Disclaimer: Yo no soy JKRowling, y por lo tanto, no me pertenecen ni Harry Potter ni ninguno de sus amigos. Tampoco me pertenece Sirius Black. Lástima.
DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?Capítulo 3: A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Cuando Hermione se despertó, todavía llevaba los tejanos y la camiseta que se había puesto el día anterior. Mmmmmm... qué cómoda era aquella cama. Con el punto justo de rigidez, pero blanda, y además era enorme, podía dar vueltas y vueltas.
Inmediatamente le vino a la mente la idea de que esa era la cama que había compartido con Sirius, y el estómago le dio un vuelco. Se levantó rápidamente para no pensar más en el tema y se metió en el baño para darse una ducha rápida.
Cada vez que miraba la inmensa bañera, le avergonzaba lo que había pensado de Sirius el día anterior. Ella sabía que el merodeador había sido bastante "popular" en Hogwarts, pero no sabía nada de su vida posterior. Él había dicho que su relación había comenzado tres años antes. ¿Cómo había sido su vida hasta entonces?
Una vez se hubo duchado, fue al armario en busca de ropa. Bueno, tenía la suficiente, aunque no en exceso, y tanto túnicas como ropa muggle. Un estilo sobrio y cómodo, como el suyo, aunque había más faldas y vestidos de lo esperado. Repitió asociación de tejanos y camiseta. Cuando ya iba a cerrar las puertas, casi se ahoga del susto.
En uno de los laterales del armario, había una colección de maravillosos camisones de seda. Eran realmente exquisitos, con un tacto aterciopelado y ligero. Cogió uno con los dedos y lo levantó en el aire: blanco, con tirantes y un profundo escote en uve. Seguramente le llegaba a los tobillos. En la percha de al lado, colgaba una bata a juego, de mayor consistencia pero igualmente ligera. El camisón era una verdadera maravilla, y seguramente era aterradoramente caro. Y tremendamente erótico, sin ninguna duda.
Hermione no pudo evitar enrojecer hasta la médula. No era algo que fuese demasiado con ella, lo de usar ese tipo de lencería para dormir. ¿Serían regalos de Sirius? Claro, no era de extrañar que se hubiese despertado enfundada en un enorme pijama de Sirius. Seguro que a él le había parecido más prudente ponerle un casto y asexuado pijama que no se pegaba a sus curvas como seguro que hacía cualquiera de aquellos camisones. Al menos si Remus y los demás iban a velar su cama.
Cuando bajó las escaleras, se dirigió al lado contrario del salón y se encontró con el comedor. Sirius ya estaba allí, sentado a la mesa y dando sorbos ocasionales a una taza que despedía un profundo olor a café mientras untaba tostadas con mantequilla y mermelada. Un ejemplar abierto de El Profeta descansaba abierto a su izquierda. Levantó la mirada cuando ella entró.
"¡Ah, ya te has despertado! No sé lo que desayunas habitualmente, así que les dije a los elfos que preparasen un poco de todo" -explicó.
Hermione hizo una mueca. La verdad es que hacía bastante tiempo que no se sentaba tranquilamente a una mesa para desayunar, así que no tenía ni idea de lo que desayunaba habitualmente. Miró el despliegue de comida que había en la mesa: café, zumo de calabaza, tostadas, mermeladas, miel y mantequilla, jamón ahumado, huevos pasados por agua, una bandeja de quesos blandos y un bizcocho de frutas recubierto de azúcar con el que era imposible que no se te hiciese la boca agua. Hermione fue súbitamente consciente de que hacía varios días que no comía en condiciones, y le parecía que la cena de Molly no había sido más que un maravilloso sueño.
"Has hecho muy bien" -le respondió con una amplia sonrisa.
Se sentó frente a Sirius, se sirvió un par de tostadas y empezó a untarlas con mantequilla. Mientras Hermione se concentraba en prepararse un desayuno formidable, Sirius le llenó una taza de café y un vaso grande con zumo de calabaza, al tiempo que lucía una abierta sonrisa. Ella empezó a comer con evidente apetito, y cuando ya se había ventilado dos tostadas, un huevo con jamón y una rebanada de bizcocho, levantó la vista y se cruzó con una divertida mirada de Sirius. Hermione habría jurado que la diversión estaba mezclada con una pequeña fracción de adoración evidente, pero lo desechó enseguida.
