Capítulo XV.
(No se me ocurrió un título decente...)
Bostezó de una manera casi escandalosa, ganándose una mirada desaprobatoria de parte de sus compañeros. El CB se encogió de hombros antes de seguir caminando, mirándolos con inocencia.
-¿Por qué se enojan?- les preguntó, mientras los seguía –nunca antes me habían mirado tan feo, y eso que siempre bostezo de esa manera...
-Si no te das cuenta, CB, estamos en una situación algo complicada- gruñó Raven, mirándolo molesta –por lo que tu bostezo está fuera de lugar, y también la manera en que lo hiciste... no seas más desubicado de lo normal.
El chico verde la miró con seriedad, pero no replicó. A pesar que le había molestado el comentario, tenía que reconocer que en parte su amiga tenía razón. Empezando, estaban en una ciudad que no era la que ellos protegían con normalidad, siendo algo así como el grupo de apoyo de los tan conocidos integrantes de la Liga de la Justicia... tratando de encontrar a unos locos que estaban haciendo del lugar un verdadero caos.
-Muchachos, no discutan, por favor...- les pidió Starfire, mirándolos con algo de preocupación –estamos algo tensos por todo lo que ha pasado últimamente, pero no por eso tenemos que estar como el perro y el gato a cada momento, además...
Algo que vio más delante de ella la hizo detenerse. Y no sólo ella, sino que los otros cuatro también se quedaron ahí, mirando sin creer tener al frente de ellos a ese hombre que tanto dolor les había causado últimamente. Lo miraron comenzando a sentir dentro de ellos que toda la rabia comenzaba a manifestarse nuevamente.
-No esperaba verlos aquí tan pronto, Titanes- escucharon la voz calmada de Slade, y al menos varios de ellos tuvieron deseos de abalanzarse sobre él y comenzar a golpearlo.
-¿Es que pensaste que nos íbamos a quedar con los brazos cruzados después de lo que le hiciste a Robin?- preguntó Cyborg, molesto y poniéndose en guardia –tienes que estar loco, Slade, vas a pagar lo que le hiciste a nuestro amigo.
-¿De verdad creen que pueden ganarme?- Slade rió con burla –vamos, aún no son capaces de golpearme, ¿y creen que podrán vencerme?, ni luchando todos juntos podrán hacerme más daño que unos cuantos golpes...
Starfire lanzó sus rayos verdes en contra del hombre, sin poder aguantar más sus palabras burlescas. No iba a permitir que continuara burlándose de ellos como lo estaba haciendo. Ese acto de la extraterrestre dio paso a los demás para que también lo atacaran, por lo que muy pronto los cuatro se vieron envueltos en una nueva lucha en contra de Slade, pero no se dieron cuenta que éste no andaba solo, por lo que se vieron sorprendidos cuando el CB (convertido en un elefante) fue golpeado por otro tipo, de nombre Bane, uno de los típicos maleantes de Ciudad Gótica.
-¡Eso dolió!- el CB volvió a la normalidad después del golpe, y se dio cuenta inmediatamente que el hombre iba a golpearlo de nuevo... o al menos esa fue su intención hasta que un tipo de pantalla negra aparecía entre ellos, separándolos. Bane salió impulsado hacia atrás con fuerza, cayendo de manera muy poco elegante sobre el suelo.
Sin ponerse de acuerdo con palabras los cuatro amigos se pusieron de acuerdo en los enfrentamientos. Tanto Cyborg como Starfire continuaron luchando contra Slade (que para frustración de ellos, continuaba teniendo una visible ventaja sobre ellos), mientras que CB y Raven lo harían en contra de ese tipo que nunca habían visto.
Slade no podía negar que se estaba divirtiendo... por algunos momentos pensó en la posibilidad de decirle la verdad a los Titanes (que Robin en realidad no estaba muerto), pero los vio tan molesto y eso mismo hacía que lucharan mucho mejor... por lo que pensó que se los diría después... si es que se llegaba a acordar, claro (cosa poco probable). Así que sólo continuó la tónica que llevaban hasta ese momento: seguir luchando.
Por lo que podía darse cuenta, a los otros dos le estaba costando su resto controlar a Bane, por lo que al parecer su plan estaba funcionando a las mil maravillas... sólo faltaba que la otra chiquilla llegara (atraída por otro... el Guasón no quiso decirle quién era, para "no aguarle la sorpresa", según él)
Así que en eso estaba... en parte disfrutaba que ciudad Gótica estuviera de a poco cayendo en el caos, con eso pensaba que faltaba poco para lograr lo que originalmente deseaba, independiente de los deseos que tuviera el loco del Guasón, o el más loco de Lex Luthor, que al final había sido el que había ideado todo lo que estaba ocurriendo.
Slade sonrió para sus adentros. Faltaba poco para que uno de sus mayores deseos comenzara a cumplirse...
