Disclaimer: Ningún personaje de los que intervienen en este fic me pertenece. Ahora bien, si alguien me los quiere regalar por Reyes... no hace falta que me los regaléis todos: con Sirius me llega.

Bueno, pensaba actualizar el fic el día 6, como regalo de Reyes para todos los que seguís el fic, pero no me dio tiempo. Así que, como regalo de Reyes diferido, aquí tenéis el capítulo 11 de "De la sartén... ¿al fuego?". Para compensar la espera, el capítulo es largo... muy largo... y os aseguro que pasan muchas, muchísimas cosas.

Esta vez voy a contestar los reviews al final del capítulo, pero como en ffnet ya no se permite hacer eso, a partir de ahora contestaré a los reviews en un review que firmaré yo, como ya está haciendo mucha gente. Es que responder a cada uno por separado es un rollo...

Bueno, y de momento, eso es todo. Aquí os dejo con un capítulo más... bueno, en realidad, no puede decirse que este sea un capítulo más, porque... en fin, ya lo veréis...

DE LA SARTÉN... ¿AL FUEGO?

Capítulo 11: Amor con amor se paga

Sirius se dio una ducha, se cambió de ropa y esperó pacientemente por Hermione al pie de la escalera. Al principio se quedó allí, de pie, pensando que tardaría los tres minutos de siempre, pero al ver que no bajaba, decidió sentarse en los escalones. Cuando oyó el sonido de sus pisadas, se levantó y se dio la vuelta.

Casi se le desencaja la mandíbula.

Hermione llevaba un vestido negro y sobrio, que sin embargo dejaba toda la espalda descubierta. Los zapatos eran planos pero exquisitos, y colgando del brazo llevaba un original abrigo en rojo Gryffindor. Se había alisado y recogido el pelo en una coleta baja, y se había negado en redondo a maquillarse, haciendo que a Boris casi le saliese una úlcera.

Sirius tuvo que recurrir a todo su autocontrol para no hacer una tontería.

"Ya estoy lista, siento haber tardado..." -se disculpó ella, ruborizándose ligeramente al verlo.

"No importa" -dijo Sirius. "Esperar ha merecido la pena, estás guapísima" -Le tomó el abrigo del brazo y la ayudó a ponérselo, obligándose a sí mismo a no recorrerle la espalda desnuda con los labios. "Voy a tener que ir lanzando hechizos a diestro y siniestro a todos los que te lancen miradas libidinosas"

Hermione entrecerró los ojos y le lanzó una mirada asesina.

"¿Me estás tomando el pelo?"

Sirius acercó su frente a la de ella y suspiró. Pero qué densa era, a veces...

"Sí, porque entonces, el primer hechizo que tendría que lanzar sería a mí mismo" -se separó de ella, que volvía a tener la cara como un tomate, y le ofreció el brazo. "En fin, vámonos ya, que mi estómago ruge como un tiranosaurus rex pidiendo su cabra..."

"¿Cómo vamos a ir?" -preguntó Hermione con un dejo de esperanza en la voz.

"En mi moto" -respondió Sirius con una sonrisa maléfica, haciendo que a ella se le demudase la expresión. Era lo único que no le gustaba del mundo mágico: qué manía con desafiar la ley de la gravedad...

"¿Es imprescindible?" -lo intentó ella.

"Podemos ir en escoba, si quieres..." -bromeó Sirius enarcando las cejas- "pero en la moto te tengo más cerca..."

"Sirius..." -lo reprendió ella.

"Esa actitud virginal no pega demasiado con el escote que llevas, ¿sabes?" -remarcó con una mirada apreciativa.

Hermione intentó darle una colleja, pero el merodeador fue más rápido.

"Idiota..." -murmuró, volviendo a notar cómo le ardía la cara.

Sirius salió silbando por la puerta principal, agradeciendo el aire fresco nocturno que ayudaba a bajar las altas temperaturas que había sentido desde que Hermione había hecho su aparición en lo alto de la escalera. Pensó que la "mano" de Boris estaba detrás de aquel maravilloso aspecto que lucía ella, y que si Hermione había pedido ayuda al espejo mágico, era una muy, muy, muy buena señal...

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Sirius había vuelto a acertar, porque el restaurante era encantador. Los cientos de velas que flotaban sobre sus cabezas le daban una atmósfera casi irreal. El techo estaba hechizado, como en el Gran Comedor de Hogwarts, para reflejar el aspecto real del cielo, y el increíble efecto envolvente se veía enfatizado por el ambiente nocturno. Hermione se dejó conducir por Sirius mientras el maître los acompañaba a su mesa.

"Me gusta mucho. Me parece volver a estar en Hogwarts" -susurró ella por encima de la carta.

Él le sonrió con satisfacción.

"Me alegro. Este era tu favorito" -le confesó.

"No me extraña. Tengo la sensación de que McGonagall va a ponerme el sombrero seleccionador de un momento a otro"

"Mmmmmm... el Gran Salón, el sombrero seleccionador, McGonagall... ¿qué más necesitarías para que la velada fuese perfecta?" -preguntó Sirius.

"La velada ya es perfecta" -pensó Hermione. Y cuando vio cómo Sirius elevaba las cejas se dio cuenta de que lo había pensado en voz alta. Deseó que la tierra se abriese y se la tragase allí mismo.

Desde que había bajado las escaleras de casa y lo había visto allí, vestido con la elegancia informal de siempre, y mirándola con intensidad apoyado en el pasamano de la escalera, había tenido que repetir mentalmente los ingredientes de todas las pociones que conocía (y no eran pocas) para apartar los ojos de los apetecibles labios del animago. Se encontraba tan a gusto a su lado que no necesitaba nada más.

Sirius reprimió una sonrisa de depredador. Durante una fracción de segundo pensó que ella estaba coqueteando abiertamente, pero entonces vio el apuro que estaba pasando y decidió ayudarla quitándole importancia a lo que había dicho.

"Te recuerdo que hace una semana te desmayaste cuando te enteraste de que te habías casado conmigo" -bromeó. "Desde entonces, mi autoestima ha sufrido un revés irreparable"

Hermione soltó un bufido, avergonzada.

"No es justo" -protestó. "¿Cómo hubieras reaccionado tú en mi lugar?"

"Mejor no te lo digo..." -contestó el animago mirándola divertido y levantando las cejas de modo sugerente.

"¡Sirius!"

"Tú lo preguntaste..."

Hermione pensó que se había ruborizado más en una semana que en toda su vida anterior.

Pidieron la cena y estuvieron charlando un rato de forma tranquila y relajada. Sirius colocó cuidadosamente su varita a un lado de la mesa, de modo que no molestase pero no la perdiese de vista.

"¿Por qué haces eso?" -le preguntó Hermione.

"Tengo el presentimiento de que hoy tampoco van a dejarnos cenar tranquilos" -repuso el animago con resignación.

Hermione se sorprendió. "No pensarás que van a atacarnos en un restaurante lleno de gente, ¿verdad?"

"No" -repuso Sirius. "Pero Alastor puede convocarnos en cualquier momento. Si hay algún indicio de los Malfoy, Moody querrá atacar cuanto antes"

"Pensé que me habías dicho que Flint no sabía nada" -recordó Hermione.

"Sí, pero hace ya una semana que los Malfoy se escaparon de Azkaban. En cualquier momento cometerán un error" -repuso Sirius encogiéndose de hombros. "Los cogeremos tarde o temprano, sólo es cuestión de tiempo. Lo único que importa es que sea lo antes posible y que durante ese tiempo no cometan más desmanes".

"Sirius... ¿no tienes miedo?..." -le preguntó ella.

El animago enarcó las cejas, sorprendido.

"¿Miedo? ¿Miedo de qué? ¿De los mortífagos, de Voldemort, de que Tonks nos intoxique en la cena de Navidad? ¿De...?"

Hermione puso los ojos en blanco.

