Disclaimer: ninguno de los personajes de Harry Potter me pertenece. ¿O es que alguien se creía que bajo mi nick se ocultaba la auténtica Rowling? Pues eso...

DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?

1. Capítulo 1: Ten cuidado de lo que deseas, porque tus deseos pueden hacerse realidad.

Luz. Luz tenue, blanca azulada. Parpadeó varias veces y la luz fue diferenciándose en colores cálidos. Un dormitorio. Estaba acostada en una cama enorme, en un dormitorio enorme, decorado con un gusto exquisito. Bien, o la habían secuestrado los mortífagos y estaba en la mansión Malfoy, o definitivamente las cosas habían mejorado.

Había vuelto del viaje con el transportador temporal, y sin duda había estado inconsciente unas horas. El problema era si el presente al que había regresado era el mismo presente del que había partido. Se sabía muy poco del efecto de los giratiempos sobre los futuros alternativos.

Había alguien con ella, sentado en una silla. Bueno, sentado... recostado en la silla, más bien, con la cabeza apoyada en la palma de la mano, dormido. El corazón le dio un vuelco: era Lupin. Su querido Remus, por lo menos, había sobrevivido. Se incorporó en la cama y se fijó en el licántropo. Vaya, este Remus parecía estar en mejor forma que el que ella había dejado una hora antes.

Lupin tenía el pelo muy corto y menos gris. Las facciones estaban más llenas, con un relleno más saludable entre piel y hueso. Este Remus parecía más joven y más sano, e indudablemente había llevado mejor vida que el que ella había dejado en aquella habitación ruinosa. Él se movió un poco y abrió los ojos. Ella le sonrió.

"¡Hermione!"

El licántropo se frotó la cara con las manos, se levantó y fue hacia ella. Se sentó en el borde de la cama y le dio un abrazo cargado de afecto y algo menos de confianza que el "otro" Remus, el que había luchado con ella hasta el final.

"¿Cómo estás?" -murmuró él cerca de su oído, frotándole la nuca en su abrazo.

"Un poco nerviosa" -admitió ella. "Tú... sabes todo lo que ocurrió allí... de donde vengo, ¿verdad?"

Él se separó de ella y la miró con una leve sonrisa.

"Todos nosotros... todos los que te queremos... sabemos lo que sucedió. Sirius nos contó todo, hace diez años. Sabemos que muchos murieron, en ese futuro, o más bien presente, ya, del que viniste hace una década, pero con tu intervención, salvando a Sirius, cambiaste el pasado... tú conoces a un Remus que no soy yo. Ninguno de nosotros somos los mismos que tú conociste, porque todos hemos vivido cosas diferentes. Nuestra vida ha sido diferente de la tuya. Y la Hermione que todos hemos conocido estos diez años... bueno, afortunadamente no ha pasado por todas las terribles experiencias que tu pasaste, pero esa Hermione no volverá nunca. Tú la sustituirás definitivamente. Todos nosotros estábamos preparados esperando el diez de noviembre de este año, porque tú le dijiste a Sirius la fecha, y sabíamos lo que sucedería. Incluso tú... bueno, la Hermione... nuestra Hermione... estabas muy nerviosa sabiendo que serías sustituida por una versión diferente de ti misma".

Hermione sintió que se mareaba. No había contado con todo esto. Claro, al retroceder al pasado, lo había cambiado todo. Los diez años previos habían sido diferentes, y ella había vuelto al futuro... no, al presente, a sustituír a esa otra Hermione que había vivido diez años en un pasado en el que Sirius no había muerto en el Departamento de Misterios. Menudo lío. Y aquí venía la gran pregunta.

"Remus... ¿qué fue de Sirius? ¿Y del resto? ¿Y Voldemort?"

El licántropo se estremeció ligeramente. Sonrió un poco, y luego más ampliamente, pero con expresión preocupada.

"Más tarde. Hermione, todo el mundo estaba esperando a que te despertases. Incluso hemos hecho turnos junto a tu cama. Llevas inconsciente una semana, ¿sabes?"

"¡Una... ¿una semana!"-ella se quedó anonadada. Una semana... realmente no se lo esperaba.

