Se recogió el cabello en una hebilla con strasses, se maquilló y estuvo tres cuartos de hora revolviendo el armario, con fin de encontrar un vestido decente.
Y lo encontró. Era un Versace azul(1), que había utilizado una sola vez, en una entrega de premios Oscar's. Cogió unos tacones haciendo juego y un sobre negro(2).
Empezó buscando tranquilamente la tarjeta de cumpleaños de las Denali, y terminó quitando los cajones de la mesilla de luz para volcar su contenido en el suelo.
Desechó todo lo que no fuera un papel, hasta encontrarlo. Mierda, mierda, ¡Mierda! La fiesta había comenzado hacía treinta minutos. Bella era muy puntual, asquerosamente puntual.
Odiaba llegar tarde a cualquier lugar, le parecía descortes.
Quizó abrir la puerta de su habitación, pero estaba cerrada. ¡Maldito Jasper! Miró la ventana sugestivamente y alzó una ceja. Igual no estaba tan alto como parecía.
La abrió. El inocentón de Jazz. Jamás cerraba las ventanas. Quizá era por que no la creía capaz de semejante locura.
Asomó la cabeza. Esbozó una sonrisita sobradora.
Cuando cayó al suelo, se sintió desorientada. Se había tirado de dos metros de altura y había sobrevivido. Eso debía festejarlo.
Revisó el sobre y cogió las llaves del auto.
Subió y, luego de fijarse que no había nadie en el coche -manía que había cogido de pequeña- arrancó.
Cuando entró a la mansión de Tanya, creyó ver que las paredes retumbaban. Por el amor de Dios, la música rompía los timpanos. Alguien le tocó el hombro y volteó.
Era Mike Newton, completamente borracho.
"Oye"dijo, hipando. "¿No tienes algún sostén de más? Es que mi chica no puede encontrar el suyo." Bella puso cara de asco. Vió a Jessica detrás de el, sosteniéndose la parte de arriba del vestido con la mano. "¡Apresúrate, Mike!" gritó ella. De pronto, desaparecieron de su vista. Tanya los había empujado hacia un costado, mientras le daba a Jessica un grotesco brassier con relleno y encaje verde.
Tenía un vaso en la mano. "¡Bells!"Dijo. "Pensé que no vendrías. Pero ya estas aquí, así que... uh, haz algo. ¡Diviertete! Vamos, baila conmigo." La cogió de la mano y se tambalearon graciosamente. Tanya miró hacia un costado, y luego volvió a voltear. "Ups, lo siento. Debo irme."
"¿Que sucede?"
"Es Laurent. Me esta siguiendo."
"¿Y cuál es el problema? ¿No te agrada?"
"Que va, el tipo es genial. Lo que pasa es que esta saliendo con Irina. Y mi hermana no es tan generosa como yo, ella no... comparte, digamos. Además, me dijo que tenía piernas muy hermosas y que mi sonrisa iluminaba más que cualquier sol. Osea, si no escapo, terminaré rindiendome ante sus bonitas palabras." Bella rió. Solo Tanya querría escapar de un hombre increiblemente guapo que le decía cosas que haría a culaquier mujer derretirse.
Vió a un hombre de color con rastas, sacando la cabeza entre la multitud, como si buscara a alguien.
Tanya se encorvó.
"Bells, yo jamás estuve aquí, ¿de acuerdo? Me escape con... huh... " tomó a un chico que pasaba por ahí de la camisa y le preguntó su nombre. "Dile que me escape con Seth"
"¡Pero solo tengo diecinueve años!"
"¿De veras? Y yo veintiuno. Tienes suerte, voy a enseñarte lo que es una verdadera mujer."
Seth susurró un "Mi hermana va a matarme", pero luego esbozó una sonrisa. Subieron las escaleras corriendo, sin soltarse las manos.