"Veo que no has perdido las buenas costumbres" -se limitó a decir él.
Ella enarcó una ceja.
"¿Qué quieres decir?"
"Que comes como una lima, como siempre" -se rió él. "En realidad este era tu desayuno favorito de los fines de semana"
"¿Esto es lo que hacíamos los sábados y domingos por la mañana?" -le preguntó.
"Sí, aunque en verano solíamos desayunar en una terraza que hay en el segundo piso. Los días de calor intenso, si nos levantábamos tarde, le pedíamos a los elfos que nos pusiesen la mesa junto a la piscina" -añadió él.
Hermione se puso colorada cuando oyó aquello de "si nos levantábamos tarde". La verdad es que no tenía una gran experiencia en el terreno amoroso, y le ponía nerviosa pensar en la intimidad que Sirius había compartido con ella y, sobre todo, la naturalidad con la que parecía llevarlo todo. Si él se dio cuenta de lo que estaba pensando, no lo demostró.
"¿Y bien? ¿Qué vas a hacer hoy?"
A Hermione la pregunta la tomó por sorpresa. Pues no tenía ni idea, la verdad. De repente se encontraba un poco perdida.
"La verdad, hace mucho tiempo que no sé lo que es pasar un fin de semana de ocio" -explicó. "La guerra se recrudeció de tal forma durante los dos últimos años que... bueno... en realidad a lo único que estoy acostumbrada es a luchar y sobrevivir".
Sirius la miró fijamente, con una expresión difícil de interpretar. Suspiró.
"Lo siento" -dijo, simplemente. "Odio que hayas tenido que vivir todo eso, aunque seguro que como auror agradecerás toda esa experiencia" -añadió mientras doblaba el periódico. "Pero repito mi pregunta: ahora eres una persona normal, con un trabajo normal, y ante ti se ofrece un largo fin de semana. Tonks te invitó ayer a ir de compras con ella, ¿no te acuerdas?" -le recordó con una sonrisa.
"Sí, es cierto" -le respondió ella más animada. "No sé si podré acostumbrarme de nuevo a hacer algo tan frívolo como ir de compras".
"Seguro que te sienta bien" -zanjó él con un gesto. "Cuando yo salí de Azkaban no podía ni pensar en hacer cosas normales, porque tenía que ocultarme, pero en cuanto el regreso de Voldemort fue público y se demostró mi inocencia, aproveché el primer día que tuve un momento libre para ir al callejón Diagon y al Londres muggle y me compré un armario entero".
Hermione se echó a reír.
"Vamos..." -bromeó, dejando claro que no se lo creía.
Sirius le dirigió una mirada irónica, enarcando una ceja.
"¿No me crees? Pues te aseguro que, después de doce años en Azkaban vistiendo una túnica mugrosa, comprarme un guardarropa entero fue uno de los mayores placeres que pude obtener" -le confesó con una sonrisa de medio lado.
Placeres. Otra vez, Hermione no pudo evitar sonrojarse. Maldita sea, parecía una escolar con las hormonas galopantes.
"Ejem... Hermione... verás..." -comenzó él con una expresión seria que evidentemente enmascaraba unas ganas locas de reírse en sus narices. "No creo poder evitar que a veces mis palabras tengan una doble lectura... pero te aseguro que no lo hago a propósito. No puedo borrar de un plumazo mis recuerdos de un año de matrimonio y dos de noviazgo, aunque podríamos intentarlo con un pequeño obliviate..."
Ella le lanzó su servilletero a la cara, roja hasta las cejas, pero él lo atrapó hábilmente antes de que le rozase.
"Oh, vamos, no pretenderás acertarle a un ex-jugador de quidditch, ¿verdad?" -bromeó él. "Venga, termina de desayunar y prepárate si quieres que Tonks no tenga que esperar por ti. Si no recuerdo mal, necesitas algo de ropa de invierno. Ah, y puede que algún pijama" -añadió para bochorno de Hermione.
"Sí, porque camisones tengo para montar una tienda" -le espetó ella a punto de entrar en ebullición.
