Capítulo 29:

El Mal del Mal

Y entonces, Astral se sintió realmente molesto.

No, quizá eso no le hacía justicia a su verdadero sentir. Realmente estaba harto de lo que sucedía a otros en contra de su persona, y es que no era para menos; pues ahora, su caballo.

Su hermoso cuadrúpedo pura sangre, de pelaje negro y ojos como el fuego.

Su bello semental que le apoyaba en incontables planes. Su lindo caballo que le trasladaba a innumerables destinos, y que era acreedor de la descripción, del mejor caballo habido en la novela "Flores de Estaciones". Ese animal que se suponía debía ayudar al Villano a ganar tiempo y breves batallas.

Ese caballo.

Ese caballo, ahora yacía deambulando de un lado a otro sin un control verdadero sobre su propio cuerpo, a la vez que se agitaba en furia por momentos, relinchando con testarudez para alejar a los sirvientes encargados del establo. Imbuyéndoles un ligero pánico con su imponente fuerza antes de seguir deambulando en busca de quién sabe qué cosa.

Saliendo del terreno permitido para comenzar a pastar sin control. Su mirada ahora desviada hablaba sobre su mal estado como de su decreciente salud interna.

Repercutiendo sin reparo en su apariencia fiera, la cual, parecía haber sido cambiada a una un poco más... Tonta y débil.

Esto ya siendo el colmo para Astral, quien se dirigió con preocupación a su caballo, analizándolo profundamente antes de tomarle de sus cuerdas. Obligándolo a mirarle para después dejarle ir, advirtiendo el tropiezo del cuadrúpedo a los segundos ante su estado tan deplorable. Observándole caer sin remedio y de manera seca en el suave pasto, al cual aún comía con fervor. Relinchando por ratos para luego quedarse mirando a la nada.

Provocando cierta angustia en Astral, al mismo tiempo que a los sirvientes asignados a esa área. Los cuales se miraron por momentos antes de, literalmente, aventar a uno de ellos para que pudiera dar una explicación o unas palabras sobre lo sucedido sobre el animal favorito de uno de los más grandes y temidos Duques.

Pasando sonoramente saliva para, rápidamente, armarse de valor. Sus pasos firmes comenzando a decaer conforme se acercó a Astral. Sintiendo como es que la energía al rededor del peliblanco era todo, menos tranquila y amena. Intimidándole en seguida solo con su imponente aura y figura. Provocando que el aire se quedara atorado en sus pulmones antes de alzar su voz de manera dolorosa y tímida. Concentrándose en que sus piernas no fallaran para después enfocarse en el claro problema que estaba frente a él.

Su corta vida comenzó a pasar frente a sus ojos una vez Astral poso su mirar en él, de manera fría y despectiva. Aterrándole enseguida.

—S-Señor A-As-tral... U-Un gusto v-verle b-bien, ¿Cómo es que...? —Sus palabras fueron cortadas una vez Astral tomo la palabra.

Claramente molesto.

—¿Qué es lo que quieres? —

—¿Eh? —

Pregunte, ¿Qué es lo que quieres? ¿Vas a decirme que ocurrió un accidente y mi pobre semental cayó enfermo de repente aun cuando su salud era impecable? ¿Que todo estaba bien, pero por alguna extraña razón mi caballo no está consciente de sí mismo? ¿Que han hecho un pésimo trabajo custodiándolo aun cuando, casualmente todos los caballos concursantes están impecables?... Hn. Dime niño. ¿Es eso?

Cuestiono Astral.

Su voz cargada de desprecio apenas dejó cabida para el terror que sufría el menor cerca de él, provocando que los pequeños ojos se mostraran llorosos para luego ceder ante el miedo. Cayendo abruptamente de rodillas para después posar su cabeza en el frío suelo, dándose golpes repitas veces para al final, clamar piedad. Llamando la atención de los demás concursantes. Los cuales, solo les observaron con aprensión, preocupándose al contemplarles.

—¡Astral-sama! P-Perdón, perdónenos. ¡Por favor piedad! ¡Astral-sama! —

Tsk... —

El peliblanco se quejó. Llevando sus manos a sus oídos para luego, de un golpe certero, mandar a dormir al pobre chico que casi orinaba sus pantalones.

