Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia de las sordidas ideas de mi mente.
disfruten
Capitulo 2
-¡Qué tu qué! - Carlisle se acercó y apoyo su mano en el hombro de Charlie
- Qué estoy en quiebra - suspiro- y quiero hacer una alianza contigo - mirando a su amigo por primera vez desde que entro
Carlisle abrió los ojos de manera suspicaz, sabía que su amigo traía algo entre manos, con solo verlo a los ojos
-Que traes entre manos, viejo zorro,- rio mientras tomaba la copa que le ofrecía Charlie. – tu mirada tiene algo oculto lo sé, no me mientas – mientras sorbía el licor
- Amigo, me conoces demasiado bien - suspiro con pesar - Realmente no estoy en quiebra… bueno aún no, pero si sigo así terminare pidiendo limosna a la salida de Central Park –
- No creo que hayas permitido que sucediera algo así –comento Carlisle
- Hace poco me acabo de enterar que la ineptitud de mi asesor hizo perder varios ceros que prácticamente perdí la mitad de mi patrimonio en la bolsa, y con los gusto descomunales de mi mujer y mi hija, pronto alcanzan a la empresa- dijo Charlie dejándose caer en el sillón de cuero
Un silencio siguió ante la confesión, ambos hombres miraban sus manos. Carlisle había escuchado que las cosas podía salir muy mal a su amigo, cuando su hijo comento sobre un inepto James que se pavoneaba por estar trabajando para Charlie Swan, ahora sabia que los presentimientos de hijo Edward tenía fundamentos. Sabía del blando corazón de su amigo, pero nunca pensó que lo llevaría a eso.
-Carlisle, tu tienes un doctorado en Finanzas y administración de empresa- el aludido levanto una ceja molesto- Sé que te molesta enormemente eso, que jamás me perdonaras que te chantajeara para que sacaras adelante tus estudios, pero ahora necesito de ti – lo Miro suplicante Charlie
-¿Y que quieres hacer? – suspiro acongojado Carlisle, pues sabía cuando su viejo amigo se proponía una idea nada se lo sacaba de la cabeza-
Charlie sonrió, sabía que su amigo lo apoyaría. Sin embargo, le dolía entregar todo por lo que en su vida había trabajado, tener que perderlo era un dolor a su orgullo, pero era un luchador y confiaba ciegamente en Carlisle, saldría adelante como siempre, él tenía la férrea esperanza que con esto lograría salvar a su hija de si misma.
Toco el botón del intercomunicador, y le hablo a Rosalie;
-Hija, por favor , llama al abogado Emmet McCarney , dile que lo necesito con suma urgencia y que tráiga los papeles que habíamos preparado- hablo Charlie.
- De inmediato, Charlie- Respondió, la comunicación se corto y ambos se miraron
- Es hora de hablar, Carlisle – Charlie lo miro intensamente, la rueda del destino ya estaba echada
… * …
Los tacones de 10 centimetros resonaban en las baldosas del edificio, su cabellera castaña se balanceaba con una sensualidad pecadora, su ropa de diseñador opacaba a cualquier mujer que se le acercara. Una camisa de suelta de caída suave, cubierta por una chaqueta de cuero, que pagaría el almuerzo a una escuela completa , una falda escocesa que seguía el vaivén de sus caderas y una cartera a juego, volvía a Isabella Swan blanco de todas las miradas. Isabella Swan, sabía quién era y que provocaba, esa lección la aprendió cuando pequeña gracias a Renee, su madre, pero fue después que decidió ocupar eso como un escudo, después de aquel día el cual aun la torturaba, cuando los hombres chocaban con las secretaria, con los ojos desorbitados siguiéndola hasta perderse le recordaban ese maldito día. Después de todo Ella era dueña y señora de ese lugar y debía comportarse como tal. Su madre desde pequeña se lo había enseñando, le dijo que siendo buena samaritana , no llegaría a ningún lado, y después de todos esos años, sabía que no era verdad, pero jamás se atrevería contradecir a Renee Swan.
Llego al despacho de su padre, se había dado cuenta que ese mes no había recibido su mesada, las deudas de su lujoso estilo de vida pronto la alcanzaría. Estaba preocupada, pero Tenía que hablar con su padre y sabía que sería difícil, en especial con esa actitud que ocupada para todo y que ella detestaba, pero no sabia ser diferente.
Cuando llego al despacho, vio aquella detestable rubia, la secretaría personal de su padre.. La detestaba porque su padre la apreciaba, porque su padre la había apadrinado, la detestaba porque compartía al padre del maldito niñato que le había arruinado el día más fabuloso, pero que sobretodo fue el inicio de su infierno. La detestaba porque por mucho que se arreglara, o la humillara, esa mujer siempre la miraba con pena y superioridad y la vena de orgullo de Isabella se sentía humillada.
-Oye, oxigenada, dile a mi padre que lo necesito ver- Dijo Bella chasqueando sus dedos delante de la nariz de Rosalie. Ella no sabía actuar de otro modo. No sabía que los minutos de esa actitud estaba senteciados
- Lo siento, "señorita" Swan, el señor Swan esta ocupado con este momento – dijo Rosalie, demarcando a conciencia la palabra señorita, pues era sabido por todo el mundo la fama que tenia merecido o no Isabella.
Isabella Swan apretó los puños, la detestaba de pie a cabeza, pero lo que agredecia era quepronto ella estaría en el puesto de su padre y eso le daría la libertad de mandarla a sembrar nabos a África para no volverla a ver. LA detestaba, la caprichosa niña en que se había comvertido afloro en ese mismo instante
-¡Si se serás insolente, p…!- en ese momento se abrió la puerta del despacho, y tres hombre comenzaba a salir…
- No hay vuelta atrás, Charlie- Comento Carlisle. Mientras Isabella mirada a los hombres con un mal sabor en los labios
Espero que les guste, espero que les guste…Isabella es mala, jiji ,pero lo será tanto…
Espero sus review y sigan leyendo
