-Recuerdo aun aquellos días cuando mi niño creo este mundo. Había creado todo tipo de seres vivos, gracias a los registros Akashikos pudo hacerlo. Pero desde que me fui y lo dejé bajo su cuidado, este mundo se sumergió en el caos-.
Expresaba el ser mientras miraba el planeta tierra entre sus manos. Era extraño, su apariencia era la de un humano de largas cabelleras de color rosa blanco. Una túnica blanca como la nieve cubría su cuerpo y una aureola dorada flotaba sobre su cabeza. Sus ojos morados miraban con curiosidad el mundo que había creado uno de sus tantos hijos…
Veldanaba el dios de este mundo, fue condenado por su propio sistema. El sistema lo considero impuro y fue aun mayor el repudio del sistema al ver como de la unión de dios nació algo…
El sistema era estricto, dios debía amar a todos por igual, no debía amar a nadie más por encima de otros y esto el lo sabía. Sin embargo, no pudo, hubo alguien que robo el amor de dios de las demás criaturas.
El sistema era firme o dios eliminaba su amor y la aberración del mundo o él tenía que desaparecer…
El amor a su familia peso más y tomo la decisión de irse del mundo que alguna vez creo. Aunque gracias a esto, algo más nació. Algo que vio como cruel tal acto hecho por el sistema.
El odio de dios…así se llamo la voluntad que quedo de este al abandonar el mundo.
El sistema al ver lo que había nacido trato de destruirlo…
Una batalla entre dos seres de clase divina había empezado. El mundo sufrió las consecuencias de aquella batalla. El mundo fue destruido en su totalidad.
Ambos dioses menores juraron volver algún día mientras desaparecían del mundo. Y así se había cumplido…
El mundo, la creación de Veldanaba el padre del todo, aquel que murió por dar su amor a un solo ser y del cual nacería su mayor bendición…
Había sufrido daños irreparables. El daño fue tal que pasaron miles y millones de años, las grietas dimensionales eran tan caóticas que trajeron a seres de otro mundo en su lecho de muerte a este mundo…
El mundo donde la magia y los monstruos reinaban. Donde los seres humanos solo eran vistos como carne de cañón. Como simples números…
En un principio eran ocho seres lo que tenían el control de este mundo, pero por azares del destino…
Un mortal de otro mundo reencarnaría en un pequeño Slime…
Rimuru…ese sería el nombre que se le daría a este Monstruo.
Este ser fue la piedra angular del cambio…
-Gracias a ti, pequeño Slime, este mundo esta a salvo…¿Qué sorpresas me darás a mi pequeño ser? ¿Serás capaz de sorprender a este dios curioso? Veamos que sorpresas tienes para mi Axolotl, el ser supremo…-.
Dijo el ser, mientras miraba el mundo con su forma humanoide…
…
El ver las aventuras de este ser reencarnado le saco algunas risas, ver como sufrió y la sorpresa de que su nieta tuviera sentimientos a este mortal le sorprendió. Era curioso, el mortal que perdió sus tres deseos primordiales había recuperado dos de ellos…era extraño.
…
-¿Qué es lo que planeas con esos insectos pequeña bola azulada?-. Era lo que se preguntaba el dios mientras veía como le daba parte de su "carne" a dos insectos.
Retornemos unos minutos atrás…
Podemos ver como ese tal Rimuru había visto como dos insectos estaban terriblemente mal heridos a cada uno le faltaba la mitad de su cuerpo. De la parte del abdomen para abajo, había sido destruido en una pelea que tuvieron contra un tigre de tormenta.
Una criatura mágica común de aquel mundo de rango B+. Un acto que sorprendió al tal Rimuru.
Aunque a su punto de vista ambos insectos eran enormes siendo el primero que vio un escarabajo hercúleo de 45cm y del otro tratándose de una avispa de 30cm.
Lo que convenció finalmente al tal Rimuru de ayudar a esos dos insectos fue el acto del escarabajo hercúleo de nombre Zegión…
El nombrado Zegión ataco con la pequeña esperanza de que Apito su mejor amiga, lograra escapar de aquel ser que estaba enfrente de ellos…
Cuando Rimuru le dio parte de su "carne" el ser llamado Rafael… experimento con el… y gracias a ello nació "El enemigo de todos los demonios"…
…
-Quien lo diría…así que este pequeño escarabajo se volvió la máxima criatura en potencia de destrucción de este mundo…Muy curioso…aunque pensar que tu Rimuru Tempest…llevarías en tu alma aquel ser que causo la destrucción del mundo que creo mi hijo. Sin duda alguna el destino es extraño…-. El dios miro con curiosidad al Slime…sabia que lo que estaba por pasar seria la prueba mas dura para el ser…y eso sería entretenido de ver…
Despues de todo…Manas Ciel había surgido una vez más…