Y estaba en esos pensamientos (aún luchando en contra de Raven y Cyborg), cuando de pronto a su lado cayó la otra chiquilla, Batichica, inconsciente. Ese fue como un pequeño respiro para la lucha, los Titanes quedaron mirando a la pelirroja, que parecía comenzar a reaccionar.
-Buenas noches, señorita- le dijo Slade, que estaba agachado a su lado. Al reaccionar, Batichica saltó a una distancia prudente, y tuvo que aguantarse el mareo que sentía debido al golpe en la cabeza que le habían dado -¿disfrutando de la velada?
-Como no tienes idea- contestó, poniéndose en guardia. A Slade y Bane se les unió Zafiro Estelar, quien había sido quien atacó a Batichica.
--
Le dolía terriblemente la cabeza, sentía muchos deseos de vomitar y con cada paso que a penas lograba dar, sentía que todo se tambaleaba a su alrededor. Conclusión... estaba terriblemente enfermo y, lo peor, no tenía idea dónde estaba ni cómo había llegado a ese lugar, sólo se dedicaba a caminar apoyado en las paredes, tratando de llegar a un destino que no tenía idea cuál era...
Pero hubo un momento en que ya no dio más... después de estar caminando lo que para él fueron horas y horas (ni con suerte pasaban los 30 minutos), y al verse sin fuerzas, se sentó en el suelo, apoyado en la pared, y tratando de respirar de alguna manera que regularizara su respiración, mientras que intentaba ordenar sus ideas.
Lo único que tenía claro era que no podía quedarse en ese lugar. Sea de donde fuera que estuviera escapando, no debía dejar que lo llevasen de vuelta a ese lugar. Además, ni siquiera recordaba quién lo había llevado ahí o en qué circunstancias...
Tratando de sentirse mejor comenzó a respirar con más rapidez, causando sólo más mareos con eso. Se estaba desesperando, esa sensación de no entender nada de lo que ocurría a su alrededor, de no saber dónde estaba ni tampoco cómo había llegado ahí... el no saber a dónde ir, ni cómo podría sentirse mejor... sin contar que comenzaba a sentir frío, y en esos momentos la capa que tenía no le ayudaba para nada a abrigarse (sin contar que estaba hecha jirones)
A duras penas se puso de pie, comenzando a caminar nuevamente. De una cosa estaba escasamente seguro: no se quedaría quieto. Quizás si se dedicaba a caminar se podría encontrar con alguien que lo conociera y lo ayudara... de verdad lo esperaba.
Lo que el muchacho no sabía, era que estaba casi en el centro de Ciudad Gótica, es decir, muy cerca de todos los que estaban luchando en esos momentos para intentar mantener el control de la ciudad y proteger a la gente que aún intentaba huir del sector al verse en constante peligro...
Lo que tampoco sabía, era que Batman no estaba con todo el grupo, como se suponía... por algo había llamado a Batichica, para que lo mantuviera al tanto de lo que ocurría. Él se dedicaba a recorrer algunas calles, buscando pistas que lo llevaran hacia el Guasón o hacia ese tal Slade, los causantes de todo el embrollo de esos momentos...
Lo que, en definitiva, Robin nunca se hubiera imaginado, era que justo cuando estaba cruzando una calle (siguiendo un ruido que en parte le sonaba a una batalla... pensó que ahí podría encontrarse con algún policía y pedirle ayuda) y notó que un automóvil se acercaba a gran velocidad, era justamente el de Batman. El joven cayó sentado del susto al ver el auto acercarse a una velocidad impresionante hacia él, sintiéndose más mareado aún y aumentando también el dolor de cabeza. Se tendió sobre la calle, con las manos en su cabeza.
-¿¡Dick!?
Pero, lo que siempre tendría que admitir, era que cuando escuchó aquella voz llamarlo por su nombre sintió tanto alivio como hacía mucho no lo sentía. La había reconocido a pesar de lo mal que se sentía, sabía que era él, y que iba a ayudarlo. Se sintió completamente a salvo.
-Dick...- Batman se hincó al lado del muchacho, que sintió que su voz temblaba un poco al decir su nombre... ¿es que acaso estaba emocionado o algo así?. Le dieron deseos de abrir los ojos y verlo, pero al intentarlo su dolor de cabeza se incrementó, por lo que a penas pudo distinguir penumbras.
Pero a pesar de eso, sonrió un poco, sobre todo cuando sintió la mano del hombre sobre su frente. Estaba seguro que ese gesto estaba lejos de ser una muestra de cariño (seguramente estaba viendo si tenía fiebre), pero no le importaba... quizás por lo enfermo se estaba dando cuenta que en realidad sí lo había extrañado, que sí había necesitado sus consejos en algunas ocasiones... pero siempre le ganaba el orgullo.
