Hermione llevaba un par de días intentando buscar la manera de llegar hasta Draco, pensó en salir pero probablemente la estarían buscando o habría una gran vigilancia en los alrededores, entonces se le ocurrió hacer un camino bajo tierra hasta la entrada tampoco seria muy difícil con magia.
Trabajo duro durante varios días, se encontraba muy cansada, ahora no podía hacer sobreesfuerzos por lo que se se tumbo en el sillón de Draco poseía su aroma, estaba muy dormida soñando con un mundo ideal donde ella y su amor fueran felices junto a su bebe cuando fue despertada de un sobresalto, era Luna que casualmente había caído por uno de los túneles secreto que ella y Draco utilizaban para despistar a sus amigos. Hermione le había contado su plan era extremadamente peligroso pero era la única manera que pudieran estar juntos para siempre sin complicaciones.
Siguió excavando el túnel con la esperanza de que Ginny también la ayudara con su plan, era su amiga pero también implicaba mentir a su novio, el niño que vivió, era ponerla entre la espada y la pared y que eligiera o su amiga que la había traicionado o a su novio.
No sabia como iba a reaccionar ante Voldemort pero su mayor temor era enfrentarse cara a cara a Draco, él la había rechazado incluso la había puesto en evidencia. Tenia que tener cuidado no por ella o por Draco sino por el nuevo ser que estaba dentro de ella.
Llego totalmente exhausta pero no importaba, la puerta estaba cada vez mas cerca ya la vislumbraba.
-Voldemort, abre la puerta, tengo que entrar.
-Veo que has tardado más de la cuenta pequeña.
-Abre no tengo todo el día.
-Esta bien pero no te gustara lo que vas a ver.
Las puertas se abrieron, ante ella pudo ver a un par de lacayos que la guiaron hasta los aposentos de Voldemort, la muchacha no entendía porque era escoltada, ella conocía el camino, de hecho aquel era como el hogar que nunca tuvo.
-Hola Voldemort.
-Te esperaba
-¿Por qué esta Draco aquí? Nunca estuvo de tu parte por mucho que su padre le obligase.
-Es cierto.- Salió una tercera persona de entre las sombras.
-Lucius.
-Hermione.- La saludo con un deje de odio, él siempre había sido la mano derecha de Voldemort pero cuando apareció todo se volvió en su contra, le relegaron a un segundo puesto por una niña.
-Sabes que es mi hijo y aunque sea un inútil, tengo el deber de quererle.
-¿Voldemort para que le quieres?
-Para poder controlarte, te estabas equivocando de camino.
-No ahora ya tengo las cosas muy claras. No quiero seguir de tu parte además escogiste al peor rehén posible, él no siente nada por mí al igual que yo por él. Solo fue una diversión.-Dijo intentando marcharse pero los dos guardaespaldas que la acompañaron la detuvieron el paso.
-Creo que no vas a ningún sitio, he tratado de ser amable y no das tu brazo a torcer así que no tengo más remedio que encerrarte en tu cuarto hasta que sepas a quien debes lealtad.
Los dos hombre se la llevaron y de una de las cortinas por las que había aparecido Lucius, apareció su hijo.
-Ves hijo, nunca te quiso. Solo te utilizo porque el señor se lo ordeno así.
-Tienes razón padre fue una tontería no unirme al bando ganador pero ya tengo las cosas claras.- Se acerco a Voldemort y se arrodillo.- Juro que seguiré tu voluntad y creencias y todo aquel que no lo siga desaparecerá de la faz de la tierra aunque me cueste la vida que así sea.
Hermione fue dirigida hacia su cuarto, el cual se encontraba en el mismo estado en el que lo había dejado antes de marcharse. Se aproximo a la cama miro debajo de ella y saco un pequeño cuaderno, en él escribía todos sus pensamientos y sentimientos desde el día en que fue expulsada de Hogwarts.
Estaba totalmente ensimismada en sus pensamientos que no oyó quien entraba.
::: En el castillo:::
Todos estaban muy asustados ante la guerra, muchos alumnos se habían marchado por orden de sus padres. El colegio estaba revolucionado, vivían cada día como si fuera el último.
Blaisse agarro a Pansy y la atrajo hacia si, uniendo sus labios.
-Creo que esto no esta bien.
-Otra vez Pansy.
-Pero tú y yo, nuestros familias no lo aceptaran, mi padre quiere unirse a la de Draco.-Una lagrima corrió por su cara.
-Mírame y dime que no me quieres, entonces te dejare en paz.
