Disclaimer: Harry Potter no es mío. Pero vamos, bajo ningún concepto es de Ginny Weasley.
DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?Capítulo 5: El perro es el mejor amigo del hombre.
Hermione se despertó cuando escuchó unos golpecitos en la puerta de su dormitorio, que se abrió ligeramente para dejar pasar la voz de Sirius.
"Hermione, ya es hora de marcharnos. Recuerda que es un restaurante muggle. Te espero abajo"
La chica se incorporó rápidamente. Caramba, el transportador temporal la había dejado tan agotada que no hacía más que dormir. Se frotó los ojos y miró hacia abajo. Se había quedado frita con los tejanos y la camiseta, y ni siquiera se había quitado los zapatos.
Se levantó y fue al baño a arreglarse. El espejo le devolvió una imagen lamentable: despeinada y con las marcas de la ropa de cama en la cara, los ojos hinchados y una cara de sueño como para hacer un anuncio de colchones.
"¿Y ahora cómo arreglo esto?" -dijo en voz alta.
"Pfffff... hay cosas que no tienen arreglo" -le respondió una voz bastante borde.
Hermione se sobresaltó y giró en redondo, sacándose la varita del bolsillo de atrás del pantalón. Caray, toda una auror que no se daba cuenta de que alguien la estaba espiando. Pero después de registrar todo el baño, no encontró ningún indicio de que hubiese alguien más.
"Mmmmmm... es evidente de que tú no eres Hermione, ¿verdad? Aunque te pareces muchísimo a ella" -volvió a decir la voz en el mismo tono de antes.
Hermione se dio cuenta de que las palabras procedían del espejo, y al acercarse más se dio cuenta de que dentro de la barroca decoración del marco se podían intuir los rasgos que constituían una cara.
"Eres un espejo mágico" -era más una constatación que una pregunta.
"Soy mucho más que eso" -respondió el espejo con tono ofendido. "Permíteme que me presente: soy Boris, el mejor "stylist coach" del mundo mágico".
"¿El mejor qué?" -interrogó Hermione pensando que había oído mal.
"Soy un asesor de imagen, querida" -respondió el espejo con aire de suficiencia, mientras dos volutas doradas del marco ascendían imitando el efecto de dos cejas enarcadas. "Regalo de la encantadora y exquisita madre de Hermione"
"Yo soy Hermione" -aclaró ella con un bufido. "Sólo que vengo de un tiempo alternativo y por lo tanto no sé nada de lo que sucedió en los últimos diez años".
Los dos ángulos superiores del espejo se inclinaron como si fuesen los hombros de alguien muy alicaído.
"Oh, no... ¿quieres decir que vamos a volver atrás diez años... después de lo mucho que te he enseñado?" -gimió Boris con desaliento.
"¿Lo mucho que me has enseñado?" -preguntó Hermione con los ojos como platos. "Venga ya... ¿pretendes hacerme creer que yo te hacía caso en lo que respecta a mi forma de vestir y todo eso?"
"Después de dos años de arduo trabajo, había conseguido pulirte algo, querida" -refunfuñó el espejo entrecerrando lo que parecían ser sus ojos. "Al menos dejaste de dormir con aquellas espantosas camisetas estiradas..."
"¿Me estás diciendo que los camisones de seda son cosa tuya?" -preguntó Hermione indignada. "¡Ya me parecía que no me pegaban nada!"
"Eh, eh, eh..." -matizó el espejo con voz de mosqueo-, "un asesor de imagen que se precie no impone nada: sólo sugiere, propone, muestra... y es el asesorado el que decide, así que no me eches la culpa de nada. Yo te sugerí que probases con un maravilloso camisón de seda, en un tono que combinase bien con esa piel tuya fantástica que no te mereces, largo hasta los tobillos e indecentemente escotado... y no veas el resultado que tuvo" -añadió enarcando una sola "ceja" y en tono sugerente.
"¿Qué quieres decir?" -interrogó Hermione pensando en lo peor.
"Sé positivamente que a Sirius le entusiasmó" -le confesó Boris con voz confidente. "Normal, estabas impresionante" -la piropeó satisfecho. "Ah... mi primer éxito con tu estilismo... qué feliz me sentí... debo decir que para un espejo mágico como yo, alguien tan absolutamente falto de estilo, glamour y magnetismo como tú es un reto excitante, pero también un enorme fastidio, la verdad".
