Disclaimer: Ni Harry Potter ni Sirius Black ni Hermione Granger me pertenecen. Le pertenecen a Rowling, que para tenerles cariño, como dice, a sus personajes, los hace sufrir con una saña sospechosa.
NOTA IMPORTANTE: CONTIENE SPOILERS DE HBP
DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?Capítulo 7: Una imagen vale más que mil palabras.
Cuando Hermione y Harry llegaron al despacho de Moody, los demás ya estaban allí. Alastor estaba sentado ante una enorme mesa de madera oscura, en una habitación atestada de instrumentos contra las artes oscuras, pergaminos oscurecidos y desgastados y libros de todo tipo. En asientos de diferentes estilos repartidos por la estancia estaba el resto del grupo, todos ellos con cara de preocupación: Ron, Remus, Tonks, Ginny y un hombre negro con la cabeza rapada y un aro en la oreja, Kingsley Shackebolt. Sirius, con la misma expresión impasible de unos minutos antes, estaba sentado indolentemente en el borde de la mesa de Ojoloco, y entre Ginny y Tonks, había una mujer que Hermione no había visto nunca.
Alta, de rasgos perfectos y labios carnosos, con una larga y espesa cabellera castaña que le caía por los hombros, pesada y brillante. Vestida con una túnica que, sin resultar abiertamente sexy, era lo suficientemente sugerente como para despertar la admiración masculina y lo suficientemente elegante como para no resultar vulgar. Estaba sentada con la espalda erguida y las largas piernas cruzadas en una postura impecable, dejando ver las puntas de unos exquisitos zapatos de tacón alto. Su mirada, intensa, se dirigía sin dudarlo hacia Sirius, quien jugueteaba con su varita ajeno al resto.
Cordelia Winterthrop, sin duda. La otra auror del grupo.
"Bueno, bienvenidos al fin" -gruñó Alastor incorporándose en su butaca y caminando por su despacho hacia ellos. "Ahora que ya estamos todos, podemos empezar. Hermione, como ya te habrá dicho Sirius, los Malfoy han conseguido escapar y van a intentar matarte"
"Buenas tardes a ti también, Ojoloco" -le interrumpió Harry con sarcasmo, mientras hacía aparecer dos sillas para él y para Hermione.
"Sí, vamos a tranquilizarnos un poco" -repuso Remus con su sensatez característica. "Hermione, te presento a Cordelia Winterthrop, creo que no la conoces"
Cordelia se levantó de la silla y saludó a Hermione con una sonrisa tan reluciente como los brillantes que llevaba en los lóbulos de las orejas. Pero Hermione, a pesar de no tener ojo interior, según la profesora Trelawney, sí tenía ojo clínico para captar algunas cosas, y le resultaba evidente que Cordelia no sentía simpatía hacia ella.
"Me resulta raro saludarte como si no te conociese" -comentó la auror. Al verla de cerca, Hermione pudo ver su impecable y sutil maquillaje, y se preguntó cómo era posible que en una convocatoria urgente y sin avisar, alguien pudiese presentar el aspecto de llevar cuatro horas acicalándose.
"No te preocupes por nada, Hermione: mientras estés con Sirius, no puede pasarte nada" -la tranquilizó Cordelia en tono maternal, mirando al interfecto como si fuese el último y valioso horcrux de Voldemort.
Hermione le agradeció sus palabras y miró de reojo a Sirius. El animago no estaba prestándoles atención, aparentemente. O, por lo menos, no le prestaba demasiada atención a Cordelia, cosa que le resultaba de agradecer. Durante una fracción de segundo, Hermione consideró la posibilidad de que se sintiese celosa, posibilidad que desechó una fracción de segundo más tarde.
"El cansancio me hace imaginar tonterías" -pensó.
¿Hermione, sabes por qué los Malfoy te odian especialmente?"-le preguntó Tonks, que llevaba el pelo del color rosa chicle habitual.
Ella negó con la cabeza.
"Tú los metiste en Azkaban" -continuó Remus tranquilamente.
"Tienes que estar en... ¡ALERTA PERMANENTE!" -bramó Alastor junto al oído de Hermione, que pegó un brinco en su silla.
"Alastor, ya tiene tres enemigos en libertad, no necesita más" -dijo Tonks, divertida.
"Quizás intenten secuestrarte en tu propia casa y llevarte a la suya, como hicieron conmigo" -sugirió Ginny.
"O matarte directamente" -añadió Ron como si tal cosa.
"Nah... primero, secuestro, luego tortura y para terminar, asesinato. Es más típico de los Malfoy" -sentenció Tonks.
"Por favor..." -les riñó Cordelia con un gesto de desagrado.
"¿Queréis hacer el favor de comportaros?" -pidió Remus con calma. "Está bien intentar quitarle importancia al asunto, pero no es como para tomárselo a broma, y además no sabemos si Hermione está asustada o no"
"En realidad, no" -repuso Hermione. "Ya me enfrenté a los Malfoy en varias ocasiones, y nunca consiguieron acabar conmigo"
"Seguramente, esta vez es diferente, Hermione" -rebatió Remus. "Los Malfoy tienen poco que perder, y sólo buscan venganza"
"En cualquier caso, tenemos que estar preparados y decidir qué tenemos que hacer" -era la primera vez que Sirius, con voz grave pero tranquila, abría la boca. "Hermione, ¿conoces la mansión Malfoy?"
Ella lo miró a los ojos y negó con la cabeza.
"Pues es una lástima, porque una de las cosas que se les puede ocurrir es llevarte allí y torturarte hasta que se cansen" -explicó Sirius lentamente. "Creo que necesitamos tres estrategias diferentes: prevenir que los Malfoy se te acerquen, mantenerte protegida en todo momento, y prepararte para que, si lo anterior falla, puedas escaparte por tus propios medios"
"Bueno, vamos a lo primero" -comenzó Remus. "Supongo que Marauder Manor está suficientemente protegida contra intrusos, pero no estaría de más blindarla contra apariciones y cerrar la red flu"
"Eso podría ser contraproducente, Remus" -rebatió Tonks. "Si necesitan ayuda, ¿cómo haremos para entrar?"
