Capitulo 8. Corazones rotos

Salio a la terraza y desde allí vio a Hermione en el mismo lugar donde la había recogido tiempo atrás, miraba al horizonte con preocupación, se apretaba la zona del pecho. Draco quería acercarse a ella, abrazarla, por primera vez era sincero con sus sentimientos.
Salto de la terraza, segundos atrás Hermione se había desplomado sin previo aviso. Corría lo más rápido que le daban sus musculosas piernas, Hermione estaba muy pálida, demasiado pálida, la recogió y la llevo a toda prisa, nadie se percato de la situación todos estaban en la fiesta.
La señora Pomfey la atendió, le pidió a Draco que esperara fuera mientras la examinaba. Aquella espera era demasiado dura y pensó que seria una buena idea avisar a sus amigos, aunque les odiase, ella los necesitaba y eso era lo único que importaba.

-Cara rajada, pobretones necesito hablar con vosotros es muy urgente.
-Os lo podéis creer, no esta hablando súper Draco-hurón Malfoy.
-En otro momento, Weasley estarías escupiendo babosas pero ahora es más importante Hermione.
-¡¡Hermione!!- Gritaron los tres a la vez.
-¿Qué le has hecho hurón?- Ron le agarro por el cuello de la camisa.
-Nada, estaba en la terraza y la vi desplomarse.-Después de todo no había sido tan buena idea.
-¿Por qué tenemos que creerte? ¿Cómo sabemos que no es una de tus trampas?
-Es cierto que siempre es hago enfadar pero por primera vez tenéis que creerme.
-Chicos, miradle esta suplicando, no creo que mienta.
-Parece que Ginny es la única sensata aquí.
-Harry pellízcame debo estar soñando, mi hermana acaba de defender a este y él se lo a agradecido.
-¿Dónde se encuentra Hermione ahora?-Pregunto Harry parecía el único que estaba en calma.

Todos se dirigieron hacia la enfermería, al entrar notaron que la habitación estaba ardiendo, hacia demasiado calor, la enfermera se acerco a darles la mala noticia.

-Hola muchachos.-Intentaba ser lo mas amable posible puesto que lo que tenia que decir les iba a sentar como un jarro de agua fría.
-Vaya al grano.- Dijo ron demasiado alterado como para darse cuenta de a quien se lo dijo.
-Chiquillo no se contesta así pero se lo diré, su amiga se esta muriendo.- Sus caras reflejaban lo horrorizados que se encontraban ante su descubrimiento.
-No puede ser, ha estado bien todo este tiempo.- Dijo Draco aparentando una entereza que no poseía en aquel momento.
-Su corazón esta frío, el calor es el mejor remedio pero si ella no tiene ganas de vivir no podemos hacer nada, no despertara nunca más.
-Todo es por mi culpa.- Sentencio Draco, acababa de perder a su amor recién encontrado.
-¿Cómo has dicho?
-Hace tiempo ella cayo al lago helado, la rescate y la coloque muchas mantas para que tuviera que calor, ella misma salio de la cama y se fue sigilosamente.-Draco estaba llorando, era la primera vez que se veía tan derrumbado, por un momento pensaron que podía tener un corazón, después de todo podía haberla dejado allí en el lago y en cambio se preocupó por cuidarla. Todos vieron a un nuevo Draco.
-No es culpa tuya Draco, hiciste lo correcto. Ese acontecimiento explica que su corazón se haya enfriado puesto que el lago tiene la "virtud" de ir enfriando poco a poco las cosas pero no explica el hecho de que no quiera vivir.

-¿Entonces no se puede hacer nada?

-Solo ella conoce el motivo por el cual no quiere despertar. Ya es tarde deberían marcharse.

-Señora Pomfey, déjeles quedarse tal vez oyendo la voz de sus amigos la haga volver.

-No lo se… supongo que una voz amiga puede ayudarla. Mañana se lo diré.

Todos estaban fuera estupefactos ante la reacción de Draco, Ron era el más incrédulo ante aquel acto pensaba que no tramaba nada bueno.

-¿Qué tramas?- Pregunto Ron. Su hermana Ginny le dio un golpe en señal de desacuerdo, agarro a Harry y a su hermano y se los llevo a su sala común después de despedirse de Malfoy.

-¿Se puede saber que haces hermanita?- preguntaba Ron histérico a su hermana.

-Creo que Draco esta enamorado de Hermione y viceversa.- Harry sólo pudo asentir, no estaba seguro de sus sospechas pero su novia se estaba corroborando sus suposiciones. Ron se quedo con la boca abierta, totalmente pasmado ante la noticia de su hermana.-Bueno y si dejamos que él se quede con Hermione.

Al día siguiente fueron a la enfermería y la enfermera les dio permiso, al fin y al cabo era la única alternativa que les quedaba. Cuando les preguntaron quien entraría todos señalaron a Malfoy, se quedo totalmente alucinado pero solo hizo un pequeño gesto en señal de agradecimiento.

-¿Segura de esto, Ginny?-pregunto Ron.

-Segura, es lo mejor para ella.

-Esperemos que tengas razón.-suspiro Harry.