Hermione empezó a sentirse irritada.
"Y ¿en dónde se supone que radica mi falta de... estilo, glamour y magnetismo?" -preguntó con una meliflua entonación. "¿O se trata sencillamente de que no tengo atractivo?"
"Querida, todas las mujeres tienen atractivo, aunque algunas más oculto que otras..." -explicó Boris con aire suficiente. "Tú te pareces terriblemente a tu madre, pero ella... mmmmm... está siempre perfecta..."
"¿Y yo?" -tanteó Hermione con el mismo tono zalamero. "Supongo que yo voy hecha un desastre las veinticuatro horas del día, ¿no?"
El espejo soltó un resoplido.
"Vamos, mírate" -repuso con paciencia. "Ese pelo... podrías tener una maravillosa cascada de rizos o una perfecta melena lisa si me hicieses caso y fueses a "Mortimer & Brush"... ¡hacen maravillas con el pelo más rebelde! Y el maquillaje..."
"Yo casi nunca me maquillo" -lo interrumpió Hermione con una sonrisa que para sí quisiera el mortífago más sanguinario.
"Ahí está el problema" -señaló Boris poniendo los "ojos" en blanco-; "una mujer nunca está espectacular si no se maquilla... el secreto está en que no se note que va maquillada... hay que poner los productos justos, ni más ni menos... y con esa piel impecable que tienes tú... ¡es una herejía que vayas siempre con la cara lavada!"
"De la ropa ya ni hablemos..." -sugirió Hermione.
"Pffff..." -bufó el espejo animado sin darse cuenta de que él solito se estaba poniendo la soga al cuello-; "aunque no eres una top model, tienes una bonita figura, eres alta y, como te dije antes, tienes una buena base... pero lamentablemente te vistes como si trabajases en un basurero... esos espantosos tejanos, camisetas..." -Boris pronunció la palabra camisetas con más repugnancia que si hubiese sido el uniforme de los mortífagos. "Si tan sólo me hicieses caso alguna vez y jugases más con los complementos, por ejemplo... no eres nada femenina, querida... seguro que Sirius estaría encantado si enfatizases más tus encantos... el pobre debe sentirse a veces un tanto incómodo cuando llevas esa pinta de estibador de muelle..." -Boris iba entusiasmándose cada vez más al tiempo que sus rasgos esculpidos en la madera se movían al ritmo de sus palabras, sin darse cuenta de que a Hermione empezaba a latirle una pequeña vena en la sien.
"Oye... y tú... ¿estás siempre... cómo decirlo... ahí... capaz de hablar y de escuchar lo que sucede a tu alrededor?" -le preguntó con voz inocente.
"¿Si estoy siempre en mi forma animada? No, si me apuntas con la varita y pronuncias el encantamiento de hibernación, me convierto en un espejo normal. Es "incitamentum" para volver a mi estado mágico, y "edormio" para hibernarme" -le explicó el espejo jovialmente.
Hermione esbozó una sonrisa malvada y apuntó su varita hacia Boris.
"Pero no pensarás... no serás capaz... ¡Hermione, me necesitas ahora! ¡No puedes salir así, estás horrible! ¡A Sirius...!" -gimoteó el espejo al darse cuenta de las intenciones de su dueña.
"Edormio" -vocalizó Hermione en dirección al espejo. Al momento, la barroca moldura dorada se convirtió en un marco de líneas rectas en el más puro estilo minimalista.
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Cinco minutos más tarde, Hermione bajaba la enorme escalinata en dirección al salón. Se había dejado los tejanos pero se había puesto una blusa un poco más sugerente, con un colgante de plata que había encontrado en uno de los cajones de su dormitorio. Se había recogido el pelo en una cola de caballo y, por todo maquillaje, se había lavado la cara con agua y jabón.
Cuando llegó al salón, Sirius estaba avivando el fuego con el atizador, de espaldas a ella. Al oírla entrar, se giró y Hermione ahogó una expresión de asombro. Estaba guapísimo, con un traje informal pero extremadamente elegante que hizo que Hermione se sintiese, de repente, como una mendiga andrajosa.
"Eh... creo que debería subir a ponerme algo más... menos... eh..." -balbuceó roja hasta las cejas.
Sirius la miró de arriba abajo. Si encontraba su atuendo inadecuado o si le parecía la mujer más sexy del universo, su expresión no lo dio a entender.