"A mí me parece bien cerrar las chimeneas" -afirmó Shackebolt, afirmando con su pelada cabeza negra. "Siempre podemos aparecernos en las inmediaciones de la casa, y ellos pueden salir en escoba o con la moto de Sirius"
En el silencio de la habitación se oyó el resignado suspiro de Hermione.
"Zanjado ese tema..." -aceptó Harry con una sonrisa. Guerra o no guerra, futuro o pasado, Hermione le tenía alergia a volar. "También podemos reforzar los hechizos de protección y hacer que nadie que no sea invitado traspase la puerta"
"Ahora, la protección veinticuatro horas" -siguió Remus. "Mientras estés en tu casa, no habrá problema porque Sirius estará contigo. Siempre tienes que venir a trabajar acompañada, y sería preferible que no salieses a solas con nadie que no pertenezca a este grupo... o bien que, si lo haces, te acompañemos uno de nosotros"
"No tengo ninguna intención de salir con nadie desconocido a solas" -señaló Hermione con ironía. "Pero creo que estáis exagerando un poco"
"En absoluto" -dijo Sirius con decisión. "No sabes lo que estás diciendo"
"Yo creo que sí..." -lo contradijo Hermione con suavidad. "Me he enfrentado a ellos muchas veces, Sirius, y yo creo que..."
"¡Basta de discutir!" -bramó Alastor. "Hermione, eres una de mis mejores aurores, y no estoy dispuesto a que te asesinen. Sirius, antes de que viniese del pasado... ¿no dejó Hermione un montón de recuerdos suyos en ese pensadero que guardáis en casa?"
El corazón le pegó un brinco a Hermione entre las costillas. Sirius asentía lentamente con la cabeza, como si se estuviese temiendo la petición de Moody.
"La tercera estrategia es prepararte para que, si lo anterior falla, puedas escaparte de los Malfoy" -explicó, como si fuese algo inevitable. "Ya sabes que... la otra Hermione dejó unos cuantos recuerdos para ti. Bueno, pues uno de ellos tiene lugar en la casa de los Malfoy. Te servirá para recorrer la casa y conocerla por dentro, aunque primero tienes que estudiarte los planos. No te preocupes, que tenemos copias" -aclaró ante el gesto de Hermione. "Y además, no sé cómo eran los Malfoy en tu pasado, pero te aseguro que aquí son unas bestias sanguinarias..."
Se hizo un silencio incómodo en el despacho, y Hermione pudo comprobar cómo Harry tenía una expresión de desagrado y cómo Ginny se revolvía en su asiento. Incluso Cordelia Winterthrop, que parecía bastante indiferente a lo que pudiese pasarle a Hermione, dejó por un momento su impecable postura para respirar profundamente, se encogió un poco y sus ojos rasgados abandonaron a Sirius para mostrar una emoción que estaba cercana al miedo.
"En mi pasado..." -comenzó a decir Hermione con voz dubitativa, como si estuviese buscando las palabras con mimo-, "...el enfrentamiento final entre Harry y Voldemort tuvo lugar hace dos años. Harry murió" -dijo simplemente, mirando al interfecto, que la miraba a su vez, escuchando con interés lo que iba a contar. "Después de esto, todo sucedió bastante rápido... grupos de mortífagos iban atacando de forma sistemática y organizada, por sorpresa, tanto los hogares de los miembros de la Orden como los terrenos de Hogwarts, Grimmauld Place o incluso las oficinas del Ministerio... en algunos casos, los que atacaban eran mortífagos muy allegados a Voldemort, como los Malfoy. Ginny y Fred habían sido heridos en la batalla final, y estaban en La Madriguera, recibiendo los cuidados de Molly" -Hermione hizo una pausa para respirar profundamente; lo mismo hicieron todos los demás presentes en la sala, que hasta el momento habían contenido la respiración. "Fueron los Malfoy los que atacaron la Madriguera... lo sé porque Molly todavía estaba viva cuando llegamos. Fue una masacre. Se ensañaron especialmente con Fred y con Ginny. Nada de lo que podáis contarme de los Malfoy que conocéis vosotros podría impresionarme, os lo aseguro. Ron fue incapaz de reconocer los cadáveres, y tuve que hacerlo yo. Así que no vengáis ahora a contarme historias para no dormir. No las necesito para ser precavida"
Se hizo un silencio que duró varios segundos, roto por Sirius.
"¿Cómo entraron los Malfoy en La Madriguera?"
"Poción multijugos" -respondió Hermione encogiéndose de hombros. "Molly les abrió la puerta pensando que eran Ron, George y Arthur. Tenían poción multijugos en grandes cantidades, escondida en los cuarteles generales de Voldemort, que estaban en la antigua mansión Riddle"
"Sí, eso no cambió" -interrumpió Remus. "Pero el Ministerio consiguió derrumbar la mansión Riddle, haciendo creer que tenía un problema en los cimientos. El Primer Ministro muggle colaboró con ello"
"Aún así, pueden tener poción multijugos almacenada en alguna parte" -insistió Hermione. "Seguro que puede comprarse todavía en el callejón Knocturn"
"Bueno, deberíamos ser especialmente precavidos a la hora de abrir la puerta de casa... y esto va por todos" -advirtió Harry.
"Debemos de estar todos en..." -comenzó Alastor.
"¡ALERTA PERMANENTE!" -berrearon todos a la vez.
"Estos jóvenes... se lo toman todo a broma..."
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Cuando Sirius y Hermione regresaron a casa, ya hacía más de una hora que había anochecido. Hasta entonces, apenas habían intercambiado palabra, y Hermione no sabía cómo empezar la conversación pendiente. Sirius avisó a los elfos para que les preparasen una cena frugal y se dirigió hacia ella.
"¿Quieres ver ahora el recuerdo o prefieres cenar primero?"
"No tengo hambre" -se limitó a responder ella, ansiosa por sumergirse en el pensadero.
