Capítulo VIII. Secretos.

Raven estaba encerrada en su cuarto, intentando meditar; el problema era que no le estaba resultando mucho.

Abrió los ojos y observó su habitación en penumbras, suspirando fue dejando de levitar lentamente y quedó sentada sobre la cama. Sentía que su mente estaba demasiada llena de ideas, que la confundían más y que, a partir de ellas, le costaba demasiado concentrarse para meditar.

Podía sentir muy bien que algo extraño estaba pasando dentro del grupo, y todo era desencadenado por la actitud de Robin los últimos días: primero, las ausencias durante casi todo el día... él no era así, prácticamente había "abandonado el trabajo", cosa extrañísima en él... ni siquiera cuando estaba enfermo el muchacho había hecho algo así...

Por otro lado, estaba la llegada de la amiga de Robin, Batichica. Esa noche, durante la cena, Raven pudo sentir perfectamente lo tenso que estaba el ambiente, más que en días anteriores (cuando salía a flote el tema de Robin), y la chica sólo pudo pensar que era por la llegada de la amiga del petirrojo.

No era que no fuera agradable, de hecho, Raven prefería no hacerse primeras impresiones acerca de ella, ya que no la conocía, y si era amiga de Robin, por algo debía ser... pero podía sentir que entre ella y Robin había algo extraño... muchos sentimientos entre ambos.

¿Amor?

Con sólo pensarlo sintió una punzada dentro de ella, que llamó bastante su atención, dejándola de momento con el pensamiento en blanco.

¿Celos?

Para intentar no volver a pensar sobre eso, decidió tomarse una taza de té, a pesar de la hora que era. Se dirigió a la cocina y, al abrir la puerta, en la pantalla del comunicador pudo ver a un hombre enmascarado, que pudo identificar como Batman. Quienes estaban hablando con él eran Flash y Batichica, que se voltearon a verla cuando sintieron que la puerta se abría.

-No se detengan por mí- dijo, sin mucha expresión en su voz.

Los otros dos se miraron levemente y volvieron sus ojos a Batman, que continuaba con su rostro serio.

-Pero, ¿por qué no?- decía Batichica –digo, tanto tú como Robin están en la misma situación, ¿por qué yo no puedo, si de hecho, prácticamente salí del mismo equipo?

-No me vengas con eso tú también- dijo Batman, inexpresivo –ahora, creo que deberían ir a buscar al Guasón en vez de estar hablando sobre tonteras.

-¿Tonteras?- Batichica se puso de pie, Flash rió un poco -¿por qué tonteras?, ¡voy a hablar con Supergirl!, apuesto que ella me apoya, y juntas vamos a formar la...

-Me voy, avísenme en caso de cualquier novedad- la cortó Batman, pero antes de desaparecer de la pantalla sonrió un poco (muy poco) –tú y Supergirl pueden formar la Liga de las Histéricas.

Tanto Flash como Batichica se largaron a reír. Raven, que continuaba ahí, había permanecido completamente ajena a toda la conversación... o al menos en apariencia.

-Vamos a salir- dijo Flash a Raven –tenemos trabajo.

-¿En la madrugada?- preguntó la pelivioleta, mirando fijamente a Batichica, que le sonrió.

-Claro- sonrió la chica -¿qué mejor momento para un murciélago?

Ambos se fueron. Raven se quedó sentada tomando su té, pensando muy concentrada. Tanto, que no se dio cuenta el momento en que otro muchacho llegó con ella.

-Raven, ¿qué haces despierta a esta hora?- le preguntó Cyborg, acercándose a ella. La muchacha sonrió levemente.

-Puedo hacerte la misma pregunta- replicó Raven en vez de contestar.

Cyborg se sentó a su lado y suspiró, quedándose luego unos minutos en silencio.

-No podía dormir- dijo Cyborg –creo que tengo muchas cosas en la cabeza.

-Me pasa lo mismo- dijo Raven, tomando un poco de su té.

