Disclaimer: Ni Harry Potter ni Sirius Black ni Hermione Granger me pertenecen. Si Hermione Granger me perteneciese, haría que la viese un psiquiatra, porque a esta chica le pasa algo, fijo. Si Harry Potter me perteneciese, estaría tomando el sol en las Barbados, y si Sirius Black me perteneciese... bueno, me voy a tomar una tila y vuelvo...

NOTA IMPORTANTE: CONTIENE SPOILERS DE HBP

DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?

Capítulo 8: A la cama no te irás sin saber una cosa más.

Cuando Hermione sacó la cabeza del pensadero, estaba sola en la biblioteca. Sobre la mesa, había una nota de Sirius, que le decía que la dejaba a solas un rato, pero que si lo necesitaba, estaría en su gabinete de la planta baja. Hermione recordaba que junto a la habitación que actualmente utilizaba como dormitorio, Sirius tenía una especie de estudio donde trabajaba si ella tenía ocupada la biblioteca. Seguro que se refería a él.

Hermione se sentía un tanto angustiada. Por una parte, sentía que la muerte prematura de Harry sólo le había servido para idealizarlo. En su cabeza y en su corazón, Harry era el mártir, el héroe derrotado, que había muerto tratando de salvar al mundo mágico de las garras del malo más malo de todos los tiempos. Sin embargo, el Harry del pensadero, y por lo tanto el Harry real de ese presente, era un mago fuerte y endurecido, que tenía sus objetivos lo suficientemente claros como para anteponer el fin a los medios. Quizás para otros hubiese mejorado su imagen, pero Hermione era una idealista y lo que le atraía de un hombre era la heroicidad altruista, el luchar por las causas perdidas. ¿Y quién había actuado así en el recuerdo de la otra Hermione?

Sirius.

Por un lado, se hubiera lanzado él solito al rescate de Ginny en un ataque casi suicida, y, por otro lado, había desafiado directamente la autoridad de Harry, su ahijado y casi un hijo para él, para hacerlo. Como había dicho Dumbledore en su primer curso: "Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos". Y para rematar, estaba aquel beso, que le había puesto las pulsaciones a mil por hora y que era la prueba irrefutable de que Sirius no sólo la quería, y mucho, sino que indudablemente la deseaba.

Se sentó en la amplia butaca que había junto al escritorio, al lado de la chimenea, dejando que las llamas le calentasen los tobillos. Por el rabillo del ojo vio la caja de madera de ébano, y se levantó para ponérsela en el regazo. Era un gesto de confianza por parte de Sirius dejarla allí, con todos los recuerdos a su alcance... ella podría verterlos todos en el pensadero e ir introduciéndose en ellos, uno por uno... pero parecía que Sirius la conocía bien: aquella muestra de confianza no hacía sino incapacitarla para traicionarla y entrar en los recuerdos de tapadillo.

Le echó un vistazo a las etiquetas de los frascos: con su letra elegante y armoniosa había rotulado cada uno de ellos, en los que podían leerse las frases más variopintas. El que habían utilizado llevaba una etiqueta blanca en la que se leía "Secuestro Ginny". Hubo algunas que le llamaron poderosamente la atención: "Discusión bebés" y "Declaración indeseada Sirius", entre otras. Sobre todo, la primera. Claro, si llevaban casados más de un año, era lógico que se hubiesen planteado la idea de tener hijos, pero si aquello se había convertido en una disputa, podía ser porque tenían puntos de vista diferentes. ¿Habría sido Sirius o ella quien no había querido tener descendencia?

Devolvió el recuerdo a su frasco y decidió irse a dormir. Estaba demasiado excitada y decepcionada con Harry para hablar con Sirius en aquel momento, y, sobre todo, demasiado confusa. Pensó que una noche de descanso era lo que mejor le vendría a su cabeza.

Sin embargo, una vez enfundada en su pijama de cuadros, empezó a dar vueltas y vueltas en la cama, sin ser capaz de conciliar el sueño. No dejaba de pensar en la endurecida actitud de Harry. ¿Tendría ella parte de la culpa? Tenía miedo de que su viaje al pasado contando lo que les había sucedido hubiese podido hacer que Harry se obsesionase con no perder la guerra hasta el punto de anteponer la derrota de Voldemort a la seguridad de sus amigos. Harta de dar vueltas, decidió ir a ver si Sirius seguía despierto.

Descalza, bajó la escalinata de mármol sin hacer ruido, las losas traslúcidas frías y suaves bajo sus pies. Llamó a la puerta del gabinete de Sirius y, al no recibir respuesta, entró.

