Primero antes que nada quiero pedirles disculpas por mi tardanza pero este capitulo me costo mucho por varias razones:

1º no sabia como expresar todo lo que queria sin explayarme demasiado (no lo consegui)

2º a causa del instituto me fue muy dificil encontrar tiempo libre para poder continuar escribiendo.

ya se que son excusas tontas pero son la verdad y aceptare cualquier critica al respecto.

Gracias y ahora si les dejo con el capitulo. espero que les guste.


CAP.9 Una declaración, una venganza y una traición

Habían pasado dos semanas desde que Hermione despertara en la enfermería del colegio, se sentía totalmente recuperada. Todavía no había hablado con ningunos de los dos muchachos, Draco solo aparecía a las horas de clase las demás nadie sabia donde encontrarlo ni siquiera por la noche dormía en su cama y Alan parecía esconderse de ella. Estaba andando con Luna por los pasillos cuando vio a Draco y a Alan buscando a alguien.

Se acerco a ellos.

-Alan, Draco necesito hablar con ambos.-Se arrepintió de haber llamado al rubio por su nombre.

-Por supuesto, Hermione.-Contestaron los dos al unísono lo que sorprendió a la muchacha.

Había visto a Draco durante las clases pero ese no era el lugar más adecuado para hablar de un tema como ese.

-Primero y ante todo gracias por terminar el trabajo por mí, siento no haber sido de más ayuda.

-No importa Grang… Hermione.

-Bueno no creo que para eso me queráis aquí.- Se sentía ofuscado por cómo se miraban los muchachos, a su alrededor no existía nada.

-Si es cierto, de lo que querías hablaros es…-Fue interrumpida.

-Drakin.-Grito Pansy que le agarro de un brazo y le arrastro lejos de allí.

Hermione se encontraba un poco aturdida por ese imprevisto.

-Bueno parece que estamos solos.-Intento besarla pero la castaña le detuvo.

-Para, esto no está bien.

-¿Cómo dices?

-Te he estado engañando a ti y a mi misma.- Alan solo pudo sonreír ante los acontecimientos sucedidos, pensaba que el primer paso lo daría Draco.

-¿Qué me has estado engañando?- Dijo intentando aparentar.

-No te puedo querer porque ya quiero a otra persona y debo decírtelo antes de hacerte más daño.

-Es Draco.- Sorprendió a la chica ante la perspicacia del muchacho.

-Si.- Dijo cabizbaja.

-Lo imaginaba, sólo hay que fijarse en como se miran.- Se toco la barbilla como lo hace un detective que acaba de llegar al punto clave del misterio.

-¿Nos miramos?

-Sí, él sólo tiene ojos para ti y tú para él.

-Imposible.

-Bueno no importa pero no entiendo porqué me elegiste a mí.

-Pues mi cabeza decía una cosa pero mi corazón otra y entonces apareciste como un regalo del cielo, me cuidabas desde las sombras y mi alma se dividió en dos pero pudo mas Draco.

-Tu alma nunca estuvo dividida ya que el muchacho que te cuidaba en las sombras como dices, no era yo sino Draco y el muchacho del jardín también era él.- Al escuchar esto Hermione se derrumbo, ahora entendía porque desaparecía, en aquella terraza le había despreciado de la manera más cruel.

-No puede ser me estas mintiendo. Deja ya la broma

-Los dos sabemos que no te miento, Hermione.- Dicho esto Hermione salió corriendo por donde Draco había sido arrastrado, pero antes le dio un beso.

-Gracias.-Alan se quedo tocándose la mejilla donde la muchacha había depositado aquel beso.

Cuando la muchacha estaba ya lejos, Alan solo pudo murmurar un lo siento y se marcho de allí, sabiendo las consecuencias de los hechos acontecidos.

Hermione corría hacia las mazmorras, buscando a Draco, entro a su habitación donde encontró al muchacho de espaldas frente a un espejo, se llevo las manos a la cara y comenzó a llorar cuando el rubio se giro y solo pudo contemplarla. La castaña se tiro en los brazos de Draco cayendo los dos al suelo. Hermione no podía dejar de llorar mientras Draco estaba sorprendido por su reacción, paso su fría mano por la cabeza de la chica.

