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Capitulo V. la navidad y el canto de una sirena

Tras un trimestre entero, habían llegado las ansiadas vacaciones de Navidad, todos estaban contentos excepto los muchachos que permanecerían allí puesto que no tenían un lugar al que volver por culpa del innombrable.

La castaña en aquellas fechas echaba más de menos a sus padres como era lógico y normal. Sus de nuevos amigos propusieron quedarse con ella para que no lo pasara mal pero ella no lo acepto, no quería fastidiar las vacaciones de los demás, no le parecía justo.

Para Draco las vacaciones de Navidad no significaban nada odiaba pasarlas con sus padres por lo que permanecía en el castillo, sabia que si iba a su casa tendría que aguantar a su insoportable padre, a su madre atosigándole con su prometida Pansy, no podría salir de la mansión Malfoy, aquello era como una cárcel y para eso ya tenia Hogwarts donde por lo menos en vacaciones podía hacer lo que quisiese. Además Carbe y Goile no estaban para fastidiarle recordándole que significaba ser un Malfoy.

Después de unos cuantos abrazos, se despidió de sus amigos, la muchacha entro en el castillo en dirección a su habitación, en la sala común reinaba el silencio, un vacío total, no quedaba nadie allí, solo estaba ella y su tristeza, se adentro por el corredor hasta su habitación donde encontró a Draco.

-¿Ya te marchas con tus padres sangre sucia? –se cubrió la boca en un adema de burla – Pero que tonto, si tú no tienes padres -siseó Malfoy arrogante.
Hermione se limitó a observarlo con una punzada de dolor en sus ojos.
Draco se aproximo lentamente a ella, obligándola a pegarse contra la pared.
Con una sonrisa lobuna en el rostro, apoyo ambas manos alrededor de ella, impidiendo que se escapara. Su sonrisa flaqueo un poco. Un dulce y familiar olor a coco, nublo sus sentidos. Era tan embriagador que lo hipnotizaba.
- Quítate de mi camino Malfoy – susurró está tratando de soltarse- ¿Qué es lo que quieres?
El rubio bufó.
-Me parece que es muy obvio rata de biblioteca –hizo una pausa pero la expresión de confusión y temor de Hermione seguía siendo la misma – Lo que yo quiero… es verte sufrir –le susurró en el oído con voz tan fría y despreciable que se le heló la sangre.
Hermione volteó la cara, pero no se dejo amedrentar.
-Suéltame -exigió con voz ronca.
- Y si no quiero, ¿qué me vas a hacer? –dijo con tono burlón- ¿Inundarías el lugar con tu asquerosa peste de sangre sucia? Demasiado tarde, ya lo has hecho.
Una nueva punzada de dolor se reflejó en los tristes ojos de Hermione. Se soltó de un empujón y camino hasta la puerta tratando de mantener la tranquilidad. Cuando estuvo en el umbral, se detuvo unos segundos.
-Que bien voy a estar sin ti, Draco- susurró aguantado las lágrimas.
No se imagino que había hablado lo suficientemente alto para que Malfoy la escuchara y menos que esas palabras le harían daño.
-Maldita sangre sucia –grito el Slytherin, cuando esta ya estaba lo suficientemente lejos.

Draco se sorprendió ante aquello pensó que se marcharía a la casa del pobretón, junto al cara rajada y a la pobretona pero lo que estaba claro es que ella no sabia que él permanecería allí. Seria una situación extraña y a la vez perfecta para hacerla sufrir, no había profesores y los pocos niños de primero le tenían demasiado miedo para que hicieran algo en su contra.

Hermione salía por la puerta hacia el exterior, sin percatarse de la presencia de Draco. La muchacha se dirigía al lago, necesitaba llorar pero era demasiado orgullosa para hacerlo delante de cualquier persona, ella entendía la situación en la que se encontraba Draco, como se sentía por todo lo ocurrido años atrás, toda su relación de amistad había sido una farsa, recordaba todos aquellos momentos felices y como se habían transformado en odio. Malfoy la veía desde lejos llorar y quería acercarse y abrazarla pero no podía su orgullo y su cabeza tenían mas fuerza que su corazón además todavía quedaban algunos slytherins por los alrededores retrasados, volvió ha hacer el camino de regreso a su habitación.