"¡Qué va! En este restaurante no son nada rígidos con esto de la ropa. Puedes ir como quieras, que no te van a decir nada. Siempre que sea decoroso, vaya..." -consultó con algo que recordaba a un reloj de pulsera. "Vamos, que llegaremos tarde"
Echó a andar hacia la puerta del salón sin apenas mirarla. Hermione se quedó un poco chafada, porque, frustrada como estaba tras aguantar la bronca de Boris, esperaba al menos alguna frase halagadora, de tipo "pero mujer, si estás muy bien". Realmente, el comportamiento de Sirius se contradecía un poco con lo que le habían contado Tonks y su madre. Se dio la vuelta para salir del salón, con la autoestima por los suelos, cuando sintió que Sirius se paraba a su lado. Lo miró y vio que le ofrecía el brazo.
"Gracias por venir a cenar conmigo" -le dijo Sirius con una sonrisa que hubiera descongelado todo el polo sur. "Siempre que estábamos libres el sábado, íbamos a cenar juntos. Te hubiera echado terriblemente de menos cenando hoy sin ti" -admitió en el mismo tono en que le hubiese confesado una pequeña diablura de juventud a la profesora McGonagall.
Ella aceptó el brazo y le devolvió la sonrisa.
"¿De verdad que no es necesario que me cambie y me ponga algo más elegante?" -le preguntó con timidez.
Sirius la miró incrédulo.
"Tú estás perfecta siempre" -sentenció. "Créeme, no necesitas nada más".
Hermione sintió de nuevo aquella sensación de calidez que le bajaba por toda la columna vertebral y se ruborizó ligeramente. A Sirius esto no le pasó desapercibido: la miró con una sonrisa enigmática y juntos salieron al jardín de la casa, donde con la ayuda de Sirius, se aparecieron en un lugar discreto cerca de la entrada del restaurante.
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Estaba siendo una velada fantástica, tenía que admitirlo. El restaurante era encantador, grande pero acogedor, e iluminado a la perfección para conseguir una atmósfera íntima sin ser empalagosa. El maître los había reconocido al entrar, y los había recibido de forma cálida pero sin servilismos.
"Oh, los señores Black, siempre es un placer tenerlos por aquí" -había dicho con una inclinación de cabeza al tiempo que los conducía a una mesa que era obviamente de las más solicitadas.
Había tratado a Hermione con una exquisitez abrumadora, y a Sirius con una mezcla entre admiración, respeto y devoción sin límites.
"¿Es gay?" -le preguntó Hermione a Sirius en un susurro, asomando la cara por encima de la barroca carta del restaurante.
Sirius puso cara de circunstancias.
"Es mago" -le respondió como si estuviese regañando a un niño-; "fue utilizado por los mortífagos utilizando la maldición imperius y yo presenté las pruebas para exculparlo. A partir de aquello, abandonó parcialmente el mundo mágico, y cuando empezó a trabajar aquí nos envió una invitación. Y desde entonces..." -finalizó volviendo a fijar la vista en la carta.
"Oh" -acertó a murmurar Hermione, visiblemente cortada.
"Además, creo que le gustas" -añadió Sirius sin mirarla.
"¡¿Eh! ¿Qué dices?" -murmuró Hermione con toda la sangre agolpada en las mejillas. Miró a Sirius, pero éste intentaba disimular una sonrisa, sin éxito. "Me estás tomando el pelo, ¿eh? ¿Te parezco demasiado poco atractiva como para gustarle al maître?"
Sirius se puso serio de repente y le dirigió una mirada intensa. Ella se sintió súbitamente cohibida y bajó los ojos.
"¿Te has vuelto loca?" -le preguntó de forma un tanto brusca. "Me pareces suficientemente atractiva, joven y encantadora para gustarle a cualquiera, ¿a qué viene esto? Concretamente, siempre he sospechado que nuestro querido Algernon te encuentra demasiado atractiva, joven y encantadora para mi gusto, pero a ti te entusiasmaba este sitio y veníamos con frecuencia".
"¿Algernon?" -acertó a preguntar Hermione con un hilo de voz.
"Algernon Moncrieff, el maître" -aclaró Sirius todavía mosqueado. "Y ahora explícame qué demonios te pasa. No sé qué habrá podido escribirte la otra Hermione en su carta, pero es imposible que me acuse de no encontrarte atractiva"
Hermione sentía un inmenso ardor en las mejillas. No podía hablarle a Sirius de la conversación que había tenido con su madre, porque suponía admitir aquella debilidad suya. Pero podía...