Era una habitación muy parecida a la gran biblioteca del piso superior, aunque no tan magnífica. Sobre el tenuemente iluminado escritorio se amontonaban gran cantidad de pergaminos escritos con diferentes caligrafías, y una pluma descansaba en el tintero como si acabase de ser usada unos segundos antes. El cajón superior estaba entreabierto, y los ojos de Hermione fueron a posarse directamente sobre él. Había algo rojo dentro...

Sin pensar que quizás podría estar metiendo la nariz en algo privado, deslizó la mano en el cajón y sacó un cordón trenzado de lana roja, hecho un pequeño ovillo. Lo reconoció al instante: lo había perdido en Grimmauld Place diez días antes, cuando había hecho su pequeño viaje al pasado. Era evidente que Sirius lo había guardado durante todo ese tiempo, con la pequeña salvedad de que para él habían pasado ya diez años.

"Vaya, veo que has encontrado tu prendedor"

Hermione se giró bruscamente y vio a Sirius, vestido confortablemente y haciendo levitar con la varita una bandeja con una cafetera humeante y una taza, que entraba por la puerta. Traía la expresión impasible de costumbre. Ella se sintió como si fuese una niña pillada con las manos en la caja de las galletas y enrojeció visiblemente.

"Lo siento... no quería... como me dijiste que estarías aquí, yo..."

Sirius hizo un gesto con la mano, como quitándole importancia, y sonrió con calidez. Dejó la bandeja sobre el escritorio, hizo aparecer otra taza, y señaló a Hermione una de las dos butacas que había junto a la pequeña chimenea.

"No te disculpes. No hay nada aquí que no puedas ver. ¿Quieres un poco de café?"

Hermione se sentó frente al fuego y aceptó de buen grado la taza que le ofrecía Sirius. Levantó las piernas y las cruzó sobre el asiento, y removió la taza con la mirada puesta en las llamas mientras Sirius se sentaba a su lado y esperaba pacientemente a que ella iniciase la conversación. La notaba nerviosa e intranquila.

"He visto muchas cosas, en el pensadero..." -comenzó Hermione con lentitud. "He visto cómo Harry se negaba a ir a buscar a Ginny a la casa Malfoy..." -se interrumpió un momento, como si le costase encontrar las palabras-; "he visto cómo Harry se mostraba bastante frío con todos y se marchaba a Transilvania a buscar uno de los horcruxes... dejando a Ginny a merced de los Malfoy..." -dio un sorbo al café y miró a Sirius a los ojos. "No lo entiendo, Sirius... este no es el Harry que yo conozco..."

El animago suspiró profundamente.

"Una de las razones por las que no quería que te metieses en los recuerdos de la otra Hermione era esta. Las cosas hay que verlas dentro de su contexto, hay que vivirlas, para comprenderlas..." -intentó explicar, mientras se pasaba la palma de la mano por la nuca. "Cuando llegaste del pasado y explicaste que sólo quedabais vivos Remus y tú, Harry se dio de narices por primera vez con la posibilidad de perder ante Voldemort. No digo que siempre hubiese pensado que iba a ganar, pero nunca había visto tan claro que podía perder como entonces. Y entonces, Harry tomó una decisión" -Sirius hizo una pausa, en la que miró intensamente a Hermione. "Harry decidió que lo primero era acabar con Voldemort, y que todo lo demás tendría que esperar. En gran parte lo hizo por ti"

"¿Por mí?" -interrumpió Hermione incrédula. Todavía recordaba al Harry del recuerdo, dirigiéndose a ella con frialdad.

Sirius sonrió con malicia.

"No quería que sufrieras. Siempre fuiste su mejor amiga, pero imagino que enamorarse de ti tuvo mucho que ver en el asunto"

"¿Eh?" -se sobresaltó ella.

"Oh, vamos, Hermione" -repuso el animago con un gesto de impaciencia. "Yo nunca sospeché nada hasta que tú y yo les contamos al resto lo nuestro. La cara de Harry era tan... evidente... Tú nunca me dijiste nada, y yo nunca te lo pregunté, pero siempre lo supe. Probablemente, de haberlo sabido antes, nunca te hubiera dicho que te quería" -ante esta indirecta declaración, Hermione se sonrojó violentamente-; "pero cuando me di cuenta de lo que sentía Harry ya era demasiado tarde. El caso es que Harry sólo tenía un objetivo: matar a Voldemort e impedir que ganase la guerra. Lo que creo que Harry nunca pudo sospechar es que te perdería a ti en el proceso"

Hermione removía una y otra vez un café que se mantenía mágicamente a temperatura constante, mientras una fina columna de humo salía de la taza.

"No lo entiendo..."