"Miedo, ya sabes... al enfrentarte con magos oscuros... miedo a los Malfoy..."

Sirius pareció pensarlo detenidamente. Finalmente, fijó su mirada en Hermione y se encogió de hombros.

"Supongo que sí... tienes miedo siempre que tienes algo que perder" -respondió evitando una respuesta directa. "¿Por qué me haces esa pregunta?"

Hermione le habló de la conversación que había tenido con Harry. Sirius bebió un sorbo de su copa mientras se concentraba en las palabras de ella.

"Imagino que Harry te dijo todo eso para que tuvieses cuidado" -interpretó. "Tu problema es que vienes de un tiempo alternativo donde las cosas han ido tan mal, que casi da igual que te maten o no... cuando se ha perdido todo, lo más frecuente es ser un poco temerario"

"Sin embargo, todo es más sencillo" -confesó Hermione apartándose un mechón de la cara.

"¿Qué quieres decir?" -preguntó Sirius con curiosidad.

"Antes las cosas eran más simples. Cuando me levantaba por las mañanas, mi objetivo era sobrevivir. Y al principio, cuando aún teníamos el control del ministerio, meter mortífagos en Azkaban, también" -recordó ella con la mirada perdida. "Al final se trataba únicamente de llegar al día siguiente con vida. Pero ahora..."

Sirius la miró con gesto preocupado.

"Ahora estás viva, Voldemort ya no está... la mayoría de tus amigos y tus padres están vivos... todo debería ser más fácil"

"Pero... hay cosas que me resultan confusas. Los límites entre... lo que está bien, y lo que está mal... están más diluidos... creo que hemos perdido un poco de... humanidad..." -intentó explicar, refiriéndose a Harry pero sin querer pronunciar su nombre.

Sirius pareció estar pensando en algo durante un rato.

"Entiendo..." -dijo Sirius. "En tu pasado, estábais viviendo el final de una guerra que se estaba perdiendo. Esa es una situación excepcional, y los bandos están muy bien delimitados. De todos modos, ya te dije esto una vez, hace muchos años: el mundo no se divide en mortífagos y buenas personas. Hay muchos magos y brujas que no son mortífagos, pero, o bien hicieron la vista gorda, o fueron colaboradores, y otros que, estando en el bando contrario a los mortífagos, fueron tan sanguinarios y crueles como ellos"

Hermione lo miró fijamente.

"Yo no quiero acabar perdiendo el norte, Sirius..."

Él le dirigió una mirada que ella ya le había visto en el pensadero, y sintió cómo se le derretían las vísceras.

"Te puedo asegurar que tú, de todos nosotros, eres la que menos podría actuar así" -aseveró Sirius con un gesto de la mano, zanjando el tema. "Y ahora vamos a pedir la cena antes de que ese camarero de allí que nos mira tan mal nos lance una sarta de maldiciones..."

La cena transcurría de forma deliciosa para Hermione, que de tanto ruborizarse empezó a pensar si no habría tenido razón Boris al recomendarle que se maquillase. Sirius estaba de un humor excelente (desde que había visto a Hermione vestida con aquel encanto audaz), y mezclaba con su atractiva conversación habitual auténticas cargas de profundidad de sutil flirteo. Tan sutil que a veces Hermione se preguntaba si habría oído bien, no queriendo preguntar nada por miedo a parecer idiota.

"¿Qué tal está Boris?" -le preguntó Sirius como si le preguntase por el tiempo.

"B... bien... supongo..." -respondió Hermione atragantándose.

Sirius la miró con sorpresa.

"¿Todavía lo tienes hibernado? Pobre Boris..." -la regañó.

Hermione se concentró en su ensalada. Ni muerta iba a reconocer que había recurrido al espejo para su estilismo de esa noche.

"Estoy pensando en deshacerme de él. Podría regalárselo a Cordelia" -le soltó, picada.

"Cordelia no necesita a Boris, Hermione" -constató Sirius haciendo un esfuerzo sobrehumano para no sonreír.

Hermione entrecerró los ojos.

"¿Y yo sí?" -le preguntó.

Sirius soltó una carcajada.

"Pues no sé qué decirte... cuando vas vestida como de costumbre y no todo el mundo está pendiente de tu escote no me siento tan nervioso. De todos modos, puedes preguntárselo a ese... a ese que se acerca a saludarte"

Hermione se giró y sorprendió a varios especímenes masculinos que disfrutaban de su cena en el restaurante lanzándole miraditas nada sutiles, mientras uno de ellos ya se había levantado de la silla y se acercaba a su mesa con una sonrisa en la boca. La bruja más inteligente que había pisado Hogwarts sintió el deseo irrefrenable de aparecerse en algún punto lejano de Groenlandia: el hombre que se acercaba era Augustus Pomeroy, miembro del equipo de inefables del ministerio, y durante el pasado alternativo de Hermione un ocasional amante (dos noches, en realidad), casi un año después de la muerte de Harry, y que no había significado absolutamente nada para ella.

Claro que cualquiera sabía si se conocían de algo en este presente alternativo.

Qué bien, ¿no?

Hermione volvió a mirar a Sirius presa del pánico, quien los miraba alternativamente a Pomeroy y a ella con expresión interrogante.

"¿Lo conoces?" -tuvo tiempo de preguntarle al animago, en un susurro.

"Un inefable" -respondió él lacónico. "Nos conocimos en el Ministerio hace tres o cuatro años, pero no lo he vuelto a ver".

"¡Granger! ¡Qué sorpresa!" -exclamó el recién llegado saludándola efusivamente. "Black" -hizo una inclinación de cabeza hacia Sirius y le alargó la mano, que el animago le estrechó. "Vaya, acabo de regresar del continente, donde he estado destinado todo este tiempo, y no puedo creer que haya tenido la suerte de encontrarte nada más volver. ¿Sigues en el cuerpo de aurores?"

Hermione no sabía dónde meterse. Pomeroy tenía más o menos su edad, y era atractivo pero un tanto pagado de sí mismo. Tipo Lockhart, pero menos exagerado, claro. Se había liado con él en un momento de debilidad, y había salido corriendo al ver que él asumía que la cosa iba en serio. Pomeroy no podía entender que una mujer que sucumbiese a sus encantos no estuviese enamorada de su augusta persona hasta la médula. Pero todo esto había ocurrido en su pasado alternativo... ¿qué papel jugaba Augustus Pomeroy en este tiempo paralelo?

"Yo... yo no sabía que habías estado fuera, Augustus..." -acertó a decir.

"Oh... bien... pero creo recordar habértelo dicho antes de marcharme" -replicó el inefable dudando entre el malestar porque ella no recordaba su conversación y la euforia porque lo había llamado por su nombre de pila. "Pero bueno, hace mucho tiempo de eso... Hermione... me permites que te llame Hermione y no Granger, ¿verdad?"

"Yo..." -la pobre tenía tal caos en la cabeza que no sabía ni que responder.

"Efectivamente, es mejor que no la llames Granger, Pomeroy..." -se oyó la acerada voz de Sirius. "Entre otras cosas, porque ya no se llama Granger... ahora es Hermione Black".

Augustus Pomeroy palideció hasta alcanzar el tono cetrino de un vampiro. Sonrió con envaramiento, los felicitó por su boda y después de apenas un minuto de divagar, declaró que se alegraba terriblemente de haberlos visto y los dejaba disfrutar tranquilamente de su cena.

Cuando estuvieron solos de nuevo, tanto Sirius como Hermione se dedicaron durante unos minutos a comer en silencio. El cerebro de Hermione echaba humo, pensando en que quizás Pomeroy y la otra Hermione no habían tenido ningún tipo de relación íntima... al fin y al cabo él la había llamado Granger... tenía que preguntarle a Tonks...

"¿Qué tal... la ensalada?" -Hermione levantó la vista y se cruzó con la mirada de Sirius fija en ella, con expresión entre divertida y curiosa.