"Bueno, hemos estado pensando qué era lo mejor, y al final decidimos una exposición masiva al estímulo. Vístete. Te esperamos abajo. Sólo tienes que bajar las escaleras y entrar en el salón. Es la puerta de la derecha, la que da al vestíbulo. Abajo te lo explicaremos todo".

Ella asintió con la cabeza. Se levantó de la cama, y se dio cuenta de que estaba vestida con un pijama masculino, gris oscuro, que le sobraba por todas partes. Miró a Remus con expresión interrogante.

"Es de Sirius. No preguntes... ya te iremos explicando todo. Te va a llevar mucho tiempo enterarte de lo que sucedió aquí en estos diez años".

"Remus... ¿dónde está mi ropa? ¿Dónde vivo? ¿De quién es esta casa?" -ella no podía evitar preguntar, porque había cientos de interrogantes que se le agolpaban en la cabeza.

Remus la cogió por las manos y le sonrió con calidez.

"Voy a darte un consejo: vienes de un tiempo diferente. Básicamente, sólo hay una Hermione hasta los 15 años, pero tu vida se dividió en dos entonces: una es la Hermione que vivió la derrota en la guerra, auror y miembro de la Orden el Fénix, o sea, tú, y otra es la Hermione que conocemos nosotros, también auror, también miembro de la Orden, pero que no vio morir a la mayor parte de sus amigos. Ya sé que esto no va con tu carácter, pero deja la información para más adelante y dedícate a disfrutar el presente, de momento" -le acarició la coronilla con la mano y le desordenó el pelo. Abrió la boca para seguir, pero la cerró y esperó unos instantes, mirándola con expresión rara. "Tienes tu ropa en los armarios. La casa pertenece a Sirius, pensamos que era el mejor sitio para que pasases estos días. Ya te explicaremos por qué".

Ella asintió lentamente y le lanzó una sonrisa tímida. Remus la dejó sola, y ella entró en la puerta de la izquierda, que daba a un baño fantástico, con una bañera enorme y todo tipo de productos cosméticos para llenarla de burbujas. Sonrió. Así que la casa era de Sirius, ¿eh? Bueno, se alegraba de que al menos su regreso al pasado hubiese servido para mantener con vida a alguien. Seguro que, forrado de galeones como estaba, y con la fama de conquistador que había tenido en Hogwarts, su vida amorosa era de lo más agitada.

Se sacó la camisa del pijama por la cabeza y dejó que los pantalones se deslizasen por sus piernas. Había un espejo de cuerpo entero y, tragando saliva, se miró en él. Caramba, también la Hermione de esta época estaba mejor que ella. No tenía ojeras, estaba menos esquelética, y la piel, literalmente, le resplandecía. Los ojos tenían un brillo intenso, vivo. Era evidente que esta Hermione era feliz.

Se dio un baño rápido, se vistió con unos tejanos y una camiseta, y se secó el pelo con un hechizo de aire caliente. Dios, empezaba a darse cuenta de que su viaje en el tiempo había salido bien, había salido bien... ¡HABÍA SALIDO BIEN! Remus se veía muy contento, seguro que había habido muchas menos bajas. ¿Habrían ganado la guerra? ¿Estarían en medio de ella? Se miró otra vez en el espejo y se echó a reír. Al menos, su pelo enmarañado permanecía impasible a los viajes en giratiempo.

Salió de la habitación y contuvo el aliento. Caramba, vaya escalinata. Era un edificio victoriano, perfectamente restaurado, con una escalinata de mármol y maderas nobles capaz de quitarle el aliento a cualquier arquitecto. El vestíbulo tenía el suelo revestido en lapislázuli y malaquita. Bien. Definitivamente, Sirius Black debía de ser el soltero más codiciado del mundo mágico.

Cuando llegó a la doble puerta del salón, llamó con los nudillos y contuvo el aliento. Estaba muy nerviosa. Dios, estaba temblando.

"¡Bueno, voy a entrar!" -gritó mientras abría las puertas.

No.

No podía ser.

Era demasiado maravilloso para ser verdad.

Al otro extremo del salón había una chimenea, encendida en este momento. Todavía relampagueaban en el hogar algunas llamas verdes producidas por los polvos flu. Y llenando una habitación amueblada y decorada de la forma más confortable, acogedora y exquisita posible, había un grupo de personas.