"Harry pretendía aparcar para más adelante todo lo que no fuese encaminado a derrotar a Voldemort: el secuestro de Ginny, su relación contigo... todo. Se largó con Moody a Transilvania porque estaba totalmente convencido de que encontrarían el último horcrux, pero no fue así. Cuando se dieron cuenta de que esa vez no iban a conseguirlo, volvieron rápidamente, y llegaron a tiempo para salvarnos a ti, a Ginny y a mí, que acabábamos de librarnos por los pelos de un ataque de Bellatrix"

"Sí, lo sé, eso también estaba en el recuerdo de... la otra Hermione" -lo interrumpió ella sonrojándose al recordar el beso.

"Ah... bien... sí..." -vaciló Sirius, pareciendo incómodo. "Bueno, pues Harry no tuvo intención de abandonar a Ginny ni mucho menos. Pero sabía que sin el último horcrux destruido, si Voldemort hubiese estado en Malfoy Hall, aquello hubiera sido una masacre, así que antepuso la destrucción del horcrux a Ginny. Cuando vio que no era posible, regresó. A tiempo para salvarnos a nosotros, pero, para su desgracia, demasiado tarde para salvar su relación contigo" -Sirius desvió la mirada hacia las llamas, pensativo. "Yo creo que Harry se centró en exceso en Voldemort y olvidó el factor humano"

"¿El factor humano?" -preguntó Hermione curiosa.

"Sí, las emociones, los sentimientos de los que siempre hablaba Dumbledore" -asintió Sirius sin mirarla. "Yo nunca he hablado de esto con Harry, pero lo conozco bien. Estoy convencido de que estaba tan seguro de lo que sentía hacia ti que le pareció innecesario aclarártelo. Estaba dispuesto a sacrificar su vida para matar a Voldemort, pero, al final, aunque sobrevivió, sí tuvo que sacrificar algo que, al fin y al cabo, en realidad era lo que más le importaba"

Hermione se pasó los dedos por la frente, pensativa también.

"¿Y tú?" -le preguntó de pronto.

Sirius la miró con extrañeza.

"Y yo... ¿qué?"

"¿Por qué a ti no te importó que Voldemort pudiese estar allí?"

Sirius pareció meditar la respuesta unos instantes. Sus labios se curvaron en una sonrisa irónica.

"Yo ya había perdido una guerra, Hermione, y a casi todos mis amigos en ella" -repuso sin mirarla. En ese momento, por primera vez, Hermione se dio cuenta de que, a pesar de lo joven que parecía, Sirius había vivido muchas cosas y tenía la serenidad del que está un poco de vuelta de todo. "A mí me importaban un bledo los objetivos a largo plazo: siempre he vivido el momento, y con respecto a Voldemort me pasaba lo mismo. ¿Tenía algún sentido cargárselo si en el camino se iba quedando la gente que importaba? Yo creo que no..." -Sirius miró a Hermione con una ligera sonrisa que expresaba lo convencido que estaba de lo que decía. "Harry y yo discutíamos mucho sobre eso, pero siempre tuvimos posturas opuestas. Y yo siempre he hecho lo que creía correcto, pensase Harry lo que pensase. Así que él ya se suponía que yo iba a hacer algo así"

"Pero no que yo iba a seguirte" -puntualizó certeramente Hermione.

Sirius se sobresaltó un poco.

"No" -admitió. "Y eso le molestó bastante, pero lo encajó con deportividad, a pesar de que había sido una desobediencia masiva. Entendió que había cometido un error"

"Si no hubiésemos llegado nosotros, Lucius hubiese matado a Ginny" -señaló Hermione irritada.

Sirius asintió con la cabeza.

"Eso le dijiste tú, y no con muy buenos modos" -explicó con una sonrisa. "Estabas furiosa. Así que Harry encajó las críticas y se fue con Moody a Transilvania seis meses, encontró el último horcrux, lo pulverizó y regresó"

Hermione ladeó la cabeza y lo miró, como intentando calcular algo.

"¿Y qué pasó entre tú y yo mientras tanto?" -preguntó.

Sirius se apoyó en el respaldo de la butaca y la miró fijamente, mientras detectaba la tonelada de coquetería implícita en la pregunta.

"¿Has visto lo que sucedió unos segundos antes de que Bellatrix nos lanzase un Avada en el bosque, junto a Malfoy Hall? -preguntó con expresión aparentemente inocente.

"S...sí" -respondió Hermione roja como un rábano.

Sirius esbozó una de las legendarias sonrisas de merodeador, capaces de derretir toda la Antártida en treinta segundos, y se inclinó hacia ella.

"Entonces no necesitarás más detalles, ¿verdad?" -repuso.

Hermione se encogió en el sillón cohibida, con el corazón latiéndole a cien por hora, y negó con la cabeza.

"¿Qué... qué son todos esos pergaminos que tienes sobre la mesa?" -preguntó, la mitad de su cabeza deseando cambiar de tema y la otra mitad deseando que Sirius le diese todos esos detalles de los que hablaba, y a poder ser de forma gráfica.