-Creo que últimamente han pasado muchas cosas dentro del grupo- dijo Cyborg, su amiga lo miró unos momentos, tratando de adivinar a qué se refería su amigo –o quizás nosotros pensamos ingenuamente que todo podía continuar siendo igual después de un tiempo...

-¿De qué hablas?- Raven tenía una leve idea sobre lo que podría estar hablando su amigo, pero no quería arriesgarse, y menos por la seriedad con que Cyborg hablaba del tema.

-De todo... de nosotros, de Robin, de Flash y la chica que llegó hoy... ¿no te da la impresión que son muchas cosas?, además, está la extraña manera de actuar de Robin...

-No podemos esperar que las personas sean las mismas de siempre- dijo Raven, Cyborg pensó que se refería al líder del grupo –todos vamos cambiando según las situaciones que nos toquen vivir, y cómo las afrontemos.

Cyborg no contestó, se quedó mirando al vacío.

-... Después de lo de X- comenzó él, soltando un suspiro –quise pensar que Robin cambió con nosotros, que quizás poco a poco comenzaría a confiar más... pero por más que lo he intentado, sigo creyendo que nos está mintiendo. Quizás en qué problemas se está metiendo ahora.

Raven observó a su amigo, que se ponía de pie y dejaba el cuarto. Tomando un último trago a su té, a la muchacha le dio la impresión que la desconfianza se estaba ganando un lugar dentro del grupo. Sólo esperaba que no hiciera mayor daño.

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Se consideraba un tipo tranquilo, a pesar de tener cierta obsesión de tener una o varias ciudades bajo su control, podía definirse como un sujeto que le agradaba la tranquilidad, sobre todo en su entorno.

Pero con la llegada de el Guasón, esa tranquilidad hacía bastante tiempo que no la sentía, ni siquiera en la que consideraba, su "guarida". Habían momentos en que se preguntaba cómo fue capaz de aceptar hacer un trato con ese payaso loco.

Y ese era justamente uno de esos momentos...

Slade suspiró cansado. Llevaba cerca de una hora aguantando los improperios que el Guasón mandaba a todo el mundo, partiendo por Batman.

-¡¿Te quieres callar?!- le gritó, una vez que no aguantó más -¡si hablas a cada momento no me dejas pensar!

El Guasón miró feo a Slade, y se notaba con muchas ganas de golpearlo o, mínimo, molestarlo mucho más, cuando sonó su teléfono. Sonrió al ver quien era.

-Harley, querida, ya me tenías preocupado...- dijo, con una voz exageradamente suave, que se notaba que era fingida -¿por qué te demoraste tanto?

-Ay, Pudín- se quejó la chica –lo siento, cariño, pero he tenido algunos problemas acá en ciudad Gótica... ya sabes, todos esos maleantes con los que quieres hablar son un poco difíciles de convencer... incluso Hidra trató de tirarme de la azotea de un edificio, y...

-¿Lograste o no lo que te encargué?- la interrumpió el Guasón, cansado de tanta cháchara por parte de ella.

-Claro, Pudín, tal como me lo pediste- contestó feliz la otra –te estarán esperando a la hora que me dijiste. Además, han seguido tus encargos al pie de la letra, el Murciélago se nota bastante confundido.

-Es la idea, cariño- sonrió el Guasón -¿y cómo vas con el segundo asunto que te encargué?

-¿El laboratorio?

-Ese mismo...

-Muy bien, mañana en la noche se hará el robo- contestó Harley –me gustaría que estuvieras aquí... o lo otro, es que me dejes viajar a Jump City para ayudarte con el chiquillo desagradable...

-Preferiría que te quedaras allá, Harley querida- se negó inmediatamente el Guasón –no quiero que conviertas el trabajo en un paseo turístico. Además, mañana tú encabezarás el robo a ese laboratorio, no lo olvides.

-No lo olvido, Pudín, si sólo yo entraré a robar- replicó Harley, en su voz se podía notar perfectamente el reproche.

-Y yo intentaré ir para apoyarte, querida...

-A todo esto, ¿para qué quieres eso?- le preguntó ella –ni siquiera están seguros de si funciona.

