Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto, y yo solo lo pido prestado.
Cine
Hinata retuerce sus manos en un intento de distraer su mente de esas violentas imágenes que se proyectan en la enorme pantalla frente a ella.
Ni Kiba ni Shino le advirtieron que la película iba a ser una de terror. Pero sabe que también es culpa de ella, pues nunca preguntó por el tipo de película que iban a ver.
Su ensoñación se rompe cuando escucha un grito agudo, y se da cuenta de que proviene de unos cuantos puestos más allá de ella. Ino ha gritado y ha provocado una leve tensión en todos los adolescentes que han ido. Hinata no sabe por qué, pero se siente mejor al saber que no es la única asustada. Ambas comparten una mirada comprensiva y se sonríen mutuamente antes de volver a lo suyo, esperando que la película esté cerca de acabar y así salir de aquél infierno.
Hinata apenas mira a Sasuke, quién está a su lado y observa totalmente aburrido el filme. Ambos llegaron sin tener una idea si quiera cercana de lo que verían, y se arrepentían de no haber preguntado antes. Lo único realmente bueno de todo eso es que están juntos, se dicen ambos mentalmente, buscando una distracción.
–¿Por qué viniste si no te gustan las películas de terror?– Hinata se sobresalta y se sonroja al escuchar el susurro. Sasuke tiene su cara demasiado cerca a la suya, su oscura mirada clavada en la clara de ella. Les gusta esta cercanía, y sonríen, una por pena y el otro por diversión.
–Y-yo... no sabía que íbamos a ver una de t-terror... no me dijeron n-nada, y tampoco pregunté.- baja la mirada y se sonroja aún más, sintiendo como su acompañante le toma suavemente la mano, en un agarre fuerte pero delicado. Sonríen ante el calor del otro y se miran a los ojos.
–Espero esto haga te relaje en lo que queda de la película. Si te asustas, no temas apretar.– Sasuke no la mira, pero Hinata puede ver, gracias a la poca luz que sale de la pantalla, que está solo un poco sonrojado.
Ninguno de los dos se da cuenta de que la película ha acabado hasta que todos los asistentes empiezan a levantarse de sus asientos. Estaban muy concentrados en sentirse el uno al otro. Ambos encontraron la distracción que estaban buscando.
No se sueltan hasta que él la deja en su casa.