"Informes" -respondió él recostándose de nuevo en la butaca y aceptando desviar la conversación. "De los aurores que vigilan a todos los ex-mortífagos que no están muertos ni en Azkaban. No sabemos quiénes ayudaron a los Malfoy a escapar, pero seguro que tuvieron ayuda del exterior"

"Y crees que ellos..." -comenzó Hermione.

"No sabemos nada" -descartó Sirius con un gesto-; "pero sería lógico que fuesen ellos quienes ayudasen a los Malfoy. Quién sabe... a lo mejor creen que ellos pueden ser un buen sustituto para Voldemort, ahora que está criando malvas, pero yo creo que se mueven básicamente por un afán de venganza. De todos modos, hay que volver a tenerlos vigilados una temporada, a ver en qué andan metidos ahora"

Hermione asintió con la cabeza, con la mente perdida de nuevo en el pensadero. No podía dejar de pensar en Harry. Ella no lo recordaba así. Harry siempre se había mostrado tierno y cariñoso con ella, como alguien enamorado de verdad. Estaba hecha un lío.

"Sirius... respecto a lo que viste en La Madriguera..." -comenzó, dubitativa. Quería disculparse con él, pero no sabía cómo abordarlo.

El animago se levantó con pereza y se acercó al fuego. La luz anaranjada que despedían las llamas iluminaba su rostro sin sombras, y le daba un tono dorado a su piel. Hermione lo examinaba en silencio, abrumada por el increíble atractivo de sus elegantes movimientos, y entonces comprendió algo con desagrado: ella, que siempre había antepuesto los sentimientos a emociones más primarias, deseaba profundamente a ese hombre. Tantos años cultivando la mente y el espíritu, y resultaba que las hormonas la traicionaban cual adolescente con acné y la hacían sentirse brutalmente atraída por el más casanova de los Merodeadores. "Hermione" -pensó-; "estás enamorada de Harry, ¿recuerdas?"

Sirius había fijado su mirada en ella, que parecía tener la suya perdida en algún lugar de la pared de enfrente. Cuando los ojos de ambos se cruzaron, ella se sonrojó ligeramente y prestó atención.

"Hermione, he estado pensando sobre eso, y creo que no tengo ningún derecho a enfadarme contigo" -afirmó pesaroso. "Tú no tienes la culpa de encontrarte casada con alguien a quien casi ni conoces y que evidentemente no amas. Sin embargo, te encuentras con Harry, a quien sí querías, y que está vivo y te corresponde. Me temo que si yo estuviese en tu lugar, mis sentimientos seguirían siendo los mismos, así que no puedo reprocharte nada. Debes hacer lo que desees, y pienso que yo no tengo ningún derecho a interponerme entre vosotros"

Hermione lo escuchaba con la boca figuradamente abierta. Por favor, no podía ser tan... caballeroso... tan... generoso... con ella. Se sentía fatal.

"Sirius, todo eso está muy bien, pero sigo siendo tu esposa, así que mientras no decida lo que voy a hacer con nuestro matrimonio, creo que lo correcto es que mi relación con Harry sea... platónica, por así decirlo" -declaró con firmeza.

Sirius se echó a reír.

"Definitivamente, eres la Hermione de siempre" -constató con tono afectuoso. "Siempre habrá una prefecta dentro de ti"

Ella enrojeció y se puso tensa. No sabía cómo tomarse sus burlas. Sirius se dio cuenta y se agachó delante de ella, tomándole las manos con las suyas. Hermione sabía que el pulso le iba a toda pastilla y que tenía las mejillas como un semáforo, pero el animago no dio señales de darse cuenta.

"De verdad que te agradezco que pienses en mí, en medio de todo este caos, pero tienes que seguir ese corazón que tienes en algún lado del cráneo" -bromeó. "Yo te apoyaré en lo que sea, tienes mi palabra"

Hermione asintió con la cabeza. Consiguió tartamudear una despedida de buenas noches mientras salía algo tambaleante del gabinete, sintiendo cómo le ardía la piel desde el nacimiento del pelo hasta el escaso escote que dejaba vislumbrar su casto pijama. Él la vio marchar, confusa, y cuando salió de su campo de visión se dejó caer en una de las butacas. Sus labios se curvaron involuntariamente en una sonrisa maliciosa.

Sirius no era idiota y, sobre todo, era un hombre con una indudable experiencia en todos los sentidos. Las señales eran evidentes: había visto muchas veces esas miradas en otras mujeres a lo largo de su vida. Hermione se sentía atraída por él. No veía sentimientos más allá del deseo, pero Hermione seguía siendo, al fin y al cabo, la misma Hermione que se había convertido en su esposa. Y sabía que ella sólo se sentía sexualmente atraída por alguien si más allá de la lujuria había un sentimiento más profundo.