Él se echó a reír.
"Tienes un gusto pésimo para toda la ropa, excepto para la lencería" -soltó Sirius con toda la naturalidad. "La mayoría los escogiste tú, para tu información. Y si quieres seducir a Harry, te aseguro que tienen una eficacia del cien por cien" -finalizó como si estuviese hablándole del tiempo. Hermione, que estaba bebiéndose el zumo de calabaza, pasó del rojo al naranja incandescente en una fracción de segundo y empezó a toser compulsivamente, mientras intentaba que el zumo no le llegase a los pulmones.
"Si... Sirius..." -murmuró entre toses.
"Hermione, esta versión tuya me resulta demasiado virginal"
"¡SIRIUS!"
"Bueno, quizás me he precipitado al asumir que habías tenido tiempo entre crucios y avadas para algo de... bueno, bueno, no me mires así. Accio carta" -un sobre llegó a los dedos de Sirius, quien se la alargó a la chica. "Toma, lo que te prometí ayer. Espero que tu otra versión no me ponga demasiado verde".
Hermione echó a correr escaleras arriba, agradeciéndole mentalmente a Sirius la actitud que estaba teniendo con ella. No tenía un pelo de tonta, y entendía perfectamente la estrategia de Sirius. Bromeaba, la provocaba y la hacía enrojecer como si tuviese quince años de nuevo, y de este modo, algo que podría haber sido tan incómodo como compartir su primer desayuno juntos se había convertido en un momento divertido en un neutro ambiente de camaradería. Lo de bromear sobre seducir a Harry le había inquietado ligeramente, pero suponía que él le quería hacer entender que tenía carta blanca, por su parte, para hacer lo que le diese la gana con su vida. Realmente, era demasiado encantador para ser real.
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Mientras tanto, Sirius abandonaba el comedor y se iba al salón, donde, por el escándalo que se había montado, suponía que Nymphadora Tonks acababa de aterrizar vía red flu. Efectivamente, cuando abrió la puerta, se la encontró tirada en el suelo, junto a los atizadores de hierro forjado que ahora estaban dispersos sobre la madera, frotándose la nuca con la palma de la mano. Llevaba el pelo rubio y muy corto, los ojos tan verdes como los de Harry, y una camiseta de los "Disturbing House Elfs" con unos tejanos.
"Buenas, Lupin" -la saludó, sabiendo lo que la fastidiaba que la llamasen por su apellido de casada. Ella entrecerró los ojos.
"Buenas, primo. Y es Tonks. ¿Quieres que predisponga a Hermione en tu contra a lo largo de una larga mañana de compras?" -amenazó.
Él suspiró y tiró el periódico sobre un sofá.
"No veo yo que vayas a empeorar mucho la situación" -constató.
Ella se levantó y, mientras se sacudía el polvo de la parte de atrás de los pantalones, lo miró de reojo.
"¿Tan mal?" -le preguntó.
"Peor..." -respondió él quitándole importancia con un gesto. "De hecho, creo que las cosas están saliendo muy bien, y que está cómoda conmigo. Pero si no ha salido corriendo a pedir el divorcio es porque no ha tenido tiempo".
Tonks puso los ojos en blanco.
"No lo entiendo... el noventa por ciento de las mujeres asesinarían por estar en lugar de Hermione" -aseguró sentándose en un sofá.
"Me casé con ella porque estaba incluida en el otro diez por ciento" -precisó Sirius, haciendo aparecer un cepillo para la ropa y acercándoselo a su prima, que se cepilló la ceniza que le quedaba. "Hace quince años que no me ve. Lo único que recuerda de mí es a un ex-preso con aspecto de asesino y el pelo largo y sucio. Muy sugerente..."
"Vamos, Sirius..." -intentó animarlo Tonks. "Recordará muchas más cosas, y podría recordar muchas más si tú..."
Sirius la interrumpió con una mirada penetrante.
"No" -dijo simplemente.
"Oh, vamos..."
"He dicho que no, y como le des ideas durante vuestra mañana de compras, pondré un hechizo para que no puedas usar nuestra chimenea" -le amenazó.