Los dos se miraron y por primera vez vieron en sus ojos, todo el amor y el dolor que no podían expresar en palabras por culpa de la sociedad.

Poco a poco sus labios se iban acercando, podían sentir la respiración de uno sobre el otro, el olor que tanto tiempo habían añorado, finalmente se unieron por fin podían beber ese elixir que tanto tiempo habían esperado y por el cual habían sufrido lo innombrable. Sin más dilación, ambas lenguas empezaron su baile sensual, hubieran estado así toda la vida de no ser por ese estúpido oxigeno tan necesario para la vida.

Los dos muchachos se separaron lentamente no querían estar ni un solo segundo alejados sin poder sentir el contacto del otro.

Draco se levanto cogiendo en brazos a Hermione y la llevo hasta la cama, donde poco a poco y de manera pasional entre besos y caricias se fueron despojando de toda la ropa. Hermione ocultaba a una mujer espectacular bajo el uniforme y del que nadie excepto Draco era conocedor y en Draco se podía ver a la perfección el efecto del ejercicio, tenía unos abdominales bien definidos.

Entre más besos y caricias y algún que otro jueguecito, los dos se unieron en un solo ser.

Era un sábado por la mañana cuando los dos muchachos despertaban abrazados.

-Draco.

-Sí, mi amor.-La muchacha sonrió.

-¿Qué te hace gracia?

-Nada sólo que pensé que nunca te lo oiría decir.

-No soy tan malo como todo el mundo piensa, supongo que son las circunstancias que me ha tocado vivir…-Hermione le puso un dedo en sus labios.

-Lo sé y por eso te quiero más que a mi propia vida.

-Yo también.

-¿Te apetece salir a hacer un picnic esta tarde?

- No sé yo…

-Anda di que si.-Puso carita de corderito degollado la castaña.

-Esta bien, quien se resiste a esa carita.

-Desde luego tú no.

-Muy graciosa.- Se rieron los dos a la vez.

Era por la tarde cuando los dos muchachos salían a dar un paseo agarrados de la mano. Todos los miraban cono cierta extrañeza pero esas miradas, algunas hirientes no importaban, los dos reflejaban en su cara la felicidad. En la puerta del colegio les esperaba Pansy.

-Hola Draco, Granger.- El ultimo nombre lo dijo de manera despectiva.

-Hola Pansy.

-Sangre sucia ¿Qué haces tan agarrada a mi Draco?

-Pansy, no te consiento que la hables así, ella está conmigo.

-Venga Draco, buena broma seguro que es una de tus trampas para burlarte de ella.

-Piensa lo que quieras Pansy.- Intento acercarse a él pero de un simple toque las desplazó.

-Me las pagaras.- Los muchachos estaban bastante lejos como para oírlo.

Estaba totalmente celosa aunque había descubierto el verdadero amor con Blaisse, Draco siempre fue "suyo", cuando no estaba con otras en la cama y seria la burla de todas las chicas y de toda su casa si se enteraban que la sangre sucia había conseguido lo que llega llevaba mucho tiempo intentando.

Los dos se encontraban tumbados en la hierba mirando al cielo, cada cual pensaba en cosas muy diferentes y alejadas del presente.

***Hermione***

Aunque sus amigos le habían advertido que no se acercara a Draco y a sus lacayos pero ella tenía curiosidad. Había sido elegida para la casa de Gryffindor y él era un Slytherin, sería un pequeño inconveniente pero tenía que logarlo, era una necesidad, un impulso inexplicable.

-Hola, me llamo Hermione Granger.

-Eres de Gryffindor ¿Qué haces aquí?- Dijo Pansy agarrada a Draco.

-Bueno esto… solo quería ser amable.

-¿Tú no sabes que los de tu casa y los de la nuestra no se pueden ni ver?

-Si, lo sé. He leído muchos libros. Todo se remonta a los fundadores…- Fue interrumpida.

-Además eres una rata de biblioteca.

-¿vosotros como os llamáis?

-Por cierto tu apellido no me suena.- Cambio de tema Pansy. Necesitaba saber si sería una rival digna.

-Seguro que son tan pobretones como los Weasleys.-Dijo Blaisse riéndose.

-Vámonos, no merece la pena.

Todos se marchaban hacia las mazmorras, al volver la esquina, desaparecieron.