-Yo te… no puedo permitirme sentir.
-Mira ya estoy harto de esto, te has sacrificado toda tu vida aunque tengas dinero, popularidad y todo aquello que muchos anhelan tu vida ha sido difícil, ya es hora de que pienses un poco en ti. Puedes y debes permitirte sentir.
-Pero mi pad…-Le corto un tierno beso.
-Él no importa, si hace falta, yo hablare con él. Todo estará bien, yo te protejo, ¿recuerdas?
-Lo sé.
En otro lado del castillo se encontraba Luna y Ron.
-Luna, sabes que la guerra se aproxima y quiero que estés a salvo junto a mi hermana, no me perdonaría que algo te ocurriese.
-Ron, yo voy contigo, no pienses por un momento que me vas a dejar atrás, se defenderme además si he de morir quiero que sea luchando a tu lado, sabiendo que siempre estaré cuidándote.
-Luna.- Comenzó a llorar.
-¿Qué sucede pensé que los chicos no lloraban?
-Si sobrevivimos a esta guerra querrás casarte conmigo y ser la madre de mi hijo.
-Por supuesto que no.- La cara de Ron palideció.-Claro que no si solo soy la madre de un hijo tuyo, yo quiero muchos niños pelirrojos revoloteando alrededor mío.
-Te amo tanto, Luna Weasley.
-Tendré que acostumbrarme.- Le beso.
En la sala de menesteres Harry y Ginny tenían una conversación parecida.
-Ginny, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, no puedo permitirme el lujo de perder esta batalla y a la única persona que considero de mi familia.
-¿la única?
-Bueno esta claro que tus padres, tus hermanos también lo son pero no de la misma manera.
-Eso ya lo sé amor, no me refiero a eso.
-¿Entonces?
-Me refiero a ¿que si tu hijo no pertenecerá a la familia?
-Por supuesto que le daré todo mi amor, cualquier cosa que venga de ti y más si es de nuestro amor lo recibiré como un milagro.- Harry no había pillado la indirecta.
-Pequeño tu papa te considera un milagro, asique tienes que quererle mucho ¿entendido?-Se toco su estomago y miro a Harry.
-Estas de broma ¿verdad?
-No Harry, estoy embarazada, vas a ser papa.-Harry la levanto y la hizo girar.
-Es la mejor noticia que podías darme.- Ginny no podía decirle que en el momento que Hermione pidió un test ella cogió otro, tenia sospechas pero no quería decir nada a nadie.
Mucho más lejos en la guarida de Voldemort la castaña no había notado la presencia que se cernía sobre ella. Alguien toco su hombro.
-Draco me asustaste, ¿Qué te han hecho?.- Miro la cara llena de cortes y morados, fue a tocarlo cuando se separo.
-Como si te importara.
-Pues claro que si ¿Por qué crees que he venido?
-Para informar de la situación al señor, ahora entiendo porque te quería viva.
-No es cierto.
-No me mientas te vi hablar con Voldemort.-Le dio un tortazo.-No puedo creer que sigas mintiendo he escuchado toda la conversación.
-Pero, pero…-Le dolió mas a Draco que a Hermione aunque esta se sujetaba la zona del impacto
-Nada, encima de que me usaste ahora te pasas al bando del cara rajada.
-Draco te estas confundiendo, no es como crees.
-No quiero oírte mas para mi estas muerta como mi corazón.
-Drac…- Inmediatamente cerro la puerta y la dejo allí tirada llorando, no por el dolor del tortazo sino por lo terrible confusión que se había creado.
Draco marchaba por uno de los pasillos cuando oyó hablar a su padre y al que no debe ser nombrado.
-Entonces lo haremos esta noche, mi señor.
-Cuanto antes le saquemos la información mejor aunque lamentare deshacerme de ella, la termine cogiendo cariño, se parecía tanto a mi.
-¿Quién se encargara de torturarla?
-Lo hare yo mismo pero nadie debe enterarse, las paredes tienen oídos. Tú te encargaras de llevar a Hermione a la sala cinco. A media noche te quiero allí.
-Si, mi señor.
Al notar la aproximación de su padre se escondió, no entendía porque querían ocultarlo cuando torturaban todos estaban presentes, les gustaba demostrar que tan fuertes eran, cuanto mas gritaba el torturado o menos tardaba en decir lo que sabía, más prestigio tenía el mortifago, solo era un juego para ellos.