Sirius subió las escaleras que llevaban a la biblioteca, y Hermione le siguió, en silencio. Allí, Sirius dirigió su varita a un punto aparentemente inocuo de la pared, y pronunció un hechizo no verbal. Al momento, la pared se abrió y dejó paso a una vitrina acristalada que contenía una vasija de piedra adornada con un reborde decorado con runas. Bajo el pensadero había una caja de madera de ébano, que Sirius cogió y depositó sobre la mesa. Al abrirla, Hermione pudo ver un montón de frasquitos de cristal tallado, cerrados con un corcho y etiquetados, en su mayoría, con la impoluta letra de Hermione.
Sirius leyó con detenimiento algunos de los rótulos, frunciendo el ceño en unos y sonriendo discretamente ante otros. Finalmente, tomó un frasco un poco más grande que la mayoría y lo vertió en el pensadero. El recuerdo, con una consistencia intermedia entre el gas y el líquido, giró sobre sí mismo y llenó la vasija. Sirius lo señaló con la mano.
"Aquí tienes" -dijo con una sonrisa cortés.
"Sirius..." -titubeó Hermione. "¿No vienes conmigo?"
Él no dijo nada durante unos instantes, pero finalmente negó con la cabeza.
"Creo que es mejor que lo veas tú primero. Pero si hay algún problema, puedo verlo contigo más tarde"
Hermione asintió y se aproximó al pensadero. Lentamente, introdujo la cara en la vasija de piedra, hasta que sintió cómo caía en una calle muggle que no tenía muy buena pinta. Inmediatamente, reconoció los edificios 11 y 13 de Grimmauld Place, pero todavía no se veía la fachada del número 12. Esperó un momento. Empezaba a atardecer.
Al cabo de unos segundos, aparecieron dos personas por su izquierda. Ella y Sirius. Iban caminando en silencio, con expresiones preocupadas, y Hermione tenía los ojos algo enrojecidos. Se colocaron frente al espacio que había entre los números 11 y 13 y, al cabo de un instante, la sucia fachada del número 12 apareció ante sus narices.
El Sirius de sus recuerdos tocó la puerta con su varita y ésta se abrió, con un clic metálico. Colocó su mano en la espalda de la Hermione del recuerdo y la ayudó a entrar. Hermione tuvo que darse prisa para entrar tras ellos antes de que la puerta se cerrase, y volvió a encontrarse en el mohoso vestíbulo de la mansión Black.
Hermione iba pegada a los talones de Sirius y Hermione, quienes se dirigieron a la cocina sin perder un momento. Ahogó una exclamación: allí estaban, con cara de funeral, los señores Weasley, Ron, Fred, George, Bill, Remus, Tonks, Kingsley Shackebolt y Cordelia Winterthrop. Y, de pie a la cabecera de la mesa, Harry Potter. Visiblemente alterado.
"Bueno, ya estamos todos" -se limitó a decir Harry cuando aparecieron por la puerta.
"¿Qué es lo que ha pasado?" -le preguntó Hermione a la señora Weasley.
"Entraron en La Madriguera" -explicó ésta con voz llorosa. "Destrozaron las defensas. Ginny era la única que estaba allí, y se la llevaron. No sabemos si está viva o..." -la voz de Molly vaciló y fue incapaz de continuar.
"Dejaron la marca tenebrosa sobre la casa, y una nota" -dijo el señor Weasley alargándole el pergamino a Hermione. La Hermione real se puso de puntillas y leyó por encima del hombro de su homónima. La nota era breve.
Te esperamos en casa, Potter
DM
"Podemos suponer que hay un hervidero de mortífagos en la mansión Malfoy, en estos momentos" -intervino Remus. "Y seguramente, el propio Voldemort estará allí, esperando la llegada de Harry frotándose las manos".
"Es igual, tenemos que ir de todos modos" -resumió Sirius haciendo aparecer con un golpe de varita los planos de la casa de los Malfoy. "Si conseguimos entrar en los sótanos sin que..."
"No vamos a ir" -lo interrumpió Harry.
Se hizo un silencio, y todos miraron hacia Sirius y Harry, que se miraban mutuamente de forma retadora.
"Pretendes dejar allí a Ginny, en manos de..." -lo acusó Sirius con incredulidad, sin ser capaz de terminar la frase. La Hermione del recuerdo se tapó la cara con las manos y suspiró, mientras que la Hermione real se preguntaba horrorizada qué podía hacer que Harry actuase de esa forma.
"Pretendo salir ahora mismo hacia Transilvania, donde ya está Alastor" -puntualizó Harry-; "y donde probablemente se encuentra la copa de Rowena Ravenclaw. Destruiremos el último Horcrux y llegaremos a tiempo para liberar a Ginny sin estar condenados de antemano. Mientras quede un solo Horcrux, Voldemort sigue siendo inmortal y moriremos todos. En cuanto el último sea destruido, tenemos una oportunidad" -al ver la cara de Sirius, Harry endureció su expresión- "Alastor y yo estamos al mando, Sirius. Nadie va a ir allí hasta que yo regrese. Sería una muerte segura"
"Ginny será una muerte segura si no vamos" -dijo Sirius apretando los dientes, mientras Molly Weasley se echaba a llorar de nuevo.
"No matarán a Ginny, es demasiado valiosa para ellos" -insistió Harry con tozudez. "Repito que tenéis la prohibición expresa de ir a la mansión Malfoy. En cuanto Alastor y yo regresemos de Transilvania, organizaremos un grupo para sacar a Ginny de allí. Espero estar aquí antes de que amanezca"
"¿Y si no llegáis a tiempo? ¿Y si os sucede algo?" -preguntó Hermione con la voz temblorosa.
Harry la miró con frialdad.
"Veo que tienes una gran confianza en mí" -se limitó a responder. "Tú mejor que nadie sabes lo que puede suceder si los mortífagos consiguen hacer una masacre en la Orden. ¿Eso es lo que quieres? ¿No quieres la victoria?"
Hermione lo miró como si fuese un desconocido.