Aterrando a los demás sirvientes que dudaban en acercarse, temiendo a la furia de aquel que aun gozaba de una reputación dudosa, no queriendo terminar como el pobre chico que cayo inconsciente al frio y duro suelo.

Las lágrimas siendo testigos ante su desgracia, dando un falso consuelo.

Dejando sonar una vez más la voz del peliblanco, quién parecía en su propio mundo, ajeno a lo que acababa de hacer, asustando a los demás participantes a excepción de uno. El cual, afilo su mirada antes de querer intervenir. Obligándose a detenerse, barajando sus opciones.

—...Realmente... —Continuo el peliblanco. Bajando sus manos para posarlas en sus costados. —Lastimas mis oídos. Tanto como mi propia reputación. ¿Es que acaso no hay nadie aquí que pueda darme una sincera explicación?

—¡Mi Señor! —Exclamo de pronto uno de los tantos sirvientes. Alzando su mano antes de acercarse rápidamente al menor tirado en el suelo. Cubriéndole con su cuerpo, hablando de manera temerosa. —¡No es culpa de Lian! ¡No es culpa de Lian! —

—¿Lian? —Susurro Astral.

Bajando su enojo por un momento antes de percatarse de lo que había hecho, arrepintiéndose en seguida; suspirando mucho más calmado antes de sentir que había escuchado ese nombre por algún lado.

Posando una de sus manos sobre su cintura antes de permitir la palabra a aquel raro sirviente de cabello corto y voz aguda. Otorgándole unas palabras.

—... ¿Eres conocido de él? —

—¡Sí! Si lo soy. Y por eso, por favor. No le haga nada. ¡Todo es nuestra culpa! Dejamos nuestros deberes a la mitad para comer nuestra pieza de pan, solo para darnos cuenta después que había ocurrido este incidente. Fuimos tontos, y no pudimos dar con el culpable. ¡Por favor Señor Astral! Si va a castigar a alguien, que sea a mí... Lian no tiene nada que ver en esto. Es un niño. Aún tiene mucho que vivir... ¡Se lo ruego! —

"Este joven... No. De hecho, este también es un niño."

Analizo Astral al sirviente rogante, percatándose del par de cadenas que envolvía sus cuellos tanto como sus manos, y las ropas ligeramente andrajosas, causándole un leve malestar en el estómago antes de indagar sobre lo mismo.

No necesitando ser listo como para saber que esos dos eran un par de esclavos. Quizá de algún Reino vecino o algún otro Imperio... Un botín de Guerra, fue lo que mejor les describió. Cuestión que, realmente le desagrado mucho más, que de lo que había sido víctima.

Provocando que un suspiro escapara de a sus labios, para luego regañarse así mismo por usar una técnica agresiva para obtener respuesta del principal agresor, negando a la brevedad.

—¿Tanto le estimas? Tu vida estaría en peligro de ser así... —

—¡No me importa! —Exclamo el menor mientras trataba aun de cubrir a su hermano. Aferrándose a él. —¡Esta bien si yo pago este error! Pero por favor. No le haga nada a mi hermano... —

Realmente eres egoísta ¿No es así? Si mueres, dejaras solo al hermano que tanto lloras... —

Se burló Astral, pareciendo meditarlo por unos segundos antes asentir, afilando su mirada. Una ligera malicia colándose en sus facciones atractivas para luego dar su veredicto, observando a los demás sirvientes, dirigiéndose al final a ellos.

¿Quién es el dueño de estos niños?

—¿Eh? ¿Disculpe? —Cuestiono el sirviente más viejo de los presentes. Alertándose antes de que uno de los suyos contestara con rapidez, buscando su propia salvación, importándole poco lo que sucedería con los infantes.

—¡Es el director de la competencia! ¡Él es su dueño! —

—¿Es así?

Cuestiono Astral de manera seca para luego obtener varios asentimientos, ocasionando que sus ojos se entrecerraran. Poco interesado. Ya habiendo escogido su ruta de acción.