Hermione se sentía muy acomplejada, dentro del mundo mágico era la escoria, estaba por debajo de los Weasleys, no es que fueran malos sino que eran considerados por las clases sociales más altas, lo segundo más bajo por el simple hecho de no tener el mismo poder económico.

Se iba a marchar cuando oyó un pequeño susurro.

-Tú.- miro hacia atrás, era el muchacho de ojos grises.

-¿Yo?- Se quedo extrañada mirando hacia todos los lados.

-Si, tú. Dijiste que te llamabas Hermione ¿no?

-¿Te has quedado con mi nombre? ¿Por qué hablas tan bajito?

-Porque no estaría bien visto que dos personas de casas tan rivales se hablen y a mí la verdad me has caído muy bien. Eres muy graciosa.

-Gracias, supongo. Me imagino que te llamas Draco por lo que ha dicho esa tía.

-Eres muy observadora.

-No creo que hayas venido solo para decirme eso.

-No la verdad, quería conocerte y ver si podíamos ser amigos.

-Por supuesto pero deberíamos vernos en un lugar menos transitado.- La muchacha abrazo al chico y los dos volvieron a sentir la misma sensación que en le Expresso.

Pasaron los meses y los dos eran muy buenos amigos en la intimidad, ante la sociedad un muro de falsedad, él insultaba al trío y como era lógico y normal Harry y Ron le respondían y Hermione les persuadía de continuar.

***Draco***

Mientras Hermione había estado en cama a punto de morir, Draco había ido a hablar con su señor Lord Voldemort para salvar a su amada.

-Señor, tenemos que hablar.

-¿Ya has cumplido tu misión?

-No.

-¿Entonces…?

-No puedo seguir sus órdenes.

-No puedes rechazar ahora.

-Pero estaba equivocado, la amo.-Esto último lo dijo susurrando.

-Te has enamorado de una sangre sucia.

-No te permito que la menciones de esa manera, seas quien seas.- Se tapo la boca demasiado tarde.

-Dicen que soy malvado pero eso no es cierto y para que lo veas, ella se salvara a cambio………

Hermione miraba a Draco preocupado como si algo dentro de él le atormentase, le había estado llamando y no contestaba.

-Draco, Draco despierta ya es hora de que volvamos al castillo, es tarde nos hemos dormido.

-Hermione, estas aquí no te has ido.- despertó sobresaltado.

-¿Por qué iba a irme?

-No claro tienes razón…- suspiro.

-¿Te ocurre algo? Te noto distinto.

-Estoy bien.

Hermione seguía preocupada por el muchacho pero decidió dejarlo pasar, confiaba en él. Cenaron cada uno por un lado ninguno de su casa sabía nada, al parecer Pansy no había dicho nada pero otras casas si los habían visto y murmuraban. Draco se encontraba ofuscado no poder estar por última vez al lado de su novia, dio un golpe en la mesa ante la expectación de todos, se levanto y se dirigió hacia Hermione, se sentó a su lado y le planto un beso mientras los demás seguían rascándose los ojos por lo que acababan de ver. Ahora todo el colegio murmuraba y el tema principal obviamente era la pareja.

Unas muchachas se acercaron a Pansy, disimuladamente hablando sobre lo ocurrido y sobre una supuesta muchacha que llevaba años intentando conquistar el corazón del rubio sin conseguirlo. Ella sabía que aquello iba a ocurrir y que hablaran de ella de esa manera era una ofensa.

Paso la cena sin mayor percance, todos los slytherins se acercaban a Draco para intentar entrarle en razón y las chicas por su parte acosaban a Hermione para conocer todos los secretos.

Cada uno se encontraba en su cuarto preparándose para dormir, las luces que se reflejaban por las ventanas se iban apagando como cuando soplas las velitas de la tarta de cumpleaños.

Habían pasado ya varias horas de que Draco y Hermione se habían dormido entre abrazos y caricias cuando Braco se levanto, cogió la ropa y se vistió. Ante el encogimiento de Hermione, se acerco a ella le dio un pequeño beso y la arropo, en ese momento la muchacha sonrió, se sentía protegida.

-Hermione, espero que puedas perdonarme por lo que voy a hacer pero entiende que quiero proteger aquello que mas me importa, tú.- Se adentro en el bosque, mientras lanzaba un último vistazo a la ventana.