"He conocido a Boris" -murmuró algo avergonzada.
Sirius se dio una palmada en la frente.
"Uff... me olvidé por completo de ponerlo a dormir" -suspiró. "Te lo regaló tu madre hace dos años, y aunque tiene sus momentos, y a ti te encantaba hacerlo sufrir, a veces adolece de una completa falta de tacto" -le confesó. Miró a Hermione a los ojos, con detenimiento. "No te habrá dicho nada inconveniente, ¿verdad?"
Hermione se puso roja de nuevo y negó con la cabeza.
"Bueno, es un poco borde, pero le he dado una pequeña lección" -admitió con una sonrisilla de culpabilidad. "Lo he dejado en hibernación"
Sirius soltó una carcajada.
"Bien hecho... tu madre encontró a Boris una tarde, de compras contigo en el callejón Diagon, y lo tuvo en su casa una buena temporada. Pero, finalmente, decidió que tú lo necesitabas más que ella..." -Sirius soltó un resoplido, que dejaba bastante claro que no compartía la opinión de la señora Granger-; "y, aunque he de reconocer que el pobre Boris no sabía lo que le esperaba cuando vino a casa, es un pedante insufrible. De todos modos, presencié alguna batalla dialéctica entre vosotros, y te puedo asegurar que tú sueles vencer de forma aplastante"
"Entonces, ¿no crees que necesite un asesor de imagen?" -sin darse cuenta, Hermione pronunció la frase en voz alta.
Sirius la miró como si estuviese viendo a Hagrid vestido con un tutú de ballet clásico.
"¡Cielos, no!" -exclamó, dándole a continuación un trago al vino que ya les habían servido, como si se hubiese atragantado. "¿El viaje en el tiempo te ha reblandecido el cerebro?"
"Boris dijo que soy poco femenina" -gruñó Hermione enterrando la cara en la carta.
Pasaron varios segundos y, al ver que Sirius no respondía, Hermione levantó la mirada de nuevo. El corazón le dio un vuelco. Sirius la miraba con una inequívoca expresión en aquellos profundos ojos grises. Parecía estar pensando en algo, pero al mismo tiempo había una inconfundible carga de deseo en su mirada. Era la primera vez que veía a Sirius mirarla como a una mujer... su mujer.
"Hermione" -comenzó él con la voz algo ronca. "Te aseguro que tu feminidad es algo que jamás podría ponerse en duda. Y ahora, si quieres que siga comportándome como un caballero, dejemos el tema y centrémonos en la carta, porque, o tu querido Algernon viene hacia aquí con la sana intención de que le digamos qué vamos a tomar, o es que ha decidido declararse" -finalizó con un gruñido.
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El resto de la cena transcurrió con una rapidez increíble para Hermione, que se lo estaba pasando en grande. Sirius era un conversador nato, y además desprendía un encanto al que era difícil resistirse. Halagador sin resultar pesado, afectuoso sin empalago, y divertido sin ser cargante, Hermione se dio cuenta, cuando les trajeron los postres, que habían pasado dos horas que le habían parecido cinco minutos. Se encontraba cómoda y relajada, y no había parado de reírse mientras Sirius le contaba miles de anécdotas sobre los merodeadores.
"No puedo creerme eso de Remus, estás mintiendo" -sentenció negando con la cabeza. "Estoy convencida de que era el único decente de vosotros... con lo tranquilo y sosegado que es..."
"Claro, y con esa aureola trágica que tiene, pobrecillo..." -explicó Sirius con ironía. "Verás: Remus era como una bomba de relojería. Por un lado, tenía esa imagen frágil, tierna y vulnerable, que le daban las convalecencias de cada luna llena. Y, por otro lado, tenía esa agresividad soterrada del lobo, esa pasión desenfrenada que latía bajo la piel de corderito... Te aseguro que las chicas suspiraban como molinos de viento a su paso... mientras James y yo teníamos que idear las más rocambolescas estrategias para conseguir salir con una chica, a Remus se le echaban en los brazos sin mover una pestaña, afortunado lobo pulgoso" -finalizó disimulando una sonrisa que mostraba el afecto que sentía por el licántropo. "Todo el colegio se pensaba que los casanovas éramos James y yo, pero te aseguro que Remus nos vencía por la mano..."