"B... bien..., bien..." -respondió vacilante.

"Parece que en tu pasado, tú y Pomeroy os conocíais bien" -observó Sirius, al que no había pasado desapercibido el trato familiar con el que Hermione había saludado al inefable.

"Eh... no, sí... la verdad es que nos conocíamos bastante... también era inefable, pero no se había ido a ningún lado... estaba en nuestro bando, contra los mortífagos, pero no lo volví a ver desde hace más o menos un año... la verdad es que no tengo ni idea de si estaba vivo o muerto" -explicó ella jugueteando con el tenedor.

Sirius la miraba con disimulada malicia. "¿Y erais muy amigos?" -volvió a preguntar, ahora ya más directamente.

"Bueno, amigos, amigos, lo que se dice amigos..." -divagó Hermione.

"Bueno, lo has llamado Augustus..." -insinuó Sirius.

"Ya sabes, al final de la guerra... las formalidades desaparecen..."

"Creo haberte entendido que hace un año que no lo ves..."

Hermione suspiró.

"¿Tanto te interesa conocer mi pasado?" -le preguntó con tono de fastidio.

Sirius la miró con una sonrisa cargada de dobles intenciones.

"Te aseguro que me interesa mucho más tu presente" -contestó.

Hermione enrojecía pensando en la respuesta de Sirius, cuando la varita del animago se iluminó de forma tenue y comenzó a vibrar casi imperceptiblemente sobre el mantel.

"¡Es la señal de Moody!" -exclamó Sirius. "¡Tenemos que irnos!"

"¿Qué?" -acertó a preguntar ella. El hechizo del momento se había roto.

"Las varitas, están interconectadas..." -le explicó Sirius, mientras se ponía de pie. "Vamos, tenemos que salir para el despacho de Alastor zumbando... esto tiene que ser algo relacionado con los Malfoy..."

Hermione asintió en silencio. Aunque estaba disfrutando mucho de la cena, no le importaba nada interrumpirla si se trataba de fastidiar un rato a Draco Malfoy.

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El despacho del jefe de los aurores estaba lleno a rebosar cuando llegaron. Cordelia tenía todo el mal aspecto que podía llegar a tener, es decir, que algunos mechones de su abundante cabellera estaban algo despeinados y la impactante seda púrpura de la túnica estaba un poco arrugada en las caderas. Las mejillas mostraban un rubor natural, superpuesto al artificial, de haber estado concentrada todo el día. Estaba tomándose una poción caliente para el dolor de cabeza, sentada en el sillón de Alastor, que se lo había dejado caballerosamente.

"Hola, Sirius, Hermione..." -saludó el auror con un gesto de cabeza. "Como estaba diciendo, Cordelia ha encontrado algo en el cerebro de ese cabeza hueca de Flint"

"Una imagen..." -dijo ella ante el gesto de invitación de Alastor. Se había animado un poco al ver entrar a Sirius. "He visto a los Malfoy, padre e hijo, junto a una casa en ruinas, con un cementerio, en una colina... la verdad es que le he dado muchas vueltas, y estoy segura de que es la mansión Riddle"

"Pero la derrumbaron" -la interrumpió Remus frunciendo el ceño. "El ministerio muggle tiró la casa alegando grietas, o algo así. Y no creo que sea habitable... sólo queda la fachada y las paredes exteriores"

Cordelia se encogió de hombros.

"Estoy segura, Lupin"

"¿Había alguien más en la imagen?" -preguntó Sirius.

Cordelia asintió con la cabeza, haciendo un elegantísimo movimiento con la melena y sonriendo ligeramente.

"Crabbe y Parkinson" -enumeró la auror; -"y había alguien más que sólo he visto parcialmente, y que creo que era Travers. Pero ha sido una visión muy rápida y ni siquiera he podido oír lo que decían, Sirius"

A Hermione no le pasó desapercibido que llamase por el apellido a Remus y por el nombre de pila a Sirius. Se sujetó las manos a la espalda, reprimiendo las ganas de sacarle los ojos a la auror.

Harry, que permanecía de pie, con la espalda apoyada en la pared y los brazos cruzados, fue el siguiente en hablar.

"Vayamos ya" -sentenció con el tono suave de quien está acostumbrado a que se obedezcan sus órdenes. "No quiero exponerme a que cuando nos decidamos a ir los pájaros ya hayan volado"

"Sí, creo que es lo mejor" -afirmó Moody. "En cuanto lleguemos, hay que registrar primero los terrenos de la casa, la vieja choza del vigilante y el cementerio. Remus y yo por el ala norte, y Sirius y Harry por la fachada sur, iremos directamente a la casa. Kingsley, Ron y Ginny se encargarán de los jardines y la casa del guarda, y Tonks, tú irás con Hermione al cementerio. En cuanto uno de nosotros vea señales de mortífagos, enviad un patronus"

"¿Y yo?" -preguntó Cordelia con voz lastimera.

"Tú estás muy cansada, después de todo un día de legeremancia, Winterthrop" -repuso el auror, dándole una palmadita en el hombro. "Vete a tu casa y descansa"

"Alastor, de verdad, quiero ir... no estoy cansada" -replicó la auror poniendo morritos.

"De acuerdo" -rezongó Moody mirando al cielo. "Con Kingsley a los jardines. Ron y Ginny a la casa del guarda"

Cordelia disimuló muy bien su frustración, pero su gesto de fruncir los labios no le pasó desapercibido a Hermione. La bruja más inteligente que había pisado Hogwarts intentó reprimir una sonrisa, pero cuando levantó la mirada se encontró con el rostro amable de Remus, mirándola francamente divertido. El licántropo estaba acostumbrado a los intentos de Cordelia por acercarse a Sirius, pero nunca había interceptado un gesto de celos en Hermione. Le guiñó un ojo, con guasa, y ella enrojeció (otra vez) hasta la raíz del pelo.

"¿Cómo vamos a ir hasta allí?" -preguntó, temiéndose una nueva y peligrosa forma de elevarse varios metros del suelo.

"Con un traslador" -respondió Harry alzando su varita y buscando con la mirada algo lo suficientemente grande como para poder sujetarlo todos. "Apareceremos en las afueras de Little Hangleton, y de allí iremos a la mansión Riddle" -se sacó la capa de viaje que llevaba, la estiró en el suelo y la tocó con la punta de la varita. "Vamos, sujetaos todos, que nos largamos"

Hermione alargó su mano hasta casi tocar la capa de Harry, que ahora vibraba ligeramente, mientras todos los demás hacían lo mismo.

"¡Ahora!"

Y, sintiendo el familiar tirón bajo el ombligo, el grupo de aurores comandado por Alastor "Ojoloco" Moody desapareció del despacho de éste último para aparecer a las afueras de un idílico pueblecito muggle.

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"Ésta es la puerta" -susurró Harry en voz apenas audible mientras palpaba el marco de hierro y madera. "Hay que abrirla con un hechizo silenciador o..."

Sirius asintió sin decir nada. Apuntó con la varita a los goznes y las hojas se abrieron en silencio, lentamente. Los dos aurores se deslizaron en el interior y permanecieron quietos unos minutos, respirando sin hacer ruido, hasta que sus pupilas se acostumbraron a la oscuridad del interior. Harry cerró la puerta con un golpe de varita y esperó.

Al cabo de un rato, vieron que estaban en un pequeño vestíbulo que sin duda había lindado con las cocinas, a tenor de los restos de azulejos que se veían aquí y allá, todavía adheridos a las paredes de piedra. En una esquina se veía un trozo de mármol cóncavo que parecía el fragmento de un viejo lavadero, apoyado todavía en un pedazo de muro casi completamente derruido. Dos puertas se abrían, incompletas, a cada lado de la inmensa habitación.

Harry se pasó la mano por la nuca y se acercó a Sirius, los ojos fijos en la puerta que había a su derecha.

"¿Cada uno por una?" -se limitó a preguntar.