-Bruce...- Robin continuó con su sonrisa –me alegra verte...
El otro no contestó. Aún parecía algo shockeado por lo que acababa de ocurrir. Primero, el ir a toda velocidad por la ciudad buscando al estúpido Payaso para hacerle pagar lo que le había hecho a su pupilo. Segundo, el ir tan concentrado en su propósito y no ver a la distancia que un joven tambaleante (un borracho, fue lo primero que pensó) cruzaba la calle con lentitud de tortuga. Tercero, el susto de reconocerlo y pensar que lo había atropellado.
Definitivamente, Batman se había asustado.
-Duérmete- le dijo, aunque sonaba perfectamente a una orden –iremos a casa...
Lo tomó en brazos y lo dejó en el asiento del copiloto en el Batimovil, dirigiéndose luego rápidamente al volante y condujo a toda velocidad hacia la mansión Wayne. No se le pasó por la mente avisarle a los de la Liga de la Justicia que no estaba patrullando la ciudad, ni tampoco que había encontrado a Dick muy enfermo, pero... vivo... vivo...
Lo miró de reojo mientras conducía. Temblaba visiblemente en el asiento y al parecer la fiebre lo estaba haciendo delirar, ya que no dejaba de murmurar cosas sin sentido, saliendo incluso frases dirigidas a sus padres y a su hermana...
En pocos minutos llegaron a la mansión, aunque entró a través de la Baticueva (no hubiera sido prudente que lo hiciera por la entrada principal, nunca se sabía si alguien estaba vigilando al millonario Bruce Wayne).
Lo extraño, al menos para Alfred, fue que Bruce llegara llamándolo casi a gritos. El mayordomo sabía que su "jefe" era de lo más prudente y silencioso (quién mejor que él para saberlo), y si estaba en ese estado, debía ser por una razón muy buena...
Y, según el mayordomo, sí que lo era.
--
¿Cuántas veces no lo había intentado antes?, incluso perdía la cuenta.
Lex Luthor sabía que en cierta forma unirse con otros "inútiles" (como les decía él) era más que nada una pérdida de tiempo y de energía que siempre desembocaba en un solo resultado: él en la cárcel (bueno, los demás también, pero no era que les interesara mucho qué era de sus vidas... y mucho menos si fallaban en lo que él les encomendaba)
Pero, ¿qué era lo que hacía que nuevamente volviera a caer en la tentación de trabajar en equipo con esos "maleantes de segunda". Definitivamente, el plan que tenían...
¿Qué mejor que utilizar la debilidad del que, según ellos, era el más frío de la Liga de la Justicia?. Cuando el Guasón fue a proponerle ese trato a la oficina estuvo a punto de echarlo a patadas (después de los resultados que había tenido anteriormente con ese Bufón, muchas ganas no le quedaban)
Estaba amaneciendo cuando llegó a Ciudad Gótica. Agradecía que los vidrios de la limusina fueran polarizados, de esa manera no tendría que ver esa desagradable ciudad hasta que al menos llegara a su destino.
Lo hizo minutos después y al bajar se dio cuenta que todo estaba saliendo a la perfección. Se podía sentir el pánico de la ciudad en el mismo aire (bueno, también en unos cuantos focos de incendio que se notaban a lo lejos, o una que otra expresión que se escuchaba a la distancia...), pero lo ignoró. Simplemente se adelantó unos pasos y entró finalmente al edificio, siendo seguido de cerca por sus guardaespaldas.
Se encontró con un hombre enmascarado, con una "S" en el pecho, que lo miraba fijamente al notar su presencia. No tenía idea cómo se llamaba ni de dónde era, pero lo que sí sabía, era que estaba de su lado.
-... Lex Luthor, supongo- dijo Slade con la calma que lo caracterizaba. El otro no se movió ni tuvo intenciones de asentir o negarse a la afirmación –un hombre de pocas palabras... me alegro, porque el Payaso me marea.
Luthor sonrió... y algo le dijo que se iba a llevar bastante bien con el hombre que estaba en frente de él.
-¿Usted es...?
-Slade- contestó secamente el otro –el Payaso me dijo que vendría hoy, así que después de jugar un rato preferí venir yo mismo y hablar contigo.
-Ya veo... con iniciativa- Luthor se cruzó de brazos -¿y se supone que vienes a interrogarme?
-No... pero si quieres verlo de esa manera...- Slade puso sus manos detrás de su espalda y camino unos pasos, un gesto bastante típico en él –la verdad es que tengo unas dudas respecto al plan general, y me gustaría que tú me ayudaras a con él a entender lo que me falta...
Los dos se quedaban mirando. Ambos se trataban tan cordialmente que llegaba a ser extraño, sobre todo para Luthor... pero ese hombre le parecía de lo más... ¿interesante sería la palabra correcta?