La castaña se levanto, se aproximo a un árbol en el cual pronuncio una serie de palabras creando un pequeño agujero por el que entrar, era el lugar secreto de ambos muchachos cuando eran mas pequeños, allí escondían todo lo valioso para ellos, encontró su peluche que tanto le gustaba, no había podido recoger nada, apenas si le dio tiempo para despedirse de sus amigos ya que al poco de la convocatoria que se había celebrado fueron trasladados al nuevo colegio con las pertenencias que ellos conocían. El escondite estaba realmente sucio se notaba que hacia demasiado tiempo que nadie pisaba aquel lugar excepto aquel sillón verde donde los dos niños se pasaban durmiendo, se veía que estaba limpio Draco había estado allí, una pregunta le rondo por la cabeza, era probable que pasase las noches aquí, mientras seguía andando por el polvoriento escondite choco contra una mesa de la cual callo una cajita de música que contenía lo mas valioso de todo lo que allí había, era un pequeño anillo que Draco le había regalado por su décimo cumpleaños. Comenzó a llorar, se sentía débil muy débil, necesitaba un abrazo, cualquier gesto que le hubiese dicho que no estaba sola, salio de aquel doloroso lugar y al cerrarse la entrada encontró una nota era la misma letra de su peculiar guardaespaldas.

No llores mi linda Hermione, este lugar no se merece tus lagrimas, además sabes que no estas sola, todavía no puedes saber quien soy, complicaría todo hasta poner en peligro nuestras vidas.

PD. Podremos encontrarnos esta noche. Te esperare en la puerta que da al exterior a las 12:00 se puntual.

Hermione estaba muy impaciente y no era para menos iba a conocer a su protector, durante las siguiente horas mostraba un amplia sonrisa, por fin sonreía de verdad, hacia demasiado tiempo que no lo hacia, los pocos alumnos que quedaban, miraban sorprendidos a la muchacha, no parecía la misma de hacia unos momentos, estaba enérgica, alegre y con la cabeza bien alta. Entro en su habitación, todavía quedaba la ropa y las pertenencias de Draco pero era normal, muchos muchachos dejaban sus cosas al fin y al cabo las vacaciones no duraban mucho. Se vistió con un bonito vestido largo de color negro, ajustado al pecho y de gran caída.

Eran las 12:05 cuando llego a la puerta pero allí no había nadie, se apoyo en una de las estatuas y cerro sus ojos pensando en como reaccionaria ante aquella situación. Después de repasar la situación un millón de veces, miro a su reloj, era la 01:30 y allí no habría aparecido nadie, decepcionada ante la idea de que la hubieran gastado una broma, se dirigió a la puerta de entrada a las mazmorras, al abrir la puerta cuando cayó una nota.

Querida Hermione siento haberte hecho esperar pero me surgió un par de cosas, sigue la línea y nos encontraremos.

Al terminar de leer la carta, esta se prendía creando una pequeña línea de fuego, Hermione se sorprendió ante la ingeniosa idea, la muchacha lo siguió hasta una pequeña habitación y allí otra puerta que daba a una gran escalinata, se hallaba en el tejado de Hogwarts, allí un muchacho alto, moreno, de ojos azules casi grises, el chico misterioso le indico que se acercara, comenzó a sonar la música y unas pequeñas velas se encendieron.

-Siento no haber quedado donde dije pero quería que conocieras mi lugar favorito.

-No pasa nada.- le miro de arriba a bajo.- ¿esta no es tu forma original?- pregunto buscando una respuesta que tal vez no quería conocer.

-¿como lo has sabido?- pregunto con cierta curiosidad ya que no entendía nada.

-Fácil en la carta decías que no podía conocerte por el momento por lo que lo supuse.

-Veo que eres realmente lista.

El misterioso muchacho se acerco y una fragancia muy familiar le golpeo la cara.

-Si quieres verme solo tienes que venir aquí.

Hermione trato de cambiar de tema.- Bueno ¿jugamos a las 20 preguntas?-el muchacho le miraba extrañado, sabia lo que la muchacha buscaba.

-De acuerdo pero que sean diez preguntas.

-¿Te he visto antes?

-Si, por supuesto.- Ella los miraba a los ojos, sabia que la única parte que no cambia en una transformación eran los ojos, ya que eran el reflejo del alma, solo recordaba a dos personas con esos ojos.

-No puede ser me acordaría de ti, esos ojos no se olvidan.

-Tal vez mirabas pero no te fijabas, has creado un mundo en que solo existes tú, los demás no existimos.

-Puede ser….-Se encogió de hombros aunque en su interior sabia que el muchacho había dado en el clavo.-Bueno continuo, ¿hemos hablado alguna vez?

-Podría decirse que si.

-¿estarás estas vacaciones aquí?