El animago asintió, en silencio.

"Pero no se lo digas a Alastor... nos meterá una buena bronca por no permanecer juntos" -sugirió, como si estuviesen planeando una travesura sin importancia.

Harry hizo un gesto de aceptación y se giró hacia el vano de la puerta. "Nos vemos en la puerta principal... si encuentras algo, haz un hechizo de intercomunicación de varitas"

"Lo mismo digo" -añadió Sirius. "Yo iré bordeando el ala oeste, y tú no te despegues de las paredes que dan al este"

Padrino y ahijado se separaron un poco y se quedaron inmóviles. Se giraron al mismo tiempo y se miraron, sus rasgos borrosos en la oscuridad.

"Ten cuidado" -susurró Harry con una media sonrisa.

"Y tú no hagas tonterías" -le aconsejó Sirius desordenándole el pelo.

"Me pides un imposible" -contestó Harry con una mueca. "Pero intentaré comportarme..."

Los dos se miraron durante unos segundos, al cabo de los cuales cada uno de ellos atravesó una de las puertas, enarbolando la varita y deseando fervientemente encontrarse de frente con alguno de los Malfoy.

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"Mira, las señales de las maldiciones que Voldemort le envió a Harry" -dijo Tonks apuntando con el dedo a los desconchones que había en un ángel de piedra armado con una imponente espada.

Hermione se inclinó para mirar donde decía su compañera, mientras la metamorfomaga vigilaba su espalda. Efectivamente, la enorme estatua estaba rota en algunos lugares, y uno de sus pies descalzos mostraba la amputación de todos los dedos. Reprimió un escalofrío.

"Esta debe de ser la tumba donde lo ataron cuando Colagusano lo hizo sangrar" -supuso Hermione. "Debieron de ser unos minutos bastante largos"

"Sí" -corroboró Tonks con un escalofrío. "Oye, aquí no hay ni rastro de mortífagos..."

"Eso parece" - admitió Hermione. Las dos aurores vigilaban continuamente la espalda de la otra, con la varita en alto y la mirada atenta a su alrededor. "Mira allá, aquel panteón..."

Hermione lanzó un hechizo revelador que impregnó toda la zona de un viento fluido que se transformaba en humo oscuro alrededor de todo aquello que ocupaba un volumen. Se utilizaba para contrarrestar encantamientos desilusionadores.

"Nada..." -comentó con fastidio.

"Sólo nos quedan esas tumbas de allá" -dijo Tonks señalando un grupo de estatuas aladas que velaban varias lápidas de granito.

Se dirigieron hacia ellas y rastrearon toda la zona de presencias invisibles.

"Ni capas de invisibilidad, ni hechizos desilusionadores, ni hechizos de incorporeidad, ni nada de nada" -masculló Tonks con desencanto. "Lástima, me hubiera gustado llevar a Malfoy envuelto con un lacito, como un regalo de Navidad para Alastor"

Hermione reprimió la risa, imaginándose a un ilusionado Ojoloco abriendo un paquete con forma humana.

"Vamos a aquella colina de allí; podemos vigilar todo el cementerio y descansamos mientras esperamos una señal de los demás" -propuso, señalando una loma.

Cuando llegaron allí, Hermione y Tonks se colocaron de forma que se vigilaban mutuamente la espalda mientras no le quitaban ojo al camposanto, sentadas sobre una roca rodeada de hierba que crecía salvaje.

"¿Qué tal va todo?" -preguntó Tonks en voz baja como quien no quiere la cosa.

"Bien" -contestó Hermione.

"Bonito vestido..." -comentó Tonks.

"Normalito..." -gruñó Hermione, lanzando una maldición a una sombra que veía tras una lápida, y que resultó ser una rata.

"Sería normalito si lo llevase Angelina Jolie" -repuso la metamorfomaga, que estaba muy al día de los actores muggles.

"Qué simpática estás hoy..." -se limitó a refunfuñar Hermione.

"Así que... ¿todo bien?" -repitió Tonks.

"Todo perfecto" -remarcó Hermione con un suspiro.

Silencio sepulcral (nunca mejor dicho).

"¿Qué tal la cena?" -la voz susurrante de Tonks volvió a oírse en la colina.

"Interrumpida" -respondió Hermione lacónica.

"¿Y la comida?" -volvió a preguntar Tonks.

"Nutritiva" -volvió a responder Hermione.

Silencio de nuevo.

"¿Pero os lo pasasteis bien en la cena?" -insistió Tonks.

"Estábamos cenando como un día más, Tonks. No era ninguna salida especial" -mintió Hermione con desfachatez.

"Claro, por eso ibas vestida como si fueses a recoger un Óscar"

Silencio por tercera vez.

"¿No vas a contarme nada?" -interrogó con voz de fastidio la metamorfomaga.

"No" -contestó Hermione-; "al menos, hasta que me cuentes tú a mí qué le pasa a tu metamorfomagia"

Tonks ahogó una maldición.

"No puedo, Hermione..." -susurró. "No hasta que... ¡mira eso!"

La metamorfomaga señalaba un punto a la espalda de Hermione, que se giró tan rápidamente como pudo. Un enorme oso plateado bajaba al trote desde lo alto del terreno, donde se alzaba la casa. El oso se acercó, dio una vuelta en torno a ellas y se desvaneció en el aire.

"Es el patronus de Alastor" -explicó Tonks. "Vamos a la casa: han encontrado algo"

Se acercaron a la casa todo lo rápido que fueron capaces, lanzando hechizos reveladores cada vez que veían una sombra moverse. Alcanzaron la puerta principal de la fachada norte al mismo tiempo que Ron y Ginny, que volvían de la casa del antiguo guarda. Kingsley y Cordelia ya debían de estar dentro.

"¿Algo por allí abajo?" -preguntó Ron sin abrir la boca, con un gesto de la mano.

Hermione y Tonks negaron con la cabeza.

"Alohomora"

Las dos hojas de la puerta se abrieron sin un chirrido. El inmenso vestíbulo del edificio estaba tan oscuro que no podían ver absolutamente nada.

"Lumos" -susurró Hermione entrando en primer lugar.

La débil luz de la varita les dejó ver parte de la enorme estancia. Había una gran escalinata tan destrozada que apenas se distinguían los escalones, y parecía sostenerse en pie gracias a un hechizo. Los dos cuerpos giraban sobre sí mismos hasta el piso superior, el cual no alcanzaban a ver desde donde estaban.

"Nox"

Debajo de la escalinata, varios puntos de luz se encendieron y se apagaron rápidamente, a la voz susurrante de "lumus" y "nox". Se acercaron allí y se encontraron con todos los demás.

"Muffliato"

"Hemos oído algún ruido y hemos visto las luces de dos varitas" -les explicó Remus en voz innecesariamente baja. "Parece que hay alguien arriba, pero no sabemos cuántos. Hemos registrado el piso de abajo y no hay nadie"

"Tampoco hay mortífagos en el cementerio" -susurró Hermione.

"Los jardines están libres" -añadió Kingsley.

"En la casa del guarda no hay nadie" -finalizó Ginny. "Pero hemos encontrado restos de comida reciente"

"Seguro que Parkinson o algún otro se la trae hasta aquí" -supuso Ron.

"Subamos ya" -dijo Harry impaciente.

Se separaron en dos grupos, cada uno de los cuales subió por una escalinata. Iban en silencio, en la más absoluta oscuridad, sin hacer ningún ruido. El piso superior parecía aún más ruinoso que el inferior: las paredes que habían dividido las diferentes habitaciones estaban derrumbadas, alcanzando sólo alturas medias, pero un auténtico ejército de mortífagos podía esconderse tras ellas.

Fueron dispersándose en silencio, las varitas preparadas y la respiración contenida. A medida que pasaba el tiempo, sus ojos conseguían penetrar mejor la densa oscuridad nocturna.

