Pero las cosas no terminarían así, desde que comenzó a crecer TK había decidido no rendirse ante nada ni nadie y eso incluía a una pequeña mujercita que se resistía a estar cerca de él, ninguna chica lo había hecho sentir de esa manera, hasta sentía que Kari era alguien completamente nueva, pero eso no importaba ahora estaba contra reloj solo tenía un par de horas para encontrarla, ya llevaba unas cuantas piscinas públicas y nada, realmente se estaba desesperando, tal vez ella ni siquiera había ido a nadar, eso lo volvía loco, se sentó en la banqueta por un momento a pensar mejor las cosas. Por ahora tendría que volver a casa, tomar sus cosas y dirigirse al partido, no podía darse el lujo de faltar, pero estaba decidido terminando ese partido correría a casa de la castaña a no solo pedir una explicación, si fuera el caso la exigiría.
Mientras tanto Kari se encontraba a las afueras de la ciudad, sabiendo el caos que podría provocar el rubio decidió ir un poco más lejos, aunque se estaba haciendo algo tarde, y tenía que regresar antes de que se hiciera de noche, pero nadar prácticamente todo el día le había hecho sentir totalmente relajada, se sentía descansada, tener el emblema de la Luz siempre la ponía como aquella niña sensible que era la salvación de todos, incluso Gatomon cargaba con ese peso. Sin duda que los digimons quedaran en cuidado de Izzy era una buena opción. Salió de la piscina y rápidamente se cambió, vio su móvil para solo darse la sorpresa de que tenía un buen número de mensajes y llamadas perdidas, todo eran de TK, donde preguntaba dónde estaba o porque no contestaba, una pequeña mueca de felicidad se le escapó de los labios, nunca pensó que una pequeña acción como esa podría poner así al rubio. Pero en esos momentos no le importo, ya habría tiempo para explicaciones, por ahora quería ir a casa y dormir.
Salió bastante fresca del lugar con ánimos de descansar como un bebé, así que no dudo ni un instante en tomar un taxi directo a casa, bastaron unos minutos para llegar, entro tranquilamente solo para confirmar que no había nadie, así que no se molestó en avisar a nadie, solo entro directamente a su cuarto y subió a su cama, se sentía tan calmada que apago su celular y a los pocos minutos quedo completamente dormida. En otro lugar de la ciudad el partido ya había comenzado, según el puntaje el equipo de TK iba ganando y por una buena diferencia, todos podrían decir que no le podía estar yendo mejor, pero su expresión decía todo lo contrario, se veía impaciente así como molesto. Dieron un descanso de unos minutos antes del final. Tiempo para Mat de acercarse.
Mat: ¿Qué te pasa TK?
TK: Nada…
Mat: Anda, soy tu hermano, tienes una expresión extraña…
Pero antes de que pudiera decir algo más, TK se levantó de la banca bastante enojado, tiro su termo así un lado y vio directamente a Mat.
TK: Que no tengo nada, ya no tienes por qué meterte en mis asuntos, ya no somos unos niños.
Todos estaban atentos a la reacción de Mat, no era usual o bueno desde que Kari se perdió en el mar de la oscuridad, no se le veía tan desesperado.
Mat: Cálmate, ya no somos unos niños. Por eso no puedes hacer un berrinche aquí a medio partido. Hoy Kari no ha venido, sí, te dijo que no vendría, pues supéralo, si ella no quiere estar cerca de ti es por algo, así que no trates de engañarte, deja de actuar como un niño sino quieres que te hable como uno.
TK (relajándose un poco): Es que… yo no le hecho nada.
Mat: Tal vez eso es lo que tú crees… deberías
Antes de que pudieran seguir hablando, sonó el silbato dando entender que debía continuar el partido. Así pasaron los minutos y la emoción estaba al máximo, aunque realmente TK estaba tan distraído que en una entrada al equipo contrario fue directamente a caer, torciéndose el tobillo, se marcó falta pero el incapaz de seguir jugando tomo asiento en la banca, un montón de admiradoras se veían preocupadas, pero él en vez de ser amable con ellas, no las quería cerca, de hecho a nadie, ya tenía suficiente en que pensar que rayos pasaba con Kari y ahora esto, un tobillo lesionado. Finalmente el partido fue ganado pasando a las finales inter-escolares que se celebrarían la próxima semana en una de las ciudades de Tokio, todo el equipo estaba emocionado y TK estaría bien para esas fechas. Todos se marcharon a celebrar pero él tenía un asunto pendiente, ir a casa de los Kamiya a resolver las cosas con Kari.
Con el tobillo vendado y un andar algo despacio fue caminando por la calle cuando Mat trato de detenerlo.
Mat: Anda, déjate de tonterías TK, debes reposar, ese tobillo puede empeorar.
TK: No me importa, tengo que hablar con Kari, no puedo dejar las cosas así.
Mat: Pero ni siquiera entiendes que está pasando, tal vez tenga otro tipo de problemas.
TK: Sea cual sea la razón yo la tengo que proteger, la última vez casi la pierdo (recordando como tuvo que ir por ella a las profundidades de la oscuridad)
Ahora no fue Mat el que hablo, sino Tai se paro en frente de TK, teniendo una mirada fría y acusadora, era bastante intimidante.
Tai: TK, realmente no sé qué fue lo que paso, y no me quiero meter en problemas que no son míos, pero Kari es mi hermana y si ella no quiere estar cerca de ti, por favor te pido que te alejes de ella, ahora necesita su espacio, si la presionas de esta manera solo harás que se fastidie y ya no quiera volver a hablar contigo, sé que puede ser difícil darle su propio espacio a alguien que te importa (volteando cuidadosamente a Mat, que al parecer entendió perfectamente a que se refería) pero no te permitiré que agobies así a Kari.
En ese instante todos los niños elegidos estaban sorprendidos, Tai siempre peleaba, pero jamás le había levantado la voz a TK, incluso Mat le daba la razón, presionar a una niña emocionalmente inestable como Kari podría traer consecuencias graves. Y las cosas ya estaban hechas un caos. TK entendía perfectamente lo que Tai quería explicarle, pero era como una necesidad estar cerca de ella, se sentía completamente vulnerable, más que el tobillo le dolía el orgullo, e incapaz de reconocerlo, el corazón.
