Al despertar un fuerte dolor le recordó el pequeño accidente que había sufrido en el partido, se tocó el tobillo que al parecer estaba algo inflamado, con una venda comenzó a cubrir la lección, sabiendo que tendría que guardar reposo algunos días, pero sin duda se pondría mejor. El día inicio normal, era domingo así que solo quedaban algunos pendientes escolares que terminar. Comenzó a sacar los libros de su maleta, hojeando un poco pudo observar que necesitaba algunos apuntes, en esos casos llamaba a Kari para saber que faltaba pero sin duda no era una opción, de verdad que ella era parte de sus rutinas diarias, sea Lunes o Domingo la castaña parecía tener tiempo para él. Recordar eso solo lo deprimía más.

En el departamento de los Kamiya parecían ir las cosas como un día más de verano, Kari se había despertado de muy buen humor, estaba haciendo el desayuno cuando Tai entro a la cocina, él era el primero en morirse de la curiosidad de saber que estaba pasando pero lidiar con Sora tantos años le había enseñado que no debía preguntar cosas que para ellas eran obvias, así que lo dejo pasar.

Tai: Hola Kari, ¿ya casi está el desayuno?

Kari: Hermano, si claro, toma asiento en un momento te sirvo.

Ya los dos sentados en la mesa, comían tranquilamente, Kari conversaba de las nuevas decisiones que tendrían que tomar, Ken había vuelto a tomar lugar como el emperador de los Digimons, todos los niños elegidos debían hablar del asunto, pero últimamente con las discusiones de Tai y Mat, y ahora de Kari y TK, esto se volvía más incómodo. Era mejor tomar las cosas con calma. Tratando de amenizar la conversación ella comenzó a preguntar cosas triviales, pero sin darse cuenta cuestiono.

Kari: ¿y qué tal el partido de ayer? –pregunto tratando de no verse interesada.

Tai sabía perfectamente que quería saber la pequeña castaña, así que jugo un poco con la situación: -bien, ganó el equipo de la escuela… aunque mmm, bueno nada relevante-.

Kari conocía a su hermano, y cuando hacia esas cosas era porque quería esconder algo, estaba a punto de dejarlo pasar pero recordó la plática que tuvo ayer con TK, donde ni siquiera se escuchaba feliz de su triunfo: -¿paso algo importante? –pregunto algo temerosa de la respuesta.

Tai estaba mentalmente disfrutando las caras confusas de Kari, era cierto que le había dicho a TK que le diera su espacio pero si ella se veía tan interesado por él, ella debía buscarlo, así que respondió: -pues… en una jugada TK se lastimo el tobillo, se veía bastante molesto, no podía caminar muy bien que digamos… pero supongo que estará mejor- agrego el castaño.

Kari se quedó un poco sorprendida, a pesar de la situación TK no había comentado nada, antepuso la relación que tenían antes de explicarle sobre su lesión, la cual posiblemente lo mantendría en cama, pero él rubio no dudo ni un momento en afirmar que ahí estaría en el parque, se sintió mal, todo el enojo que sentía desapareció, ahora quería ir a verle y saber en qué condiciones estaba, para ella no bastaba un "estará mejor", desde que recordaba, él casi nunca se enfermaba, y lesionarse no era habitual, siempre fue un jugador muy precavido, lo sabía porque lo acompañaba a sus entrenamientos o partidos. Ella quería ir a verlo. Tai que la observaba directamente pudo leer cada una de sus facciones, era tan obvia para su hermano mayor saber que quería hacer. Así que la saco de sus pensamientos.

Tai: -Kari… no sé qué este pasando, pero por ahora si estas preocupado por él, ve, solo ve- dándole una sonrisa que la hiciera sentir segura de sus acciones.

Kari estaba sorprendida de que su hermano pudiera adivinar entre sus pensamientos, le sonrió y sin decir nada se levantó de la mesa, tomo sus cosas y salió directamente hacia casa de TK. Ya habría otro momento para sus sentimientos, por ahora quería seguir siendo su amiga, la que siempre lo apoyaba, escuchaba y estaba cerca de él. Algo en su corazón sabía que sus emblemas eran más fuertes de lo que parecían, entonces, mientras bajaba el edificio pequeñas lagrimas caían a sus mejillas, sabía que tendría que dejar a un lado el poco valor que había tenido y hacer como si nada sucediera, para ella era tan difícil mantener esa faceta de frialdad ante él, incluso pensaba que se vería como una tonta llegar a su casa después de los malos ratos que le hizo pasar, pero habría alguna forma de solucionarlo, por ahora sería mejor esconder todos esos sentimientos. En unos cuantos minutos llego a la puerta de su casa, con cuidado toco el timbre esperando una reacción rápida antes de que ella diera paso atrás y se fuera corriendo. Cuando la puerta comenzó a abrir algo en su corazón la traiciono, y sí, se dio media vuelta dispuesta a irse, pero antes de que otra cosa pudiera pasar, él aun en sus condiciones la tomo con mucho cuidado de la muñeca y la atrajo hacia él, sin decir nada la sostuvo de su pequeña cintura y la apretó con fuerza sobre su cuerpo, se sentía aliviado de que fuera ella, si, su linda Kari, en cambio ella estando en entre sus brazos se sentía tan protegida, de cierta forma sus lágrimas volvieron a salir en un llanto que solo TK conocía, se sentía débil y solo él la podía proteger, esa idea en cierta forma le molestaba pero cualquier cosa que tratara de hacer siempre sería así, era su instinto, protegerla solo a ella, nadie más. Estuvieron así unos minutos en lo que ella se tranquilizaba, mientras él tenía esa mueca de felicidad, aunque por la posición en la que estaba su tobillo lo estuviera matando. Ya un poco más tranquila, él se apresuró a hablar.

TK: anda pasa, te prepararé tu té preferido ¿vale?

Kari sintiendo sus mejillas aun rojas, asintió de la mejor manera. Ya estando dentro, ella pudo observar como caminaba el rubio a lo cual, se sentía aún más apenada de sus actos. TK entro a la cocina y sirvió un poco de agua caliente, saco algunos paquetes de té y se acercó a ella, con mucho cuidado le puso todo a la mano. Así con mucha delicadeza Kari fue agregando azúcar, dio unos cuantos sorbos y ya más tranquila comenzó a hablar.

Kari agacho un poco la mirada para ver el tobillo de TK: -¿Cómo paso?-

TK estaba un poco sorprendido por tan directa pregunta así que trato de no alarmarla: -solo iba entrando a tiro y bueno estaba algo distraído así que me torcí al pisar, no es nada grave- agrego algo apenado.

Kari algo apenada: -lo… lo siento TK- agacho la mirada un poco desanimada.

A TK le partía el corazón que el animó de ella decayera, así que se acercó un poco a ella y tomándola de la mejilla respondió: -anda, no fue tu culpa, hasta demás tenerte aquí es lo mejor… te extrañe.

Kari sumamente sorprendida, respiro profundamente y sonrió pero antes de que pudiera contestar algo la puerta de la casa se abrió sin más, era Mat, que al parecer traía comida para TK.