Todos los personajes pertenecen a J.K.R. Yo solo me divierto inventando locas historias.
XOXOX DLM
*** Capítulo 10 Un motivo para vivir ***
Comenzaba a creer que estaba maldito, de no ser así no encontraba otra explicación para tantas desgracias en su vida: huérfano desde bebé, criado por una familia que lo detestaba, siete años luchando por salvar su vida y la de los demás, y ahora cuando apenas de un año de la caída del Señor Tenebroso y sin aparentes amenazas de muerte, le sucede esto, en un pestañar de ojos su vida se fue en picada, perdió a su mejor amigo, a su novia, y a la familia que por tantos años lo había acogido en su seno como un miembro más.
Fue al lugar que siempre consideró su hogar en busca de la persona que siempre sabía cómo reconfortarlo o mínimo aclarar sus ideas.
—Fluby luby — la gran estatua de piedra que custodiaba la entrada se giró, liberando una escalera en espiral que giraba sobre sí misma para que Harry pudiera ascender. Llamó a la puerta
—Adelante — la voz familiar de Minerva McGonagall le contestó desde el interior.
— ¡Buenos días directora! — un poco reservado ingresó a la gran sala y la saludó, intentó no mirarla por mucho tiempo, el hecho de creer que ella supiese o estuviese enterada de algo, realmente lo avergonzaba.
McGonagall conocía bien a Harry, y sabía que algo muy malo le debía estar sucediendo, algo que lo llevara desesperadamente a pedirle que le permitiera hablar con el retrato de Dumbledore, pues bien sabía, que a ella no le contaría nada.— ¡Buenos días Harry! Te dejaré solo.
Harry avanzó hasta el retrato de Dumbledore, acercó una silla y la colocó frente a él — Buenos días, profesor Dumbledore— saludó al anciano que lo miraba con cariño.
—Hola Harry — el retrato lo observó detenidamente, McGonagall ya le había dicho la noche anterior que el chico había solicitado permiso para hablar con él — Dime hijo ¿en qué puedo ayudarte?
—No sé qué hacer...
—Para saber qué hacer primero, necesitas saber qué quieres hacer ¿lo sabes?
Harry no levantó su mirada, no sabía cómo contarle todo lo sucedido, se cubrió con ambas manos la cara y suspiró ruidosamente. Estaba desesperado — Solo quiero lo mejor para ella — Y comenzó a llorar, como un niño sin consuelo, sin deparó en ser visto por los demás retratos que poco a poco se marchaban para concederles privacidad.
Dumbledore en toda su existencia como retrato, jamás había deseado con tanto fervor poder ser corpóreo para abrazar y consolar a Harry que se derrumbaba frente a él — Todo estará bien Harry...
— ¿Cómo va estar todo bien si ella está muriendo? — Harry perdió la paciencia y se levantó furioso, comenzó a caminar de un lado a otro. — Si tan solo pudiera regresar el tiempo…
—Sabes que ya no existe ningún giratiempo, Hermione se recuperará…
—Lo sabe — no fue una pregunta, fue una afirmación, Dumbledore sabía todo lo que había ocurrido, como siempre, sin poder mirarlo a los ojos le dio la espalda.
—Si hijo, no te avergüences Harry, no fue tu culpa y no podías evitarlo, es cuestión de tiempo y de que hables con ella, tal vez aun sienta algo…
Negó con la cabeza, ¿qué disparates decía? — ¿Cómo voy hablar con ella si cada que me ve se aterroriza? ¿Cómo puede sentir algo por mí después de que le desgracie la vida?
—Te sorprendería lo que el amor perdona y perdura — Dumbledore sabía por experiencia propia lo que podía llegar a perdonarse por amor ¿Acaso no había perdonado él a Gellert Grindelwald por haber matado a su hermana? Y él estaba seguro que el amor silencioso que alguna vez ellos habían sentido por el otro seguía ahí, prisionero de sus convicciones.
Pasaron varios minutos sin hablar, Harry lloraba e intentaba pensar — ¿Cómo salvarle la vida a alguien que no quiere vivir? — le preguntó finalmente.
—Dale una razón para vivir…
En la habitación 7 del último piso en San Mungo
—Debes estar bromeando, no era posible hacer esa poción en tampoco tiempo, siempre juré que Snape te había beneficiado — El tablero había sido relegado, en su lugar una bandeja con galletas reposaba sobre la mesa, Hermione bebía un chocolate caliente.
—Pues te equivocaste, en vez de agitar por una hora la poción para que se disolvieran por completo las semillas de ortiga, las machaqué en el mortero antes de vaciarlas sobre el caldero, cuestión de lógica, jajajaja aún recuerdo tu cara de incredulidad cuando recibí 20 puntos para mi casa por esa poción — Draco reposaba con los pies estirados sobre un taburete y las manos cruzadas sobre su pecho, con la vista perdida en el cielo nocturno.