Consiguiendo calmar a los sirvientes con ese simple gesto, enojando al segundo personaje principal. El cual, trato de decir algo antes de que el director apareciera en escena, claramente afectado por lo sucedido, decidido a arreglar lo que ocurría de cualquier manera.

—¡Es como dicen mis siervos! Ese par de niños me pertenecen... Sin embargo, no tiene porqué preguntar más, Duque Encinereb. Estoy aquí para llegar a un acuerdo y a una solución ante este error... ¿Está bien para usted? —

—...Bien. —Acepto Astral, cruzando sus brazos mientras escuchaba la dificultad de su caballo al respirar. Molestándose un poco ante ello, pero decidido a terminar con el escándalo, no queriendo retrasar más la competencia y ser señalado después. —En ese caso, exijo tener en mi poder a estos niños para darles su merecido castigo...

—¿A-A ellos? —

—Como ha escuchado... —

—Comprendo... —

Asintió el mayor. Tomando su decisión.

—No pretendo hacer más mal a su Excelencia, por mi descuido, daré a estos dos niños para que puedan ser puestos a su disposición. ¿El agravio será saldado con ello Duque Encinereb? —

—Es así... —

Minimizo Astral, girando suavemente su cabeza para ver a su caballo. Enojándose una vez más, haciendo brillar su mirar en ligera colera antes de observar al mayor, quien rápidamente siguió con lo dicho.

—Los papeles de compra y venta se le serán entregados al finalizar la competencia. ¿Gusta que llamé a un caballo más? Tal vez mis animales no son entrenados para el campo de batalla, pero, quizá puedan servir a su causa... —

Ofreció el director, sudando de manera fría antes de advertir la negación de Astral, observando como le daba la espalda, agitando la mano con desdén para luego dirigirse al par de niños en el suelo. Agachándose a su altura para luego alzar su voz.

No hace falta. Hare que mi caballo se recupere en tiempo y forma. Por ahora, será mejor no retrasar la competencia. Iré a presentarme en breve... —

—¿Cómo? —

Cuestiono de manera incrédula el director, solo para ganarse la mirada seria de Astral, motivándose a seguir con lo insinuado por el peliblanco. Rápidamente dirigiéndose a los demás concursantes, aplaudiendo para llamar su atención, encabezando el camino hasta el lugar destinado a la prueba siguiente.

—E-Esta bien. ¡Por favor! Si son tan amables mis Señores de seguir adelante... —

Los presentes, que habían visto lo ocurrido, solo comenzaron a alejarse sin palabra en contra junto al director, susurrando entre ellos para luego verse rodeados del furor del momento, borrando de sus mentes aquel suceso dramático para, por consiguiente, subir a sus corceles.

Animándose a continuar en la tradición como para percatarse de la mirada sombría de Vector. El cual, aun mantenía en su psique la preocupación por el par de niños que quizá encontrarían la muerte mucho antes de la cuenta, apretando sus manos mientras sostenía las cuerdas de su caballo, consiguiendo borrar un detalle que los demás pasaron desapercibido, dejando que se concentrara en lo que tenía en frente.

Volviéndose ignorante de lo que pasaba detrás, en donde Astral, suspiraba una vez más para luego consolar al niño que lloraba a mares frente a él. Renuente a dejar a su hermano, pidiendo por él.

—¡No le haga daño! —

—No lo haré... —

—¡Es solo un niño! —

—Tú también lo eres... —

—¡Apenas ha cumplido diez años...! —

—Puedo notar que tienes la misma edad... —

—¡El no es culpable de nada! Por favor. No lo aleje de mí, no lo mate... —

—Yo no... —

Quiso seguir consolando Astral, al menos hasta que el niño lloroso le miro de manera lastimera y profunda. Llamando poderosamente su atención antes de quedarse helado ante lo que el infante se atrevió a pronunciar. En ensuciando su tierna boca, logrando asustarlo con ello, provocándole náuseas al percibir como es que el niño trataba de sobrevivir junto a su hermano. Revelando un secreto que le hizo hiperventilar suavemente.

Alejándolo en seguida.

—¡En realidad soy una niña! Mi hermano... Mi hermano ha tratado de protegerme. Más... —

Susurro la menor, bajando su mirada para apretar sus puños con impotencia. Obligándose a hablar, de manera dolorosa y triste, aludiendo a la podredumbre de la sociedad.