"No quiero la victoria a cualquier precio" -puntualizó.
Harry apartó la mirada, incómodo, pero siguió en sus trece. Se colocó encima una capa de viaje y abandonó la cocina sin mirar a nadie. Antes de traspasar la puerta, se paró y se dio la vuelta.
"Sólo os pido que confiéis en mí. Sé lo que estoy haciendo. Estaré de vuelta a tiempo para sacar a Ginny de allí" -dijo sin mirar a nadie en concreto y, acto seguido, desapareció por la puerta principal.
Durante unos segundos, nadie abrió la boca. Sólo se oían los sollozos ahogados de Molly Weasley, apoyada en su marido. Hermione se fijó en las expresiones de todos. Remus parecía agotado, como si el día anterior hubiese sido luna llena. Tonks también tenía los ojos algo hinchados, aunque era esperable porque era la mentora de Ginny y lógicamente debía de tenerle mucho cariño. Shackebolt y Cordelia parecían impasibles, como si estuviesen dispuestos a acatar las órdenes de Harry sin dudarlo, y el resto de los Weasley parecían simplemente hundidos.
"Yo me voy a buscarla. Solo, si es preciso"
La Hermione real vio cómo Sirius se adelantaba hacia la mesa y miraba a Remus. Éste se limitó a afirmar con la cabeza, mientras Tonks lo agarraba del hombro y le hacía un gesto de apoyo a Sirius. La Hermione del recuerdo se adelantó y agarró a Sirius por un brazo.
"Yo voy contigo"
Sirius negó con la cabeza.
"Es casi un suicidio, Hermione. Ni loco dejaré que vengas"
"Intenta impedírmelo"
La Hermione real estudió con detenimiento la batalla de miradas entre los dos, más tercos que dos mulas. Hermione tenía los labios fruncidos y la expresión de absoluta determinación que ella conocía tan bien que no pudo evitar una sonrisa. Sirius tenía la mandíbula tensa, pero aunque vaciló por un momento, pronto fue evidente que no conseguiría hacer cambiar de opinión a su compañera.
"Sirius, Hermione... quizás Harry tenga razón... quizás deberíamos confiar en él... no soportaría pensar que os ocurriese algo si..." -la voz de Molly Weasley, entre sollozos ahogados, se oyó entre los presentes.
"No pienso dejar a Ginny allí, a la merced de ese rebaño de animales" -masculló Sirius.
La Hermione real notó un nudo en la garganta. Estaba como atontada. Se sentó en el suelo, con la espalda apoyada sobre la pared, mientras Sirius, Hermione, Remus y Tonks decidían la estrategia. Las voces llegaban apagadas hasta ella, aunque comprendió que mientras Sirius y ella entrarían en la mansión por donde pudiesen, Tonks y Lupin montarían un buen barullo fuera de la casa, para atraer la atención de los mortífagos. Cuando se dio cuenta de que se disponían a marcharse, se apresuró a levantarse y los siguió. Pero, cuando ya habían regresado a la destartalada calle, los hermanos Weasley los alcanzaron.
"Vamos con vosotros" -dijo Ron jadeante. "Yo confío en Harry y estoy seguro de que llegará a tiempo, pero no podemos quedarnos aquí de brazos cruzados".
De forma gradual, el ambiente se fue ennegreciendo, hasta quedar sumido en la oscuridad completa. Hermione giró sobre sí misma, intentando averiguar qué le pasaba al recuerdo, cuando se encontró en unos inmensos jardines, cuidados con exquisito esmero. Evidentemente, el recuerdo de Hermione había cambiado, y ahora debían de encontrarse en las inmediaciones de la mansión Malfoy. Al cabo de segundos, Sirius y Hermione hicieron su aparición en la moto de éste. La Hermione del recuerdo tenía tal expresión de pánico que su homónima real sonrió. Un viajecito en la moto de Sirius debía convertir a un hipogrifo en el medio de transporte más seguro.
Se movían con rapidez, y a ella le costaba seguirlos, pero en unos minutos estuvieron ante la imponente mansión Malfoy. Empezaba a oscurecer, y las ventanas estaban iluminadas. Sirius tocó a Hermione con la varita y le lanzó un encantamiento desilusionador, y a continuación él se transformó en perro. Hermione lo desilusionó a su vez. Se tiraron al suelo y esperaron. La Hermione real se preguntaba qué demonios estaban esperando.
Al cabo de unos minutos, unas inmensas llamaradas ascendieron hacia el cielo oscurecido, mientras se oía lo que parecía el estruendo de varias explosiones. Hermione vio cómo se abría la puerta principal y por ella salían varios hombres, armados con varitas. El animago y la Hermione desilusionados se arrastraron por el césped y llegaron a una rampa que bajaba a una puertecilla. Hermione la reconoció como la entrada a una de las despensas, que había visto en los planos. Cada vez se oían más ruidos y gritos, y desde donde estaban podían ver los haces luminosos de las maldiciones. Abrieron la rampa y entraron sigilosamente.
Como era de esperar, no había mucha gente por allí. A pesar de que iban escondiéndose, eran tan rápidos que a Hermione les costaba seguirlos, y además el encantamiento desilusionador hacía que casi no pudiese distinguirlos de las paredes. Fue reconociendo cada una de las habitaciones que había en la entreplanta, que era donde estaban las cocinas y las despensas. A veces se les acercaba algún mortífago, pero el animago lo olfateaba y avisaba a su compañera. Ambos se quedaban inmóviles hasta que el peligro había pasado.
Cruzaron toda la planta y subieron a la siguiente, mientras Hermione iba memorizando todos los pasillos, esquinas y puertas con las que se iban encontrando. La casa era enorme y compleja, pero al haber estudiado antes su distribución, le era más fácil orientarse. Cuando empezaba a cansarse, antes de doblar una esquina oyeron la voz fría de Lucius Malfoy. Estaba acompañado.
"El Lord Oscuro quiere que lo avisemos cuando Potter aparezca. Quizás todo ese jaleo de afuera significa que el chico ya ha está aquí" -le decía el mortífago que había a su derecha.