"¡Ah!" -Cordelia soltó un grito ahogado cuando un haz de luz azul le acertó de pleno en un hombro.

"¡Ahí están!" -gritó Ron tirándose al suelo al tiempo que esquivaba una maldición dirigida a su cabeza.

Al cabo de unos segundos, la oscuridad se vio aliviada por la luz de las maldiciones que salían de las varitas. Así, Hermione pudo verles las caras a algunos de los mortífagos: Travers, sin duda, quien estaba enzarzado en un duelo con Harry, Vincent Crabbe, que acababa de fallar un petrificus que le había lanzado a Ron, y Thomas Wilgoren, que se lanzaba hacia Ginny con la furia de un demente. Había otros tres mortífagos que se cubrían la cara con una máscara, y...

Antes de que pudiese siquiera pensar en lo que hacía, su sexto sentido la empujó a tirarse al suelo, y el muro que tenía enfrente retumbó con la maldición que le habían enviado. Se giró en el suelo y vio el rostro malvado de Narcissa Malfoy, mirándola con una sonrisa de loca que la dejó helada.

"¡Protego!"

El haz de luz verde que le lanzó la matriarca de los Malfoy estalló contra el escudo que había conjurado. Parecía que la madre de Malfoy le tenía poco aprecio, por lo que se veía. La mortífaga se dispuso a lanzarle otra maldición, pero Hermione fue más rápida que ella y la dejó fuera de combate con un desmaius.

"Bien hecho, Hermione" -le gritó Tonks, al tiempo que bloqueaba los hechizos de un enmascarado a golpe de varita. "Ahora átala y... ¡ah!"

Antes de que Hermione pudiese siquiera advertir a Tonks, un segundo mortífago apareció a su derecha y le acertó de pleno en el abdomen con un haz de luz violeta. En una fracción de segundo, la auror se desplomó en el suelo, quedando encogida sobre la piedra completamente inconsciente.

"¡NYMPHADORA!" -aulló Remus.

Hermione nunca había visto así al licántropo. Con un hechizo lanzó a uno de los mortífagos contra la pared de enfrente, que estaba a varios metros de distancia, estrellándolo contra la piedra. Al otro simplemente casi le seccionó el cuello con una maldición cortante.

"¡Remus, llévatela de aquí!" -le gritó Sirius agarrándolo del brazo y señalando a la metamorfomaga con un gesto de cabeza. "¡Llévatela fuera o abajo, pero sácala del medio!"

El licántropo asintió y cogió en brazos a su esposa, que permanecía inerte y pálida. En una fracción de segundo, desapareció de donde estaba.

"¡Sirius!"

Hermione gritó con todas sus fuerzas. Jugson, un mortífago de piel cetrina y penetrantes ojos marrones, estaba apuntando al animago por la espalda. Sirius, que se había despistado lanzándole un hechizo a un mortífago enmascarado, no tuvo tiempo ni de pestañear.

"¡Protego!"

Harry había conjurado un hechizo escudo y había saltado hacia Sirius, tirándolo al suelo y recibiendo el impacto de la maldición de Jugson sobre sí mismo.

"¡Sectumsempra!" -Alastor no se andaba con tonterías. Un mortífago empapado en sangre era un mortífago que no daría problemas por el momento. Jugson cayó hacia atrás, inconsciente, con profundos cortes por todo el cuerpo.

Pasó más de una hora antes de que la refriega terminase. Unos seis o siete mortífagos habían conseguido escapar, pero tenían inconscientes o firmemente atados a Narcissa Malfoy, Jugson, Crabbe, y los dos enmascarados que había machacado Remus: Eurípides Bullstrode (hermano mayor de Millicent) y Aquiles Nott. Los aurores que aún permanecían allí habían salido relativamente indemnes: Hermione tenía una terrible contusión en el cuello donde le había acertado uno de los enmascarados que había escapado (y que estaba segura de que se trataba del propio Draco Malfoy); Ginny tenía magulladuras y rascazos por todos los lados; Cordelia tenía un hombro roto o al menos dislocado; Alastor sangraba profusamente por la nariz, Sirius presentaba un feo corte en la mejilla, y a Harry tenía toda la cara rascada por haberse caído cuando protegió a Sirius de la maldición de Jugson. Magullados y doloridos, levitaron los cuerpos atados de los mortífagos hasta la planta baja, donde un furioso y desesperado Remus abrazaba con delicadeza el cuerpo inerte de Tonks.

"¿Cómo está?" -le preguntó Hermione apresurándose a arrodillarse con dificultad junto a la metamorfomaga.

"Inconsciente, no responde al enervate. Necesitamos un medimago" -respondió Remus con un tono de furia contenida que asustó a la propia Hermione.

Sirius le puso la mano en el hombro.

"Llevémosla a San Mungo, Remus..." -propuso. "Preparemos un traslador y vayamos cuanto antes. Ya verás como estará bien"

El licántropo no pronunció una palabra. Si algo le sucediese a Tonks, él mismo se encargaría de que la vida de los Malfoy fuese un infierno a partir de entonces.

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Los medimagos de la unidad de "Lesiones provocadas por maldiciones" se echaron a temblar cuando vieron entrar a los aurores por la puerta. Los conocían a todos: habían pasado tantas veces por sus manos que se estaban planteando si hacerles descuento de grupo o pedir una subvención para crear una unidad sólo para ellos. Lo primero que hicieron fue colocar a Tonks en una camilla y llevársela rápidamente a la unidad de cuidados intensivos, dejando al resto, que estaba más o menos en estado aceptable, siendo atendidos por turnos.

Remus esperaba a la entrada de la sala donde se habían llevado a Tonks, caminando enfebrecido de un lado a otro, pasándose la mano por el cabello con tal furia que parecía que quería quedarse calvo. Sirius rechazó a la enfermera que pretendía cerrarle la herida de la mejilla y se fue detrás de su amigo.

"Vamos, Moony, cálmate..." -le suplicó Sirius.

"No es típico de ella dejarse sorprender así" -dijo el licántropo con voz ronca. "No me dio tiempo ni de reaccionar, cuando me dí cuenta, ella..."

"Basta, Remus" -le cortó Sirius con tono seco. "Ni se te pase por la cabeza culparte por esto, ¿vale? Estará bien"

"¿Y tú qué sabes?" -siseó Remus.

Sirius enarcó una ceja. Era víspera de luna llena, con lo cual era normal que el licántropo tuviese los nervios un poco destemplados.

En ese momento, las puertas batientes de cuidados intensivos se abrieron, dejando salir a un medimago con aspecto de llevar dos días sin dormir.

"¿El señor... Lupin?" -preguntó en voz alta.

"Soy yo" -contestó Remus personificándose a su lado en una fracción de segundo.

"Su esposa está bien" -le informó el medimago. "Tiene contusiones y algunos hematomas abdominales, pero nada realmente grave. Lo que sucede..." -vaciló un momento, mirando para Sirius.

Remus siguió la mirada del medimago.

"Puede hablar, es amigo mío. ¿Qué pasa?"

El medimago se rascó la nuca. "Quizás tengamos que mantenerla dormida con pociones durante un par de días... hasta que comprobemos que todo está bien..."

"Acaba de decirme que todo está bien" -le interrumpió Remus con ansiedad.

"Ella está bien" -confirmó el medimago asintiendo con la cabeza. "Pero tenemos que vigilar al feto"

Se hizo el silencio.

"¿Feto?" -acertó a preguntar Remus al cabo de medio minuto.

"Su esposa está embarazada, ¿no lo sabía?" -preguntó el medimago mirando a Remus con curiosidad.

El licántropo sólo negó con la cabeza.

"Bueno, pues no quiero que se haga demasiadas ilusiones porque el impacto de la maldición le dio de lleno a feto, así que es posible que no sobreviva"

"Y ella..."