La gente que había significado para ella tanto o más que su propia familia.

Harry. Ron. Ginny. Tonks. Los hermanos Weasley, exceptuando a Percy. Los señores Weasley. Neville Longbottom. Luna Lovegood.

En una esquina, un poco apartado del resto, aquel a quien había visto apenas hacía una hora, en sus recuerdos, una semana en realidad, diez años en tiempo real. Sirius Black, mirándola con una sonrisa irónica pero un tanto distante.

No pudo remediarlo.

Gruesos lagrimones le caían por las mejillas, mientras la felicidad entraba de golpe y porrazo en un corazón acostumbrado al dolor y a las pérdidas. Miró a Harry y él le sonrió, con una cierta melancolía.

"¡HARRY!"

Echó a correr hacia él y lo abrazó con tanto ímpetu que casi lo derriba. Harry respondió al abrazo de forma tímida, al principio, pero al sentir la calidez de ella terminó por estrujarla con idéntica fuerza, como si llevase años, igual que ella, deseando tenerla entre los brazos de esa forma. La separó unos centímetros y le sonrió, ahora sí, con franca alegría, como si se sintiese igual de incrédulo que ella.

"Hermione..."

"Basta ya, que me toca a mí"

Ella miró al pelirrojo, que, sonriendo a lo bestia, la separó de los brazos de Harry y la apretujó sin miramientos, levantándola unos centímetros del suelo. Hermione lloraba tanto que casi no podía verle la cara. El abrazo de Ron fue interrumpido por Ginny, que parecía menos frágil y más resuelta. La señora Weasley, el señor Weasley... casi no pudo soportar el abrazo de Tonks, la última a la que había visto inerte, asesinada sobre el suelo del Gran Salón, mientras ella y Remus la esperaban en vano.

Durante varios minutos, las emociones en aquel salón eran tan intensas, que un dementor hambriento se hubiese puesto las botas. Cuando ella se hubo desahogado con ganas, le tocó el turno a Sirius. Ella le sonrió satisfecha. El Sirius que ella había conocido había muerto cuando Hermione tenía quince años, y realmente era con quien menos confianza había tenido, aunque su "reciente" conversación había supuesto un nexo especial entre ellos. Él se acercó a ella, con su media sonrisa en la comisura de los labios. Ella lo esperó y lo observó con detenimiento. Obviamente sano, bien alimentado, con la piel bronceada y el cabello algo más corto, se parecía terriblemente al Sirius que aparecía en las fotos de la boda de los padres de Harry. Parecía muy divertido.

"Lo conseguiste" -fue lo único que dijo.

Ella sonrió abiertamente y se secó las últimas lágrimas.

"Lo conseguimos" -rectificó.

Él parecía decidido a mantenerse a un metro de ella. ¿Era impresión suya o los demás estaban un poco tensos?

"Bueno, al fin y al cabo, técnicamente te he salvado la vida. Eso merecería un abrazo, ¿no crees?" -bromeó ella.

Él sonrió abiertamente ahora y, acercándose a ella, la envolvió en un abrazo de oso pardo, mientras le decía en voz alta.

"Incluso dos..."

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Hermione se sentía tan feliz que incluso después de un día entero de emociones intensas no tenía sueño, pero la señora Weasley cumplió a la perfección su papel de madre adoptiva y, después de la cena (que ella misma preparó en la enorme cocina de Sirius, dejando que los elfos domésticos le hiciesen de ayudantes) obligó a Hermione a tomarse un vaso entero de poción para conciliar el sueño y la mandó a la cama.

"Mmmmmm... ¿elfos domésticos?" -preguntó Hermione mirando a Sirius con una expresión ligeramente desaprobadora, mientras la señora Weasley trajinaba en la cocina.

El animago se echó a reír.

"Veo que hay cosas que no cambian" -le respondió con una mueca. "La "otra" Hermione no me hubiese permitido tener elfos en condiciones de esclavitud. Todos están contratados con 14 pagas y vacaciones"

"Oh... lo siento por desconfiar" -murmuró ella apesadumbrada.

