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Todos los personajes pertenecen a J.K.R. Yo solo me divierto inventando locas historias.

XOXOX DLM

***Capítulo 14 El final de un camino***

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Muerte. Cesación o término de la vida, en el caso particular de la realidad humana, la definición vigente desde un punto de vista médico y legal alude a la cesación de toda actividad en el encéfalo, demandándose además que esta finalización sea completamente irreversible.

La muerte es el poder absoluto que dispone de nosotros. Ella nos pone el límite, finiquita nuestra existencia. Mientras podemos ocasionar y anticipar, planificar y ordenar muchas cosas, se sustrae la muerte a la arremetida estratégica.

Ella viene, cuando quiere, viene como el ladrón en la noche. A cada momento es posible que ella asalte. En el entorno de su vida puede el hombre disponer de algo, tiene poder de disposición sobre cosas y procesos - pero no tiene poder de disposición sobre la muerte, él está entregado a ella. La muerte aparece como el señor infinito sobre los vivientes, que tiemblan ante ella. Pero esto vale en un sentido muy determinado. El hombre no puede mantener a distancia a la muerte, no puede escapar a ella, no puede ocultarse ni esconderse de ella. A cada cual lo alcanza - precisamente con una "seguridad mortal".

Para algunas personas la muerte es un castigo, es lo peor que ellos creen que podría haberles pasado, sobre todo si llega de una forma dolorosa. Para otros, significa el descansó, el momento de estar en paz, la solución a todos sus pesares. No faltan los que la ven como una nueva aventura, aquellos que cuando les llega, la toman de la mano como si de una vieja amiga se tratara. Pero hay otros tantos, muy pocos para ser precisos, que la ven como un tributo, sobre todo si se entregan a ella de forma voluntaria…

Hermione Granger, solo había vivido veintiún años. Durante su existencia en el plano terrenal, había acumulado bastantes anécdotas, aventuras, celebraciones, todos ellos envueltos en alegrías, tristezas, o de ambas cosas. Todos esos momentos vividos pasaban a toda velocidad frente a ella, era como una gran pantalla de cine…

Estiro su mano, quería tocar la imagen de su madre que acababa de pasar frente a ella, en vez de palpar algo duro, sintió un líquido mojar sus dedos y las imágenes se detuvieron, como si su contacto hubiera pausado la película.

Se miró sus dedos, con una concentración inaudita, como si lo viera por primera vez, parecían rejuvenecidos, su piel más suave, sus uñas intactas y pulcras. Siguió la vista ascendiendo por sus brazos, no había hematomas o rastro alguno de agujas, su piel parecía recién bronceada. Echo un vistazo al resto de su cuerpo, vestía lo que parecía un vestido blanco, le llegaba debajo de las rodillas, era algo suelto, pero podía observar que no estaba tan delgada y sobre todo, no estaba embarazada, se percató que estaba descalza, y justo en ese momento sintió la calidez del mármol rojo que pisaba.

Un ruido a la lejanía le robo su atención, intento comprender que era, lo dejo en cuanto se percató que no podía comprenderlo.

"¡La perdemos!"

¿Dónde estoy? Se preguntó al momento que giraba sobre sí misma para observar todo el lugar, parecía que estaba a las afueras de un bosque, a su alrededor había pasto con flores por doquier, a unos cuantos metros un bosque enorme se apreciaba, tenía arboles enormes, que por más que ella levantaba la cabeza, no lograba ver su final.

Se percató que estaba parada sobre el camino de mármol que llevaba a la entrada del bosque.

"No hay opción, su corazón a dejado de latir, hay que hacer el trasplante!"

Volvió a escuchar el ruido, volteo hacia el cielo, parecía venir de ahí el ruido, solo pudo entender las últimas palabras "hacer el trasplante" pero no lo medito, sin una razón aparente, se sentía muy bien, tranquila, en paz, a salvo…

Se giró a ver nuevamente la pantalla que parecía flotar detrás de ella, no le sorprendió que las imágenes se hubieran comenzado a mover de nuevo, se acercó y observo, no supo si lo hizo por segundos, minutos u horas, pero pareció una eternidad.

Se maravilló de verse a sí misma de pequeña jugando con el sr. Nelson, su conejo de felpa. Jugando al dentista con las herramientas que sus padres tenían en casa, no debía tener más de cinco años. Esas imágenes de su niñez, le recordaron lo feliz que había sido en su casa, con sus padres.