—...Aun soy casta. Se que ustedes los Señores valoran mucho eso, por eso... Me entregare a usted si a cambio no le hace nada a mi hermano... —

—¿Qué?

—Dejare que me haga lo que quiera... Pero se lo suplico, no me aleje de mi hermano... —

—Dios... —Susurro Astral para levantarse de manera rápida.

Comenzando a caminar en círculos solo para maldecir a la autora y al mundo de aquella Novela. Su enojo focalizándose en lo escuchado antes de negar una y otra vez, horrorizándose con lo insinuado, queriendo borrar aquellas palabras de su mente para después alzar su voz, queriendo dejar en claro su posición y acción para evitar malos entendidos con la infante que insistía en llorar.

Ganándose inmediatamente su mirar, abrutadamente sorprendida.

—¡No busco eso! Por Dios. No. Borra eso de tu boca y de tu mente... No haré nada de eso. Es... Ah. Realmente tienen una dura vida, ¿No es así? Pensar que necesitas llegar a ese extremo... —

—¿Señor...? —

—¡Cállate!... Solo, cállate. Déjame pensar por un minuto... —

Pidió Astral para luego calmarse a la fuerza, deteniendo su andar para mirar a su caballo. Una idea surgiendo ante ello, haciéndole saber cómo es que debía moverse de ahora en adelante, regresando su vista a la infante para después hablarle con suavidad, teniendo cuidado de no acercarse demasiado. Tratando de ganar su confianza.

—¿Cuál es tu nombre? —

—...Mi nombre... Me llamo Han... —

—Muy bien Han. No haré absolutamente nada en contra suya, pero deberás ayudarme en lo que planeo. ¿Estás de acuerdo? —

—... ¿Ayudarle? ¿Salvare a mi hermano si le ayudo? —Cuestiono de manera levemente ilusionada la infante, a la vez que su corazón palpitaba con fuerza y borraba sus lágrimas con brusquedad. Poniendo atención al hombre frente a ella, escuchando con atención.

—No solo eso. Ganaras tu libertad y la de él si me apoyan, ¿Que dices? ¿Quieres intentar? —

—¡Sí! ¡Haré lo que me ordene Señor Astral!... Ah, Amo... —

Se corrijo la niña, desagradando a Astral, quien iba a pelear aquel detalle antes de notar que ya había dejado transcurrir demasiado tiempo. No quedándole más alternativa que dejarlo pasar por esa vez, dirigiéndose a la pequeña. Acercándose un poco más para susurrar, dándole instrucciones precisas que seguir, señalando el camino que debía tomar, alcanzando las cuerdas del caballo, jalándolo con un poco de fuerza para obligarlo a levantarse.

-...Espero puedas atender esta tarea. ¿Ves ese sendero? Si lo notas, mi caballo ha sido drogado. No tengo duda de ello, las plantas carcomidas cerca de los árboles son venenosas, pero no mortales. Por tanto, me imagino que le dieron de comer eso a propósito, así que no queda más que desintoxicarlo... Lleva a mi caballo al final del camino, ahí encontrarás flores silvestres de color amarillo. Toma algunas de ellas, y dáselas de comer... Un poco de agua también servirá... —

—¿Amo? —

—Lleva a tu hermano contigo y no vuelvas hasta que uno de mis sirvientes vaya a buscarte. Podrás identificarlo con el símbolo de la Familia Encinereb, ¿Has entendido? —

—...Sí... —

—Entonces ve. No hay tiempo... —

Ordeno Astral. Alejándose una vez más antes de entregar las cuerdas de su caballo, acercándolo a la infante para luego tomar al niño en brazos, subiéndolo a la montura del animal para, después. Dejarle las riendas a la menor. Indicándole aun el camino.

—Ve y no pares... Recuerda que de ello depende tu libertad... —

—¡Como ordene! —Asintió la menor, envalentonándose para luego seguir lo indicado.

Desapareciendo de escena antes de que Astral comenzara a caminar en dirección contraria a la niña. Sus antebrazos dejándose al descubierto para luego, tallar una runa en uno de ellos con ayuda de sus uñas, tan discretamente como podía, mientras dejaba la sangre correr.