La castaña se despertó sofocada, tenía un extraño presentimiento. Se coloco una bata de color rosa y busco por todos lados a Draco, solo encontró un papel con la inconfundible letra de Draco.

Querida Hermione.

Granger quiero decirte que lo que vivimos estos días solo ha sido una farsa, causa de una apuesta con varias personas, solo queríamos ver cuán tan bajo puede caer una sangre sucia como tú por "ese sentimiento tan bonitos al que llamas amor".

Todo estaba planead, queríamos hacerte sentir lo horrible posible para que confiaras en la primera persona que te ayudase, tu guardaespaldas. Cuando ya estuvieras confiada mostrarte públicamente para que la caída fuera más fuerte.

Draco

No podía creer que aquello le estuviese sucediendo a ella pero no podía reprochárselo a nadie, ella solita se había guiado hasta la boca del lobo y como una incrédula había entrado.

En otro lugar mucho más alejado un muchacho de cabellos rubios se acercaba a una puerta para golpearla y entrar y destrozar aun mas s ya destrozada vida pero sería firme y no daría un paso atrás si ella estaba a salvo todo aquello merecía la pena.

-Draco al final has venido.

-Si señor.- dijo cabizbajo.

-Mi señor como le dije ha venido como el sentimental que es.-Hombre de pelo blanquecino salió de entre las sombras.

-Papa- Exclamo el muchacho.- ¿Qué haces aquí?- Sabia que era una pregunta absurda por lo que no recibiría respuesta.-Señor que desea que haga.

-Como te atreves a ignorarme.- Le dio un golpe en la cabeza dejándole inconsciente.

Habían pasado una semana desde el abandono del muchacho, todo el colegio se había enterado de aquel suceso, era la comidilla de todo el mundo, las chicas se reían de ella y los muchachos bueno cada uno optaba por una acción diferente pero tenían algo en común la consideraban una fresca del mismo paño que Pansy. Hermione no quería salir de su habitación, no quería que sus amigos se apiadasen de ella, no era débil o por lo menos no quería aparentarlo. Llevaba un par de días con mareos pensaba que sería debido a su estado casi anémico pero esa idea cambio cuando empezaron los vómitos y la ausencia de la menstruación. Pidió a Ginny y a Luna que la acompañaran a la enfermería puesto que aunque fuera una chica decidida y valiente aquello la sobrepasaba.

-Hola señora Pompfey.- dijeron las tres muchachas a la vez.

-Hermione ¿te encuentras bien? Estas un poco pálida.-le toco la frente para cerciorarse de si tenía fiebre.-No, no tienes fiebre.

-No… quería pedirle…esto…-No podía continuar.

-Mi amiga quería pedirle si usted tendría algún test de embarazo.-Dijo Luna con toda la naturalidad del mundo.

-Saben que no aprobamos este tipo de acciones dentro del colegio sólo son unas niñas pero siempre tenemos alguno por si las moscas.

-Gracias.- dijo cortante una Hermione muy roja.

-Me lo había esperado de otras personas pero no de usted señorita.

-Bueno nos lo va a dar sí o no.- Se impacientó Ginny.

Salían de la enfermería cuando se encontraron con Alan, al parecer estaba buscando a Luna. Los dejaron a solas, mientras Ginny y Hermione iban al baño necesitaba salir de dudas lo antes posible.

Ya solos los dos muchachos se marcharon a un lugar un poco mas solitario.

-Luna andaba buscándote, quería decirte algo muy importante.

-Dime.

-Han soltado a mi padrastro.

-¡Qué bien! No sabes cuanto me alegro.

-Y además tenía que decirte otra cosa.

-Claro di.

-He encontrado a la persona ideal.-dijo fingiendo mucha alegría.

-Si, Hermione.- dijo con un deje de tristeza. Agachó la cabeza ocultando sus hermosos ojos con sus rubios cabellos.

-No, te equivocas.

-Alan, no quiero ser maleducada pero no te das cuenta del daño que me haces con esa actitud.

-No te entiendo.-Miro preocupado a su amiga.

-No es tu culpa sino la mía por no haberme atrevido a decirte lo que sentía pero no te preocupes lo llevo bastante bien eso de ser tu amiga.

