Todos los personajes pertenecen a J.K.R. Yo solo me divierto inventando locas historias.
XOXOX DLM
*** Capítulo 12 Cerca de lo inevitable ***
Los meses habían transcurrido lentamente, en siete meses Hermione había tenido tiempo suficiente para gritar en su almohada, maldecir una y otra vez sin cansancio su destino, en esas largas horas en la oscuridad había creído que lo peor que lo pudo haber pasado en la vida era haber sido bruja. Había perdido demasiado en esa guerra, solo por luchar por su derecho a ser libre, el precio había sido muy alto, la vida de sus padres le había sido arrancada desde que estallara la guerra.
Había perdido tantos amigos y conocidos y cuando creyó que ya todo estaba mejor, le arrebatan su integridad, su alma, su amor propio, había quedado resumida a un despojo de ser humano, que si vivía no era gracias a ella, sino a Draco, él que velaba constantemente por su bienestar.
La intrigaba, este Draco no era el que ella había conocido, no, este no era el joven arrogante, prepotente y altanero que la había molestado durante años en el colegio, este era un Draco, retraído, sumido constantemente en una pena y condena que él mismo se infligía. Este era un joven maduro en busca de su redención.
Y ella, sumida en su miseria, había logrado conectar con el alma destrozada de Malfoy. Había algo en la mirada de él que le concedía paz, se había negado a ver a una psicomaga, prefería las palabras burdas y faltas de tacto de él para asumir su realidad.
¿Cuál realidad?
— Será una hermosa niña, madre siempre quiso tener una hija, pero Lucius no se lo permitió — El desagrado con el que nombraba a su padre denotaba el poco aprecio que le tenía.
Ella solo se reacomodó en su sillón algo incomoda, aún no hablaba con nadie que no fuera Teddy sobre su bebé.
— ¿Cómo la llamarás? — Draco revisaba unos documentos mientras le hacía compañía en el almuerzo.
— No lo sé — fue honesta, no pensaba en esas cosas, y no quería hacerlo, se quedó abstraída mirando el jardín donde corrían algunos niños.
Draco se giró un poco para verla, la tristeza en su voz lo obligaron a mirarla, eran tan hermosa, aun con ese semblante de abatismo, un mechón castaño revoloteaba a causa de la brisa que entraba, a largo su mano y lo coloca tras su oreja, ella brinco al sentir la calidez de sus dedos.
En respuesta sonrió, sus mejillas se tornaron rojizas, siempre que él la tocaba ocasionaba que corrientes eléctricas bajaran por su espalda — ¿Por qué siempre estás aquí? — esa duda tenía días asechando su cabeza, ¿por qué el joven Malfoy pasaba las 24 horas del día en San Mungo?
Draco sintió una punzada en su pecho — ¿Te molesta mi compañía?
— ¡Oh no! No me malinterpretes — se apresuró a explicarse, él sonrió — me refiero a si no tienes alguna novia o no sé algo por el estilo… ¡qué sé yo! — sin razón alguna se había puesto nerviosa.
— No, no hay nadie excepto mi madre fuera de este lugar que me espere. — le explicó mientras regresaba la vista a sus informes "Tal vez tú… no"
— ¿Por qué? — quiso saber.
— No tengo tiempo para esas cosas…
— ¿Tiempo? No eres tú el que siempre me está diciendo que tengo una vida por delante y debo vivirla plenamente. — ya comenzaba exasperarse, al parecer el hurón era muy bueno para dar consejos pero no para seguirlos.
— En verdad no tengo tiempo, y con el que me queda, quiero expiar mi alma, si es que aún me queda algo de ella. — Así era, Draco vivía para encontrar la paz interna, esa que por ausencia le hacía revivir por las noches todas las atrocidades que había hecho durante la guerra.
Hermione no supo leer entre líneas, tan desconectada del mundo y de la realidad no le había sido posible comprender el profundo significado de esa oración.
— Yo creo Draco, que cualquiera que sea nuestro destino después de esta vida… será mejor que la propia vida que nos tocó llevar — "Y tal vez en esa otra vida tú y yo…" Hermione comenzaba a darse cuenta que gustaba demasiado de la compañía de él.
— Si, tal vez Hermione… — Draco había llevado el mismo proceso mental que ella.
Draco se puso de pie y se marchó de la habitación, maldiciendo una vez más lo injusta que era la vida.
Diez días transcurrieron…
— Sé que no quieres hablar de esto pero… — Harry parado a tres metros de la cama de Hermione, intentaba retomar la plática que ella en más de tres ocasiones había zanjado.