-si pero no me mostrare para no ponerte en peligro.

-¿Por qué?

-Eso no puedo decírtelo.-El muchacho se acerco, le planto un beso y se marcho, Hermione se quedo con la palabra en la boca, no pudo hacer todas aquellas preguntas que ella deseaba.

Al poco rato ella también se marcho hacia bastante frío.

Detrás de una de las tantas estatuas vio a la hechicera salir de una habitación muy contenta, el blondo salio de su escondite y se dirigió hacia el exterior.

La castaña se dio cuenta por primera vez en su nueva vida, lo blanda y suave que era su cama. A la mañana siguiente había recuperado toda su vitalidad, salio a dar un paseo hacia el campo de Quidditch, recordaba la primera vez que jugo Harry y como Draco y como Draco para poder entrar en su equipo compro nuevas escobas. Aquellos recuerdos agradables dieron paso a otros mucho más amargos, comenzó a llorar, no había parado de hacerlo desde que llego allí, ya era hora de ir a comer aunque en pleno invierno el sol no daba muchas señales para identificar el mediodía. Entraba por la puerta cuando vio a dos niños de las casas más importantes del colegio discutiendo.

Herms se acerco.

-¿Por qué pelean muchachos?-Decía intentando separarlos.

-*#$%+. - No se podía entender nada entre el bullicio de los muchachos que estaban en los alrededores.

-Cállense.- grito la castaña.- Si no me he enterado mal, ustedes dos eran muy amigos antes de venir aquí, después de ser escogidos por sus respectivas casas, se convirtieron en enemigos.

-Si así es.

-Veo que el odio entre casas ha repercutido hasta en las personas que eran amigos. ¿No pueden dejar de ser enemigos incluso en fiestas?-La chica miro a los pequeños con la esperanza de una tregua.

-De acuerdo pero solo hasta que vuelva a empezar el curso.

-Mejor que nada….-Todos se sentaron en el Gran Comedor. Mañana es Navidad, ¿Por qué no lo celebramos?-Todos los muchachos se miraban extrañados no estaban muy acostumbrados a celebrar fiestas y muchos menos con gente que en cierto modo no conocían, pero aun así aceptaron.

Por la tarde todos salieron en busca de un alto y robusto pino, una vez encontrado la pregunta era ¿cómo trasladarlo?, pero Hermione que era muy lista (demasiado para mi gusto XDXD) lanzo un Wingardium Leviosa para sacarlo de raíz y así devolverlo mas tarde. Lo trasladaron al vestíbulo, mientras Hermione lo colocaba en el tiesto y los pequeños hacían dibujos para el árbol para colocar de adornos, al terminar todos con sus respectivas tareas la castaña se acerco a los muchachos enseñándoles a usar levantium( utilizado para dar volumen a las cosas planas), todos los chiquillos lo entendieron a la primera, al fin y al cabo Hermione quería ser profesora en el colegio por lo que tendría que saber explicarse para que los supuestos futuros alumnos la entendiesen. Finalmente nuestra castañita dibujo la estrella que coronaria el pino.

Al día siguiente prepararon la comida y la música para la noche entrante. Después de mucho jugar y divertirse, se recostaron alrededor de la chimenea, Hermione decidió cantarle una pequeña nana.

A la nanita nana, nanita nana, nanita ella

Mi niño tiene sueño, bendita sea, bendita sea

Fuentecita que corre clara y sonora

Ruiseñor que en la selva cantando llora

Calla mientras la cuna se balancea

A la nanita nana, nanita nana, nanita ella.

Su melodiosa y preciosa voz hizo que los niños fueran cayendo en un profundo y alegre sueño, un muchacho de ojos grises miraba desde la entrada del comedor, fascinado por la voz de la muchacha.

-Muy bonita la canción- dijo el rubio en tono burlón.

-Tu que haces aquí, no tendrías que estar con tus padres.-pregunto entre sorprendido y horrorizada por el simple hecho de su presencia en esos días.

-No, es que no tenia ganas y además cuando supe que te quedarías pensé que seria un experiencia agradable, ¿te molesta mucho mi presencia?-mostraba aquella sonrisa frívola y fría. Hermione se levanto y comenzó a andar hacia la salida donde el estaba situado, al pasar por su lado el musculoso muchacho tiro de ella hacia si uniendo sus labios, por un instante los dos sintieron algo un tanto difícil de explicar.

-Esto será lo único amable que recibirás de mi.-La castañita recordó el muerdazo que puso en el dintel, era ya una costumbre que había adquirido de su otro colegio.