Así que, después de llenar la barriga con el excelente guisado Weasley, bien regado con cerveza de mantequilla, y pasar una horita de sobremesa en el confortable salón Black, Hermione fue obligada a acostarse.

"Pero si estoy perfectamente..."

"Tienes que descansar, Hermione" -negó Molly mientras señalaba al gran dormitorio donde se había despertado.

"Vamos, yo te acompaño" -interrumpió Tonks cogiendo a su amiga por los hombros. "Mañana es sábado. ¿Qué te parece si vamos de compras?"

"¿Compras?"

Hermione se quedó parada un momento. No recordaba la última vez que había ido de compras y, de todos modos, tampoco sabía si tenía ropa, si tenía dinero... ah, sí, Remus había dicho que era auror... Tonks pareció leerle la mente.

"Seguro que has tenido muy poco tiempo para frivolidades en tu vida últimamente, ¿verdad? No te preocupes, tienes una saneada cuenta en Gringotts. Pasaremos por allí primero para que te tranquilices, y después iremos al callejón Diagon. ¿Y qué tal un heladito en Fortescue?"

Florence. Su cadáver había aparecido carbonizado en un incendio de la heladería, al comienzo de la guerra. Los ojos de Hermione empezaron a soltar lagrimones de nuevo.

"¡Oh, vaya! Malos recuerdos, ¿eh?" -supuso Tonks apretando más el abrazo. Florence está vivo y sigue haciendo los mejores helados del Londres mágico, Hermione. Creo que Molly tiene razón, tómate esto y a dormir".

Le alargó la poción tranquilizadora y esperó a que Hermione se la tomase. La chica se acostó sobre la cama, impecablemente hecha por los elfos, y dejó que Tonks le quitase los zapatos mientras se sumergía rápidamente en un sueño sin pesadillas.

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Desgraciadamente, las pociones para dormir ayudan a conciliar el sueño, pero una cabeza llena de emociones fuertes se despierta rápido. Hermione abrió los ojos y necesitó un rato para saber dónde estaba. Ah, sí, el transportador temporal. Todos estaban vivos. Y Hagrid también había sobrevivido, y seguía en Hogwarts. Y McGonagall era ahora la directora, porque Dumbledore había muerto también en esta realidad. Pero los demás estaban vivos. Se sintió ligera y no tuvo ganas de intentar dormir de nuevo. Miró un reloj mágico que había en la mesilla de noche: las dos de la mañana.

Se levantó de la cama y salió del dormitorio. Le parecía oír voces en el salón, así que bajó lentamente, pegada a la pared. Todos estaban teniendo una actitud un tanto sobreprotectora con ella, y todo su cerebro empezaba a necesitar urgentemente información. Lo único malo de lo que se había enterado era de la muerte de Dumbledore y de Percy. Porque saber que Lucius, Draco y Narcisa Malfoy compartían celda en Azkaban le parecía irrelevante.

Agudizó el oído. Sirius era uno de los que hablaban, pero se oía más otra voz, tranquila y pausada. Remus, claro. De vez en cuando, la voz clara de Tonks se oía entre las otras dos. Un poquito más, Hermione. Esto no es espiar... es sólo... acelerar el proceso de información. Sacó la varita del bolsillo del tejano y murmuró un útil hechizo, que abría un agujero en la pared por el que ella veía lo que pasaba en el salón y ellos seguían viendo el muro.

"¿Cuándo se lo vas a decir?" -preguntaba Remus.

"Tiene que ir enterándose de las cosas de forma progresiva y atraumática" -respondía Sirius, dándole un breve trago al vaso que tenía en la mano. Remus y Sirius bebían algo de color ámbar, mientras Tonks paladeaba lo que parecía vino de los elfos. El matrimonio Lupin estaba sentado en un sofá y Sirius en una butaca, a su lado, junto a la chimenea.

"¿Por qué los tíos sois siempre tan sobreprotectores?" -suspiró Tonks fijando la vista en las llamas.

"Yo no soy sobreprotector" -se indignó Remus mirándola.

La metamorfomaga se volvió hacia él, una ceja enarcada y el pelo virándole rápidamente al verde esmeralda.

"Ah, ¿no?" -preguntó lentamente. "¿Encerrarte en un búnker a prueba de explosione nucleares y con un bidón de poción matalobos cada vez que es luna llena te parece poco sobreprotector?"