"Pues ocupaos de cogerlo a él y matar al resto, Nott" -le respondió Lucius con tono despectivo. "Yo voy a seguir ocupándome de la chica Weasley"
A Hermione le dio un vuelco el corazón al pensar en lo que podían significar las palabras de Lucius. Nott desapareció por otro pasillo, mientras Malfoy se dirigía a una de las paredes, tapizada en terciopelo, y, sin más, apoyaba su palma en ella y la atravesaba.
Hermione siguió a los dos desilusionados y, como ellos, apoyó su mano en la pared y la atravesó. Al otro lado, había una escalera de caracol iluminada por antorchas, que bajaba al menos dos pisos de altura. Desilusionados y no desilusionada bajaron siguiendo a Lucius Malfoy, cuyas pisadas resonaban con un ligero eco. Al llegar al final de las escaleras, se encontraron con una mazmorra húmeda. En cuclillas, y con la espalda apoyada en la pared, estaba sentado Draco Malfoy. Tenía el pelo húmedo y desordenado, lejos de su aspecto impoluto habitual. Tirada en el suelo, con sangre en el pelo y en las comisuras de la boca, estaba Ginny Weasley, inconsciente. Hermione se llevó la palma de la mano a la boca y ahogó un grito.
"¿Cómo va?" -le preguntó Lucius como si le hablase del tiempo.
"Apenas dos cruciatus y ya está así" -respondió Draco con indiferencia. "No he podido lanzarle más maldiciones, porque parece que aguanta poco. Si empiezo a lesionarle órganos, la voy a matar"
"Pues despiértala y hazlo, Draco" -le recomendó su padre con frialdad. "Lo único que nos interesa es que Potter venga a buscarla, nos da igual que esté viva o muerta. Y al fin y al cabo, sólo será un Weasley menos"
Todo sucedió muy rápido. En un abrir y cerrar de ojos, el perro se arrojó a la garganta de Lucius y lo tiró al suelo, mientras Hermione paralizaba a Draco y lo ataba con cuerdas. Mientras el animago mantenía a Lucius inmóvil, la varita de Hermione le lanzó un desmaius y lo ató a su vez. Después, se acercaron a la figura inerte de Ginny y comprobaron que estaba viva. Recuperaron su aspecto normal y Sirius volvió a su forma humana.
"¡No!" -exclamó Hermione.
"Tú no puedes con ella, Hermione"
"¡Puedo levitarla hasta la salida!"
"Necesitarás tener tu varita libre" -replicó Sirius zanjando el tema y cogiendo a la pelirroja en brazos.
Antes de que ninguno de los dos pudiese reaccionar, un haz púrpura alcanzó de refilón a Hermione en el tórax.
"¡Ahh!"
"¡HERMIONE!"
La Hermione real conocía bien a los dos mortífagos que acababan de aparecer al pie de la escalera de caracol, porque había peleado contra ellos en el Departamento de Misterios: Dolohov y Lestrange. La Hermione del recuerdo seguía consciente, pero se aferraba el costado izquierdo con la mano y respiraba con dificultad. Sirius les lanzó dos maldiciones a los mortífagos mientras protegía a Ginny y a Hermione. Dolohov cayó inconsciente, pero Lestrange seguía lanzando hechizos a diestro y siniestro. Finalmente, alcanzó a Sirius en un hombro justo antes de que éste lo lanzase contra la pared, donde su cabeza impactó contra la piedra. El cuerpo de Lestrange se deslizó lentamente hacia el suelo, dejando un rastro de sangre en la pared.
"¿Está...?" -acertó a preguntar Hermione, con un hilo de voz.
"No me interesa" -le respondió Sirius inclinándose sobre ella. Le salía sangre del hombro en el que apoyaba la cabeza de Ginny, que manchaba la cabellera de la pelirroja. "¿Cómo estás?" -Sirius apoyó la figura de Ginny en el suelo y apartó las manos de Hermione de su costado. No había sangre, pero sí estaba hinchado. Palpó la zona con cuidado exquisito. A la Hermione real le dio un vuelco el corazón. En cada delicado movimiento se podía percibir lo que Sirius sentía por ella.
"Tienes varias costillas rotas, y posiblemente una contusión pulmonar" -le informó en voz tenue. "Tenemos que irnos rápido. ¿Crees que podrás caminar?"
"Creo que sí" -le contestó ella, sonriéndole con calidez.
Sirius cogió de nuevo a Ginny en brazos e hizo que Hermione se apoyase en él para levantarse. Conjuró un vendaje alrededor de las costillas de ésta y desilusionó a los tres. Renqueando, se dirigieron a las escaleras.
La salida de la mansión Malfoy fue más rápida todavía que la entrada. Deshicieron el camino andado, aunque salieron por el ala opuesta, y Hermione comprobó que donde los planos decían que estaban las cocinas, en realidad había una especie de celdas donde se almacenaban cajas y recipientes sellados que Hermione supuso que estarían llenos de pociones. Había un laboratorio con calderos de todos los tamaños y frascos de ingredientes ordenados alfabéticamente. El laboratorio tenía una salida subterránea que terminaba en una trampilla que no había visto en los planos. Hermione tomó buena nota mental para añadir los cambios.
Los tres se dirigieron hacia el bosque, pero en sentido contrario a donde se veían las grandes columnas de fuego y humo que ascendían hacia el cielo ya estrellado y de donde todavía venían gritos y amenazas. Cuando estaban bastante alejados de la zona, se aproximaron a un grupo de árboles especialmente frondosos y se guarecieron bajo ellos, mientras Sirius lanzaba unas chispas rojas con la varita, señalando al resto el lugar donde se encontraban.
"Descansemos un momento y esperemos por ellos" -dijo Sirius mientras dejaba a Ginny en una zona mullida de hierba y ayudaba a Hermione a apoyar la espalda en el tronco de un árbol.
La Hermione del recuerdo lo miraba fijamente, mientras él le levantaba la ropa por la cintura y hacía desaparecer el vendaje que había conjurado antes. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su cara.