Deteniéndose solo por un segundo, antes de que un círculo blanquizco apareciera debajo de él, y un sonido de cascos llenara de eco el lugar. Anunciando lo inevitable para luego, tomar las cuerdas que salieron de la nada, abriendo sus piernas justo a tiempo para dar la bienvenida al único y verdadero caballo digno de ser perteneciente al Villano.

Y con el cual, ciertamente escapo en un tiempo determinado en la novela "Flores de Estaciones". Su color oscuro rebasando en hermosura ante el anterior animal predilecto de Astral, los ojos como el fuego pareciendo superar al otro tanto como su porte.

La majestuosidad presentándose a tiempo poco antes de que le llevara obedientemente hasta el lugar de la competencia.

El verdadero Hades realizando su entrada triunfal y galante junto a Astral, consiguiendo llamar la atención de los invitados, al igual que de los concursantes. Los cuales, se quedaron boquiabiertos ante tal belleza de semental.

El cual, galopando con ferocidad y firmeza, pudo detenerse a tiempo para comenzar su propia prueba. Su porte recto e intimidante no dejando lugar a quejas para inmediatamente, empujarse con valentía a los obstáculos que la equitación tenía por regla.

Los saltos y demás maniobras venideras causando un furor que, con antelación, Vector había ganado. Pareciendo ser merecedor de ovaciones como de muchas palabras positivas antes de continuar con cada uno de los obstáculos que se encontraba en su camino. El relinchar del caballo consiguiendo llamar por mucho la atención de Yuma.

Quien apenas dejaba de lado la preocupación por no ver a su amado entrar con los demás concursantes, sintiendo como es que su corazón palpitaba de manera constante y fuerte en su pecho. Una extraña emoción naciendo en él antes de cubrir su sonrojo marcado con su abanico. Sonriendo orgulloso para luego ser partícipe del apoyo que se estaba ganando fácilmente su Marido.

Gritando por encima de los demás Donceles y Señoritas que buscaban la atención del peliblanco. Opacándoles en seguida. Imponiendo su lugar como Esposo de Astral, dejándolo claro para todos, en especial a su propia familia. La cual, por primera vez desde que inició la competición, se mostró estupefacta y... Arrepentida. Dándose cuenta de su error. Para su mala fortuna.

—¡Esfuérzate! ¡Astral! —

Su grito de apoyo logrando llegar hasta su amado, quien le miro por un segundo, antes de sonreír, confiado. Animándose a terminar aquella prueba para después, sencillamente detenerse a un lado de Vector. Jalando las riendas de su caballo con suavidad para luego ser receptor de muchas más ovaciones, ganándose el visto bueno de los Emperadores como de los presentes.

Debilitando la posición de los protagonistas, los cuales no pudieron hacer más que aplaudir ante la implacable actuación. Cediendo la victoria esta vez, mucho antes de ser anunciada oficialmente por el director del evento, quien se mostró más tranquilo que minutos atrás. Cediendo a la emoción del momento, alzando su voz.

—¡Astral Encinereb se lleva la victoria! Colocándose a la cabeza aun a pesar de su tardanza. Siendo seguido de Vector Varian, Jean Edlec y los demás concursantes... ¡Aquí comienzan a despedirse más participantes! ¡Esfuércense! Ustedes aún pueden tomar la corona de este año... Continuemos con la próxima prueba. —

Anuncio, sus pasos dirigiéndose una vez más hasta su lugar asignado para, luego reverenciar a Astral, como muestra de respeto. Dejando transcurrir el tiempo antes que Astral se viera de frente ante el nuevo reto.

Su saco y camisa habiendo sido dejados de lado para mayor comodidad. Quedándose solo con una playera negra sin mangas, y cuello alto.

Mostrando sus brazos en su totalidad por primera vez en público, ganándose varios suspiros como bastantes murmullos al observarle con detenimiento. Sorprendiendo a los personajes principales y secundarios de aquel mundo, las cicatrices largas y profundas llamando la atención sobre sí mismo mientras comenzaba a ser juzgado sin miramientos de una manera poco discreta.