-Lo siento pero no puedo corresponder ahora tus sentimientos. Vaya cartas juega la vida, cuando éramos pequeños me gustabas mucho pero no me acercaba a ti porque todos te consideraban rara y cuando madure lo suficiente me hice tu amigo y al final te olvide y ahora eres tú la que te has enamorado de mi. Se lo que se siente y de verdad lo siento mucho.

-No te preocupes pero por lo menos concédeme un deseo.

-Dime, te lo concederé sea lo que sea.

-Me gustaría que mi primer beso fuera contigo.-Se sonrojo un poco.

-De acuerdo.-Se acerco lentamente a ella y le dio un pequeño y dulce beso en los labios.

-Gracias, por ser tan bueno.-La rubia se marcho, con todo aquello se había olvidado de Hermione.

-No hay de que, además será lo último que haga estando aquí.- dijo susurrando para si mismo.-Hoy mismo hablare con Dumbledore para que me deje marchar ahora que mi padrastro esta libre y ocultarnos hasta que esta guerra que se avecina pase.

Luna corría lo más rápido posible para llegar a donde se encontraba Hermione y Ginny.

-Ginny ¿Dónde esta Hermione? ¿Se sabe algo?

-Tranquila primero respira y ahora te responderé.

-De acuerdo ya estoy mas calmada.

-No sé nada Hermione lleva rato en el baño, supongo que estará a punto de salir.

La muchacha salía llorando, no hacía falta preguntar nada su cara era un poema.

-Siempre estuve a favor de tener relaciones segura y mira que irónico soy yo la que esta embarazada.-Intento mejorar la situación sin buen resultado.

-Tranquila.- intento calmarla Luna.

-Yo soy la responsable de las tres, pensé que sería Ginny la primera.

-¡Oye!

-No, no me malinterpretes quiero decir que de las tres serias la primera en tener niños, eres más lanzada que yo en ese tipo de cosas.- Ginny seguía enfadada.

-Sabes que es verdad Ginny no te enfades.

-Puede que tengáis razón. Por lo menos ahora seré tía.- Sonrió la pelirroja.

-No te olvides de mí.

-Sí, el bebe tendrá unas tías estupendas

-¿Y ahora que vas a hacer? No puedes quedarte en el colegio.

-Por eso no hay problema queda menos de un mes y medio para acabar las clases, no se notara, además nunca llevo ropa ajustada con lo cual menos lo percibirán.

-Primer problema solucionado, el siguiente ¿el padre?

-Draco…

-Sí, ese mismo.

-No le voy a decir nada, él no me quería, me lo dejo muy claro en el escrito, además esta desaparecido. Ahora si no les importa querría estar sola.- Las muchachas la abrazaron y se marcharon, sabían que necesitaba estar sola para replantearse la vida.

Draco había sido conducido a la sala de torturas tenían que sacarle toda la información posible, al fin y al cabo el innombrable no pensaba cumplir con su parte del trato y necesitaba saber lo más posible antes de que Draco se diera cuenta del engaño.

-Por fin podre torturarte, si lo hubiera hecho en su momento esto no estaría ocurriendo ahora y no deshonrarías a la familia estando con esa sangre sucia que no merece la pena.

-No te permito que digas eso, tú no sabes nada, no conoces el amor.

-El amor vaya estupidez, como puedes seguir creyendo en eso después de donde te ha traído.- Empezó a dar vueltas alrededor.-Por cierto a mi no se me reprocha, crucio.-El muchacho no mostro ni un solo ápice de dolor, su padre ya le había torturado otras veces pero su madre siempre llegaba en el momento oportuno para pararlo, a cambio ella recibía la paliza.

-Ya no creo en lo que dices, todo son falsedades.

-Tú crees hijo, llevas semanas desaparecido, nadie sabe nada de ti, no crees que tu amorcito, ya habrá buscado los brazos de otro hombre.

-Mentira.-Intentaba soltarse de las cuerdas que le tenían sujeto pero cuanto más esfuerzo hacia por liberarse, las cuerdas más le oprimían.

-No lo intente hijo no podrás escapar. Ahora dime como llegar al colegio, porque has salido de allí sin ser visto pese a la extrema vigilancia que se está dando.