"Ha bajado un poco la tumefacción, aunque tienes un hematoma horrible" -le dijo mientras tocaba la zona. Hermione dio un respingo y Sirius levantó los ojos rápidamente de las costillas fracturadas y apartó la mano.
"¡Lo siento, ¿te he hecho daño!" -se apresuró a preguntar mirándola a los ojos.
La Hermione real se acercó a ellos con curiosidad. Ya había visto del recuerdo todo lo que necesitaba de la distribución de la casa Malfoy, pero la actitud de la otra Hermione... empezaba a darse cuenta de lo que se estaba cociendo allí.
La Hermione del recuerdo negó con la cabeza, con expresión seria. Sirius la miraba con gesto interrogante.
"Entonces, ¿por qué has pegado un brinco?"
A pesar de que ya había anochecido, el brillo de las llamas que crepitaban a lo lejos alcanzaba a alumbrar de refilón el rostro de Hermione, que había enrojecido notablemente.
"Sirius... gracias..." -murmuró ella.
El animago enarcó una ceja.
"¿Gracias? ¿Por qué?"
Ella le acarició la mejilla con la palma de la mano, gesto que pareció sorprenderlo a él enormemente. La Hermione real contuvo el aliento. Por lo que recordaba de la carta que le había dejado la otra Hermione, Sirius le había confesado sus sentimientos a ella tiempo atrás, pero ella lo había rechazado por estar implicada con Harry. No le extrañaba la cara de sorpresa de Sirius.
Sin embargo, algo debió de ver el animago en los ojos de la chica, porque cubrió la mano de ella con la suya y, inclinándose hacia Hermione, que acercó sus labios a los de él, la besó.
La Hermione real notaba el corazón latiendo a velocidad de fórmula uno. No era un beso fogoso, pero denotaba tal intensidad de sentimientos, que a pesar de que uno de los participantes era ella misma, se sintió como si estuviese haciendo algo... indecoroso. Pronto sintió cómo le quemaban las mejillas, y se alegró de haber entrado sola en el recuerdo. El beso de Sirius era tierno, lento y enloquecedoramente sensual, y ella sintió el súbito deseo de estar en el lugar de su otro yo.
Se oyeron unas pisadas rápidas que se dirigían a ellos por el bosque, y la pareja se separó bruscamente. Antes de que Hermione se diese cuenta de lo que estaba pasando, Sirius lanzó al suelo a Hermione y se tiró encima de ella, justo a tiempo de evitar un haz de luz verde.
Bellatrix Lestrange soltó una carcajada.
"Vaya, primo... siento interrumpir este momento tierno"
Otros tres mortífagos aparecieron tras ella: Macnair, Avery y Rockwood, todos con sus varitas en alto. La Hermione real gimió. Estaban en franca inferioridad numérica y además heridos. Era como ver una película de miedo, sabiendo que al final la protagonista se salva, pero sin poder evitar los sobresaltos.
Sirius esquivó una maldición de Macnair y alzó su varita, pero antes de que pudiese hacer algo más, los cuatro mortífagos cayeron al suelo, inconscientes.
Tras ellos, envueltos en dos capas de viaje y con aspecto de haberse recorrido Transilvania andando de cabo a rabo, Harry Potter y Alastor "Ojoloco" Moody. El más joven miraba a Sirius con una expresión que parecía una mezcla de cabreo, admiración y diversión.
"Debí de imaginarme que harías algo así, Sirius" -dijo Harry.
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Bueno, vamos a dejarlo aquí, ¿os parece? Me ha costado muchísimo escribir este capítulo, y tengo el cerebro estrujado de tanto pensar. Así que aquí tenéis alguna de las respuestas a vuestras preguntas. Sobre todo, por qué se enfría la relación entre Harry y Hermione. Y por qué se caldea la relación con Sirius, claro está. Es que con un Sirius así a mano... También respondo a la pregunta de por qué Molly reaccionó tan bien cuando Sirius y Hermione cuenta que están juntos: está claro que tiene una deuda con los dos, aunque sobre todo con Sirius, por salvar a Ginny, así que no se atrevería ni a rechistar. Pero aunque Harry actúa de esa forma, en realidad lo hace convencido de que es lo correcto, así que yo no voy a enfadarme mucho con él. Pero si vosotros queréis mandarle un howler... bueno, yo miro para otro lado.
En fin, antes de nada vamos a responder a los reviews. Por cierto, se admite todo tipo de crítica, pero no se admiten broncas por tardar en actualizar. A mí me gusta como a todo el mundo que la gente tarde poco en actualizar, pero cuando no se puede, no se puede. Voy a intentar subir un capítulo cada dos semanas, y posiblemente en Navidades tarde menos, pero ir más rápido va a resultarme francamente imposible. Podría no comer ni dormir, pero no queréis eso, ¿verdad? (Silencio sepulcral) Bueno, vale, sí lo queréis, pero yo necesito dormir y alimentarme, así que no aceptamos la propuesta.
Ahora sí, reviews:
Gata2242:
Bueno, está claro que prefieres que Hermione se quede con Sirius antes que con Harry. Bien, tienes un 50 de posibilidades, je, je, je. No puedo decir nada más, porque estropearía el morbo, ¿no?
Besitos de tierno escarbato.
Ángela:
Estoy completamente de acuerdo contigo: los tíos buenos como Sirius, si sufren, es que están para comérselos a besos. Bueno, entonces cuento con tu apoyo para torturar a Sirius un poquito, ¿no?
Una tonelada y media de besos.
Amsp14:
Gracias por tu review, me alegra que te gustase. Y sí, la interrupción de Sirius le da más intriga a la cosa.
Un beso de sireno guapetón.
Lorena:
Bien, queda claro que tú le das tu apoyo a Sirius. Lo apunto. En cuanto a lo de los niños de Remus y Tonks, de momento... no puedo decir más. Aunque me temo que no tiene nada que ver con Remus y Tonks.