-Bueno, digamos que nosotros podremos probarlo- contestó el Guasón –acá en Jump City hay un par que apuesto, debe sentirse feliz de poder hacerlo. Ya me despido, Harley, nos vemos mañana.

-Adiós, Pudín.

El Guasón cortó la comunicación y se largó a reír. A pesar de todo, las cosas no le estaban saliendo tan mal. Al menos eso fue lo que pensó después de considerar las posibles acciones que podía tener.

-¿Alguna novedad?- le preguntó Slade, en un intento algo desesperado para que dejara de reírse.

-Mi querido Slade...- dijo el Guasón, pasando por su lado y pegándole una palmadita en la espalda –te puedo decir que las cosas para nosotros están mejorando considerablemente, de verdad... de pronto todo se ve muy claro.

-¿Y qué es lo que hará que cambie nuestra situación?- le preguntó Slade, cruzándose de brazos.

-Dos cosas: primero, el asunto del robo en ciudad Gótica, del que Harley se está haciendo cargo.

-¿Tú crees que sea prudente que ella sola se haga cargo de eso?- le preguntó Slade.

-Claro, Harley es mucho más peligrosa de lo que se ve a primera vista- contestó el Guasón, sonriendo –y lo otro, es que como el plan A no funcionó, será mejor no esperar más y pasar directamente al plan B.

-¿Plan B?, ¿estás seguro?

-Por supuesto, Slade. Estoy tan seguro de eso que, ahora pensando, no debí perder el tiempo con el plan A, que fue un completo desastre.

-¿Y qué es lo que lo hará diferente esta vez?

-Que los vamos a atacar donde más les duele- contestó el Guasón, sonriendo malévolamente –ahora, antes de irme a ciudad Gótica, necesito hablar con X. ¿Lo has visto?

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Los Titanes tenían una tarde relativamente tranquila, a pesar que los cielos de la ciudad amenazaban con que en cualquier momento comenzaría a llover. Cyborg y Chico Bestia estaban metidos en sus videojuegos, Raven leía bastante concentrada, sentada en el sofá y Starfire estaba metida en la cocina, haciendo una receta de su planeta natal.

Robin, para variar, había salido algo temprano, sin decirle a ninguno de sus amigos a dónde iba. Flash también había salido y Batichica estaba sentada en el sofá, dormitando, había tenido una noche algo agitada, y aunque no había compartido mayormente con el grupo, se sentía cómoda con ellos.

-¡¡Gané!!

Tanto Raven como Batichica saltaron debido al grito que CB dio al terminar el juego. La primera lo miró con odio.

-¿¡Necesariamente tienes que gritar!?- le dijo Raven, aguantando sus deseos de golpearlo. Al verla así, CB se puso pálido.

-Ehh... yo...- el chico balbuceaba, tratando de retroceder –Rae... no te enojes...

La hechicera iba a contestar, cuando Starfire se puso entre ellos. Con una gran sonrisa, les mostró a sus amigos el contenido de una fuente que llevaba en sus manos. Era una sustancia viscosa de color café claro. Todos pusieron cara de asco.

-¡Amigos!- dijo Starfire, feliz -¡he preparado este plato de mi planeta Tamaran para que los días de lluvia no nos deprima!

-Ah... Star...- Cyoborg pensó desesperado en alguna excusa para no tener que comer el contenido del plato que Star le dio –ahm... que yo haya notado, aún no se pone a llover.

-Pero eso no importa- replicó Starfire, entregándole un plato tanto a Raven como a CB, este último algo pálido al sentir el olor del contenido -¿quieres probarlo?- le preguntó a Batichica, que continuaba sentada sobre el sofá; se acercó volando a ella con un plato en sus manos –estoy segura que te va a gustar.

Batichica miró disimuladamente a los otros tres, que tenían rostros de asco. La chica dudó si debía recibir el plato de la tamaraniana, pero la veía tan contenta que le daba pena rechazarla. Finalmente decidió aceptarlo.