"El feto amortiguó la maldición, como le digo. No era un avada, pero podía haberle destrozado vísceras vitales. Sin duda, salvó a la madre, pero hemos de esperar para saber si el embarazo sigue adelante"

Cuando el medimago volvió a su puesto, Remus se dejó caer en una silla y enterró la cara entre las manos. Sirius le palmeó ligeramente el hombro, dándole su apoyo.

"Ya sabes que no me gusta decir aquello de te lo dije, pero..."

"Padfoot, siempre te encantó pasárnoslo por las narices cuando acertabas en algo..."

"Bueno, puede que tengas razón, pero al fin y al cabo, Tonks está bien, ¿no? Y ni siquiera planeabais este embarazo... podéis tener cuantos licantropitos de pelo rosa queráis, o..."

"¿Por qué Tonks no me dijo nada?" -lo interrumpió Remus.

Sirius no dijo nada. Quizás porque no sabía qué decir.

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Hermione y Sirius volvieron de San Mungo ya avanzada la noche, dejando allí a Remus, que quería quedarse por si había algún cambio en Tonks. Los medimagos habían examinado a Hermione exhaustivamente y no habían encontrado ninguna lesión importante, pero la contractura de la espalda iba a durarle al menos hasta el día siguiente, aunque le habían dado una poción para aplicarse en el cuello que teóricamente aliviaría los síntomas. Hermione, que ya conocía ese tipo de remedios de su propio pasado, le dijo al medimago que le había dado el alta que no tenía ninguna intención de aplicarse ninguna pomada maloliente, pero Sirius le había arrancado el frasco de las manos, le había agradecido sus cuidados al doctor y prácticamente la había sacado de allí por una oreja, antes de que el enfurecido medimago la hechizase por ingrata.

Tras un agradable (sobre todo para Hermione) viaje de regreso en moto, llegaron a Marauder Manor y el animago la llevó al salón.

"No pienso echarme eso" -se defendió Hermione. Estaba irritable porque la mitad de los mortífagos se les habían escapado y dolorosamente preocupada desde que Sirius le había explicado lo que pasaba con Tonks.

"Trae aquí, que yo te la echaré" -gruñó Sirius empezando a impacientarse. "Si sigues haciendo el idiota, mañana no podrás ni siquiera levantarte, y se te quedará el cuello torcido de por vida".

"Esas pociones huelen muy mal" -protestó ella mientras Sirius la arrastraba hasta una butaca.

"Si ni siquiera has abierto el frasco" -rebatió él haciendo que se sentase de un suave empujón. "No seas infantil"

Ella frunció ceño y labios, se cruzó de brazos, y se dispuso a demostrarle su enfado. Él la miró también ceñudo. Apuntó la butaca con la varita y elevó el asiento y tumbó el respaldo, reclinándolo hasta que quedó en una posición cómoda para ambos.

"Ahora te vas a estar quietecita mientras yo te echo esto por el cuello y los hombros, o te lanzo un immovilus y te lo echo igual"

"Dictador" -gruñó ella.

"Cabezota"

Sirius desabrochó sin miramientos los primeros botones del vestido de Hermione y le apoyó suavemente la espalda en un cojín, haciendo que el cuello y los hombros quedasen descubiertos. Abrió el frasco y echó un poco de la poción en la palma de la mano. La frotó ligeramente con la otra y se dispuso a empezar.

Y ahí empezó el cataclismo.

Hermione contenía la respiración. La perspectiva de que Sirius le diese un masaje en el cuello era demasiado... inquietante. Sirius comenzó a aplicarle la crema lentamente, desde la nuca hasta los hombros y en la raíz de los brazos, profundamente concentrado en lo que hacía. Las manos se deslizaban lentas y delicadas por su piel, desentumeciendo los músculos, flotando sobre sus hombros y sus clavículas con delicadeza exquisita. Se comportaba con estricta caballerosidad, pero su gentileza era tal que la liviandad de los dedos resultaba abrasadora y el efecto de sus manos devastador.

Hermione había tenido una relación con Harry, a trompicones y sobresaltada por la guerra, y alguna relación esporádica, como la de Pomeroy, con el único fin de quemar adrenalina. En todas ellas, ya por el peligro que acechaba constantemente o quién sabe por qué, había imperado una especie de prisa que imponía un ritmo apresurado y atropellado a algo que debía fluir con naturalidad. Y ahora, por primera vez, Hermione disfrutaba de una sensación dolorosamente placentera, proporcionada por alguien que, desde luego, no parecía tener prisa por irse a ninguna parte.

Al cabo de más de media hora de deliciosa tortura, cuando la piel ya había absorbido la poción, Hermione se dio cuenta de que Sirius había dejado de tocarla. Abrió los ojos lentamente, y se encontró con los ojos grises del animago fijos en ella. Estudiándola.

Hermione asumió que ya era demasiado tarde y que no había marcha atrás. Se incorporó ligeramente, tan solo unos centímetros, acercando su rostro al de él. No tenía ni idea de cómo podía reaccionar Sirius: sabía que estaba enamorado de ella, aunque se mostraba tan frío... aceptaba los pasos que ella daba, pero él no daba ninguno, con esas neuras que le entraban a veces de no presionarla... a lo mejor la rechazaba, insistiendo en que aclarase del todo sus sentimientos...

Pero no.

Sirius se quedó quieto, mirándola a los ojos. Después, le tendió la mano y la ayudó a levantarse, serio, sin dejar de mirarla. Le deslizó los dedos por la nuca, pero en lugar de acariciarla, la acercó a él y la besó.

Hermione pensó que Sirius no parecía demasiado dubitativo. El animago se había contenido durante mucho tiempo por aquello de dejarla a su aire y no actuar como un marido, para que se sintiese cómoda y libre de actuar como quisiese. Y ahora daba rienda suelta a una pasión febril que lo llevaba atormentando desde que había vuelto del pasado. La besaba con perturbadora sensualidad, sujetando con sumo cuidado la cintura de Hermione. Y cuando ella empezaba a marearse pensando de dónde habría salido la snitch que tenía en el estómago, se separó, le pasó un brazo suavemente bajo los hombros y otro bajo las rodillas y la levantó en brazos, de forma turbadoramente posesiva. Volvió a besarla con intensidad creciente, mientras ella se sujetaba ansiosa a su cuello, y la llevó escaleras arriba, lentamente, hasta el dormitorio.

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¡Haleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, aquí os dejo! Antes de que me matéis, os tranquilizo: nada interrumpirá a los tortolitos en toda la noche, ni lechuzas de Moody, ni el parte médico de San Mungo, ni ataques de mortífagos, ni nada de nada. Definitivamente, Hermione ha caído con todo el equipo en los brazos del merodeador. No podía ser de otro modo, ¿verdad? Al menos si la chica no estaba ciega y tenía hormonas.

Me ha costado un riñón escribir este capítulo. Lo he escrito unas cinco veces, y lo he borrado otras tantas. Al final he ido cogiendo fragmentos de uno y otro, así que espero que no haya errores gordos. La verdad es que no estaba muy inspirada, creo que el muso se ha largado a pasar las navidades a algún lugar con sol.

Bueno, vamos a contestar ahora (por última vez en un capítulo) a los reviews:

gata2242

Bueno, como ves, Hermione no era virgen en su pasado, no sólo por la relación con Harry, sino con algún otro. De todos modos, su cuerpo actual es el de "la otra Hermione", que estaba casada con Sirius, así que lo de la virginidad también queda descartado. Lo que pasa es que la pobre sigue siendo tímida. Me parece bien que escogieses a Snape para el beso: el personaje es repugnante, pero reconozco que Alan Rickman tiene un atractivo impresionante. Ah, yo también pienso que Hermione es de Sirius... es un encanto.

Un beso de helado de tres chocolates, el favorito de Remus.

Jimenin:

Vaya, ¡gracias por el piropo! Espero que este capítulo no te parezca demasiado empalagoso.

Un beso de nubes de azúcar.