Besos de piruletas explosivas de Honeydukes.
tercySScloe:
Bueno, la verdad es que releyendo tu review, veo que parte de lo que pides se ha cumplido, ¿no? Excepto lo de tener a Sirius al lado mientras lees el fic, pero es que claro... Sirius tan encantadores como este sólo se encuentran... ¡en mis fics! Ja, ja, ja... De verdad, creo que me estoy pasando un poco, es demasiado perfecto (suspiro). En fin. En cuanto al muso, se ha ido de vacaciones a las Bahamas, el tío, y me ha tenido tecleando y borrando hasta hoy.
Besos de tarta de chocolate regada con salsa de chocolate caliente (el postre favorito de Remus)
Elena:
Yo opino lo mismo: al fin y al cabo, Hermione es la esposa de Sirius, y aunque ella no esté enamorada de él porque venga de otro futuro, él sí lo está, y Harry parece no pensar mucho en su padrino. Veremos cómo lo arregla.
Besos de caramelos de café con leche... ¡bañados en chocolate! (Hoy tengo el día Remus)
Lem B.G.:
Repito: según yo lo veo, un hombre atractivo, que sufre, dos veces atractivo. Tampoco hace falta torturarlo, pero cuando sufren un poco y están más vulnerables... ay, que me pierdo. Pero no te preocupes, que Sirius va a empezar a dejar de sufrir.
Hermione no tuvo hijos con Sirius, eso ya puedo aclararlo. Pero hay algo relacionado con eso... no puedo decir más. Y es cierto que es para volverse loca, pero loca de contento al ver el peazo de marido que te ha tocado en suerte. Si es que Hermione es una ingrata.
Gracias por tus críticas, guapetona.
Besos de tarta de fresas con nata... ¡con salsa de chocolate caliente!
Lluna:
Madre mía, que review. Bueno, me pongo las pilas de contestar preguntas. A ver...
1. Tema aspirina: me dio la jaqueca al pensar en todo este lío que me he montado yo solita con lo del viaje en el tiempo. Yo creo que lo tengo todo atado y bien atado, pero a veces me aparecen dudas, y como yo no tengo giratiempos a mano... pues tengo que improvisar sobre la marcha.
2. Hermione, a pesar de que en el fondo es humana, creo que es un claro ejemplo de "cerebro controla corazón". Yo me hubiese lanzado a la yugular de Sirius, pero claro, yo no soy Hermione... Y ella sabe que Sirius la quiere, y no desea darle falsas esperanzas, supongo. ¿Quién la entiende?
Del nuevo capítulo:
1. Pobre Moody... si es que no se fía ni de su sombra. Pero recuerda que casi perdieron la primera guerra, así que es normal que tenga sus dudas.
2. Te sigo perfectamente. Yo creo que la actitud de Sirius con respecto al pensadero no es imparcial ni correcta, pero lo hace en un afán de sobreproteger a Hermione. En realidad, es una conducta extremadamente generosa, porque, como viste en este capítulo, Harry no sale muy bien parado y, al fin y al cabo es su rival. ¿Os he dicho ya que este Sirius es una monada? Pues eso...
3.1. Apunto en mi agenda que no quieres que Hermione acabe con Harry. No sé qué os habrá hecho el pobre chico...
3.2. Mal rollo, sí, pero ni Sirius sabía que iba a interrumpir algo ni ellos sabían que Sirius iba a verlos, así que en principio son inocentes todos. Bueno, Harry un poco menos...
3.3. ¡NOOOOO! Esto sí puedo decirlo: Harry no se aprovecha de Hermione, al contrario... Está completamente colado por ella y arrepentidísimo de haberla dejado marchar. Por eso, cuando se entera de que en su pasado la relación entre ellos terminó por la muerte de él... intenta recuperar lo perdido. Llámale egoísta, pero desde luego, sincero.
4. Sí, Malfoy viene para darle emoción a la cosa, y de paso para intentar cargarse a Hermione.
Gracias por tus piropos, y lo de los títulos me lo curro todo lo que puedo. Tenías que verme en internet, buscando refranes, ja, ja, ja. Bueno, no te quejes, que te lo respondo todo, ¿eh? Pero te lo mereces con tu megareview.
Un beso de bombones belgas.
Carla Gray:
Ay, cielos, que me das miedo... Bueno, de lo que dices, tienes razón. Sirius cree saber lo que está soñando Hermione, aunque se equivoca, claro. Pero podías haberme dicho tu teoría, so ingrata. Por cierto, te debo reviews. Me lo apunto, porque luego se me acumulan las deudas. Y además te mereces mil reviews por capítulo, so genio.
Tal y como pides: ¡¡¡un millón de besos del chocolate más delicioso de Honeydukes, convenientemente hechizado para que sólo tenga media caloría por tableta!
Isabella Riddle:
Bueno, vale, en realidad tengo 20 hijos, pero me parecía muy fuerte ponerlo. Intentaré mantener un ritmo de actualización, pero el trabajo no ayuda mucho.
Besos del tamaño del sombrero de la abuela de Neville.
Emilialupin:
Veo que no te cae demasiado bien Harry, ¿no? Bueno, hay que comprenderlo, al pobrecillo. Si es que le han ido fastidiando la vida poco a poco.
Besos de tamaño Grawp.
SAGH:
La verdad es que yo sí considero que el fic tiene un toque de humor, pero desde luego menos de lo que había pensado en un principio. Las historias terminan por escribirse solas, ya se sabe. En cuanto a lo de que es un fic Harry/Hermione... ¿eh? ¿Cómo? ¿Cuándo dije yo eso? ¿Había bebido? Jejeje...
Besitos tamaño sauce boxeador.
HoneyBeeM:
Gracias
por tus críticas, guapetona. Me emociona que te guste tanto. A
mí también se me hace la boca agua con este Sirius,
pero te aseguro que todavía queda algún Sirius suelto
por ahí adelante, je, je, je...
Besos de ranitas de chocolate, con cromos de los merodeadores.