"No responde"

Las imágenes de Harry y Ron comenzaron aparecer, sus primeros años en Hogwarts, sonrió al recordar las mil y un aventuras que pasaron juntos, la forma en que la cuidaban, y como siempre la habían protegido. Se sorprendió de no sentir ningún rencor hacia ellos.

Había pasado bastante tiempo para que ella lograra perdonarlos, había recorrido de extensas pláticas con Draco, y si bien, ella sabía que las cosas lamentablemente jamás volverían hacer lo mismo, ahora ella estaba tranquila con ellos.

Recordó las últimas palabras que Harry le había dicho, la oferta de una nueva vida, un nuevo comienzo, lejos de ahí, lejos de cualquier persona que los conociera, como amigos y si el tiempo lo permitía, como algo mas… La oportunidad de una familia. Escucho en la lejanía la voz de Harry.

"Hermione no te rindas por favor"

Sonrió ante la ironía, pensar que alguna vez hubiera matado por tener esa oportunidad con él, ¿Qué sentía ahora por él? No lo sabía, no había querido pensar en eso, no era momento. Aceptaba que era el padre de su hija, y no dudaba que sería un buen padre, su hija…

Esa pequeña que ahora ya no estaba dentro de ella, esa bebé a la que le había fallado, "Lo siento" se disculpó al tiempo que acariciaba su vientre plano.

— Estoy muerta — no le había costado deducirlo. El lugar, su apariencia, la pantalla, y el inmenso dolor que sintió en su pecho antes de caer inconsciente.

Dio un último vistazo a la pantalla, aparecieron sus últimos minutos de vida, Draco frente a ella, mirándola como si fuera lo más hermoso y valioso sobre la tierra, le causo gracia como fue ella la que lo jalo para besarlo, al final, el tiempo no les había alcanzado. No supo en que momento de todos esos meses, el que alguna vez había sido su enemigo, se había ganado un lugar en su corazón.

¡Mirala, es hermosa, te necesita, lucha!

— Lo siento — contestó a la que estaba segura era la voz de Harry. Ella ya no quería luchar, quería estar en paz, tranquila. Se giró y miro con anhelo el camino — Debo seguir — avanzo varios metros, el bosque cada vez estaba más cerca, podía escuchar a los pajarillos.

— ¿Adónde vas?

Conoció la voz fría de inmediato, sonrió para sí misma, se giró para encarar a quien ya sabía quién era.

— A seguir mi camino — le explicó, jamás lo había tan radiante, joven y hermoso.

— ¿Y por qué seguir ese? — señalo con su cabeza el bosque.

Draco Malfoy llevaba un jeans azules y una polo blanco, también estaba descalzo, con la manos dentro de sus bolsillos, camino lentamente hacia ella.

— Ese es el único camino — le explico lo obvio.

— Siempre hay opciones — la contradijo.

Segura de que él solo era producto de su imaginación se acercó más a él.

— Es el camino que yo quiero tomar — se giró y estaba por marcharse cuando sintió una mano cálida sujetando la suya.

— Me lo prometiste — le recordó él.

— Se lo prometí al Draco real — se recordó ella misma, así de carca podía apreciar mejor sus ojos, había algo diferente en ellos, la culpa que siempre los acompañaba, ya no estaba más.

— Soy real, ¿acaso no sientes mi tacto? — acaricio su mejilla con vehemencia.

Ella sonrió y negó con la cabeza por la situación, pensó que seguramente alguna parte de ella no quería morir, y su mente hacia esas imágenes para hacerla desistir.

— Si, puedo sentirte — siguió su propio juego.

Draco la miró detenidamente mientras sostenía su mentón, parecía un ángel ante sus ojos, resultaba muy tentador seguir su camino junto a ella, pero no, no era posible. Le giro un poco su rostro para que viera a la pantalla.

Hermione se sorprendió cuando vio que la pantalla ya no reproducía imágenes de ella, eran las imágenes de un Draco pequeño junto a sus padres, fue entonces cuando lo comprendió, no era posible que su mente reprodujera esas imágenes, ella nunca había visto una foto de él cuando era pequeña, se giró sorprendida para mirar a Draco.

—Has muerto…

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¡Hola! ¿Cómo la han pasado? Yo muy bien jejeje. Bueno, como ya se habrán dado cuenta, hemos llegado al final de esta historia, un capítulo más y concluimos. Gracias por todos sus comentarios, me han fascinado. Nos leemos pronto…