The-stars-shine:

Así que querías que Hermione y Sirius se acercasen un poco más, ¿eh? ¿Te parece bien así? Je, je, je... vamos, que más ya no pueden acercarse.

Besos de cerveza de mantequilla calentita (no sé porqué, pero me parece que la cerveza de mantequilla humeante debe de ser deliciosa).

Ginger:

Pues sí, Hermione está un poquillo celosa de Cordelia, pero es que la chica no se corta un pelo. Harry no tiembla de miedo, pobrecillo, yo creo que sólo los chalados no tendrían miedo ante situaciones como las que pasó él... sólo se lo decía a Hermione para que fuese más prudente, porque la chica parece haber vuelto del pasado con el instinto de autoprotección un tanto descolocado. En fin, ya ves que sigo escribiendo, como pides.

Besos de grageas de Berttie Boot, con sabor a tortitas con nata.

karlia-karlila

Ay, me has dejado hinchada como una esponja con tus piropos. Me alegro de que te guste el fic, y la verdad es que Sirius es uno de mis personajes favoritos, sobre todo en El Cáliz de Fuego. Yo no lo encuentro frío, porque si uno se pone a pensarlo, tanto él como Remus lo han pasado tan mal... vamos, que a mí me meten 12 años en Azkaban siendo inocente, y cuando me escapo hago una escabechina en el ministerio.

Besos de helado de chocolate con trocitos de cookies.

sara fenix black

Bueno, me encantan tus reviews. No sólo por los piropazos que pones, sino por lo largos que son y lo certeramente que diseccionan el capítulo. Efectivamente, Sirius no quería que Hermione viese los recuerdos porque viendo eso se iba a liar seguro, y si lo veía demasiado pronto podía quedarse con una empanada mental hasta los restos. Y Sirius sabía que la otra Hermione iba a elegir los más... adecuados... para darle un empujoncito a su alter ego. Se nota que la conoce, ¿eh?

En cuanto a Harry... a mí Harry me cae muy bien, le tengo mucho cariño (aunque ha bajado muchos puntos en el libro 6) pero quise poner a un Harry muy transformado por la guerra, que había perdido un poco su conciencia. Lo que le pasa a Harry es que actúa sin pensar en el valor moral de lo que hace. ¿Que quiero matar a Voldemort? Pues lo mato. ¿Que quiero seducir a Hermione a pesar de Sirius? Pues lo mismo... aunque con algún remordimiento más. De todos modos, espero que se note que quiere mucho a Sirius (y a Hermione), y... bueno, no puedo contarte mucho más porque destripo el fic. Sólo apunta que va a darse cuenta de algo.

Ron... Ron en los libros me parece un tanto infantil y con la sensibilidad emocional de una holoturia, así que quise darle un toque adulto y sensato por aquello de compensar. A mí Ron me parece un amigo excelente (con algún resbalón, como en el Cáliz) pero un enamorado pésimo. Además, en los fics suele ser un cenutrio, el pobre. Así que le di ese toque de "amigo-consejero-sensato" para compensar un poquillo.

En lo que respecta a la conversación de Sirius y Hermione, es que Sirius es así: no puede enfadarse ni con Cordelia ni con Harry. Mi imagen de Sirius es de alguien que está ya un poco por encima del bien y del mal. Ha tenido una vida tan dura que todo lo relativiza, y los intentos de los otros dos por separarles le parecen menudencias. Sirius confía en que Hermione se enamore de él (por sí mismo), y las interferencias externas le dan igual. Un cielo de hombre.

En fin, espero que te gustase este capítulo, o por lo menos que te gustase el final. Ya no podía más: tenía que hacer que Hermione sucumbiese (al menos de momento), porque tanta tensión mantenida iba a explotar. Además, después de ver el último recuerdo de Hermione, cualquiera no se rinde ante los encantos de Sirius.

Bueno, besos a montones de mazapán cubierto de chocolate, que está para morirse.

Lavender79

Je, je, sí, Sirius es perfecto, está escrito para ser perfecto y como pudiste ver en este capítulo, Hermione no está del todo ciega. Acaba de caer en las redes de Sirius como una principiante. Tienes razón en lo de Harry: está muy cambiado por la guerra, y realmente no es culpa suya haber llegado a donde está. Yo creo que quiere muchísimo a Hermione, pero ya parece demasiado tarde para recuperarla. Eres de las pocas que comprende que realmente ama a Hermione, pero está un poco desorientado a la hora de demostrarlo.

En fin, espero que te haya gustado el capítulo, porque si lo releo una vez más, no lo envío ni el mes que viene. Besos de nubes de azúcar.

DENEB:

Ja, ja, gracias por los piropos. Me alegro de que te guste mi Sirius, porque yo lo he ideado como una especie de "hombre perfecto". O sea, que creo que tienes un gusto exquisito.

Besos de bombones Ferrero Rocher.

Clawy

Sí, Hermione ha sido sensata y, por una vez, ha oido los consejos de Boris. ¿Te cae mal Harry? Pobrecillo, yo no lo pretendía... tan sólo quería describir a alguien que va demasiado directo en su camino para conseguir lo que quiere. En cuanto a lo del recuerdo de los bebés, más que vergüenza, yo creo que lo que Hermione consiguió fue aclarar de una vez por todas lo que sentía... o darse cuenta del peazo de hombre que tenía al lado. ¡Bien por ella! (Afortunada!)

Besos de helado de tarta de queso con salsa de fresas... mmmmm...

Fran Granger PW

En fin, no sé qué decirte. Lo siento, porque sé que te va a decepcionar el capítulo. Ya sé que tú querrías a Hermione para Harry, pero me temo que de momento las cosas no van a ir por ese camino. No te enfades con Ron: en el fondo, todos tienen razón: a veces dos personas se enamoran de una tercera y alguien tiene que salir perdiendo. Lo que le molesta a Ron es que Harry se olvide de que Sirius es el marido de Hermione, pero claro... en realidad, Hermione no es la esposa de Sirius, para ser exactos. Un lío. Moraleja: no uses trasladores temporales, que siempre lo lían todo, ja, ja, ja...

Besos de bombones de chocolate blanco...

Alis Black

Bueno, dejemos eso de los peluches de los merodeadores vestidos de animagos: ¡yo quiero que se vendan los merodeadores de verdad, en formato humano! ¿Cuál se agotaría antes? Fijo que el de Colagusano no, je, je... Yo también pienso que Sirius es encantador, perfecto, atractivo, galante, divertido, inteligente... ¿he dicho ya lo de encantador? En fin, el hombre perfecto. Me consuela saber que va a salir mucho en la quinta película, aunque conociendo el final...

No nos deprimamos: besos de after eight con cava, que dicen que es afrodisíaco (y con un Sirius al lado).

Nachita

Gracias por las críticas y, como ves, Tonks sí estaba embarazada, aunque ahora peligre el bebé. Ya veremos lo que pasa (no lo sé ni yo).

Besos de panettone (muy navideño)...

algida

Buf, no es que esté harta de escribir, pero es que quería que este capítulo fuese perfecto (dentro de lo que cabe) y no me gustaba. ¡Si lo quería publicar en fin de año y no hubo manera! Pero bueno, no lo rescribo más, que si no, no actualizo ni en marzo. ¿De verdad no aguantarías a Boris? A mí me parece el regalo perfecto: cuando lo necesitas lo despiertas y cuando te cansa lo duermes... ¡ideal! Será que yo soy un desastre combinando ropa... ¿Que cuándo se lanza Hermione? Yo diría que ya se ha lanzado... mha, mha, mhaaaa...

Besos de alfajores de almendra...

konnyta granger

Bueno, muchas gracias por tus críticas y tus buenos deseos para la Navidad. Sí, los regalitos que esperaba llegaron todos (menos un Sirius empaquetado y con un lacito) y si por las fiestas puedo escoger el sabor del beso, evidentemente quiero un beso de Sirius, claro está. En fin, yo creo que todas las dudas que planteabas en tu review quedan respondidas en el capítulo, pero si te queda alguna, pregunta...