Hermione rió en voz alta. Las dos copas de vino que había tomado le habían dado un tono sonrosado a sus mejillas y un brillo intenso a sus ojos. Sirius apartó la mirada y tosió ligeramente. Encontraba a Hermione demasiado atractiva esa noche para su tranquilidad mental.
"Es verdad que Remus era el más reacio a gastarle bromas pesadas a los Slytherin, pero rompió suficientes corazones en Hogwarts como para llenar la planta de cardiología de San Mungo"
"Y tú y James, unos benditos, claro"
"No exageremos... pero nada en comparación con el viejo Lupin"
"Te recuerdo que tienes su edad"
"Pero él la lleva mucho peor que yo... no veas lo que le costó a la pobre Tonks conseguir que accediese a casarse con ella... decía... espera, ¿qué era lo que decía? Que era demasiado viejo, pobre..."
"... y peligroso" -finalizó Hermione con una sonrisa triste.
Sirius la miró sonriéndole a su vez.
"¿También en tu... época, decía lo mismo? Este lobezno se repite..." -concluyó. "Pero Tonks impuso su sensatez y consiguió que admitiese que estaba loco por ella... aunque tiene tanto miedo a hacerle daño que se ha construido un sótano acorazado donde se encierra las noches de luna llena para pasar la transformación sin ponerla en peligro"
"¿Y la poción matalobos?" -preguntó Hermione con curiosidad.
"También, también..." -respondió Sirius con un gesto vago. "Según Tonks, se toma un garrafón de poción antes de bajar al sótano y encerrarse allí bajo siete llaves. Y claro, como es Tonks la que tiene que ir a abrirle al día siguiente, se hace un lío con tanta llave y..."
Hermione se moría de la risa imaginándose al licántropo, agotado y hambriento, esperando pacientemente a que una torpe Nymphadora encontrase la llave correspondiente a cada cerradura y lo liberase de su encierro, ya cerca del mediodía.
"Bueno, cuando tengan niños, podrán ir ellos a liberar a su padre" -bromeó Hermione.
Pero Sirius se puso súbitamente serio y no respondió. Apoyó los cubiertos en el plato del postre con la mirada fija en ellos, y la levantó bruscamente para preguntar:
"¿Tomamos café?"
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Cuando volvieron a casa, ya de madrugada, Hermione estaba agotada pero eufórica. Se lo había pasado en grande, se encontraba terriblemente cómoda con Sirius, y no le hubiera importado repetir cena cada día. Sirius la acompañó al pie de la escalera. La tomó de los hombros y le dio un beso en la frente.
"Bueno, yo me voy a mi habitación" -se despidió. "Espero que duermas bien y que sueñes con... bueno, que sueñes con lo que te apetezca" -dijo con una sonrisa sugerente. "Si tienes pesadillas y necesitas un hombro en el que llorar, ya sabes dónde estoy"
"Es imposible que tenga pesadillas, me he divertido demasiado" -le respondió Hermione, subiendo un par de escalones para estar a la altura de Sirius. Le dio un beso en la mejilla y se dirigió a su dormitorio, feliz y relajada de verdad por primera vez en lo que iba de fin de semana.
Pero unas horas después, Hermione iba a tener que tragarse sus palabras. Tuvo pesadillas toda la noche, que consistían en que se despertaba junto a Remus en el despacho de Dumbledore, para descubrir que todo aquello no había sido más que un sueño y que realmente todos sus amigos estaban muertos. No existía el traslador temporal, el cadáver de Tonks seguía frío y lívido en el Gran Salón, y el cuerpo de Sirius continuaba perdido al otro lado del velo. Y Harry... él no regresaría de una muerte indigna a manos de Voldemort.
No se dio cuenta, dormida como estaba, de que gemía y balbucía en voz alta, aterrorizada, hasta que se despertó cuando unos brazos compasivos la incorporaron en la cama y la acunaron intentando tranquilizarla. La angustia que la atenazaba cedió paulatinamente mientras sentía un cuerpo cálido y fuerte que la abrazaba de forma protectora.
"Shhhhhh... Hermione, ya está, ya está... estás soñando, ¡despierta!"