-¿por que no has dormido en la habitación, Malfoy?

-y porque tendría que hacerlo si no me dan puntos por ello.

Todo aquello hacia mucho daño a la castaña, ella no quería que todo hubiera acabado así pero puesto que no podía cambiar el pasado, intentaría arreglar lo mas posible.

-Entiendo que te comportes así conmigo y lo acepto porque al fin y al cabo yo te traicione pero si todavía queda algo de aquel Draco que conocí hace seis años, le pediría que no moleste a los demás hijos de muggles que haga como antes y que todo el odio que tiene recaiga solo en mi. Si quieres hacerme la vida imposible lo aceptare pero no me quedare con los brazos cruzados.

-Como quieras pero será una venganza muy dulce.- se marcho escaleras arriba tras este comentario.

Hermione se encontraba muy confusa, no comprendía su actitud.

Al día siguiente levanto a todos los niños y les sugirió el hacer sus regalos a mano, mas tarde fue en busca de los regalos para depositarlos debajo del árbol y por la noche abrirlos. Todos estaban muy ilusionados, salieron corriendo querían ver sus regalos, eran cosas muy simples pero que en aquellas fechas significaba mucho en ausencia de los padres. Varo el niño mas pequeño del grupo vio dos regalos sin abrir.

-Mione ¿y esos dos paquetes? (solo la llaman Mione sus mejores amigos pero es que al niño le cuesta pronunciar el nombre)

-Son para dos personas muy importantes.

-Pero ellos no están, recibirán los regalos muy tarde.

-Si que están lo que pasa es que no quieren que les vean.

Todos se habían marchado ya a la cama, Draco como siempre se paseaba por el oscuro castillo, esto le relajaba mucho, llego al vestíbulo y allí bajo el árbol vio dos paquetes, se acerco hacia ellos y sonrió, era la letra de la hechicera. - A lo mejor no es tan mala como pensaba, estos días le daré algo de tregua.-Pero que digo estoy tonto o qué, que me pasa ella me hizo daño, no se merece mi compasión, aunque no tenga familia, aquí la victima soy yo.-Abrió su regalo era un colgante pero aquel metal del que estaba hecho le era muy familiar y muy raro en el mundo mágico, pertenecía sin duda a una figurita de una bailarina que Hermione poseía, la cual había fundido para crearse regalo. (Bueno ya empieza a ablandarse si que ha tardado pero sigue siendo un poco egocéntrico que se le va a hacer nos gusta así XDXD)

Hermione subió al tejado es busca del muchacho misterioso quería saber si era Draco, pero allí no encontró a nadie, miro durante horas a la nada absorta en sus pensamientos, entendía que Draco se comportase de aquella manera por el daño que le había hecho , pero tenia la imperiosa necesidad de conocerle después de lo sucedido aquel día.

En el Expresso había conocido a Harry y a Ron, era su primer día y una pequeña niña de pelo enmarañado bajaba del vehículo muy ilusionada, con una maletas mas grandes que ella, al ir a abrirse paso entre aquellas montañas de colores, tropezó, chocando contra alguien cayendo los dos al suelo, al mirarse los dos notaron como algo les atraía a conocer a la otra persona.

-Hola me llamo Draco.

-Hola, encantada de conocerte, yo me llamo…-Fue interrumpida ante los gritos de los dos muchachos que la habían acompañado en el vagón.

-Averiguare quien es esa Hermione y la conoceré.-Pensaba mientras veía alejarse a la castaña con el cara rajada y la comadreja.

-Hermione, ¿sabes quien era ese?-pregunto Harry un tanto preocupado.

-Me ha dicho que se llama Draco, justo antes de interrumpirme.

-Ese chico no es trigo limpio.-aseguro Ron un tanto serio, lo que hizo reír a la muchacha puesto en el trayecto el pelirrojo solo había hecho el payaso.

-¿Por qué decís eso? A mi me parecía simpático.

-Pues no lo es odia a todo el mucho, se cree superior por ser un Malfoy, sobretodo su mayor odio va dirigido a los sangre sucia como él los llama, es decir, a los muggles, incluso les hace la vida imposible; menos mal que tú no eres una muggle ¿verdad?

-Ehhh sisisi, claro que no lo soy-dijo con cara de tristeza sabiendo que tendría que ocultar su verdadera identidad (por ese camino mal vamos pero que sé yo si no hubiese cometido ese error yo no estaría escribiendo).-Pero yo no creo que sea tan malo, sólo aparenta y si todos nos lo propusiésemos seguro que nos llevaríamos bien.