"Ya veo..." -dijo ella recostándose contra el sofá y entrecerrando los ojos. "Estás dispuesto a ejercer con ella el mismo papel que ejerces con Harry: algo de tipo paternal, dándole consejos para que rehaga su vida junto a algún jovencito de su edad, ¿no? De verdad que no sé lo que tenéis Remus y tú con eso de la edad, pero sois un par de paranoicos" -mientras decía esto, le pegó un manotazo a la tetera y la tiró al suelo, rompiéndola con estrépito. "Oh, lo siento"
"Fregotego. Reparo" -enunció Sirius a golpe de varita. "No puedes acusarme de prejuicios con la edad, porque, al contrario que Remus, yo no tuve ningún inconveniente en iniciar una relación con Hermione hace tres años. Lo que no me parece justo es intentar seducir a una persona que hace diez años que no me ve, que ha pasado sus últimos años en una guerra tratando de salvar su vida y viendo cómo todos sus amigos son asesinados, y que además está enamorada de otro hombre" -atajó con un tono amargo.
"¡¿Qué!" -Tonks se incorporó tan rápido que volvió a tirar la tetera al suelo, que se rompió por segunda vez. "Oh, lo siento. Reparo. ¿Qué dices de que Hermione está...?"
"Harry" -se limitó a señalar Sirius con un suspiro de resignación.
"Oh, Dios mío"
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Mientras tanto, Hermione se había tirado sobre la gran cama matrimonial y había abierto el lacre del sobre que le había dado Sirius con manos temblorosas. Extrajo un pulcro pergamino escrito con una letra armoniosa que era, sin duda, la suya. Notó una aceleración repentina del ritmo cardíaco y se puso a leer.
"Hola, Hermione.
Se me hace muy raro estar escribiéndome a mí misma, pero creo que es mejor que sepas algunas cosas que sólo yo puedo contarte. He intentado recordar lo que yo sentía con quince años, y cómo veía las cosas entonces, porque es lo único que tenemos en común. A partir de ahí, nuestras vidas, siendo la misma persona, han sido muy diferentes.
Lo primero que quiero pedirte es que no dejes a Sirius. No sé si sientes algo por alguna otra persona, pero date un tiempo. Intenta conocerlo un poco antes de irte a vivir a otro sitio. Cuando yo tenía quince años, es decir, justo antes de que tú vieses a Sirius morir, mi opinión (y la tuya) sobre él no era muy buena. Algo así como un díscolo hermano mayor de Harry, siempre alentándolo a romper las normas y meterse en problemas. Sirius ya no es el mismo. Tú lo cambiaste, en muchos sentidos.
Durante estos diez años, sobre todos nosotros ha estado la amenaza de ver cómo tu futuro se cumplía. El hecho de que tú llegases y nos contases lo que te había pasado hizo que perder la guerra se convirtiese en una posibilidad. Y nos preparamos. Vaya que si nos preparamos. Especialmente Harry, que se obsesionó con la idea de que Voldemort no podía vencernos. En su cerebro sólo cabía una premisa: matar a Voldemort. Acabar con la guerra. Salvar las vidas de todos.
Sirius se quedó muy impactado después de tu "pequeño viaje al pasado". Estuvo bastante taciturno durante unos días, y al parecer se quedó bastante impresionado al verte. Siempre me dice que se prometió a sí mismo evitar que tú (y por tanto yo) vivieses la pesadilla que has vivido. Desde entonces, Sirius se volvió bastante protector conmigo, y no me quedó otro remedio que obligarle a una pequeña "charla" para que dejase de tratarme como si fuese de mantequilla y me dejase participar igual que los otros en todas las misiones.