Ella abrió los ojos y descubrió que tenía el mentón apoyado en el hombro de Sirius, que la envolvía con fuerza en un intento de infundirle tranquilidad. Su mera presencia ya era reconfortante. Se mantuvo unos minutos así, temblando abrazada a Sirius, mientras se convencía de que la pesadilla no era más que eso, una pesadilla. Él la calmaba con palabras tranquilizadoras, diciéndole que todo iba bien, que estaba junto a ella y que no se iba a ir de allí. Se separó un poco de él y lo miró, todavía adormilada.
"¿Estaba gritando?" -le preguntó.
"Estabas hablando en voz alta, y parecía que lo pasabas mal" -le aclaró él. "He puesto un hechizo intercomunicador entre los dos dormitorios, por si te sucediese algo... si gritas o pides ayuda, yo te oiré. En realidad, la idea fue de Moody, por seguridad, pero mira por dónde nos ha sido útil"
Hermione lo miró y sonrió un poco. Sirius llevaba un impecable pijama de color arena con sus iniciales bordadas, que en él resultaba abrumadoramente masculino.
"Tú me dijiste que solía tener pesadillas..."
Sirius asintió con la cabeza.
"Sí, como ahora. Te he tenido que despertar muchas veces, cuando soñabas que tus predicciones se habían cumplido y que todos estábamos criando malvas" -le explicó, mientras le colocaba el enmarañado cabello.
Hermione suspiró.
"Eso era. Volví al momento en que..."
Pero Sirius no le dejó continuar.
"Ya me lo imagino. Escucha, es posible que vuelvas a tener pesadillas, pero tienes que asimilar que ese futuro alternativo no existe, y que todos estamos vivos y tú puedes ser feliz de nuevo" -le explicó mientras le acariciaba ligeramente el mentón. "¿Por qué no te tomas a partir de ahora una poción para dormir sin sueños?" -le sugirió.
Hermione pareció estar pensándoselo un momento, pero luego negó con la cabeza.
"No, es mejor que lo supere yo sola. No necesito pociones para dormir"
Sirius sonrió y se levantó de la cama, dándole un golpecito afectuoso en la punta de la nariz. Inmediatamente, Hermione se sintió desprotegida de nuevo y se obligó a reprimir las ganas de pedirle que se quedase a dormir con ella.
"Por mí estupendo... así puedo aprovecharme y venir a consolarte cada noche"
"¡Sirius!"
"¿Prefieres que venga Harry?"
"¡SIRIUS!"
"Vale, vale, veo que ya estás perfectamente" -dijo él riéndose. "Intenta dormirte de nuevo, y no te preocupes por las pesadillas que yo te oiré desde abajo". Sirius fue hacia la puerta del dormitorio y levantó la mano a modo de despedida, sin dejar de darle la espalda a Hermione.
"Sirius..."
Ante el tono de voz de Hermione, él se dio la vuelta y la miró con curiosidad.
"Gracias... por todo" -dijo ella con una sonrisa de gratitud. "He de reconocer que tienes una gran capacidad de consuelo"
Sirius enarcó una ceja.
"Entonces, la próxima vez... ¿no llamo a Harry?"
Hermione le tiró el despertador mágico a la cabeza.
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Hooooooooooolaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿Qué tal os va todo? Sé que he tardado un montón en actualizar, pero es que estoy de trabajo hasta las cejas, y tengo muchas cosas que hacer, así que hago lo que puedo. Pensaba meter más cosas en este capítulo, como el reencuentro a solas con Harry, pero se me alargó bastante, así que queda para el siguiente. Además, ignoro por qué, me salió el personaje de Boris, así, de algún lugar recóndito de mi mente retorcida, y decidí adoptarlo.
Una preguntita: ¿alguien adivina por qué Sirius interrumpe a Hermione cuando ésta está a punto de contarle su pesadilla? ¿Os habíais fijado? ¿Nooooo? Vaya, hombre. Bueno, pues un premio a quien acierte.
Ahora vamos con los reviews:
konnytagranger:
Bueno, vamos por partes. Sirius no trata a Hermione de forma indiferente: la trata como un amigo, porque no quedaría muy elegante que la tratase como a su esposa, ya que ella lo vio por última vez cuando tenía 15 años y no siente nada por él. En lo que respecta a que Hermione está ciega... pues sí, hija, está como un topo, qué le vamos a hacer, porque yo me encuentro casada con semejante encanto y... bueno, no sigo que me pierdo. En cuanto a adelantarte algo... pues no puede ser, qué le vamos a hacer... es que si te digo algo, el fic pierde la gracia. Pero no te preocupes, que con un poquito de paciencia, tu curiosidad se verá recompensada.