Besos de trufas de chocolate heladas...

tercySScloe:

Bueno, muchísimas gracias por tu review, que me ha inflado el ego hasta extremos inesperados. Espero que este te gustase igual. Sí, efectivamente, de momento Sirius 1, Harry 0, ja, ja, ja... sobre todo después de este capítulo... La verdad es que yo, si fuese Hermione, no me lo hubiera pensado ni un segundo... este Sirius está como para no dejarlo escapar.

Besos de mousse de chocolate con salsa de frambuesa... hum...

Enery Black:

¡Gracias por el review y por tus piropos! Me alegro de que no te pareciese cursi, a ver este capítulo...

Besos de crêpes con mermelada de fresa...

Akane Yukino

Muchas gracias por las críticas, y espero que te siga gustando. A mí me encanta el HHr, pero ahora quería hacer algo diferente... en realidad el fic me apareció un buen día en la cabeza...

A ver qué te parece el capítulo. Besos de lacasitos...

Lluna de mitjanit:

Ja, ja, ja... ¿Harry y Cordelia juntos? No, por Dios, espero que se me note que me cae mejor Harry que Cordelia... a mí Harry me gusta con Hermione, pero en este fic se lo veo crudo... A ver qué te parece este capítulo, que tengo muchas esperanzas puestas en él.

Besos de helado de tarta de plátano con trocitos de galleta...

BlAcK soPHIa:

Qué loca estás… aquí tienes las respuestas a lo de Tonks y Remus… a ver qué pasa ahora. Y sí, mi "Sirius" particular es más caballeroso todavía y, lo que es mejor, ¡no lo comparto con nadie! (muérete de envidia, Hermione!) Qué le vamos a hacer, la vida a veces es maravillosa… aunque he de reconocer que el Sirius "real" es un poquito más perfecto…

Lo siento, pero esta vez tocan besos gastronómicos… un besito de fresas con nata para la niña (cómo las uses es cosa tuya…)

Cris:

¿Verdad que se hace raro ver a un Ron tan sensato? En fin, espero que disfrutes con el capítulo.

Besos de chocolate caliente… (el que toma Remus para el insomnio)

Marghi:

Gracias por el review! Todavía quedan muchas cosas en este fic, ya lo verás.

Besos de toffes con chocolate.

Lem B.G.:

Ja, ja, ja, tienes razón, estos dos no consiguen cenar en la vida... pero bueno, para compensar en este capítulo consiguen comerse el primer plato y hacer algo más interesante que cenar...

Besos de mermelada de moras, que los humanos quedan para el siguiente capítulo.

La Dama Arual:

Ja, ja, ja, gracias por el review y me alegro de que te entusiasmase tu beso de Legolas. Espero que te guste tanto este capítulo.

Besitos de tarta de manzana con crema.

amsp14:

Sí, yo también creo que Ron estuvo acertado, cosa rara en él. También supongo que hablar de tener hijos no es algo que comentes en la cola de la charcutería (te lo diré cuando lo haga, ja, ja, ja). Es verdad, Sara (o Alicia) me está dejando unos reviews alucinantes (que no me merezco, pero que me alegran el día). En fin, aquí tienes la (accidentada) cena y como ves, una sorpresita al final del capítulo.

Besos de ranitas de chocolate.

Shen-Tao:

Ja, ja, me alegro de que te guste el fic. Malfoy aparecerá en su plenitud más adelante, ya lo verás.

Besos de helado de turrón.

HoneyBeeM:

Gracias por dejarte caer por aquí. Espero que te guste la entrega de hoy!

Besos de helado de dulce de leche.

Hermilidi:

Hummm... no sé yo si sacarán a un Sirius atractivo en la siguiente película. Remus debería estar cañón, y el actor que han puesto... por no decir que en los libros, Remus y Sirius aparecen por primera vez con 32 años (los niños tienen 13 y él les lleva 19) y los actores aparentan más de 40... en fin, los dejo por imposibles.

Bueno, me alegro de que te gustase el capítulo, y espero que este te guste aún más. Besitos de filipinos con chocolate blanco...

yumichan:

Opino lo mismo que tú con respecto a la ceguera de Harry con Hermione... ¡qué se le va a hacer!

Besitos de galletas Oreo (mojadas en leche fría!)

Inibel:

Je, je, gracias por los piropos. Espero que te siga gustando.

Besos de helado de tiramisú.

RociRadcliffe:

Gracias por el review. A ver qué tal este capítulo.

Besos de tarta de fresa.

mi-chan tenshi:

Ja, ja, ja, no me extraña que babases el teclado, yo también lo hago cuando escribo! Si es que Sirius es irresistible... Te respondo a tus preguntas:

Primera: Sirius pensó que Hermione estaba soñando con la muerte de Harry, y aunque tenga un autocontrol casi ilimitado, no le hacía mucha gracia que le recordase que estaba todavía enamorada de él, que el pobre Sirius tiene su corazoncito.

Segunda: cuando habla Hermione de futuros hijos de Tonks y Remus, Sirius recuerda que ella quería tener hijos y él no quiso por que al volver del pasado no se sintiese presionada. Sin embargo, cuando vio que ella no mostraba ninguna intención de seguir casada con él, pensó que había perdido la oportunidad de tenerlos (con ella) y eso lo deprimió bastante (pobrecito).

Tercera: Hermione no le lanza un avada a Cordelia porque tratándose de una auror quedaría feo.

Cuarta: Hermione ve perfectamente y no necesita gafas, como habrás podido comprobar en este capítulo. Y parecía tonta cuando la compramos...

Quinta: Sí, tengo un Sirius para mí sola, pero si os intentáis acercar a él, os mando un virus con el siguiente capítulo! (Lara con cara de loca).

En fin, gracias por el review, que me ha encantado, y espero que te guste este capitulillo... Besos de milhojas de crema...

Carla Grey:

¡Hola, guapetona! Feliz 2006 a tí también. Quería haber actualizado antes, pero no me fue posible. A ver, no te pongas violenta, que hay que hacer buenos propósitos para el nuevo año: repite conmigo: "no vamos a cargarnos a Cordelia ni a Harry, porque son de los buenos". Así me gusta, buena chica.

Pues sí, Hermione le pide consejo a Boris, porque aunque ella todavía no lo sabe, está loca por Sirius hasta las pestañas... si es que hay que reconocerlo: si Sirius fuese real tendría un reguero de corazones femeninos (y unos cuantos masculinos) a sus pies... ¡es que es perfecto! Ahora que lo pienso... ¡demasiado perfecto! ¡Tengo que hacer algo!

Bueno, espero que te guste el capítulo, porque al fin los dos tortolitos hacen explotar toda esa tensión sexual no resuelta que tanto juego da en las teleseries. Un beso de cava con muchas burbujitas...

Nebriniel:

Feliz Año a ti también! Para que veas que soy buena, de regalo de Reyes una escena final de lo más apasionada entre Sirius y Hermione... si es que soy una santa!

Besos de chocolate Nestlé...

Belglez:

Gracias por el review y espero que no haya tardado mucho.

Besos de chocolate blanco.

steffy potter:

Bueno, me encanta que te guste el fic y espero que todo siga igual. Feliz año a ti también.

Besos de mousse de yogourt.

Avispa:

Bueno, gracias por el review (cortito, ¿eh? Pero no importa).

Besos de mermelada de frambuesa.

Bueno, ahora sí que me despido, con prisa porque si no no actualizo hoy. Besos de todos los sabores para todo el mundo. Feliz Año Nuevo con retraso y espero que los Reyes Magos os hayan traído todo lo que habéis pedido. Por si acaso no ha sido así, os envío un beso casto o apasionado del merodeador (o la chica) que prefiráis.

Ahora sí, hasta el próximo capítulo.

Lara