Como ya te habrán dicho, Harry, Ron y yo (tú) fuimos admitidos en la academia de aurores. Estuvimos preparándonos durante cinco años, durante los cuales trabajamos con otro grupo de aurores cualificados a las órdenes de Alastor Moody, entre los cuales estaban Sirius, Remus, Kingsley Shackebolt, Cordelia Winterthrop y Tonks. Especialmente durante los dos últimos años de entrenamiento, fuimos enviados a diferenes misiones con ellos, cada uno de los aurores en formación a cargo de un auror cualificado. A mí me tocó estar a las órdenes de Sirius, Ron con Remus y Harry fue tutelado directamente por Alastor. Ginny, que empezó un año más tarde en la academia, se incorporó a las órdenes de Tonks. Como te decía, Sirius me trataba con un cuidado excesivo, y en el medio de un intento de los mortífagos de tomar el ministerio, al ver que nos acorralaban, me lanzó un objeto para que lo cogiese al vuelo. Resultó ser un traslador, que me dejó de vuelta inmediatamente (y en contra de mi voluntad) en Grimmauld Place. Afortunadamente, la reyerta terminó con varios mortífagos encarcelados en Azkaban, pero yo estaba furiosa. Cuando Sirius regresó, sabía que al fin y al cabo yo estaba a punto de terminar el entrenamiento y él no debía haberme alejado de la batalla. Alastor le metió una buena bronca, que en realidad le importó un pimiento (esa parte de él, como verás, lo del desdén por las normas y todo eso, sigue intacta), pero nada comparable con la que le metí yo. Le pregunté cómo demonios pensaba que iba a aprender a sobrevivir a un futuro que posiblemente se cumpliese (el tuyo) si no me dejaba enfrentarme al peligro ahora que tenía su apoyo y el del resto de los compañeros. Y Sirius, irritado y en medio del acaloramiento de la discusión, me explicó por qué lo había hecho. Creo que no es necesario que te lo explique.
Sirius se había quedado muy impresionado por tu "pequeña visita". Me confesó que te había visto tan destrozada que se había jurado evitarte cualquier sufrimiento. Y, cuando fui asignada bajo su tutela, se dedicó en cuerpo y alma a mi entrenamiento hasta dejarme exhausta. Siguió siendo el Sirius de siempre, claro, pero mucho más responsable y maduro que el que seguro que recuerdas hace diez años. Y me demostró con creces que lo que sentía por mí era algo bastante más intenso que los múltiples amoríos que había ido coleccionando durante los años previos.
Sirius prometió (y cumplió) no volver a alejarme de una batalla. Hubo momentos muy difíciles, pero afortunadamente siempre salimos ilesos (o casi) de los enfrentamientos con los mortífagos. Justo cuando obtuvimos el nombramiento de aurores cualificados, estuvimos muy cerca de perder a Ginny, que fue secuestrada por los Malfoy, pero conseguimos asaltar la casa y recuperarla. Ese episodio fue especialmente sangriento, y Sirius y yo fuimos heridos, pero nos recuperamos rápido.
En ese momento, Harry había sido nombrado jefe de nuestro grupo de recién nombrados aurores, al mismo nivel que Moody. El pobre Harry se entregó de forma absoluta a la causa, y su única obsesión era vencer a Voldemort a cualquier precio. Puede que te enteres de alguna cosa que no te guste demasiado, pero recuerda que Harry tenía que tomar las decisiones rápido y que sobre sus hombros ha caído siempre la responsabilidad de acabar con Aquel-que-no-debe-ser-nombrado. Hubo un momento en que yo no entendí demasiado bien sus decisiones, pero con el tiempo acabé por hacerlo. E igual que yo los demás.
Harry es un héroe, no puede olvidarse, y a veces los héroes tienen que tomar caminos que son incomprendidos por el resto. ¿Por qué te cuento esto? Porque hubo algo entre Harry y yo, aunque los demás no lo supieron nunca, pero su actitud, difícil de entender, nos alejó definitivamente, aunque seguimos siendo los mejores amigos. Fue su forma de manejar el secuestro de Ginny lo que nos distanció, y paulatinamente me fui acercando más a Sirius. Tengo que aclarar que cuando decidimos hacerlo público, todo el mundo reaccionó muy bien, incluido Harry. Y Molly, cosa que me sorprendió enormemente. Ya sabes que Molly y Sirius... bueno... no conectan demasiado bien en algunas cosas. Pero Molly sabía lo que sentía Sirius (tengo que advertirte que Molly LO SABE TODO), y además tiene una deuda especial con él.