LaiaBourneBlack:
Bueno, yo siempre he sido H/Hr, pero en este fic me quedaría con Sirius sin dudarlo. Claro que lo que yo opine no cuenta... esta Hermione es más terca que una mula.
Un millón de besos de helado de vainilla.
LynxBlack:
Primero: Sirius es el perfecto caballero, coincido. Segundo: a Sirius le sienta genial sufrir un poquito, dan ganas de consolarlo a besazo limpio. Reconozco que no lo merece, pero nosotras sí merecemos verlo sufrir así, pobre.
Besos a montones, grandes como el lago de Hogwarts.
Noin ange:
Mmmmm... los Malfoy, no es que me caigan mal, es que me parecen unas bestias inmundas. Bueno, es que en general todos los mortífagos me parecen bastante malosos. Del Draco del libro 6 no digo nada, me parece que está tan "out of character" como el resto de los personajes.
Besitos cariñosos de Hedwig.
Helen Black Potter:
Mmmmm... así que quieres consolar a Sirius, ¿eh? Pues nada, ponte a la cola porque ya sois cuatrocientas, jejeje.
Un besito de pastel de caldero.
Algida:
Sí, es evidente que Hermione tiene un buen entrenamiento como auror, porque otro en su lugar ya estaría con camisa de fuerza. Y sí, Sirius es perfecto. Simplemente.
Besos de cerveza de mantequilla.
Harry R.G.:
Bueno, realmente, lo de la relación entre Molly y Sirius... casi me da un ahogo de tanto reírme. No me pegan mucho, la verdad. Me parece normal que te encante que Hermione y Harry estén enamorados... ¡con ese nick! Ja, ja, ja... Y sí, los Malfoy aparecen para tocarles un poco las narices a los protagonistas... o al menos, para ponerles todo un poco más difícil. Pobre Hermione... En cuanto a mi muso, no eres el único que quiere asesinarlo... a mí me encantaría torturarlo un poco...
Hala, por ser un chico... ¡un beso apasionado de Ginny y otro de Hermione!
Nachita:
Hala, me lo apunto: otra que quiere que gane Sirius. ¿Pero qué os ha hecho Harry? En fin, hablaré con Hermione, a ver qué le parece, pero no lo veo yo muy claro...
Besos de bebé escarbato (es que me encanta ese bicho).
MarcyLB:
Bueno, dos cosas: eres de las pocas que quieres que Hermione termine con Harry, me lo apunto. Y en cuanto a "Nada como un buen ataque...", tengo al muso de huelga total. En serio, bloqueo completo. A ver si puedo actualizar este mes, porque estoy en un punto del que no sé cómo salir. Bueno, sí sé, pero no sé cómo plantearlo. En fin...
Besos de nata montada... ¡con salsa de chocolate!
Black suck:
Pues sí, esta Hermione necesita, no ya gafas, sino prismáticos. Porque mira que está bien Sirius, ¿eh?
Bueno, pues ya que dices lo de los besos... ¡Besitos de grageas Bertie Bott con tus sabores preferidos!
Aloromora:
Nah... no creo que Sirius, con lo caballeroso que es, le lanzase una maldición a Harry, ¿verdad? ¿No? Je, je, je... En cuanto a Hermione, lo que tiene es un huracán Wilma en la cabeza, pobrecilla.
Besos de helado Mágnum de nata y chocolate, versión Honeydukes.
Naya:
Bueno, coincido contigo plenamente en que Sirius se merece a Hermione, aunque sólo sea por portarse tan bien con ella. Y Harry... bueno, yo reconozco que es mi debilidad, y mi pareja preferida es H/Hr, pero también le veo a veces algún punto egoísta. Más que nada, porque creo que, en general, a veces trata algo mal a sus amigos, sobre todo a Hermione. No es que la maltrate, pero... no puedo soltar spoilers de HBP pero mira que le advierte ella lo del librito de las narices, ¿eh? Y nada... es terco como una mula... en fin... A mí tampoco me gustan las parejas en las que uno es mucho mayor que el otro, pero mira qué punto me ha dado...
¡Besos de chicles marca registrada Honeydukes, los mejores chicles del mundo mágico!
Steffy Potter:
Aquí tienes la actualización que pedías, jajaja... pero pásate por mis favoritos y tendrás más cosas que leer, mujer...
Besos de caramelos de limón, de los que McGonagall le roba a Dumbledore...
Mianra:
¿Que cómo voy a continuar ? Pues... no pensarás que te lo voy a contar, ¿verdad? Sirius y el pensadero... sí, yo también creo que se lía, aunque lo hace con buena intención, el pobre... si es que la quiere mucho. La frase del final, de que su madre tiene razón, la piensa Hermione, y viene a significar que, tal y como le dijo su madre, ella es un genio para el estudio y la magia, pero un desastre absoluto en cuanto a vida sentimental. Para muestra un botón: le ha hecho daño a quien realmente la quiere de verdad.
Besitos de tortitas con caramelo.
Megalink:
¿Sí? ¿Tan liado te parece? Pues a mí me pasa lo contrario, prefiero leerme todos los capítulos de golpe porque si no me olvido y no me acuerdo de cosas importantes. Tienes razón con lo de que iba a ser un fic cómico. Procuro poner cosas más o menos sutilmente humorísticas de vez en cuando, pero la verdad es que pensaba poner cosas más locuelas y el fic está tomando un tono más sombrío/romántico que otra cosa. Si es que la autora propone y el muso dispone. Gracias por el review, y me alegro de que te gusten mis fics. Eso siempre sube el ego.
Besos de fideos de chocolate (sí, esos que recubren las trufas...)
Bueno, se acabó por hoy. Esto de contestar reviews es cansado, ¿eh? Pero a mí me da mucha rabia dejar un review y que no me lo contesten, la verdad, así que aquí me tenéis, dándole a la tecla. Próximo episodio: bueno, pues Sirius y Hermione hablarán del abortado beso entre ella y Harry, y de lo que ha visto Hermione en el pensadero. Y de alguna cosilla más, supongo...
Besitos a todo el mundo, y a abrigarse bien, que llegan los fríos.
Lara