Sabía que Hermione había estado enamorada de Harry, y que seguía estándolo, aunque no del auror, sino de la imagen idealizada de éste que había quedado grabada en su memoria. Sabía también que esta Hermione desaprobaba el comportamiento gruñón y frustrado de Sirius durante la época en que habían compartido techo en Grimmauld Place (solía mirarlo con los labios fruncidos y una expresión muy "McGonagall"). Pero... ¡ah! Las cosas habían cambiado mucho desde entonces. Sirius había ganado en serenidad y en madurez, y Hermione ya no era la sabelotodo repipi del colegio. Ahora era una mujer. Con hormonas, afortunadamente para Sirius.

Sirius estaba profundamente enamorado de ella, tanto como nunca hubiera pensado. Cuando Hermione había viajado al pasado con el transportador temporal, le había dejado francamente impresionado. La había visto tan fuerte, decidida y al mismo tiempo vulnerable... una combinación totalmente explosiva para Sirius Black, el merodeador más emblemático de todos. Por algo había guardado su prendedor del pelo con mimo todo aquel tiempo.

Y a lo largo de los años, fue testigo de excepción de cómo un pequeño ratoncillo de biblioteca se transformaba en una mujer muy apetecible. Cuando la habían puesto bajo su mando, como auror en formación, aquel deslumbramiento inicial se había ido transformando en emociones mucho más intensas. Era terca, voluntariosa, trabajadora y seria, pero al mismo tiempo tierna y divertida. Tanto tomarle el pelo a Lupin con lo de Tonks, y él caía fulminado por Cupido como un preescolar.

Sirius tenía muy claro lo que quería de Hermione: que se enamorase de él de nuevo. Si no había suerte y decidía seguir con Harry... pues mala suerte. La quería lo suficiente como para no presionarla y darle vía libre, se lo estaba demostrando. Pero, en el fondo, estaba convencido de que nadie la quería y la comprendía tanto como él. Sirius quería, básicamente, que Hermione fuese feliz.

Y estaba decidido a conseguirlo.

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El lunes, Ojoloco había decidido empezar el trabajo de campo vigilando personalmente, por parejas, a algunos de los ex-mortífagos que andaban sueltos por ahí, y los había dividido en grupos de dos. A Tonks le había tocado con Shackebolt (vigilando a Crabbe), a Hermione con Harry (Pansy Parkinson) y a Sirius con Cordelia (Goyle). Sirius ni siquiera había enarcado una ceja ante aquella nueva distribución, pero había sospechado los motivos. Cuando se quedó a solas con Moody, decidió comprobarlo.

"Alastor..." -comenzó.

"En estos momentos, creo que es mejor que no vayas con Hermione, hijo..." -le atajó el auror, con su ojo mágico fijo en Sirius como si quisiese hacerle una radiografía del cráneo.

"¿Desde cuándo mi trabajo se ha visto resentido por...?"

"Nunca" -volvió a interrumpirle Moody. "Pero hasta que las cosas no se hayan aclarado entre vosotros, eso puede interferir en vuestro estado de..."

"Alerta permanente, sí, ya..." -le cortó Sirius a su vez. "Pues permíteme que te felicite, porque Harry está enamorado de Hermione hasta las cejas y Cordelia no va a dejar pasar la oportunidad de intentar maniobras de seducción aprovechando que pasa todo el día conmigo"

Ojoloco lo miró fijamente con su ojo sano, mientras el mágico giraba como una peonza. Parecía que de repente sentía una terrible gastritis.

"¡Rayos! ¿Por qué siempre soy el último en enterarme de estas cosas? ¿Es que ya no sois mayorcitos para esto?" -bramó.

"Pues va a ser que no..." -suspiró Sirius.

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"Vamos, Hermione, dispara ya, que no tenemos mucho tiempo"

La bruja más inteligente que había pisado Hogwarts se limpió las migas de la comisura de la boca y le lanzó una mirada impertinente a Tonks.

"Que no me pasa nada, pelmaza"

"Claro, y yo me he enamorado locamente de Alastor Moody"

"Felicidades y que tengáis muchos retoños"

Tonks bufó con desesperación. Llevaban consumidos ya cuarenta y cinco minutos de su hora para comer, y Hermione no soltaba prenda. Llevaba ya varios días intratable, y eso sólo podía responder a tres motivos: Sirius, Sirius y Sirius.

"Desde el lunes no hay Dios que te soporte, Hermione" -la acusó la metamorfomaga, que en aquella ocasión lucía una melena corta ondulada en un sorprendentemente sobrio tono castaño.

"Mira quién habla..."

Estaban comiendo en una cafetería cercana al ministerio. Estaban a viernes, acababan de entregar sus informes a Moody y aprovechaban el rato libre para llenar el estómago. Tonks estaba de guardia la noche del viernes, y Remus el sábado. Hermione coincidía de guardia el domingo con Sirius, cada uno pisándole los talones a su ex-mortífago favorito.