Algo diferente reaccionó papá. Mamá conectó enseguida con Sirius, pero papá... bueno, no le gustó mucho lo de la diferencia de edad. Papá y mamá estaban bastante aterrorizados cuando comencé en la academia de aurores, e insistieron en que me pensase lo de cursar una carrera muggle (¿adivinas cuál? ¡Dentista!). Por si fuera poco, les digo que les voy a presentar a alguien y aparezco con un ex-presidiario que me lleva 19 años. En fin, mejor no te cuento lo que pasó, pero Sirius aguantó la tormenta con bastante aplomo. Creo que papá ha terminado por aceptar mi decisión, aunque no dudo que ahora que tú haces tu aparición, intentará convencerte de que canceles el matrimonio. Bueno, eso es algo que sólo tú puedes decidir.
Creo que me estoy dispersando un poco. ¿Por dónde iba? Después del secuestro de Ginny, Harry se fue seis meses a Transilvania con Alastor y allí localizaron el último horcrux. Con todos los horcruxes destruidos, la batalla final podía empezar en cualquier momento, y Harry decidió atacar por sorpresa el cuartel general de Voldemort. Y lo mató.
La mayor parte de los mortífagos están en Azkaban, pero quedan muchos libres, en paradero desconocido, y otros que dijeron que estaban bajo la maldición imperio. Mis (y tus) mayores enemigos, ahora en Azkaban, son los Malfoy. Ten cuidado con ellos. Si consiguiesen escapar, irían a por ti.
Una última cosa: Sirius no va a intentar convencerte de que no te vayas. Es cabezón y orgulloso, así que no va a suplicar nada. Yo opino, igual que él, que debes tener total libertad para decidir qué hacer, pero si llega un momento en que no sabes qué hacer, hay un objeto que podría interesarte. Sirius lo tiene, pero no va a dártelo, por mucho que intenté convencerlo de lo contrario. Se trata de un pensadero.
Sirius me lo regaló, y yo decidí dejar en él los recuerdos que podrían serte útiles en caso de que quieras saber más cosas de las que yo puedo contarte. Sirius cree que dejarte ver mis recuerdos supone una forma de presión hacia ti, y por tanto opina que es mejor que no tengas acceso a él. Pero yo opino que es injusto ocultarte información.
Te esperan momentos de confusión, así que tómatelo con calma. Papá y mamá habrán recibido ya una carta explicándoles todo, porque yo fui incapaz de decírselo en persona. Los pobres ya tienen bastante teniendo una hija bruja que pelea en guerras que ellos no son capaces de entender y que se casa con un mago que casi le dobla la edad.
Me siento muy rara escribiendo esto, porque en realidad voy a ser yo la que lo lea dentro de unos días, aunque con los recuerdos cambiados. Lo único que te pido es que, decidas lo que decidas, mantengas la amistad con Sirius. Él te quiere mucho.
No sé muy bien cómo despedirme. Así que mejor no lo hago.
Hermione"
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Bueno, yo creo que es mejor que lo deje aquí. Me disculpo por la tardanza, pero tengo un montón de trabajo últimamente y no doy para más. Hago lo que puedo, qué le vamos a hacer.
Espero que las cosas vayan quedando claras, aunque todavía he dejado a propósito varios puntos oscuros. He de decir que ME ENCANTA este Sirius, y espero que en nuevos capítulos lo veamos más y más encantador. Lo cual se lo pondrá difícil a Hermione, porque ella sigue sintiendo algo por Harry, pobrecita. Lo que ella no sabe es que Harry... bueno, ya lo veréis.
Vamos a darle ahora un repasillo a los reviews.
Victoria Granger:
Hola, tienes razón. Yo soy una fan acérrima de Harry/Hermione, y ahí hay fics fantásticos, pero fics Hermione/Sirius que sean decentes hay pocos, aunque Hermione/Remus también es una pareja que ha generado muchos fics estupendos. Pobre Sirius, se ve que la gente no lo ve muy bien como pareja estable de nadie.
Ya ves cómo se enamoraron, o mejor dicho cómo se enamoró Sirius. En realidad, de quien se enamoró Sirius, como se verá, es de la Hermione que viaja al pasado. Se quedó tan impactado con ella que no pudo olvidarla. Qué mono. Ays. Y tienes razón: Harry siente algo por Hermione. Ya lo verás.
