Bueno se que me demore más de lo pensado pido disculpas y en compensación les dejaré dos capitulos. Quiero dedicar este capitulo en especial a vittoria's malfoy y a . Bueno tambien va dediado a todas aquellas personas que se lo hayan leido y no hayan dejado post


Capitulo 3: El escondrijo

Hermione comenzó a comer en su habitual sitio de costumbre, la biblioteca. Había pasado ya un mes, las personas que la odiaban, la buscaban por todos lados para insultarla, despreciarla, en definitiva para hacerle daño.

Durante ese largo mes estuvo pensando seriamente

-¿Por qué volví?-¡¡Ahh!! Ya me acuerdo destruyeron mi colegio.- pero ¿Por qué volví a este colegio anda que no hay?, ¿soy masoquista o qué?-pensaba mientras sostenía la pluma, al fin y al cabo creía que todo volvería a ser como antes, poco a poco fue recostándose sobre la mesa cayendo en un profundo sueño.

Había estado discutiendo con Dumbledore durante horas y no había sacado nada en claro y tampoco había conseguido nada. Una pequeña niña de cabellos castaños entraba en el Gran Comedor, se sentó al lado de sus amigos, todo el colegio estaba muy nervioso ya que muchos muggles no habían revelado su verdadera identidad, excepto una casa Slytherin que sentían curiosidad, querían burlarse de ellos, estaban contentísimos si no fuera porque pidieron silencio se les vería saltando de la alegría de no volver a ver a ningún sangre sucia según ellos.

-Bueno comencemos. Para todos nosotros será un duro golpe, muchos de los aquí presentes tienen amigos y amigas muggles, se que no queréis que se marchen pero entended que es por su bien, yo por mi no se iría ninguno pero es la ley. Señorita Macgonagall proceda a leer la lista, los alumnos se levantan y se acercan.-Dumbledore no quería que ningún muchacho se marchara al fin y al cabo eran como una gran familia y no veía le necesidad de cambiarlos si Voldemort quería matarlos lo haría en cualquier sitio, llevándolos a todos al mismo sitio será ponerle su presa en bandeja de plata.

-Si, empecemos- En ese momento muchos alumnos muggles empezaron a sentir escalofríos por miedo a los insultos y desprecios y sobretodo a la traición que sentirían sus respectivos amigos, entre todos ellos se encontraba un pequeña Hermione que no paraba de morderse la uñas.

-Cristian Riero, Paola Sánchez…- así fueron levantándose una por uno al oír su nombre. Como era comprensible se mostraba una cara de sorpresa entre los amigos y los compañeros de los nombrados

-Por ultimo Hermione Jane Granger- Toda su casa se quedo asombrada se esperaban que fuera cualquier persona pero ella no, era fuerte poderosa era increíble, cuando se levanto, todos sus amigos le habían dado la espalda, entre los Slytherin buscaba una cara amiga pero encontró a un muchacho con una cara inexpresiva pero que demostraba su enfado y su decepción.

Terminada la reunión fue en busca de Draco.

-Draco, lo siento- decía con una voz triste y apagada.

- ¡¡Bahh!! Tampoco me caías bien pero eres una niñata y lo acabas de demostrar.

- Pero no lo hice con mala intención.

- Me da lo mismo eso no me vale de excusa, sabias que no soporto a los muggles y te atreviste a acercarte a mi, te odio sangre sucia.- Si Hermione en ese momento hubiera mirado a los ojos de Draco en vez de salir corriendo, habría visto el dolor de su corazón. Mientras corría hacia el colegio desde la laguna, sentía como algo en su interior se rompía, todo aquello le había hecho mas daño de lo que pensaba.

Hermione despertó de su especie de sueño- recuerdo, alguien le había lanzado algo, miro a su alrededor pero no vio a nadie quien quiera que fuera ya se había marchado, en la mesa encontró una bola de papel escrita.

Hermione Granger te he descubierto, conozco tu escondite si quieres que nadie lo sepa, tendrás que hacer lo que te diga, ya recibirás instrucciones mías y no se te ocurra buscarme o será tu perdición.

Por culpa de un despiste le acaban de descubrir. Se sentía estupida, comenzó a llorar.

Draco entro por primera vez en su estancia en el castillo en la biblioteca, no entendía porque, pero necesitaba hacerlo, comenzó a andar, al fondo de la biblioteca encontró a una castaña lloriqueando. Al principio sintió una gran satisfacción pero poco a poco ese entusiasmo paso a tristeza cuando la vio derramar aquellas lagrimas tan agridulces. Fue a acercarse a ella cuando Hermione salio corriendo, Draco muy sigilosamente se acerco a la mesa, todo olía a coco aquel perfume que a él le volvía loco cuando eran pequeños, rebusco entre sus cosas y descubrió debajo de algunos papeles aquella nota, empezó a sentir una gran rabia alguien se estaba aprovechando de su condición y no era él. Draco se oculto al sentir la llegada de Hermione seguramente volvía recoger sus cosas, se empezó a preocupar cuando descubrió que todo estaba muy desordenado, era muy chica muy ordenada todo tenia que estar en su sitio y no lo estaba, quien además de la persona de la carta sabría su paradero.

Hermione sentía la imperiosa necesidad de saber lo que estaba ocurriendo, se adentro en su habitación bajo la atenta mirada de sus compañeros de casa, ya se su habitación se sentía más cómoda.

-hola

-hola mi niña ¿Qué tal este mes?- dijo el espejo

-Pues bastante mal, me paso todo el día en la biblioteca.

-¿Por qué?

-Es una historia larga de contar, espero tus órdenes.

*****en otro lugar del castillo, no muy lejano a la habitación de Hermione*****

Draco utilizaba toda su inteligencia en averiguar quien era el responsable de aquella carta, llego a la conclusión después de desechar varios planes que lo mejor seria ponerle un micro insecto olorifico en la insignia así cuando la muchacha recibiese otra carta podría detectar al autor. Mientras seguía caminando pensaba en el por que de la ayuda que le iba a ofrecer sin que ella supiera nada y en ese momento le vino a le memoria las lagrimas que caían por la cara de la castaña y juró que no quería volverla ver llorar.