— Pero es el momento — Lo sabía, a pesar de tener tan solo siete meses de embarazo, sabía que era cuestión de tiempo, de días seguramente, hacía semanas que respiraba con ayuda de un aparato muggle y tenía tres días que ya no tenía la fuerza para pararse o estar sentada.
— Yo creo que… — esto estaba siendo muy difícil, ¿cómo decir palabras que no la lastimaran?
— ¿Tú crees Harry? — levanto una ceja, sabía que esta charla sería difícil, pero necesaria.
— No, yo quiero saber cuál es tu postura al respecto — se armó de valor, dio un paso más hacia ella y la miró a los ojos.
A ella siempre le había gustado la determinación y fortaleza de Harry, alguna vez lo había admirado como a ninguna otra persona, alguna vez había sentido por él más que un cariño de amigos, pero siempre supo que ella no era para él. Dejó pasar a su primer amor y al igual que él, se centró en buscar el bien de la humanidad, y con el tiempo le dio espacio en su corazón a Ron.
Ron se había metido en su corazón de poco en poco, y no se dio cuenta hasta quinto año y gracias a los celos, celos que sintió por primera vez cuando lo vio con Lavender. Su cariño por el creció poco a poco, pero el que sentía por Harry jamás desapareció, se quedó ahí, en el lugar más profundo de su corazón.
Que era la vida, ahora ya no tenía nada con Ron, y jamás lo volvería a tener, conocía demasiado a Ron, su silencio y distancia durante todos esos meses se lo confirmaban, él no podía con esa situación, sobre pasaba sus capacidades emocionales.
Sabía que Harry estaba todos los días pendiente de ella, en las sombras, donde su presencia no la alterara, siempre poniendo las necesidades de los demás sobre las de él. Harry era de esos chicos altruistas, que al no tener nada, lo daban todo por los demás, ella jamás se creyó merecedora de él.
Esta vida era tan injusta, con Ron, Draco, Harry y ella…
— Quiero que tú la tengas… espero con el tiempo, poder estar con ella también. — le costó tanto decirlo, sabía todo lo que implicaba. — si algo sale mal… prométeme Harry… — las lágrimas no se hicieron esperar. No lloraba porque tuviera miedo a la muerte, no, eso era algo que en verdad deseaba, lloraba por lo que le esperaba a su hija, cómo sería su vida, ¿podría ser ella algún día una buena madre para esa criatura que ninguna culpa tenía? Y que aun así, se llevaba la peor parte de todo.
— No te preocupes, yo cuidaré de ella, hasta que tú estés lista para tenerla, y sé que no es el momento para decirte esto, pero no sé si tendré en otro momento el valor para decirlo sin miedo a tu respuesta… yo siempre quise mi propia familia, y siempre me prometí ser el mejor padre, nada de esto se dio en las condiciones óptimas, pero esto es lo que hay, una hermosa niña que viene en camino. Si Hermione, porque solo por ser tu hija la hace hermosa, más allá de tener tu hermosa sonrisa, y tus cálidos ojos, tendrá tu bondad inexplicable — se acercó un poco más a ella — esto es lo que somos, tú y yo, un par de personas que han sufrido más de lo necesario, dos almas en pena, con muchas cosas en común y un pasado maravilloso, sí, a pesar de todas la veces que luchamos codo a codo por nuestras vidas, siempre fue una bendición tenerte a mi lado, aunque fuese solo como amiga.
Aquello que Hermione guardaba tan secretamente en su corazón, se removió en su interior ¿estaba entendiendo bien ella? Pero, ¿podría ella superar el pasado?
— Te pido la oportunidad de que me permitas cortejarte, ganarme tu perdón, ayudarte a olvidar, y convertir esta horrible pesadilla en un futuro prometedor, por ti, por mí, por Teddy, por nuestra hija. Después de que des a luz y te estabilices vámonos a América, donde nadie nos conozca, a iniciar de cero e intentar ser felices. — En ningún momento dejó de mirarla, fue consiente de la sorpresa y confusión que causaban sus palabras en ella.
Hermione giró su rostro rompiendo todo contacto visual, sus palabras la conmovieron, lágrimas surcaron su cara. Ella sabía que no podrían mantener en secreto que tenían una hija en común, todo Londres hablaría al respecto, su hija seguramente sería señala, nada bueno les esperaba fuera de los muros de San Mungo, y nada la detenía en ese continente. La imagen de Draco se apoderó de toda su mente.
Se sentía confundida sobre lo que él representaba para ella, en los últimos meses se había vuelto su todo, se había sorprendido al darse cuenta lo ansiosa que se ponía cuando llegaba la tarde y él vendría a estar con ella hasta que el sueño la venciera. Y podría jurar que a veces él la miraba como si ella fuera lo más interesante sobre la faz de la tierra.
— En efecto Harry, no es el momento.