"No sé por qué Alastor no nos ha puesto juntos a Remus y a mí" -protestó Tonks con un puchero. "Si nos conocemos tan bien que no necesitamos ni hablar... cuando estoy de misión con él es todo mucho más sencillo. Y además, Kingsley no es tan divertido, siempre concentrado... me aburro mucho más"

"Sí, supongo que Alastor no ha hilado muy fino, con todo esto" -suspiró Hermione. "Mi alerta permanente se ha ido al garete, tanto estando con Sirius como con Harry..."

La metamorfomaga pegó un brinco en la silla y señaló a Hermione con un dedo acusador.

"¡Ahhhhhhh! Reconoces algo, por fin..."

La bruja más inteligente de Hogwarts, y, según Boris, con menos estilo del mundo mágico, volvió a suspirar.

"Estoy hecha un lío..."

Tonks se tranquilizó y le puso una mano compasiva en el hombro. Hermione la miró y sonrió con resignación.

"Estoy empezando a sentirme... un tanto confusa con Sirius" -confesó. "Yo... estaba enamorada de otra persona, pero ahora empiezo a dudar de lo que siento... y a veces me encuentro un tanto incómoda con Sirius..."

"¿Incómoda?" -preguntó Tonks con expresión inocente, sabiendo que incomodidad no era precisamente lo único que sentía Hermione. Tenía plena confianza en lo irresistible que podía ser Sirius cuando se lo proponía.

"Me... atrae, a veces" -reconoció Hermione. "Se comporta conmigo de forma impecable, como un auténtico caballero. Realmente me hace la vida muy fácil, sin presionarme... y yo me siento muy agradecida por eso"

"Y el hecho de que esté para mojar pan no tiene nada que ver, ¿no?" -preguntó Tonks tras darle un trago a su cerveza de mantequilla.

"¡Tonks!"

La metamorfomaga puso los ojos en blanco.

"Hermione, por favor, dime que nunca te has fijado en ese cuerpo creado para la lujuria..."

El rubor de su amiga sirvió de respuesta.

"Estás perdida" -sentenció Tonks. "Una vez una mujer cae bajo el hechizo merodeador, no tiene escapatoria. Te lo digo yo, que cuando Remus me lanza una de esas miraditas suyas, no puedo decirle que no a nada..."

"¿A nada... nada?" -le preguntó Hermione con gesto pícaro.

Esta vez fue el turno de Tonks de ponerse roja como un pimiento de la huerta murciana.

"¡Hermione! Pasas demasiado tiempo con Sirius..."

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Bueeeeeeeeeeeeeeeeno, otra vez aquí. Me temo que en este capítulo hay poca acción, aunque dentro de poco estaremos mucho más moviditos. Siento que después de tanta espera haya salido este capítulo tan soso, pero en fin... Espero que haya algunas dudas aclaradas, y que veáis un poco más claros los sentimientos de Hermione y de Sirius. Prefiero dejarlo aquí, como un capítulo de transición, y no meterme en más berenjenales, que no me está gustando mucho y si espero más para actualizar os van a salir canas.

Próximamente: algo malo le sucederá a Hermione. También habrá una cena muy interesante, intentos de Cordelia y de Harry por conseguir sus objetivos, y un Sirius que, lentamente, se está ganando el corazoncito de Hermione (que sí, que lo tiene por algún lado, de verdad...).

Y ahora vamos a contestar reviews:

tercySScloe
Bueno, tienes toda la razón: cómo besa la criatura, ¿eh? Aquí tienes lo que pedías, la conversación pendiente entre los miembros del matrimonio más raro del mundo mágico... espero que te haya gustado.

Una tonelada de besos de zumo de calabaza.

Lorena

Sí, a Cordelia se le nota un poquito que le mola Sirius, pero me da como que lo tiene mal. A mí tampoco me cae simpática, pero a lo mejor a Sirius sí... bueno, ya veremos... aunque desde luego, ella no se merece a semejante monumento humano.

Besos de pudding de Navidad.

Lem B.G.

A ver, a ver, una aclaración importante: a Sirius, la única que lo pone en un pedestal es la petarda de Cordelia, a quien, como parece evidente, Sirius le pone bastante. Hermione es una auror titulada y por si no lo recordáis, es la única que sobrevive a la guerra junto con Remus, o sea que mal no lo debe hacer. Es sólo que todos la protegen porque, primero, aterrizar en un futuro diferente donde han ganado la guerra y sus amigos están vivos, seguro que desestabiliza un poco, emocionalmente hablando, y, segundo, se encuentra casada con alguien que apenas conoce, y eso también impresiona un poco. Pero nadie supone que no sepa defenderse perfectamente sola. Es más... en el próximo capítulo... ¡hasta aquí puedo leer! En cuanto a los bebés, pronto se aclarará el asunto, en realidad no es nada importante. Y respecto a si Hermione se queda con Sirius o Harry... no pensarás que te voy a responder, ¿eh, caradura?