-¡Vamos, amigos, empiecen a comer!- los animó Starfire, comenzando a comer de su plato. Los demás se miraron y fueron acercando la cuchara con el contenido, con una lentitud increíble.

Pero, antes que alcanzaran a echarse la comida a la boca, un sonido fuerte llamó la atención de todos, parecido a una explosión, y luego, la alarma.

-¡Están atacando la torre!- dijo Raven, que había sido la primera en llegar al monitor. A la distancia se escuchó otra explosión.

-¿Quién es?- preguntó Cyborg, dejando a un lado su plato.

-X- contestó Raven –aunque viene con ayudantes. Vamos.

-Hay que separarnos- dijo Cyborg, tomando momentáneamente el mando del grupo –cada uno protegerá un área específica, ¿entendieron

-Sí.

-¿Cómo le avisaremos a Robin?- preguntó CB, cuando iban corriendo a la puerta.

-Yo lo haré- se apresuró Raven –ustedes encárguense de X.

El grupo salió y se dirigieron a distintos lugares de la Torre, incluida Batichica, que aprovechó para hablar con Flash y pedirle apoyo.

-Robin, Robin, contesta.

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Dick escuchó la voz de su amiga en su comunicador y se apresuró a contestar. Agradeció que justo en esos momentos estaba solo en el trailer de su hermana.

-¿Raven?

-Robin, estamos en problemas- dijo la chica, y a la distancia el muchacho pudo sentir algo así como una explosión –necesitamos apoyo.

-¿Dónde están?

-En la Torre- contestó rápidamente Raven –nos están atacando. Con nosotros está Batichica, pero creo que no será suficiente, son muchos.

-¿Y quién es?

-X, y al parecer, Slade.

-Bien, voy para allá.

El muchacho cortó la comunicación, mientras pensaba en alguna excusa que darle a su hermana para que le perdonara el que la dejara nuevamente sola, con el ensayo hecho a medias no más. Estaba dando media vuelta cuando vio algo que lo dejó completamente helado.

-Maya...

Pudo notar sorpresa en la mirada de su hermana, y fue ahí que comprendió que ella había escuchado... no sabía qué decirle.

-Eh... Maya, yo...- comenzó a balbucear, intentando encontrar las palabras justas para que su hermana no hiciera preguntas, al menos no de momento.

Al parecer, ella entendió lo que le estaba ocurriendo, porque en vez de decirle algo, se hizo a un lado de la puerta, sin mirarlo.

-... Ve, tus amigos necesitan ayuda- le dijo.

Dick no supo qué hacer. Por momentos le dieron ganas de quedarse con su hermana y darle una gran explicación sobre lo que había escuchado, pero estaban sus amigos, que tenían problemas en la Torre. Sin decir palabra, caminó hacia la puerta del trailer y, antes de cruzarla, ella lo detuvo, tomándolo del brazo.

-Prométeme que vas a cuidarte.

Sólo sonrió, asintiendo luego. Era algo que siempre hacía, pero nunca podía asegurar que todo saliera bien. El muchacho se fue.

Maya salió a verlo y se sentó en la escalerilla del trailer. Fue en ese momento que se dio cuenta que su hermano ya no era el mismo con el que jugaba haciendo acrobacias por el aire, o con el que ensayaba luego. Había cambiado, y no sólo él, sino que ella también.

-¿Dick está adentro?- Jake llegó un poco después que se fuera su amigo.

-Se fue, sus amigos lo necesitaban- contestó tranquilamente Maya, pudo ver la desilusión en el rostro de Jake -¿para qué lo quieres?

-Con los muchachos vamos a jugar fútbol- contestó Jake –venía a preguntarle si quería jugar él también.

-Quizás para la otra...

-¿Quieres jugar tú?- le preguntó con cierta diversión Jake.

-¿Y ser parte del festival de patadas que se arma?, ni loca.

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Hola a todos!!

No tengo mucho qué decir... les mando saludos a todos los que leen el fic

Y gracias a los que me dejan comentarios!! D