Y así fue como sus destinos se cruzaron, ambos fueron destinados a casas distintas, Draco como serpiente y Hermione como leona. Aunque eran de casas diferentes se hicieron amigos todos se negaban a esa relación.

Poco a poco fue saliendo de sus pensamientos, hacia mucho frío, era muy normal estaban en invierno, noto como algo se posaba encima de ella, era una manta, miro hacia atrás y vio a su chico misterioso, tenia un objeto envuelto entre sus manos, se lo dio, la muchacha impaciente lo abrió, era una pequeña bola e cristal con el castillo y sus alrededores en el interior, cuando la agitabas podías ver la nieve caer y a la gente que en ese momento se encontrase en el exterior, poco tiempo después de haber sido agitada apareció un mensaje: : ҉҉ juega el partido aunque tengas miedo a perder, sino habrás perdido: ҉҉

-Piensa que yo siempre estaré ahí para jugar el partido, no estarás sola, además tienes a tus amigos

-Bueno no a todos, un muchacho que era mi amigo quiere hacerme la vida imposible.

-¿Quién puede ser así?

-Se llama Draco Malfoy, me imagino que le conocerás, todo el mundo sabe quien es. Pues hace seis años le engañe, no le dije que era, bueno soy una hija de muggle pero no me arrepiento porque sino nunca le habría conocido.

-Hombre también tienes que comprenderle, esta bajo mucha presión a causa de sus padres. Seguro que si se lo explicas lo entenderá.

-No lo creo, es muy tozudo, además no quiere ni verme en pintura.-Comenzó a llorar. Él la cobijo entre sus brazos.

-Tranquila no te preocupes, yo hablare con él, le conozco bastante bien, no se si conseguiré mucho o poco pero lo intentare por ti.-La muchacha alzo la vista esperanzada en que consiguiese algo.

-¿Por qué haces tanto por mi? Yo no me lo merezco, soy una traidora por haber mentido a mis amigos, una mala persona.

-Yo no le creo así sino no estaría aquí contigo.

-No entien…-No le dio tiempo a responder cuando el muchacho le beso apasionadamente, ella no se aparto sino que profundizo más el beso, necesitaba el calor humano de otra persona sentirse querida. La muchacha le abrazo y él comenzó a subir su mano por debajo de la camisa de la muchacha hasta aprisionarle el pecho. Cuando se percato de lo que estaba apunto de ocurrir, se aparto de él, no estaba preparada para volver a hacerlo y mucho menos con alguien que ni siquiera había visto. (Recuerdo que el muchacho esta transformado por lo que no lo conoce como tal)

-Yo… bueno…esto…lo siento pero no estoy preparada.-Dicho esto Hermione se marcho.

-No me lo puedo creer, bueno no pasa nada, no la obligare-Decía voz alta mientras descubría su verdadera cara.

Hermione se paso toda la noche pensando en lo ocurrido, con la tontería no se dio cuenta de que podía haberle confiado todo al mismísimo Draco al fin y al cabo en el colegio no había nadie más o eso creía ella, ante el pensamiento de haber dado a conocer sus pensamientos comenzó a llorar, a la mañana siguiente tenia los ojos ojerosos, rojos e hinchados. La castaña se lavo la cara y se puso algo de maquillaje para disimular su demacrado aspecto. Era el día en que haría una excursión con los niños por el bosque prohibido, desde hacia un tiempo se podía pasear por aquel lugar mientras hubiese luz del día.

Los niños se desperezaban mientras Hermione Terminaba de ultimar todo. Preparados para ir a la excursión fueron detenidos por Draco.

-¿Si quieres te ayudo?- dijo Draco un poco a regañadientes, sin pasarle desapercibido las ojeras y los ojos rojos de la castaña.

-Bueno como quieras.-Se limito a decir a lo que Draco se sorprendió se esperaba otra respuesta.

-Tú sola no podrás con tantos niños.

-Me estas llamando débil.-Comenzó a enfurecerse Hermione aunque no tenia mucha fuerza para mantener una "conversación" acalorada.

-Si, mas o menos es eso lo que quería decir.-Dijo con su típico tono burlón.

-Bueno aun así gracias.-Draco cada vez estaba más sorprendido ante la actitud de la muchacha.

-No me lo agradezcas, yo no quería ir.

Mientras los niños jugaban Hermione un poco más animada preparo el picnic junto con el blondo.

