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Capítulo 5 ¿Potter o Weasley?
Draco cada vez entendía menos, miraba el pequeño tubo de ensayo que descansaba sobre su escritorio ¿Qué rayos significa esto? Se preguntaba cuando el llamado de su puerta lo interrumpió, miro su reloj de mano, ya era hora.
―Adelante ― contesto.
― ¡Buenas noches Malfoy! ― saludo el ministro al ingresar al despacho de este y colocarse a un costado de él.
― Buenas noches ― hablo Harry que entraba tras el ministro, fue y se sentó donde siempre.
― Buenas noches ― contesto Draco. ― Hoy por la…
― Espere señor Malfoy, aún falta el señor Weasley ― lo interrumpió el ministro ― o mire, ahí viene ― informo mientras todos miraban entrar en silencio a Ron y tomar asiento sin saludar ― Buenas noches señor Weasley.
Ron no contesto, solo lo miro con su habitual gesto tosco, dio una mirada fugaz a Harry, se sintió comprimido en su interior, todo había cambiado tanto y tan rápido, su mundo perfecto había colapsado en una sola noche, ahora a unos centímetros del que había sido su mejor amigo esperaba la respuesta que daría fin o inicio a una nueva vida.
― Proceda ― pidió el ministro.
― Esta mañana se le realizo a la señorita Granger la prueba de ADN de embarazo ― Draco observo la reacción de los dos chicos que estaban sentados frente a él, Harry no quitaba la vista del suelo, Ron comenzó a sudar en frio y temblar ― la prueba arrojo positivo para…
― ¡Espera! ― lo interrumpió Harry poniéndose de pie de un salto, se giró hacia Ron que lo miraba suspicaz ― Ron, si tú quieres… no hay necesidad de saber… si tú quieres. ― Harry le daba la oportunidad a Ron de cumplir su sueño, formar una familia con Hermione, de no saber el resultado, de no arriesgarse a perderla…
― No Harry ― contesto Ron, él tenía que saber, él no podría con la duda ― ¡continua! ― le ordeno a Draco.
El rubio levanto una ceja en gesto de desagrado por cómo se dirigía a él, el ministro le asintió con la cabeza para que continuara ― El padre, es Potter.
Lo que paso a continuación fue muy rápido, Ron se puso de pie y tomo de las solapas a Harry y lo estrello contra el muro más cercano, ocasionando que los cuadros colgados en esa pared cayeran al piso. El ministro y Draco se habían quedado inmóviles por la sorpresa del atentado.
― ¡Tu! ― le grito Ron a Harry, mientras lo sujetaba del cuello con una sola mano y con la otra lo apuntaba con su puño. Ron estaba más rojo que su cabello, las venas de sus sienes estaban saltadas, el puño con el que amenazaba golpear a Harry ya lucia blanco de los nudillos.
― Ron… yo, lo… siento Ron ― respondía Harry sin oponer resistencia, si eso liberaría a su amigo de su dolor, pues adelante, que lo golpeara.
El pelirrojo comenzó a llorar, soltó a Harry, lo miro a los ojos ― cuídala ― le dijo con la quijada apretada, se dio media vuelta y se dispuso a salir.
― Ron… ― lo llamo Harry.
Ron se detuvo en el marco de la puerta y volteo a ver una última vez a Harry, sus ojos estaban rojos de furia y llanto ― No quiero volver a verlos ― y se marchó sin esperar respuesta.
― Ron… ― volvió a llamar en un susurro Harry.
Un mes después
Hermione miraba por la ventana, sentada sobre su mecedora, las cosas no habían cambiado nada, solo que cada día ella se sentía más débil, a veces le costaba respirar y su pulso siempre era muy lento. Como cada tarde miraba hacia los jardines, concentrada en no pensar nada.
Escucho como alguien entraba a su habitación, no se inmuto en ver quien era, no le interesaba, sintió un ligero temblor en su mecedora, esta se convirtió en una silla de ruedas, pensó que sería llevada a su cama, pero no fue así, fue conducida a la puerta. Ahí fue cuando se tensó cada fibra de su cuerpo, el miedo se apodero de ella, no había salido de esa habitación en muchos meses, ahí se sentía de cierta forma segura. Se giró para ver quién era el causante de esa acción.
― Iremos a dar un pequeño paseo, te sentara bien el aire ― hablo Draco sin mirarla mientras la conducía por los pasillos. Draco siempre evitaba mirarla a los ojos, no podía con su dolor, jamás había sentido tanta empatía por un ser humano. Pero Granger sacaba toda su capacidad cognitiva de percibir su dolor y miedo.
Tras varios minutos la condujo por pasillos solitarios hasta que llegaron a la sección del jardín que Hermione miraba siempre, solo dos personas estaban ahí, una enfermera de edad mayor que vigilaba a un niño pequeño de cabello azul.
―Teddy… ― susurro Hermione al reconocer al niño de cabellos azules.
―Ingreso aquí quince días después de ti ― le contesto él mientras la colocaba frente a unos lirios a lado de una banca, tomo asiento.
Hermione miro a Teddy, este llevaba vendado su brazo izquierdo, lucia delgado, pero jugaba felizmente con un pequeño avión de madera, esto le pareció raro, era un juguete muggle. Volteo a ver a Draco en busca de más respuestas.
― O no linda, si quieres saber tendrás que preguntar, hablar un poco no te caería mal, si no mal recuerdo, antes no podías mantener la boca cerrada. ― hablo mordaz el chico, estaba decidido hacerla hablar de una forma u otra. Ella en respuesta solo lo fulmino con la mirada, él le regreso una sonrisa ante tal gesto, saco un libro y comenzó a leer.
El atardecer cayó lentamente dando una vista hermosa, la brisa comenzó a sentirse fría, ella tembló un poco en su lugar, Draco lo noto, se quitó su bata de médico y la coloco sobre sus hombros, sus fosas nasales se impregnaron del aroma del chico, tabaco, arándanos y caoba, un olor poco usual pero muy penetrante, cerró los ojos e inhaló profundamente y se dejó embriagar por el aroma que la transporto a sus años de niñez, cuando corría por el bosque que estaba cerca de su casa, se llenó de una calidez ya olvidada, por un segundo sonrió sin saber el motivo.
Abrió lentamente sus ojos, se congelo ante lo que vio, se sujetó fuertemente con ambas manos sobre los descansos de la silla, quiso pararse y correr muy lejos de ahí pero sus pies no le respondieron, no podía apartar la vista, y si creía que no podía sentirse peor, en par de segundos se dio cuenta de su error, pues cuando unos ojos verdes esmeralda se posaron sobre ella su respiración seso y su corazón se detuvo.
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