En cuanto a las reacciones de los demás al casarse, parece que el único que reaccionó mal fue el padre de Hermione, por aquello de que un ex-preso 19 años mayor quisiese llevarse a su niña. Típico de los padres. Un besito.
Konnyta Granger:
Gracias por los piropos. La verdad es que a mí nunca me había llamado mucho la atención esta pareja, pero ya ves. No sé qué me ha pasado. Un beso de dos toneladas.
Alis Black:
Sí, la verdad es que Hermione también se enamoró de él, así que no debemos desanimarnos, porque al fin y al cabo es la misma persona. Y realmente él la quiere mucho, yo creo que ya se lo está demostrando. Démosles tiempo. Un beso grande.
Blackiegirl:
Sirius no está desesperado porque él no se desespera nunca. Para algo ha llevado esa vida espantosa que ha llevado, para darle paciencia y resignación al pobre. Tendré que apretarle un poco las tuercas. Soy sádica, lo sé. Un beso de escarbato.
Finnfisshu88:
¿Si Sirius va a intentar conquistarla o no? Bueno, yo creo que de momento lo está haciendo muy bien, ¿no? Ya veremos. Besos de horchata.
Lluna de mitjanit:
¿Harry su propia vida? ¿Eh? Mi no entender. Si te refieres a una vida de pareja y esto, de momento no. Aún le esperan algunos sobresaltos. Cuarto kilo de besos.
Amsp14:
Bien, coincido completamente contigo. Todo un caballero, aunque te juro que hay caballeros así todavía. Sólo hay que buscar bien. A mí también me encanta este Sirius, es un encanto, y todavía lo será más. Espero que la carta te gustase. Un beso de tonelada y media.
Orkin:
¿Si va a terminar bien? Depende de para quién, ja, ja, ja. De momento, es evidente que Harry y Sirius están interesados en la misma chica. Uno ganará... ¿o no? Je, je. Un beso de... chocolate (modelo Remus).
PolyMorganaR:
Aquí tienes la carta. Espero que haya aclarado bastantes cosas. Un beso grande, grande, grande...
LaiaBourneBlack:
Mmmmm... creo que tienes una gran cola de candidatas para consolar a Sirius en caso de que Hermione lo plante. Aunque no sé... si Hermione es la bruja más lista de su generación... ¿lo va a dejar escapar? Nah... Besos a discreción.
Angela:
Sí, Sirius lo tiene difícil. Muy difícil. Hermione parece poco dispuesta a caer en sus brazos. Pero Sirius es Sirius, y puede ser encantador y derretidor cuando quiere. Es difícil mantener un historial de conquistador como el que tiene (básicamente en sus fics, pero bueno) sosteniéndolo solo con un físico de infarto. Alguien que derrite a toda cuanta fémina se le cruce, tiene que ser algo más que un guaperas. ¿No? En fin, un beso gordo, gordo.
Emily Grenyer:
Gracias por el piropo. Espero que te guste este episodio. Besitos.
Rosario:
Mmmmm... sí que hay muchos fics SHr, pero en general no me gustan demasiado. Aunque el personaje de Sirius yo creo que puede dar mucho juego, sobre todo como adulto. El principal problema es que Rowling haya decidido cargárselo, la muy sádica. De verdad que actualizo lo antes posible. Un beso enorme.
Hermilidi:
Veo que estás entusiasmada con Sirius (no me extraña). Pues disfruta, porque con este fic te lo vas a pasar bomba. Un beso del tamaño de la torre de astronomía.
HoneyBeeM:
Bueno, mil gracias por tu super-review. Me he sonrojado con tus piropos, y no te preocupes, que si te gusta este Sirius, vas a tener ocasiones de babear con ganas. Otros cinco mil besitos de chocolate para ti.
Lorena:
A ver qué te parece la carta. ¿Tus dos parejas favoritas? Creo que las mías también. Un beso modelo calamar gigante.
En fin, ahora nos esperan unos capítulos de transición, en los que Hermione habla con cada uno de sus amigos e intenta averiguar más de ese pasado que no recuerda. Y luego vendrá un poco de acción... en todos los sentidos. Volveremos a ver a nuestro querido y rastrero... ¡Draco Malfoy!
Un beso grande para todo el mundo.
Lara