Un beso del tamaño del ego de Lockhart.

Lluna de mitjanit

A ver, hija, que cada review tuyo me desgasta más que un capítulo entero... Me dices que Moody te parece un poco paranoico... es que Moody es un PARANOICO TOTAL, si es que fíjate en los libros... Moody ha pasado una guerra ya, que fue la que terminó cuando Voldy intentó cargarse a Harry y le salió el hechizo por la culata. En realidad, ahora en los libros se empieza a desarrollar la que podría ser la segunda guerra, y es la que Hermione y los demás pierden en el pasado alternativo de Hermione, pero que han ganado aquí. Por eso Moody es un paranoico, porque ya era auror en la primera guerra, que debió de ser de armas tomar.

Con respecto a la tensión Sirius-Hermione antes del pensadero, ya ves que nuestro chico es un encanto y que no se lo tiene en cuenta a Hermione. Los diferentes botes responden a que, efectivamente, hay diferentes recuerdos, los que la "otra" Hermione seleccionó para que "esta" Hermione pudiese comprender más cosas de su pasado. Como puedes ver, Ginny sí se recupera perfectamente del ataque (piensa que es un recuerdo del pasado, y en el presente Ginny está vivita y coleando). En cuanto al beso, Harry no lo ve, pero igualmente Hermione acepta el beso de Sirius porque ha decidido mandarlo a hacer gárgaras (a Harry). O sea, que lo vea o no, Hermione le va a dar pasaporte de todos modos.

¿Lo he respondido todo? Bueno, creo que sí. Un beso del tamaño... del club de fans de Cedric Diggory.

Nebriniel

Gracias por el review, guapetona. Coincido contigo, un beso es un beso, sobre todo porque esta Hermione lo ve, y por lo que parece no le es del todo indiferente.

Un beso del tamaño del octavo tentáculo del calamar gigante.

gata2242

Pues sí, para qué nos vamos a engañar, si después de presenciar ese beso a Hermione no se le mueve nada, la metemos en una clínica de desintoxicación a ver si se le pasa. Espero que te guste este capítulo.

Un beso del tamaño de la "asociación de padres de alumnos damnificados por el profesor Snape".

VeritoBlack

Eh... gracias mil por el review, pero mi agente no me permite destripar el final de la historia. Y de todos modos, vosotros no querríais, ¿verdad? Bueno, ya sé que querríais, pero no puede ser, malvados.

Un beso del tamaño de la distancia de frenado de la Nimbus 400, en quinta.

Lavender79

Caramba, gracias por los piropos, me dejas entusiasmada y con el ego por las nubes. Espero que te guste este capítulo, pero prometo más acción para el siguiente.

Un beso del tamaño de Hogsmeade, hala.

algida

Tú eres de las mías, de la sección sádica tipo "vamos a hacer que este tío sufra, que mola más". Que sí, que Sirius cuando sufre está más bueno. Y chispa va a haber, te lo aseguro. Voy a tener que aislar el teclado.

Un beso del tamaño de la botella de champú antigrasa de Snape.

Fran Granger PW

Lo del humor en el fic… tiro la toalla. La historia se ha hecho independiente, ha tomado las riendas ella solita, y no me deja escribir lo que quiero, qué le vamos a hacer. Espero que no termine siendo un dramón de aquí te espero (jejeje). Con respecto a lo de Molly y Sirius, no te preocupes, hombre, que puede que os encontréis con sorpresas mayores en el fic. Mmmmmm... me estás dando ideas...

Un beso del tamaño del lago de Hogwarts, hala.

Seyruu

Ja, ja, ja, qué sadismo… te encantó el beso HHr, pero más aún que Sirius se lo haya abortado, ¿eh? En fin, yo en este fic soy SB/HG, también. Lo cual no significa que vayan a acabar juntos...

Respuesta a tus preguntas: a Cordelia (la muy ) le gusta bastante Sirius, es evidente, aunque de momento no tenemos constancia de que a él le guste ella. Harry parece decidido a reconquistar a Hermione, ya lo veremos más adelante, y sí que le fastidia hacerle esto a Sirius, pero el nuevo lema de Harry parece "en el amor y en la guerra, todo vale". ¿Más acción entre Sirius y Hermione? Bueno, me temo que esto no debería responderlo, pero como soy buena, buenísima, te diré que los próximos capítulos van a ser... densos... para esos dos. Si habrá escenas románticas o no... bueno, ya lo verás.