—Tu turno… — refunfuñó por lo bajo.
—Mmmmm déjame pensar, en cuarto año durante el baile de navidad te vi discutir con la comadreja ¿Por qué fue?
—Porque fue un estúpido — contestó bajo, hasta ahora los sesenta minutos que llevaban interrogándose mutuamente habían sido preguntas banales, sin incluir explícitamente a sus amigos, pero ella sabía por dónde iba todo ese asunto.
—Eso no es una novedad, pero dime cuál fue el motivo.
La castaña resoplo rendida — Ron no me invito al baile de navidad…
—jajajaja definitivamente eres increíble, yo en tu lugar hubiera saltado de alegría por no ir con ese estúpido…
—Malfoy…— ya le había pedido que se comportara.
Él levantó las manos con las palmas abiertas en gesto de disculpa — está bien, está bien, la relación de ustedes siempre me pareció inverosímil, tienes más en común con Potter.
El silencio reinó por varios segundos — ¿Por qué siempre odiaste tanto a Harry? — Esa fue la primera vez en meses que ella nombraba a su amigo sin resentimiento, y fue algo que Draco no pasó por alto.
Esa respuesta la había meditado hacía varios años, hoy con sus respectivos veinte años ya no sufría por los complejos que lo atormentaron en la adolescencia, giró un poco su rostro y la miró directamente a los ojos "que hermosos ojos tiene" pensó — Celos
— ¿Celos? ¿Cómo podías estar celoso?, él solo era el centro de atención todo el tiempo porque su vida corría peligro. — Hermione le contestó un poco molesta por la respuesta de este.
Draco negó con la cabeza — No era porque yo deseara ser el centro de atención —ella lo miró con rostro de incredulidad— ok, tal vez los primeros tres años sí, durante las vacaciones de verano, antes de iniciar el quinto curso, como tú sabrás el Señor Tenebroso retornó, se apropió de nuestra casa y la tomó como su residencia oficial. Fui reclutado como mortÍfago sin mi consentimiento — Hermione lo miró asombrada — era la marca sobre mi antebrazo izquierdo y mi obediencia a ese ser o la vida de mi madre. Me tocó presenciar torturas monstruosas a decenas de personas, vi morir gente a mis pies, ancianos, niños, hombres y mujeres, fuimos prisioneros de nuestro propio hogar y de las decisiones de mi padre. No me mires con pena, por esos tiempos yo no meditaba en el bien o el mal, lo único que me preocupaba era que mi madre no perdiera la vida y en nombre de esa causa tal vez absurda para ti, también cometí atrocidades, de las que no estoy orgulloso.
—Sí Hermione, también maté por la vida de ella, porque ella era todo lo bueno que yo tenía en mi miserable existencia, ella fue la única persona que me ha mostrado amor, la única que se preocupó por mi vida, la que recibió crucios por haber sanado mis heridas, la que nunca perdió la fe en mí — le sorprendió no ver reproche en la mirada de ella — Potter siempre tuvo oportunidad de decidir, y siempre decidió correctamente, sus manos jamás se mancharon de sangre, él fue todo lo que yo hubiera querido ser…
Hermione meditó varios segundos, que tan diferente se veía todo el panorama desde esa perspectiva ¿Qué hubiera hecho ella en su lugar? Había sido tan fácil juzgar las apariencias — No sé qué hubiera hecho yo, pero por nada del mundo creería que es una causa absurda salvar a tu madre — no sabía porque pero sentía un inmensa necesidad de consolarlo — Obviamente por esa parte para Harry fue un poco más fácil, no fue condicionado, no tenía nada qué perder…
—A ti.
— ¿Ah? — no logró entenderlo.
—Podía perderte a ti — le aclaró.
—Yo siempre estuve con él — no supo porque dijo eso.
—Siempre — confirmó él.
Ella giró su rostro y observó el cielo con algo de melancolía. Ellos siempre habían estado juntos, jamás se habían distanciado, ni habían ocurrido estúpidas discusiones entre ellos, no, Harry siempre había estado para ella al igual que ella para él.
Draco no pudo evitar sentir pena por ella, miró también al cielo, inconscientemente tomó la mano libre que ella tenía sobre sus piernas y la presionó con cariño, los dos sintieron correr un cosquilleo por sus manos, Hermione se ruborizó pero no apartó su mano.
—Te mereces ser feliz, y tienes motivos para serlo — le dijo con sinceridad.
—Tú también, Draco — ella deseaba con fervor que él fuera tan feliz como ella algún día lo fue.
—El tiempo apremia...