-Enfermera que debo hacer.

-Lo único que puedes hacer es hablarle y recordarle que se esta mejor entre los vivos.

-De acuerdo.

-Tú, también debes cuidarte.

-OK.

Estuvo hablándole durante varios días con sus noches.

-Hermione, despierta de una vez, sino no tendré con quien meterme.- Pero Hermione no respondía.

-Hermione, Hermione, te lo suplico, tienes que despertar todos te necesitan, Alan, Harry, los Weasley incluso yo… yo te necesito.-Le costo decir pues algunas lagrimas caían pos su rostro.

-Fui un mentiroso, te necesito eres y serás lo mejor que me ha pasado, ahora en este mundo sin ti.-Le agarro las manos.- Ahora soy yo quien debo traicionarte, sólo quiero que sepas que siempre te querré.- Soltó sus manos y le dio un pequeño besos es sus tibios labios.

Draco salía de la enfermería por primera vez iba a hacer caso a su corazón y no a su cabeza.

-Alan puedo hablar contigo, necesito que me ayudes.

-Mi hermano, pidiéndome otra vez ayuda, esto se esta volviendo una costumbre. Bueno di.

-Quiero decirle a Hermione toda la verdad.

-No te dejare, sólo quieres hacerle daño.

-No, ya no, por favor déjame hacerlo, esto será lo ultimo que haga.

-No iras a…

-Calla, esta es la idea.

Mientras todo esto ocurría en la realidad, algo pasaba en el interior de Hermione.

Hermione seguía tendida en la cama, mientras un grupo de gente se marchaba. La muchacha en realidad se encontraba muy lejos de allí.

Llegaba a una pequeña casita en medio de la neblina, la cual le era muy familiar, llamo a la puerta y para su sorpresa de la muchacha unas personas demasiado conocidas para ella le abrieron la puerta.

-Mama, Papa.-Les abrazo.

-Hermione, ¿Qué haces aquí?- Se miraron el uno al otro sorprendidos.

-Pues que voy a hacer, regresar a casa.

-Tú no deberías estar aquí.-Se oyó una tercera voz.

-Eric, eres tú pero no puede ser, eso significa que…- se llevo las manos a la boca.

-No, mi querida Hermione todavía no, no es tu hora, hay algo o alguien que te ata a la vida. ¿Me equivoco?- En ese momento Hermione oía una voz en su cabeza, era un muchacho estaba segura. Hermione, Hermione, te lo suplico, tienes que despertar todos te necesitan, Alan, Harry, los Weasley incluso yo… yo te necesito. Notaba como su corazón empezaba a latir por causa de ese muchacho que le hablaba.

-¿Quién es, quién habla?- Gritaba a la nada.

-Herms, ¿Qué ocurre?

-No lo oyes alguien me esta llamando.

El muchacho se echo una sonorosa carcajada.-Ves no estas sola como piensas.

-Hija mía, no es el momento de que este aquí, todos te necesitan y sufren por ti. Acércate y te lo demostrare.-dijo su madre arrastrándola al interior de la casa hasta un pequeño espejo que le mostraba el mundo de los vivos.

-Además tienes que solucionar algo con tu amiga Luna.

-No te entiendo, Eric.

-Realmente no quiere a Alan ¿verdad?, tu corazón pertenece a otra persona incluso antes de conocerme.

-Draco…-dijo en un susurro. En ese momento volvió a oír la voz en su cabeza. Sólo quiero que sepas que siempre te querré.

-Así es pequeña, debes volver y solucionar muchas cosas, al fin y al cabo no eres malvada.

-Hija mía, deseamos que estés con nosotros pero todavía tienes que vivir una ultima aventura.

-¿Cuál mama?

-La aventura de vivir.-Eric le dio un pequeño beso en la mejilla y la soltó, Hermione veía como caía hasta su cuerpo donde una pequeña rubia dormía en una silla de aspecto incomodo.

-Luna, Luna ¿eres tú?-La castaña abría sus ojos después de varios días.

-Enfermera.-gritaba la rubia sin poder creerse lo que veía.

-Pequeña nos diste un buen susto, todos estaban preocupados por ti no te han dejado sola ni un instante.

-Lo se, Madame.- Pero la enfermera seguía hablando sin hacer mucho caso a la muchacha.- Sobre todo ese Malfoy todos las noches las pasaba aquí, hablándote para que reconocieras una voz amiga y traerte de vuelta.-La muchacha estaba realmente sorprendida.

-¿Puedo irme ya?

-Lo siento pero acabas de despertar al mundo de los vivos, hasta mañana después de la revisión no podrás salir.

-De acuerdo.- Se resigno con la enfermera no se podía discutir siempre se salía con la suya. Madame se marcho a atender a otras personas.

-Luna quiero pedirte disculpas, no quería hacerte daño, de haber sabido que era Alan el muchacho del que estas enamorada no me habría metido.

-No digas tonterías, no tienes la culpa.

-Si es culpa mía, voy ha hablar con él para terminar.

-Le harás daño.

-Pero sino lo hago me haré daño a mí misma yo no le amo.