Los personajes son de S. Meyer y la historia es de mi retorcida mente.
Debo advertirle a todos, que este capítulo trae escena fuertes , de hecho cambie la clasificación. Solo espero que le guste… Cariños a todo.
Capítulo 11
La mansión de los Vulturi era lejos de lo que podía llamarse acogedora. Era un castillo ubicado en el norte de Austria, donde el frio era sobreacogedor. El Jardín era similar a un bosque, que le daba una oscuridad al camino. Sobre la las almenas, existían unas enormes gárgolas que parecían demonios. Eran tres hermanos: Cayo, Aro, Marcos, que eran muy respetado entre la Elite de Europa. Eran herederos de una gran Multinacional que lamentablemente por mala administración fue prácticamente hundida, hasta que otra multinacional de EEUU la absorbió, recatando el prestigio y prontamente resurgió. Los hermanos Vulturi, se sintieron humillados de haber perdido la empresa de su padre, esto motivo a que se perfeccionaron después de perder gran parte de su patrimonio, iniciaron una empresa farmacéutica que pronto se posicionó con gran prestigio a nivel internacional. Sin embargo, algunos años recibieron una noticia que los cambio a todos para siempre.
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El ruido de unas cadenas resonaron en aquel lugar oscuro, un calabozo oscuro y mal oliente , donde las ratas paseaban como amas y señoras, se distinguía un figura humana femenina suspendida del techo, mientras otra más corpulentas descargaba su fuerza por medios los latigazos que rompían el silencio junto a los gemidos del castigado. La puerta se abrió rechinante, ingresando dos personas más, que se destacaba las caras de placer, al ver la tortura de aquel cuerpo.
-Querida, querida, siempre tan desobediente- susurro la voz cavernosa de un hombre- Sabes que no puedes desobedecerme, hasta cuando lo vas a entender. El hombre acaricio el rostro de la mujer, que se movía suspendida en el aire. Una voz ronca, pero aguda balbuceo una disculpa apenas audible, pero eso pareció enfurecer de nuevo a su torturador, que volvió a descargar con más ira sobre el cuerpo de esa mujer arrancado de sus labios un grito agónico.
-¡Te he dicho que no hables si no te lo pido!- dijo lentamente aquella voz cargada de maldad, - no me gustan la desobediencias- El látigo choco con un sonido sordo contra el cuerpo una o otra vez, pero solo se escuchaba un acallado sollozo, bajo la atenta mirada de los otros dos hombres en la habitación.
-Muy bien , muy bien, creo que estas aprendiendo a saber quien manda- la voz rasgo el aire – dime si seguirás ahora correctamente las ordenes que te damos- acariciando aquel látigo que tenía ya vestigios de sangre de las heridas infligidas.
-Si-si-si señor, no le fallare- las cadenas volvieron a sonar, entonces un chispazo de luz llego y un foco con luz intermitentemente iluminó el lugar, mostrando una mujer como de 40 años, encadenada desnuda, con su pelo cubriendo el rostro y con las claras marcas de los golpes recibidos, entonces una segunda voz más jovial y calculadora resonó en el lugar;
-¡Hermano! , no la sigas marcando esa manera, viste que sino no será deseable y no servirá para nada, recuerda que aún la necesitamos - se acercó a la mujer encadenada y tomo su barbilla fuertemente obligándola a mirarlo a los ojos- Yo creo que la petulante Renee ya aprendió donde están sus lealtades – mientras mordía los labios de la mujer para luego abofetearla.
El tercer hombre desde la sobras que la escasa luz formaba, hablo arrastrando las palabras;
-Siempre quitándole la diversión a todo, pequeño Aro- habló con desgana , mientras el que estuvo usando el látigo, rio estridentemente ante las palabras de su hermano mayor- Espero que ahora si hagas tu trabajo o sino creo que no seré tan bueno la próxima vez y mi hermanito no estará en todas para salvarte de tus castigos – El castigador sonrió perversamente.
Cayo se acercó a la mujer tirándola también por el cabello, haciéndole saltar unas lágrimas y pellizco los pezones mientras la besaba con furia, se acercó al oído de ella - Deberás pagarme todo este mal rato preciosa – salió de la habitación ofuscado.
-Marcus – habló con curiosidad, mientras miraba con repugnancia a la mujer – para que la mantenemos, su hijo nos está dando mejores resultados que ella.
-Pequeño Aro, ésta – señalando a Renee con desdén- Es simplemente la zorra que con que lograremos vengarnos de Swan y Cullen.
-¡Aquí esta las ropas señor, Señores!- En ese momento entro un hombre de aproximadamente 1,80, corpulento, claramente parecía ser un guardaespalda-
- ¡Déjalas ahí, suelta a esta basura y sal de aquí, Dimitri- Dijo Marcus mientras salía de la habitación- ¡Aro! - Lo llamó desde la puerta mientras salía de la habitación, seguido por Aro, quien volteo para dirigirse a Renee - Sabes que Cayo le gusta los juegos especiales, Cariño, y si sigue con tu ineptitud y la próxima vez tendrás que pasar dos meses con él - hizo una breve pausa mientras se regodeaba con el estremecimiento de Renee, – Quiero a Charlie Swan muerto, a Carlisle destruido y las manos de la encantadora Isabella cubierta de la sangre y que me ruegue misericordia y protección atada al pie de mi cama para siempre - El hombre continuo con una voz escalofriante -¡ Haz tu maldito trabajo Renee o tu bastardo sufrirá esta vez las consecuencias! – Cerrando la puerta, dejando a Renee otra vez sumergida en la oscuridad.
Después de que Dimitri la desatara y le entregara su ropa y la dejará sola en su prisión, Renee Se permitio llorar.
Su plan inicial era enviciar a Isabella con el mundo de las luces, entonces la vida que le ofrecería quedaría encantada, pero nada que hizo logro sacar esa vena Swan, Se la llevo, la uso como moneda de cambio de los más poderosos del jet set, para conseguir convenciéndola que esa era la mejor vida, la convirtió en la prostituta de la alta sociedad, destinada a terminar de la peor manera, para que Aro hiciera su gran acto de "beneficencia" con ella, pero algo paso que no pudo mantenerla a su lado y seguirla manipulando, algo cambio apenas cumplió los dieciocho años, esa chiquilla se alejó de ella, estaba contenta porque seguía los pasos inculcados, sin embargo, sin previo aviso desapareció. Odiaba a esa muchacha a pesar de haberla tenido en sus entrañas, era producto de una relación forzada para poder salvar a su hijo de las garras de los Vulturi que se lo quitaron para poder manejarla, la obligaron a seducir a Charlie Swan, el hombre adoraba a la muchacha y vio como le afectaba todos los desplantes de la muchachita y cómo iba envejeciendo apresuradamente. Poco a poco logró que la fortuna de Swan desapareciera, hasta ese día que le dijo que estaba en quiebra. Sin embargo, el estúpido tenía un as bajo la manga que no contaba. Intuía que esa maldita muchacha había logrado echar a perder su plan para matar a Charlie, porque estaba segura que ella lo había sacado del hospital.
- Maldita muchacha - ladró Renee, llena de rabia – Vas a Caer junto con tu padre y todos esos bastardos- Renee no se iba a detener , si era la única manera de salvar a su hijo.