Los hombres siendo quienes primero alzarían su voz para después darle cabida a los Donceles y a las bellas Damas. Los últimos dos siendo callados magistralmente por Yuma, antes de que cada uno de ellos, iniciaran a imaginarse una historia completamente distinta para luego coincidir en algo. Dirigiéndose a un mismo camino.

Y eso era, en el bestial entrenamiento que parecía profesar el peliblanco. Sus manos lisas y bien cuidadas, pasando a ser la única disonancia en todo aquello.

Los murmullos y el bullicio comenzando a combinarse antes de que el director diera el visto bueno a los últimos seis participantes. Presentándoles entonces la siguiente prueba que tenían que enfrentar.

Diversos obstáculos del área de atletismo siendo alabados para, en un grito del mayor. Los participantes pudieran comenzar a atravesarlos. Dejando, como si el destino interviniera, a Vector y Astral a la cabeza, mientras disputaban el primer lugar. Saltando más de la cuenta o luciéndose en sus habilidades físicas solo para terminar posándose de manera recta y atenta por unos segundos para inmediatamente, seguir adelante. Su carrera fácilmente mostrándose reñida, antes de que Astral, advirtiera algo raro en su propio camino.

Sintiendo sus manos arder de manera inconmensurable solo para llamar discretamente su atención, paseando su vista rápidamente en su piel para percatarse de algo que le hizo enojar una vez más. Llevándolo a fruncir su seño y apretar sus labios más de la cuenta.

Obligándose a soportar el dolor a la vez que gotas de sangre se asomaban tímidamente desde las líneas de sus palmas, llenando, en menos tiempo del esperado, sus manos de aquel preciado líquido. Volviendo resbaladizo su agarre antes de forzarse a continuar como si no padeciera ninguna herida en la carrera.

Su rastro rojizo comenzando a notarse poco a poco antes de que la meta fuera vislumbrada. Alegrándole brevemente, animándole a seguir esforzándose. Manteniéndose atento a su entorno.

"...Un poco más. Solo un poco más."

Pensó, dando el impulso que necesitaba para saltar el último obstáculo en su camino, mostrándose seguro por unos momentos, antes de maldecir a todos los dioses habidos y por haber. Mordiendo sus labios para no dejar salir queja alguna ante lo que sucedió después.

Advirtiendo tarde las púas escondidas en el suelo para luego, de un solo movimiento brusco y elegante, interpusiera sus manos para no tocar con sus pies aquella trampa.

Desgarrando su piel de manera dolorosa para luego forzarse a hacer una acrobacia que le impulsó lo suficiente para ponerse de pie, adelantándose por poco antes de que se distrajera con el dolor en sus manos, llegando segundos después de Vector a la meta y final del camino. Su respiración agitada menguando apenas su dolor como su frustración.

Bajando su mirada solo para encontrar como es que sus manos habían sido laceradas sin piedad. La suave piel dejando ver por poco el músculo y el hueso que escondía.

La sangre acumulándose en sus heridas solo para llamar la atención del segundo protagonista, quien se horrorizo visiblemente antes de querer acercarse a preguntar sobre su estado.

El gesto siendo negado por el director del evento, quien le dio la victoria a Vector sin dudarlo, tomándole de una de sus manos para hacer énfasis en su destreza.

Alzándola rápidamente para luego escuchar las ovaciones dirigidas a él, confundiéndolo por unos segundos antes de recobrar su lucidez. Observando desde lejos como es que Astral pasaba a retirarse de escena, volviendo sus manos puños para evitar perder más sangre de lo que ya había perdido. Su postura molesta apenas dejando lugar a felicitaciones para después desaparecer. Provocando un extraño sentimiento en su pecho, tanto como una fuerte sospecha que le hizo voltear a todos lados en busca de respuesta.

Encontrándose simplemente con la nada y cientos de rostros sonrientes.

Esto apenas permitiéndole ser consciente de su entorno una vez estuvo frente a la siguiente prueba a participar.

Astral ya mostrándose a su lado mientras sus manos habían sido tapadas con guantes negros y ligeramente gruesos, dejando solo ver las uñas largas antes de que el director tomara la palabra, anunciando lo siguiente a realizar. Su arco y flecha dándole una pista mientras le escuchaba. Atento.

