Después de esa sorpresiva llamada, la cabeza de Kari pensaba en las palabras de su hermano mayor, era increíble como él y Mat eran tan maduros en ese sentido.

TK: ¿Qué pasa?, te noto rara, ¿te regaño Tai? (Con un gesto de preocupación)

Kari: No, solo me aviso que nuestros padres fueron con la abuela (decía un poco más tranquila)

TK: A esta bien, ¿entonces pasara por ti o te iré a dejar a tu casa?

Kari: No, mi hermano se ira con Izzy, le servirá pasar tiempo con él y Agumon.

TK: mmmm entonces quédate.

Kari: ¿No hay ningún problema? (se notaba un poco apenada por la situación)

TK: Para nada, de hecho podríamos a provechar para platicar tranquilamente de todo, ¿no te parece? (regalándole a Kari una de esas sonrisas que lo caracterizan)

Kari: Vale, mmmm bueno iré a calentar la comida que dejo Mat, aunque por la hora debemos cenar, jajajaja (mostrando ese ligero sonrojo)

TK: jajaja creo que si nos quedamos dormidos bastante tiempo (se acercó lentamente a ella)

Kari: ¿Qué pasa?

TK: Nada, solo extraño esto (la tomo por la cintura y con mucho cuidado beso su frente)

Kari enmudeció al tacto, sentirlo tan cerca era de las debilidades que provocaba un descontrol total en su mente.

TK: Anda di algo, ¿o quieres que haga todo el trabajo? (diciendo esto le dio un pequeño empujón, acorralándola en la pared)

Kari: Eres un tonto Takeru, siempre crees que puedes controlar a cualquiera con esas cosas pero déjame decirte que ya no me sorprendes (zafándose de su atrape)

TK: Eres bastante lista, me gusta eso de ti (siguiéndola hasta la cocina)

Ya en la cocina Kari comenzó a ordenar varios platos y preparar todo para cenar, era extraño estar de nuevo así con TK, antes de la pelea solo se limitaban a lo rutinario, sí pasaban bastante tiempo juntos pero siempre hacían las mismas cosas por eso perdían el encanto. Pero estar en su casa dando las casi 8 de la noche, preparando todo para seguir juntos era otra cosa. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que ignoro la voz de rubio hablarle.

TK: Kari… Kari, ¡Kari! (subiendo un poco la voz)

Kari: Sí, perdón, ¿qué paso? (algo sorprendida)

TK: Te estaba preguntando que ¿si quieres pasar por tus cosas a tu casa ahora o mañana temprano?

Kari: mmm creo que será mejor ir ahora, para que mañana no tengamos contratiempos (decía mientras servía la cena)

TK: Me parece bien (por otro lado tomaba sus medicamentos y empezaba a comer)

Kari: Sí terminando de cenar iré, mientras vaya puedes tomar un baño (hablaba de lo más tranquila)

TK: ¿De verdad piensas que te dejaré ir sola? (con un tono de preocupación impregnado)

Kari: No vivo tan lejos, además tú no puedes caminar (un poco divertida con la situación)

TK: Sabes que eso no pasará, es noche y no dejare que andes sola, si algo te pasará, bueno no, no se discute, iré contigo (decía mientras seguía comiendo)

Kari: Esta bien (pelear con él era lo menos que quería, aunque estaba muy preocupada por la salud del rubio y realmente era pésima ocultando eso)

TK: Anda Kari no pasa nada, ya me siento mucho mejor, no paso a mayores y para los próximos torneos estaré más que listo y tú estarás ahí para apoyarme (mientras se levantaba y tomaba los platos para llevarlos a la cocina)

Kari: No te apures, yo los lavo (levantándose de su asiento)

TK: Bueno, te tomare la palabra, iré a cambiarme (metiéndose a su cuarto)

Kari: Esta bien, con cuidado (comenzando a lavar y acomodar las cosas de la cocina)

Los minutos pasaron mientras Kari seguía ordenando todo de la cocina, luego limpio un poco la mesa mientras salía de la habitación TK, que ya estaba listo para acompañar a la castaña.

Salieron del departamento muy tranquilamente, al parecer era verdad que TK se encontraba en mejores condiciones y su humor estaba de maravilla, saber que estaría tanto tiempo con Kari le entusiasmaba, era cierto que debía de comportarse de una manera única con ella. Porque era especial. Ya se había hecho esa idea pero al entrar a la secundaria vio como todas las chicas parecían morirse por un poco de su atención y de verdad quiso intentar ser un poco más libre en ese sentido, al principio era incomodo pero los halagos como buenos tratos fueron suficientes para mantenerse bien, siempre pensó que a Kari le daba igual o por lo menos no le molestaba a esas magnitudes, porque bromeaban sobre esas cosas pero era una especie de pacto no hablar sobre las relaciones amorosas de cada uno de ellos, aunque TK, estaba muy seguro de que nadie se le acercaba a ella por eso jamás le reclamo nada, pero pensar en la idea que algún tipo llegara a su vida en cualquier momento lo malhumoraba.

Así pues llegaron a la casa de Kari, estuvieron unos minutos mientras ella acomodaba sus cosas en una pequeña mochila, hasta que el decidió preguntarle ciertas cosas.

TK: ¿Alguna vez has salido con alguien? (se notaba preocupado por la posible respuesta)

Kari: ¿A qué te refieres?, digo, he salido con muchas personas (estaba sorprendida por el cambio de tema tan drástico)

TK: Si, si alguna vez has tenido una cita con algún chico, con alguien a quien le gustabas (totalmente serio)

Kari: mmmm primero que nada, ¿a qué viene ese tema? Y en segundo lugar, no, creo que tú siempre ves la manera de espantarme los pretendientes

TK: ¿Yo? ¿Qué? Claro que no (se notaba un pequeño sonrojo en sus mejillas)

Kari: mmmm ¿entonces puedo salir con alguien más? ¿Así como tú lo haces?

TK: ahora entiendo porque estabas tan molesta…

Diciendo esto la castaña no se molestó en contestar, era más que obvio que por primera vez TK entendió perfectamente sus acciones y como podía estar lastimando a las personas que lo rodean. Ya sin decir nada más él se acercó a ella, y la abrazo tan fuerte, parecía que en cualquier momento alguno de ellos se quejaría del dolor, pero no fue así, fue de esos abrazos que no solo cautivan en lo físico sino que impactan el corazón de esos que esperas que jamás terminen. Ella con un poco de dudas paso sus manos por la rubia cabellera de él, mientras que el hundía más su cara en su cuello. Sentía como el tacto quemaba, era increíble poder estar juntos y sin dudarlo mucho la tomo del mentón y comenzó a dar pequeños besos en sus mejillas, era obvio que moría por comerla a besos pero realmente quería vivir cada momento a su tiempo, saber que cada uno de sus sentimientos tendría espacio en el tiempo para ser expresados y ella estaba totalmente de acuerdo, a esas alturas ellos debían entender que las cosas no podían tomarse a la ligera y más teniendo algo más especial que cualquier noviazgo.