.
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—Y creí que solo el que tenía problemas era Goenji –musito Shirou, sin saber que los otros no estaban bien enterados de todo lo que había pasado, por lo que tuvo que contarles solo un poco, ya que el resto era algo que solo Shuuya y él debían saber.
—Entiendo… Solo que… –Tachimukai estaba dudoso de decirlo o no, después de todo ya había dos problemas encima como para agregar uno más.
—¿Qué sucede? –intento animar Shirou, sin saber que aquello podría traer aun más problemas de lo que pensaba, ya que de algún modo se llegó a enterar sobre el despertar del sentimiento de alguien más por Akio.
—No… No es nada –rio leve —¿Qué pasará entre Hiroto y Tatsuya?
—No podemos entrometernos más de lo que ya –hablo Kazemaru, la mirada almendra fue a Shirou —y no creo que darse un tiempo sea lo mejor…
—Lo correcto es que deben de hablar seriamente del asunto, otra vez –concluyo Shirou —pero dudo que Hiroto este en condiciones para hacerlo, aunque creí que era un poco más… Fuerte.
—Tremendo cucarachón nos salió sentimental –Tachi fue el centro de atención por aquello, se encogió de hombros —¿Qué? Es la verdad.
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—¡Deja de ser un maldito niño llorón y ten los pantalones puestos para soportar la realidad! –después de una serie de bofetadas por parte del castaño, Hiroto no sabía si debía de dejarle el ojo morado o empezar a hacer caso, después de todo ¿Qué clase de sujeto se decía que era si terminaba llorando como Magdalena por alguien al cual el engaño primero?
Aunque en realidad no fue engaño por que no eran, ni fueron nada, lo cual suena de algún modo más triste. Fue su culpa el no haber sido alguien decidido en ese momento, pero ¿Quién a esa edad lo es? Solo tenía las hormonas alborotadas por el de cabellos rojos y ojos verdes que lo tentaban a caer en deseos lujuriosos, también el tener un sentimiento cálido en el pecho cada que estaba cerca de él.
No lo había visto de esa forma hasta que las bofetadas de Akio le ayudaron a hacerle entrar en la cabeza que, lo que pasaba era principalmente por su culpa y nada más. Tatsuya tenía todo el derecho de hacer su vida, además tuvo la gentiliza de decírselo de frente y no dejar que alguien más lo hiciera.
—Va quedar con secuelas –menciono Mizukamiya preocupado.
—Que va… Tonto ya era –burlo Haizaki notando el cambio de su buen amigo quien, quien parecía estar entrando en razón y tomar las cosas con seriedad.
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—¿En verdad crees que con eso estará bien? –no es como si fuese a solucionar los problemas, de hecho no lo haría, más quería que al menos los amigos de su novio, futuro novio estuvieran bien y no causaran una notoria preocupación en él —aun te veo inquieto.
—¿Inquieto? ¿Yo? ¿Por él? ¿Por quien me estas tomando? –gruño mirándole con molestia y desviar la mirada, lo cual era señal de estar en lo correcto —el solo se metió en ese lio, y el debe de salir solo. Además, Akio ya le dio una razón para no ser un cabrón con Tatsuya.
—Pero sigues preocupado –le tomó la mano —todo estará bien –escucho un bufido, pero solo eso —por eso te amo.
La reacción de Haizaki fue la más rápida que hasta ahora había visto, la misma que le permitió poder tomarle el rostro y besarlo sin más. Ryouhei no intento nada en contra de aquello, al contrario de ello era más como estarlo esperando, dejo que el mayor lo rodeará y siguiera besando aun ante las miradas de los dos sujetos tras de ellos, quienes se volvieron sobre sus pasos y regresar, esperando unos minutos para poder irse.
—No me sorprende –hablo Atsuya cruzado de brazos –pero creí que sería Haizaki el que diera el primer paso.
Akio rie por ello —por favor… Mizukamiya pudo haber sido claro desde hace mucho, pero ve que de la manera que la esta llevando es sencilla y suave para Haizaki, lo que menos quiere es causarle algún problema en él. Después de todo, aun si ambos se gustan, Haizaki sigue siendo del tipo que cree que uno no sabe las cosas que pasan por su cabeza.
Atsuya asintió ante aquello.
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—Espera –le sujeto del brazo —Akio…
El mencionado había tratado de pasar de ser percibido, pero al parecer Goenji parecía estar muy atento a su andar.
—Tenemos que hablar…
—Tengo prisa, si quieres hablar busca a alguien que te escuche. Yo tengo prisa –jalo con fuerza para soltarse, y como tal lo hice, pero de nuevo Shuuya le sujeto, por lo cual le miro con seriedad —me estas irritando, y eso es sencillo.
Shuuya frunció el ceño —no entiendo por que de la nada me dejas de hablar, y te escondes de mí.
—¿Esconder? No, no. No confundas las cosas. No me escondo de nadie, mucho menos de ti.
—Tus acciones dicen lo contrario.
—Lo que haga o deje de hacer es mi perro asunto, deja de estar jodiendo que me tienes harto. Suficiente tengo con Hiroto como para tener que soportar a alguien más.
Ambas miradas daban miedo, y era por ello que la gente evitaba pasar cerca de ellos, ya que claramente no sería agradable tener esas miradas sobre uno.
—¿Pasa algo? –excepto de un ser que sabe y conoce la forma de ser de ambos que no teme a esas miradas, y que todo lo contrario, el provoca ese miedo en ambos —Akio, Goenji.
Y no supieron bien desde cuando o como fue, pero entre Shuuya y Yuuto empezó haber una rivalidad, una que iniciaba cuando Akio estaba presente, y aquel momento era uno de ellos.
—No te interesa, y tu déjame en paz –soltó por segunda vez —no me estorben.
—Haruna dijo que la obra salió bien, pensaba en celebrar con todos –comento Yuuto.
—Bien, entonces llévate al par de idiotas. No me interesa, y como he dicho, tengo cosas que hacer.
—Estoy libre, y no me molesta ayudarte en lo que tienes tanta prisa, después de todo quiero hablar contigo –persistió Shuuya.
—Haz lo que se te venga en gana carajo –exploto y camino.
—Tu ayudaste, debes de estar presente.
—Kidou, suficiente tengo con un idiota para que vengas a joder tú también.
—Te esta molestando –aquella afirmación para el chico fue suficiente para sujetar a Shuuya —creo que ya una vez fui claro.
—No te metas, Kidou, y no estoy molestando, tengo algo importante que hablar con él.
—Parece ser que él no quiere hablar contigo, déjalo en paz.
—¡Ustedes dos me estay llenando el costal de piedritas, váyanse ambos al carajo y déjenme en paz! –con ello ambos sujetos quedaron en silencio viendo al sujeto del cual se había enamorado alejarse.