"Un hombre lobo es peligroso" -refunfuñó él mirando para otro lado.

"Si te bebes la poción, lo más que puedes hacerme es contagiarme las pulgas"

"¡Yo no tengo pulgas!"

"Basta ya, tortolitos..." -les regañó Sirius, haciendo que la pareja enrojeciese hasta la raíz del pelo. "Hermione tiene que volver a reconstruir su amistad con cada uno de nosotros, y eso le va a llevar tiempo. Además, tiene que reincorporarse a su trabajo y sus misiones como auror, y todos estos cambios son excesivos"

"Sirius, tienes que decírselo a ella. Se lo debes" -repitió el licántropo.

"No puedo" -insistió su amigo, dándole otro trago al vaso.

"Hay cosas que no puedes dejar pasar, o aparcar hasta más adelante. Es algo muy importante en su vida. Hermione... bueno, la "otra" Hermione te dijo que lo hicieses, que ella lo entendería" -repitió Lupin.

Sirius suspiró.

"No es tan fácil, ahora..." -dijo negando con la cabeza. "La "otra" Hermione no volverá, y ésta no me ve desde que tenía quince años... tiene más confianza con cualquiera de vosotros, sobre todo con vosotros dos porque estuvisteis con ella hasta el final" -suspiró profundamente. "También se merece pasar todo el tiempo que pueda con Harry... ella lo vio morir hace dos años, es evidente que lo echa terriblemente de menos..."

"Basta, Sirius..." -lo interrumpió Lupin en un tono tan deliberadamente lento y bajo que Hermione tuvo que hacer un esfuerzo extra para oírle. "No empieces a torturarte antes de tiempo. Déjate de esas sandeces de que se entere "de forma progresiva y atraumática". Hermione se merece saberlo cuanto antes. Tienes que decirle que hace un año que es tu esposa".

¡PATAPLÓM!

Remus, Tonk y Sirius se miraron una fracción de segundo y salieron pitando al vestíbulo. Una desmayada Hermione yacía allí, varita en mano.

"No creo que esto sea nada bueno para mi ego" -suspiró Sirius mientras le pasaba un brazo bajo los hombros y otro bajo las rodillas y la llevaba al dormitorio. "Yo pensaba que era un partidazo y mira cómo se ha puesto al enterarse de que se había casado conmigo".

Tonks susurró algo al oído de Remus. "Nosotros nos vamos, Sirius" -le dijo el licántropo mientras el otro miraba en su dirección y asentía con la cabeza mientras subía las escaleras con Hermione en brazos. "Tu esposa y tú necesitáis una larga conversación a solas".

"Si no huye antes por la chimenea" -remarcó el animago con ironía mientras Tonks ahogaba la risa.

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¡Halaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Quién lo iba a decir, ¿eh? Bueno, ya sabemos algo más del "pasado alternativo", o "futuro alternativo" o lo que sea, de Hermione (me estoy mareando). Durante estos diez años pasaron muchas cosas, que sabremos poco a poco. Me he dado el gustazo de dejarlos vivos a todos, porque imagino que Rowling se va a cargar hasta al apuntador, y me apetece hacer un fic así, optimista como una peli tontorrona. De todos modos, empezaremos a saber poco a poco (de forma progresiva y atraumática, jajaja) cómo son las relaciones de la "otra" Hermione con cada uno de los hombres de su vida... ¡hasta conoceremos a sus padres!

Bueno, hago un breve resumen de los reviews por aquello que no dejan explayarse mucho para contestarlos.

Lluna de mitjanit, FinnFissHu88, KonnytaGranger, Ginny84, Angela, Isabella Riddle, Alis Black, Yoko White, Lady Argos, Elena, Blackiegirl, y Pauly Granger: muchas gracias por vuestros comentarios. Yo también simpatizo mucho con los Merodeadores, tanto con Remus como con Sirius (de James, la verdad, sabemos poco). Como veréis, el viaje al pasado de Hermione cambió la historia completamente, ya que Harry se quedó menos solo y tuvo a su padrino con él para ayudarle y protegerle. Bueno, y algo más.

Besos a paladas.

Lara