—Ser valiente y enfocado, puede tener sus ventajas en el campo de batalla, como dentro del propio hogar. Por tanto, para pulir esas cualidades, la Caza es una de las actividades favoritas y predilectas que se induce a llevar a cabo. ¡Bienvenidos a la penúltima prueba! ¡Tendrán solo media hora para introducirse en el bosque y área seleccionada para que puedan atrapar algún animal, independientemente del tamaño, se tomara en cuenta como punto para pasar a la última prueba! ¡Concursantes! ¡Preparen su equipo! Saldrán en breve... —

—¡Sí! —

Fue la respuesta unísona de los ahora, cuatro participantes. Sus armas antes usadas ya estando listas en sus manos y espaldas, solo para comenzar a dirigirse hasta el área señalada. Deteniéndose a la entrada de la misma para esperar la señal que les indicaría su avance, manteniéndose atentos mientras la ansiedad parecía carcomerlos.

Arrojándose a sí mismos una vez el director hablo una vez más. Indicando el inició de dicha actividad.

—¡Sean justos! ¡Sean valientes y prudentes! ¡Cacen! —

Las palabras quedándose en el aire para luego, ver desaparecer a los concursantes.

Sus arcos comenzando a ser tensados mientras tomaban una de sus flechas, abriendo un poco más la amplitud de sus sentidos, para luego, separarse.

Sus vistas agudas y caminar silencioso, permitiéndoles estar en un campo perfecto para la caza, el sonido de los animales pequeños convirtiéndose en una pauta para que iniciaran con la actividad.

Dejando salir sus ambiciones al querer encontrar algo más grande que un conejo o un ratón, buscando incluso por debajo de las piedras para conseguir lo que querían, dando el tiempo a Astral para descansar por unos minutos antes de alcanzar a ver una tímida y pequeña cría de venado cerca.

Usualmente en el Mundo real y moderno, lo que estaba por hacer estaba prohibido, sin embargo, era plenamente consciente de que, en ese Mundo, esto todavía estaba permitido. Así que, ampliando su sonrisa, apunto sin piedad hasta su próximo objetivo.

La respiración tranquila como su agarre a la flecha, ayudo a que un solo disparo pudiera ser efectivo para alcanzar aquel animal.

Una emoción comenzó a crecer en su pecho para que, en menos de un segundo. Sus planes iniciales cambiaran al escuchar una voz detrás de él en un suave susurro, alertándolo en menos de lo que imaginaba para inmediatamente apuntar amenazadoramente a sus espaldas.

Encontrándose de frente a la última persona que no quería ver justo en ese momento. Molestándolo enseguida.

—Duque... —

—Vector... —

Susurro Astral como despedida, bajando su arma, queriendo dar media vuelta solo para ser tomado del brazo con poca fuerza. Impidiendo su huida, como su caza.

Provocando que sus ojos rodaran llenos de fastidio, resignándose a hablarle al segundo protagonista, sin recordar un pequeño gran detalle que el Villano, no hacía. Importándole poco, sorprendiendo por mucho al pelinaranja. Dejando nacer la conversación, de forma incómoda.

—¿Necesita algo? —

—...Es... Ah, disculpe si le interrumpo... —

Astral alzo una de sus cejas. Quedándose en silencio, esperando a que el otro dejara su sorpresa de lado antes de querer volver a irse. Siendo retenido una vez más.

—...Me percate hace rato que estaba herido... ¿Se encuentra bien? —

—¿Eh? —

—Sus manos. —

Señalo Vector para hacer énfasis en sus palabras, tomando desprevenido a Astral, apenas dejándole tiempo para reaccionar, ocultando las mismas.

—...Vi sangre en sus manos... ¿No necesita atención médica? —

¿Desde cuándo el protagonista se preocupa por el Villano?!"

Cuestiono confuso el peliblanco, suspirando sonoramente antes de notar algo en su visión periférica. Alejándose bruscamente de Vector, entrando en su papel.

—¿Atención dices...? ¿Me cree débil? ¿Tanto quiere deshacerse de mí? No le imaginaba así Marqués...