-Draco, esto quiero decir Malfoy, ese cambio repentino de actitud…

-Tuve una charla.

-¿Qué?- dio un respingo.-no puede ser ha hablado con él.- pensaba mientras la idea le tranquilizaba ya que no era Draco el misterioso muchacho.

-Hable con mi amigos y me pidió que te diese algo de tregua por el momento.

-¿Puedes decirme quien es?

-Claro que se quien es y no entiendo como se puede juntar contigo.

Terminada la excursión todos los niños regresaron al castillo y Hermione y Draco se quedaron charlando.

-De verdad que lo siento, no quería hacerte daño.

-Pues lo hiciste y no sabes cuanto.

-Lo sé, quiero enmendar mi error y que todo vuelva a ser como antes.

-Eso es imposible, eres una hechicera y los de mi condición son exigentes ¿Por qué me mentiste?-Hermione estaba muy sorprendida le había llamado hechicera y no sangre sucia o rata de biblioteca.

-Pues si te digo la verdad no lo sé, Harry y Ron me advirtieron pero por alguna extraña razón necesitaba conocerte como fuera.

Se pasaron toda la tarde hablando y riendo, no era muy normal verles así de bien aunque esta paz no duraría mucho puesto que las vacaciones estaban a punto de acabar.

***** En un lugar un tanto alejado del castillo*****

-Harry ¿crees que Mione estará bien?

-Yo creo que si.

-Pero ella..., deberíamos habérselo dicho, mi amor.

-Si le hace algo, me las pagara-Decía Ron un tanto enojado.

-Uyy ¿a que viene tanta preocupación?, hermanito.

-Es mi amiga.-se sonrojo.

-Pues hasta hace bien poco no podías ni verla.

-Bueno ya es muy tarde habrá que irse a dormir.

-Siempre cambiando de tema cuando te interesa, pero por esta vez tienes razón.

Harry y Ginny se fueron a una habitación mientras que Ron fue a la otra, a nuestro pelirrojo no le gustaba lo que ocurría en la habitación contigua pero debía comprender que se querían.

En la habitación contigua, una pareja de enamorados consumían su romance apasionado. Entre besos y caricias los muchachos se iban desprendiendo de lo innecesario, poco a poco cada uno estaba más acalorado, desprovistos de ropa, ya estaban preparados, Harry lo hizo muy despacio y dulce por supuesto no era la primera vez que se amaban pero cada una era algo precioso que significaba mucho, sus cuerpos estaban sudorosos mas no les importaba era una forma de decirse todo aquello que las palabras no podían expresar.

*****En el castillo*****

Eran las primeras navidades desde la muerte de sus padres que se sentía feliz, había estado ocupada por lo que no había podido pensar en nada triste, había estado más o menos bien con Draco y todo aquello había sido gracias a aquel muchacho misterioso.

Pronto comenzarían las clases y su principal misión además de aprobar los exámenes, seria encontrar a su salvador, aquel al que debía agradecer el despertar de sus propias tinieblas.

Pero no solo se había olvidado de su tristeza, aquel espejo al que hablaba, así que se acerco a él:

-Hola, siento mucho no haber podido hablar estos días pero es que he estado muy ocupada con algunos niños que se quedaron, distrayéndoles y ayudándolos a pasar estas fiestas sin su padres.- intentaba disculparse.

-Tranquila no pasa nada.

-Pronto volverán mis amigos y comenzaran las clases.

-Por cierto ¿Cómo se desarrolla nuestro plan?

-Bien, Draco pronto caerá, poco a poco esta ablandando su corazón no es tan fuerte como parece y en el momento cumbre, caerá su honor, su ego, todo.

-Perfecto pero no caigas en tu propia trampa.

-Lo sé perfectamente pero tengo un problema si Draco cae, le estaré volviendo a traicionar y no solo a él a Harry, Ginny, Ron, Luna y ellos no se lo merecen.

-Ya sabes que quien algo quiere algo le cuesta.

-Si pero ellos son muy importantes.

-Además los traidores son ellos por abandonarte y no querer saber nada de ti hasta hace poco.

-Tenían sus motivos, yo les mentí, nuestra amistad fue una farsa.

-Bueno eso no es del todo cierto, es verdad que le ocultaste tu condición pero aunque hubieras sido de sangre limpia habrías seguido siendo la misma, tu condición no hace tu forma de ser.

-Tienes razón.

-Claro ellos son los responsables de tu desdicha.

-No tanto, entiendo su actitud, seguramente yo habría reaccionado como ellos.