Un beso muuuuuuuuuuuuy grande.
Harry R. G.
Mmmmm… ¿la señora Granger similar a la señora Weasley? Cielos, espero que no. Jane Granger es una mujer ciertamente... moderna e independiente, trabaja y todo eso. Y le encanta Sirius para su hija, lo que indica que: 1) tiene un gusto excelente y 2) tiene una visión perfecta. Respecto a si Hermione se queda con Harry o Sirius... bueno, obviamente, no pensaréis que voy a soltar prenda, ¿verdad?
Besos de caramelo de limón (estilo Dumbledore).
FinnFisshu88
Sí, Hermione tiene un cacao mental que para qué. En teoría Sirius debería gustarle a cualquier mujer heterosexual, pero es que además es un encanto. A mí tampoco me gusta el slash, para qué nos vamos a engañar, prefiero a Sirius y Remus (el slash más típico de HP) como heterosexuales. Tonks es una de mis debilidades, también.
Besos también para ti.
gata2242
Me alegro de que te gustase el fic, a pesar de que el título no te dijese mucho (snif...). Gracias por la crítica y un beso enorme.
Lorena:
Yo tampoco soporto a Malfoy, y me ponen enferma los fics en que, a pesar de que sea un hijo de... su madre, Hermione se líe con él. Es que me parece de psiquiatra. En cuanto al Ron/Hermione, pues pienso igual que tú. Estoy leyendo el sexto libro, y te seguro que cada diez páginas tengo que controlarme las ganas de matar a Ron.
Besos de tamaño "Fluffy".
amsp14:
Mmmmm… ¿Sirius no es así? Bueno, no lo sé. El personaje del cuarto libro, cuando está escondido en una cueva alimentándose de ratas para mantenerse cerca de Harry y ayudarlo... no sé, a mí me parece delicioso. Siempre he pensado que Sirius es de una generosidad abrumadora. ¿Os había dicho que Sirius me encanta? Ah, vale, pues me callo.
Un beso de kilo y tres cuartos.
gissy
Bueno, a ver, a ver. Lo primero, miles de gracias por tus piropos, que me han ruborizado y me han dejado el ego inflado. Lo segundo, sabemos que Hermione no sentía algo por Harry: eran pareja hasta que a Voldemort se le ocurrió la feliz idea de matarlo y lo consiguió, y en este otro tiempo alternativo, Hermione y Harry también estaban juntos hasta que se fueron distanciando por culpa del comportamiento de Harry. Más información en capítulos sucesivos.
Yo también espero que el muso se comporte y no me deje sola.
Besos de tamaño Hogwarts.
gata2242
Caramba, otra vez tú. Qué interés tienes, observo. Nada, nada, me parece muy bien, pero yo no suelto prenda.
Besitos a montones.
Orkin
No estoy muy segura de que me estés piropeando o que tu review no sea pura ironía, pero en fin, me ha hecho mucha gracia ese "te cuidas" del final. A mí la madre de Hermione me parece genial, y su padre... pues el típico padre. Si es que son así, qué le vamos a hacer.
Un beso tamaño "Titanic" y tú cuídate también.
Cassandra Black
Muchas gracias, guapetona. Me ruborizo. Sí, yo me imagino que para un muggle, toda esa terminología tiene que ser un rollo. Vamos, como para Harry cuando se entera de cosas del mundo mágico que no le suenan de nada.
5000 besos con sabor a las grageas mágicas de Bertie Boot.
Nebriniel
Gracias por tu review. Yo tengo debilidad por Sirius, pero también por Remus. Hay fics que lo describen como para comérselo a bocados.
Besos, besos y más besos.
Alis Black
Gracias por dejar review, guapetona, y sí, si sorteásemos una cena con Sirius en ffnet, se colapsaría el servidor.
Besos de parte del merodeador que prefieras.
noin ange
Caramba, gracias por la crítica. Espero que este capítulo también te guste.
Besos tamaño Buckbeat.
Poly!
Mmmmm… Sirius va a seguir siendo distante con Hermione. Ponte en su lugar: ella no siente nada por él, y por mucho merodeador que sea también tiene su corazoncito, ¿no? A nadie le gusta que se lo rompan.
Besos a montones.
Ginger
Dile a esa amiga tuya que se lo haga mirar, que eso de no tener autoestima es muy malo. Espero que te guste el capítulo!