Menciono Astral, en un tono burlón y arrogante. Tensando su arco antes de apuntar al pelinaranja, alertándolo en seguida, poniéndole a la defensiva.

—¿Qué significa esto Duque? ¿Porqué que me ataca? ¿Tanto le ofendí? —

—...¿Ofender? No, por supuesto que no. Aunque...

Astral pauso sus palabras, llevando su visión justo detrás de Vector, sonriendo oscuramente ante ello. Haciéndole creer al otro que estaba por dispararle a él, divirtiéndose en el camino.

Debo admitir, que es molesto que me detengan a la mitad de mi cacería... —

—¿Qué? —

Fue un honor hablar con usted Marqués, espero que Michael pueda encontrar un mejor prospecto... —

¡Duque!

Grito exaltado el pelinaranja. Levantando su arco y flecha para defenderse, notando por el rabillo del ojo como es que el metal de la flecha de Astral, pasaba rozando por su mejilla.

Provocando un leve corte solo para luego, seguir su camino. Dejándole a salvo antes de escuchar la queja de un animal detrás de él, confundiéndole rápidamente para percatarse segundos después, de la risa burlona del peliblanco, tanto como de su mirada brillante y arrogante.

Llevándole a sentirse avergonzado y molesto.

—No puedo creer que en verdad creyera que yo... —

Astral rio un poco más antes de detenerse, mirando al frente de manera seria y molesta. Encarando al protagonista, causándole un escalofrío.

—... Si de verdad quisiera matarlo, lo hubiera hecho desde un principio y en un lugar apartado. ¿Realmente cree que me mancharía las manos en un lugar público? Hn. Debe revisar sus perspectivas, ¿No lo cree? —

—... ¿Por qué...? ¡Usted...! —

Yo no pedí su ayuda o su preocupación Marqués. Ahórresela, no todo mi Mundo gira alrededor de usted.

Contesto el peliblanco de manera despectiva, comenzando su camino hasta pasar a un lado de Vector, sacándole de su estupor, para luego, ignorarle. Añadiendo sus últimas palabras, de manera autoritaria.

Y por favor, apártese de mi camino... —

Y entonces, Vector, no supo exactamente qué fue lo que paso. Su vista regreso al peliblanco antes de notar como es que un pequeño jabalí había sido tomado y cazado. La sangre apenas dejándose escurrir para, por consiguiente, Astral pudiera reclamarlo.

Llevándoselo en silencio mientras él se quedaba estático en su lugar, pareciendo procesar todo para luego, gritar en frustración. Sintiéndose burlado y agraviado.

Un tenue sonrojo subiendo a su rostro como una molestia que prometía desquitar, afilando su mirar lo suficiente para cazar con éxito al primer animal que se cruzara en su camino. Obteniendo un venado joven y de apenas prominentes cuernos.

Su agresividad oculta saliendo para después tomar a su presa y marcharse, hecho todo un manojo de sentimientos encontrados.

Llegando a unos minutos de que la prueba terminara. Aprobando por poco para luego verse alabado, las felicitaciones apenas dejando algo de calma en él, antes de sentirse el ser más desdichado del Mundo. Escuchando grave y pesado al director del evento, quien se veía contento. Alegre.

Muy al contrario de él y del peliblanco, quien le observo con detenimiento para después resignarse, desviando su mirada para asentir. Despectivo.

—¡Contemplen a los finalistas! ¡El Duque Astral Encinereb, y el Marqués Vector Varian, pasan a la última prueba! ¡Es todo un honor contar con su presencia en el futuro combate! ¡Mis Señores, prepárense! ¡Es hora de saber quién es el que coronara a su ser predilecto! Deben sentirse dichosos, felicidades... Muestren su esfuerzo final. Comenzaremos a la brevedad... —

Las palabras causando un furor que Astral, no supo cómo interpretar. Aunque sinceramente era algo que esperaba...

Era inevitable que el Villano y el Héroe se enfrentarán.

De una forma y otra.

Realmente, el destino parecía escupirle en la cara... Como desde que llego a ese Mundo.

En verdad era desafortunado.

Muy, desafortunado.