Un beso del tamaño... de un colacuerno húngaro (aunque mucho menos agresivo).

amsp14

Sí, yo también espero que la cabezota de Hermione se plantee ciertas cosas al ver cómo han cambiado Harry y Sirius, pero no puedo responder por ella, que me ha salido independiente la niña. Yo, como que lo tendría muy claro...

Un beso del tamaño del... atractivo de Sirius, hale.

HoneyBeeM

Guau! Gracias por el review, majetona. Espero que te guste este capítulo. La verdad es que odio las faltas de ortografía, y procuro no poner ninguna, pero a veces, cuando se manda el texto a ffnet, cambian cosas y desaparecen signos de puntuación, no sé por qué. Es algo que me saca de quicio. En eso soy un poquito "Hermioniana" (en el resto no, yo a este Sirius, lo violo).

Un beso del tamaño del club de fans de Sirius Black.

Agus

Gracias por tu review, guapetona! Sí, comparto tu desagrado por Ginny y tu agrado por Sirius, ja, ja, ja.

Para ti, besos de bombones Ferrero Rocher.

ony potter

Ja, ja, ja, gracias por llamarme "loca", lo entiendo perfectamente. Hermione parece relajada, pero es que después de todo lo que ha pasado, se le pone delante un mortífago y se lo cepilla en un abrir y cerrar de ojos. Si los demás la protegen es precisamente por lo que ha sufrido, pobrecita. Menos Cordelia, el resto le tiene mucho cariño. A mí el beso también me encantó, he de confesarlo, y espero poner algún otro en próximos capítulos. No diré si del pasado o del presente. Y, sí, o Rowling ha enloquecido o estaba demasiado atareada con el embarazo y se limitó a copiar un fic que había leído por ahí en internet. Si no, no se entiende. A ver si con el 6º le vuelve la cordura.

Un beso de todos y cada uno de los caramelos de Honeydukes.

Carla Gray

Hola, guapísima. Siempre es un placer leerte. Sí, yo a Cordelia le hubiese arrancado los párpados, pero al fin y al cabo, como Hermione tiene un poquito de empanada mental y no se aclara entre Harry y Sirius, iba a quedar como con un poco de morro si dice algo. Pero confiemos en Sirius, que es un hombre fiel... bueno, que se me va la olla: confiemos en Sirius, que es el casanova número 1 después de George Clooney, pero que está enamorado de la chica hasta las trancas.

¿Así que te mola Draqui? Yo no le encuentro el punto, qué quieres que te diga. A mí quien me pone es: 1) Sirius. 2) Remus, sobre todo cuando le da ese puntillo agresivo justo antes de la luna llena. Es que me pierdo... 3) Percy Weasley. Nooooooooooo... era broma...

A ver. Un beso con toooooooooooooooodas las reservas de chocolate de Remus para un año (bajo en calorías, claro).

Ana L.

Gracias por el review, guapa. Pero no te puedo prometer no machacar a Draco. En realidad, sólo te puedo prometer que lo voy a vapulear bien vapuleado, je, je, je.

Un beso de profiteroles con nata montada.

Orkin

Sí, este Harry no es como el que conocemos de los libros, ha cambiado un poco. Bueno, es el mismo, pero en plan Clint Eastwood. Y es evidente que Hermione, que es su compañera como auror, tiene una fe ciega en él. En fin, quién no... Te aseguro que no pienso abandonar esta historia. Me encanta escribirla.

Besos de los dulces del día de la contraseña de Dumbledore.

Ann-thennath

Ja, ja, ja... yo también quiero más, es el muso que está de huelga. Bueno, y que tengo trabajo como para parar un tren. Apunto lo del beso, pero no prometo nada.

Besos de natillas de chocolate.

Hermilidi

Sí, no hay duda de que Sirius quiere mucho a Hermione, la verdad, no sé a qué espera esta chica. Yo la doy por imposible. Yo creo que en este fic, entre Sirius y Harry es que no hay color.

Bueno, me encanta que te gustase, a ver qué opinas de este capítulo.

Un beso de tarta de fresas con nata y salsa de chocolate caliente (para Remus)

Agus

Aquí tienes la actualización, aquí tienes... Pero pensad que por subirla me he quedado sin dormir, ingratos, y ahora a ver cómo me levanto yo mañana.

Besitos de caramelos de cola.

Bueno, son las tantas de la mañana y yo ya no veo del sueño. Un beso para todos, y si he puesto alguna tontería, lo siento pero es que estoy agotada. Si no escribo por la noche, no tengo tiempo, y claro, o escribo o duermo. ¿No os doy penita? Bueno, vale, tampoco hace falta que me lo digáis así...

Hale, que disfrutéis el capítulo y a ver qué os parece. Yo de este no estoy muy convencida...

Lara