Un beso del tamaño del calamar gigante.
Emily Grenyer
Yo también adoro a los Granger, y en cuanto a la cena, aquí la tienes. ¿Que tú te quedarías con Sirius? Pues anda que yo... en fin, mejor no lo pienso que me pongo taquicárdica.
Un beso... bueno, una docena.
Hermilidi
Sirius
se está portando como un caballero, es verdad, pero no hay que
olvidar que la quiere y que quiere lo mejor para ella. Además,
¿cómo era el refrán? Algo así que se
consiguen más cosas con la diplomacia que con los cañones.
Y Sirius es muy listo, no nos olvidemos.
Gracias mil por tu larguísimo review. En cuanto al pensadero... ¿cómo podías pensar que iba a dejar que Hermione no viese sus propios recuerdos? Nooooooo... ni hablar. Ese pensadero va a dar mucho juego.
Un millón de besos.
Carla Gray
Bien. Vamos a analizar el review por párrafos porque esto tiene mucha miga, observo. Además, un review larguito como los que me molan.
Primero: veo que en el tema parejas pensamos igual. A mí sobre todo es que me da grima la pareja Ron/Hermione, porque siempre me ha parecido que si un chico me trata a mí como Ron a Hermione, lo tiro al lago con cemento en los pies. Y Ginny, que hasta ahora pues era una chica tímida y normal, en el libro 6 se nos ha convertido en una mezcla entre top model y pendón verbenero. ¿En qué momento a una chica normal se le transforma el pelo fosco típico de los pelirrojos en una cascada brillante y perfumada que cimbrea cuando camina? ¿En qué momento una criaja menuda y apocada, enamorada hasta el tuétano de la esperanza del mundo mágico, se transforma en... Mar Flores? Bueno, no sigo que me enciendo. Aún encima le grita a Hermione, lo cual me parece como para abofetearla.
Segundo: o sea, que tú opinas que Hermione tiene que olvidarse de Harry y centrarse en besar a Sirius hasta perder el conocimiento por falta de oxígeno en el cerebro. Bien, Sirius también lo piensa, y yo pienso que si no lo hace es que tanto estudiar es malo para el cuerpo y la mente. Nunca se me había ocurrido comparar a Sirius con la tarta Selva Negra, pero me adhiero a la comparación. Ahora bien, si esperas que confiese lo que pasará entre Hermione/Sirius/Harry, vamos, que ni bajo tortura lo confieso. Aún queda mucha tela en este fic.
Hala, que te lo has ganado. ¡Un beso de tarta Selva Negra!
HoneyBeeM
Sí, es un caballero, qué mono. Aunque... ¿seguirá Sirius siendo un caballero todo el fic? Ay, la intriga... Bueno, sí será un caballero en el sentido estricto, claro, pero... bueno, hasta aquí puedo leer.
Para ti besos de bombones. Mil también, hala.
Tania Stratman
Bueno, chica, me has dejado de piedra. Muchísimas gracias por un review tan rico y tan mono. Espero que el resto del fic también te guste, y que no te decepcione.
Un beso... bueno, un beso del tamaño de Hogsmeade, que te lo mereces.
Ginny84
Hola, guapa. Yo tengo al muso agarrado de un tobillo para que no se vaya, y de momento parece quedarse aquí, pero en fin. Tú reza por que no se largue.
Besitos de tarta de chocolate.
GabyMarie
Hermione tenía que hablar con Harry en este capítulo, pero lo he tenido que dejar para el capítulo que viene, que espero subir el próximo fin de semana. Espero que no te importe mucho la espera.
Un beso de media tonelada.
Lem B.G.
A ver: lo de Harry lo sabremos pronto. Pero desde luego, lo de irse con otra... ay, se me ha atascado el teclado, qué tontería, je, je... Gracias por el apoyo y los besos.
Otros mil besos para ti.
Bueno, nos vemos, espero, en una semana. En el próximo capítulo, Harry y Hermione hablan por fin, y la idea es que la conversación sea bruscamente interrumpida por... ¿por quién era? Esta memoria mía...
Más cosas: Molly reaccionó muy bien cuando supo la relación entre Hermione y Sirius. ¿A alguien se le ocurre por qué? Más información, próximamente, en "Fics Lara".
Un beso enorme a todo el mundo, de parte de Sirius. Pero casto, ¿eh? No os emocioneis.
Lara