-Mira, hagamos un trato- dijo Luthor, sonriendo un poco –cuéntame cómo vamos con el plan, y después contestaré las preguntas que quieras, y que, obviamente, pueda responderte.
-¿Es que hay un límite?- preguntó Slade. No le gustaba sentirse secundario en los planes, no estaba acostumbrado (era una de las consecuencias de siempre trabajar solo), y tampoco le gustaba el gesto que Luthor estaba teniendo en esos momentos.
-Yo no lo llamaría así- contestó Luthor, mirándolo –pero ya sabes cómo es esto... estamos trabajando con un tipo de gente que sabemos no es del todo confiable... siempre hay que tener un as sobre la manga para poder irse y salvarse en caso que nada de lo que hemos planeado funcione... no tengo intenciones de volver a la cárcel, ¿sabes?
-Entiendo...
-Además, no puedes negar que tú también debes tener tú as...- Luthor se adelantó unos pasos y caminó hacia el pasillo, sin dejar de hablar –así que no me puedes culpar que yo también tenga los míos...
Slade lo miró alejarse unos momentos y luego lo siguió. Quizás ellos no pensaban tan diferente después de todo.
-¿Dónde está el muchacho?- preguntó Luthor.
-Tal como pensábamos- dijo Slade –X para vengarse de haberlo engañado lo ayudó a escapar, pero lo que no salió del todo bien, fue que lo dejó en la calle solo, y se fue...
-¿Dónde está ahora?- preguntó Luthor.
-Mi informante aún no me lo dice... lo siguió desde que X se lo llevó, aún no me da el último reporte.
-Bueno, si tenemos suerte se encontró con alguno de sus compañeros o con la Liga mientras caminaba por la ciudad- dijo Luthor, pensativo –si no tenemos suerte, se murió por ahí...
-El chico estaba enfermo, pero no era para tanto- replicó Slade, con voz calmada. El sí conocía a Robin, y sabía cómo era –en el peor de los casos puede estar por ahí, pero la gente de esta ciudad lo conoce, al verlo en ese estado lo más seguro es que hubieran buscado la manera de ayudarlo o de ubicar a Batman.
-Sí, buen punto... bueno, sólo nos queda esperar... ahora, veamos las dudas que tienes...
--
Los Teen Titans estaban sentados descansando. Había sido una noche bastante movida para ellos, y para nada favorecedora. Slade, Bane y Zafiro prácticamente los habían hecho morder e polvo, y aparte de sentirse terriblemente doloridos, estaban con la moral en el suelo. Y ellos no eran los únicos, Batichica también.
De echo, estaba sentada junto con el grupo, con la misma actitud fatalista y con la mirada pegada al suelo. Últimamente todo le estaba saliendo mal.
Un poco más lejos de ellos estaba la Liga de la Justicia, aunque en realidad, eran sólo cuatro los que estaban ahí. Flash, Shayera, Superman y Diana, la Mujer Maravilla. Los demás habían vuelto a la Atalaya al recibir una llamada de emergencia, y ellos cuatro discutían los próximos pasos a dar.
-¿¡Alguien me puede decir dónde demonios está el Murciélago!?- preguntó Flash, cansado de hablar y hablar y no llegar a ninguna solución que lo convenciera -¡porque si mal no recuerdo ésta es su ciudad, pero a penas llegamos se desapareció!
-Ya sabes cómo es...- comenzó a decir Diana, pero fue interrumpida por Shayera.
-No lo justifiques- le dijo –en parte Flash tiene razón, debería ser el primero en estar aquí, y hace horas que le perdimos el rastro. ¿Alguien ha podido contactarse con él?
-No contesta- dijo Superman –deberíamos ir a su casa.
Un sonido extraño llamó la atención tanto de los Titanes como de los miembros de la Liga presentes, justo en el momento en que Batichica daba un saltito del susto que le había dado el ruido repentino. Rápidamente contestó, era su comunicador con Batman.
-¿Sí?, aquí Batichica- dijo rápidamente, sintiendo como si todo el sueño que sentía se desvanecía con rapidez.
-¿Cómo está todo por allá?- la chica reconoció la voz de Alfred, y sonrió.
-Definitivamente ha estado mejor- contestó la chica, algo desanimada –oye, ¿está Batman allá?, acá están como locos tratando de ubicarlo.
-Sí, si está, y de eso quería hablarte...- dijo Alfred.
-¿Pasó algo?
-Sí... el señor Dick está vivo, y está en la casa- contestó Alfred. Batichica se puso de pie, mientras que los titanes la quedaban mirando, no del todo seguros de haber escuchado bien –está enfermo, pero fuera de peligro...
--
Bien, acá el cap XV, espero que les haya gustado.
Por cierto, Zafiro sale en la Liga de la Justicia, y es algo así como una hechicera.
Gracias a Gothic Raven, a Batman y a Ameria por sus comentarios