-¿Para qué lo quieres saber?

-No es obvio, pensé que había criado a un niño más listo pero veo que no.

-No seréis capaces, el señor me prometió dejar el colegio intacto.

-Bingo.

Draco se descontrolo, utilizando toda su fuerza comenzó a soltarse de aquellas cuerdas y estas le empezaban a crear varios cortes profundos. Su padre asustado por la fuerza que estaba demostrando comenzó a lanzarle crucius, finalmente después de todos los impactos recibidos cayó al suelo.

-Te quiero Hermione, lo siento.-Dijo mientras un hombre a sus espaldas le lanzaba un ultimo crucius que le dejo inconsciente.

En ese mismo momento Hermione noto en lo más profundo de su ser como algo se iba desquebrajando.- Draco…-Pronuncio en un susurro casi inaudible.-No puede ser, seguro se debe a mi nueva situación. No podía tener un vínculo con el puesto que no siente lo mismo que yo.-Se decía una y otra vez para convencerse.

Se fue a refrescar la cara, miro al espejo y después de mucho tiempo volvió a ver a ese hombre.

-Hola pequeña Hermione.

-Mi señor.-Hizo una leve reverencia.

-Entiendo que no me quieras llamar papa aunque yo te haya cuidado todo este tiempo pero llámame por lo menor por mi nombre de pila.

-Si, Voldemort.

-Mucho mejor así, creo que tengo algo que podría ser tuyo.-Le mostro a Draco muy malherido.

-Draco, ¿Qué hace ahí?

-Debes venir a buscarlo, sabes que no podemos llevarlo de nuevo al colegio.-Dijo fingiendo un tono de preocupación.

-Enseguida me preparo y voy para allá.

La muchacha salió del baño y una de las puertas de los retretes se abrió.

Hermione recogió una mochila de su baúl y en ella metió simplemente un pijama, muda limpia y comida, no sabía cuánto le iba a costar llegar hasta el escondrijo de Voldemort.

Salió de su habitación y de su casa lo que no le fue difícil todo el mundo la ignoraba, lo más complicado seria llegar a la puerta de salida sin ser vista. Tenía que aprovechar ese momento o no tendría otro hasta el día siguiente ya que a partir de que oscurecía cerraban la puerta y era imposible abrirla.

Bajo las escaleras y su problema solo empeoro, allí estaban Luna, Ginny, Harry y Ron

-Hermione ¿Dónde vas con esa mochila?- Pregunto la pelirroja. Fue a contestar pero Ron lo hizo por ella.

-Seguro que a la biblioteca, no ves que es una listilla.

En ese momento apareció Pansy con un sequito de alumnos detrás suyo.

-Hola Hermione.

-¿Qué quieres Parkinson?-Pregunto Harry.

-Contigo no estoy hablando sino con ella.

-Esta bien chicos se defenderme sola.

-Si ya veremos.

-Pruébame.

-Como quieras traidora.

-¿Cómo dices?

-Esta muchacha a la que muchos de vosotros la tenéis respeto ha estado conspirando contra nosotros.

-Como te atreves.-Salto Ron

-Es cierto yo misma la escuche hablando con Voldemort por un espejo y tengo la prueba.-La moracha mostro una especie de cámara de fotos en la cual había grabado todo lo que allí había ocurrido, saltándose la parte en la que Hermione confesaba que estaba embarazada.

-…-

-Deberías vigilar que no hay nadie antes.- Se mofo.- Es una traidora, deberíamos matarla por su culpa Draco está en manos del señor oscuro.-Exclamaba Pansy con una mueca de superioridad en su cara.

-¿Es cierto Hermione?- no hubo contestación sólo un silencio que destapaba más cosas de las que sus amigos querían oír.

-A por ella.

Hermione salió corriendo estaba cerca de la puerta que comenzaba a cerrarse, si lograba pasarla podría ir por Draco, ya no le importaba lo que sus amigos pensasen en su cabeza sólo existía el rubio.

La castaña cruzo la puerta con la suerte que los demás no pudieron salir lo que le dio la suficiente ventaja para ocultarse en aquel árbol donde ella y el rubio jugaban de pequeños, desde allí podría crear un pasadizo que le llevase ante el mismísimo Voldemort.