Pensó que debía de saber algo muy importante por lo que él estaría allí, recordó que en el árbol, tenia la capa de invisibilidad de Harry que en cuarto año le quito. Volvería a por ella, no seria difícil escapar, en la entrada no había nadie vigilando y él podía moverse libremente por el castillo desde que juro lealtad a Voldemort.
Un grupo de hombres fueron al cuarto de Hermione, la cual se encontraba dormida, la despertaron de mala manera y entre los forcejeos de la muchacha fue llevada a un cuarto donde noto como le amarraban de pies y manos. Mientras seguía moviéndose, intentando escapar vio a su señor y a Malfoy padre entrar en la estancia.
-Voldemort ,¿Qué ocurre? ¿Por qué estoy atada?
-Ya te lo dije pequeña, necesito información y tú me la darás.
-Nunca.-Gritaba Hermione, intentando nuevamente soltarse.
-Tus padres eran igual de testarudos.
-¿Cómo?
-Quien te crees que les mato. Te necesitaba, sabia el poder que poseías y serias de mucha utilidad para mis planes pero se resistieron. Al final fue mejor el remedio que la enfermedad.-Ahora, dime todo lo que sepas.
-Nunca.- decía con lagrimas en los ojos, no podía creer lo estúpida que había sido. Jamás verían a su nieto por culpa de ese bastardo.
-Como quieras, Lucius.
-Crucius.- Hermione se removía de dolor pero nunca diría nada, quería un lugar libre de prejuicios y lleno de amor para su hijo.
Voldemort leyó su mente, ella sabia cerrar su mente pero estaba demasiado débil, mientras Malfoy padre seguía lanzando la maldición imperdonable a la muchacha.
-Lucius para.
-Pero mi señor…
-He dicho que pares.-Sentencio.
-Si, mi señor.
-Con que quieres un lugar a salvo para tu bebe. Estas embarazada y aun así prefieres no decir nada y que tu niño sufra.
-¿Embarazada? ¿Quién querría estar con una traidora?
-No te lo imaginas…
-Draco, ahora entiendo todo.
-Si, es hijo de Draco, fruto del amor que siento por él y quiero que mi bebe nazca en un sitio donde no exista gente como vosotros.
-No me hagas reír mi querida Hermione, siempre habrá gente que no acepte a tu hijo pero si me sigues, él será un niño respetado por todos, le serán leales.
-Si pueden que le sean leales pero nunca serán sus amigos, solo estarán con él por miedo.
-Como te atreves a hablarme así, a tu señor. Desmaius.
-Mi señor ahora no podrá decir nada.
-No importa, llama a tu hijo para que la lleve a su cuarto.
Lucius llamo a Draco, el cual se encontraba en la misma sala bajo la capa de invisibilidad que le había robado a Harry en su cuarto año. Salió de la habitación y volvió a entrar ya visible.
-Llévala a su cuarto.
-Si, mi señor.
Draco soltó a Hermione, la traslado a su cuarto.
-Ennervate.
-¿Dónde estoy?
-En tu cuarto.
-Draco.-se sorprendió de encontrar al muchacho allí.
-Si, Hermione lo siento tanto.-Iba con doble sentido, lo sentía por lo estúpido que había sido y por la situación en la que se encontraba la muchacha, totalmente herida.
-¿Por qué?
-Fui tonto, no debí alejarme de ti, quería protegerte.
-Draco.-Dijo con mucha dulzura.
-Ahora hare lo que debí hacer mucho tiempo por ti y por nuestro bebe.
-¿Bebe?
-Oí la conversación.
-Ohhh, entiendo pero no quiero que te sientas obligado.
-Me gustaría estar contigo pero no puedo separarme del señor oscuro, hice un juramento delante de él y si yo muero no habrá nadie para protegerte.
Hermione se encontraba muy aturdida pero recordó la conversación con Luna y pensó que con algunos ajustes podría llevarse a cabo. Después de planear todo, Draco ayudo a Hermione a que volviese a Hogwarts, donde estaría segura, sabía que cuando se enterasen que Hermione había escapado recibiría un castigo pero no importaba.
Hermione llego al castillo como pudo, allí la esperaban Luna y Ginny que la abrazaron y la llevaron a la sala, en ella se encontraban Ron y Harry que no podían creer lo que estaban viendo, la ayudaron a acomodarse pero tenían sus varitas alzadas, no podían fiarse de ella.
La castaña les conto lo sucedido, omitiendo detalles como que estaba embarazada o el plan, el cual solo conocía Ginny y Luna. Finalmente con algo de desconfianza aceptaron que se quedara a su lado y que luchara con ellos, pero a la mínima señal de traición no dudarían en matarla.
