Capítulo XVI.
Antes de abrir los ojos, se movió en el lugar que estaba, encontrándose en una cama suave que definitivamente era más grande de la que tenía en la Torre de los Titanes. Abrió los ojos con pesadez, sintiéndose perdido durante unos momentos.
Estaba todo oscuro, pero a pesar de eso, reconoció casi de inmediato el lugar en que estaba. Pudo darse cuenta que estaba en su cuarto de la mansión Wayne, con la gran cama que en un comienzo la consideraba tan fría, el cuarto ordenado tal cual él lo había dejado (pero visiblemente limpio, de seguro Alfred tenía algo que ver ahí). Pero no entendía qué hacía ahí, no se acordaba de nada ocurrido últimamente, ni mucho menos cómo había llegado a ciudad Gótica,
Se sentó en la cama, sintiéndose ligeramente mareado, y decidió levantarse. Buscaría a la primera persona que encontrara (fuera Bruce, Alfred o cualquier otro) y le pediría una gran cantidad de explicaciones... sólo esperaba que pudieran contestarle.
Se puso la bata que estaba a los pies de su cama, y se dirigió a la puerta. Sentía frío a pesar de estar recién levantado.
No demoró mucho en darse cuenta que, al parecer, estaba solo en la mansión... pero eso era poco probable, ya que Alfred en muy pocas ocasiones se decidía abandonar el lugar (tenía que ser casos muy especiales para que lo hiciera), así que se decidió a buscar...
Y lo hizo hasta que llegó a la sala en que estaba una de las entradas a la Baticueva. Pensando que podría estar ahí, había decidido dirigirse a ese lugar e ir a ver. Pero cuando caminaba hacia el reloj, se fijó en un detalle que no había considerado que continuara ahí. Se dio cuenta, eso sí, que nada había cambiado... estaba el sofá en el que tantas veces se había quedado dormido, la chimenea en frente de ella, con el fuego encendido y, sobre ella, el cuadro que durante tantas veces había pasado horas observando.
Se quedó de pie, mirándolo con atención. Ahí, en frente, estaba el cuadro de sus padres que Bruce había mandado a hacer cuando llegó a vivir con él. Ambos abrazados, sonriendo...hasta en un cuadro se notaba el amor que ambos se profesaban. Dick miró el reloj y luego el cuadro otra vez y, decidido, se sentó en el sofá, El calor de la chimenea lo mantenía algo despierto, y el cuadro de sus padres lograba que no quisiera pensar mucho en lo que había ocurrido, sólo deseaba comenzar a sentirse mejor, pero mientras lo hacía, no estaba nada de mal quedarse ahí sentado y tranquilo.
Alfred minutos después pasó por ahí y notó la presencia del muchacho, y también notó que estaba profundamente dormido. Soltando un suspiro y desechando la idea de despertarlo expresamente para retarlo por haberse levantado, simplemente fue a buscar una frazada y lo tapó, dejándolo tranquilo luego (aunque primero comprobó si continuaba con fiebre, y se sintió más tranquilo cuando notó que ésta había bajado considerablemente)
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Todos escucharon la explosión a la distancia. Fue tan fuerte que voltearon a verla, no sintiendo temor, pero sí preguntándose si estaba valiendo la pena todo lo que estaban haciendo. Fue Bane el que continuó con la conversación que estaban teniendo.
-¿Cuál es la próxima parte del plan?- preguntó, mirando a todos los que estaban alrededor de él –porque en estos últimos días no he visto muchos avances en el tema.
-Sabemos que el muchacho ya está con Batman- dijo el Guasón, pensativo –la primera parte del plan se podría decir que está lista, aunque ese Luthor no está del todo seguro que iba a funcionar... dijo que lo que le dimos no iba a ser suficiente pero yo creo que sí...
-Mira, Payaso- lo interrumpió Slade –llevamos dos días prácticamente sin hacer nada, ¿nos quieres decir cuál es el siguiente paso?
-Eso, chicos, se darán cuenta en el momento preciso, no antes- dijo el Guasón, sonriendo animoso. No se puso para nada nervioso por las miradas de odio que los demás le dieron al escuchar la respuesta.
Bane se puso de pie, deseando golpearlo.
-¡Idiota!- gruñó –debí suponer que no tenías nada pensado, ¡se nota que para ti todo es un estúpido circo, payaso de quinta!
-Nadie ha dicho eso- replicó el Guasón, sacando la sonrisa burlona de su rostro por primera vez en todo ese rato –son ustedes los que no entienden el plan, se creen que todo el tiempo es sólo intentar masacrar a los de la Liga y... bueno, también hay parte de eso, pero definitivamente no es lo único interesante.
Slade ya no le tomó importancia a lo que decía. Había comprendido que el payaso ese era toda una caja de sorpresa y que siempre salía con las reacciones más extrañas y con planes algo descabellados cuando menos lo pensaban.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un ruido cerca de ellos. En pocos instantes vieron a uno de los ayudantes del Guasón traspasar la pared cercana a ellos, quedando en el suelo casi inconsciente. Los presentes demoraron poco en reaccionar, poniéndose casi de inmediato de pie y asomándose en el agujero que quedó en la pared.
Ahí estaban los Jóvenes Titanes y Batichica, esperando, tranquilos.
-Por lo que veo- dijo el Guasón, sonriendo burlón –parece que quedaron con ganas que los golpeáramos más aún... chiquillos tontos.
-Hay una diferencia esta vez- dijo Cyborg, mientras sus amigos se ponían en guardia –y se trata sobre los que ganarán.
-¿Y se supone que las cosas serán tan distintas después de dos días?- dijo Zafiro, elevándose –no creo que las cosas cambien tanto en tan poco tiempo.
-¿Quieres probar?- Cyborg sonrió más aún -¡al ataque, Titanes!
Los otros no necesitaron que se lo repitieran. Atacaron con todo a los que estaban ahí, principalmente a Slade, al que culpaban casi directamente de lo ocurrido con Robin (que aunque ya sabían que estaba vivo, los resentimientos de los malos ratos estaban muy latentes en ellos aún)
No muy lejos de ahí, mejor dicho, en otro cuarto, todos eran observados por otros que bien pasaron desapercibidos por los maleantes. Estuvieron unos momentos en silencio.
-¿Ustedes creen que ya sea hora de comenzar nuestra parte?- preguntó Flash, volteando a ver a sus dos compañeros. Sólo encontró a uno... mejor dicho, a una de ellos -¿dónde se fue el murciélago?
-Ah...- Diana miró a sus lados, buscándolo –creo que decidió adelantarse, para variar...
-Hum- Flash se cruzó de brazos, molesto –no puedo creerlo, a pesar de llevar un buen tiempo de trabajar con nosotros, aún no se le quita lo individualista.
-Es su esencia- sonrió Diana, elevándose –vamos, tenemos que continuar con el plan mientras que ellos los distraen.
-¿Tú crees que los niños estarán bien?- preguntó Flash, volviendo sus ojos hacia las peleas –la vez anterior no lograron ganarles...
-Vamos, si no les ganan, podremos ayudarles una vez que terminemos con nuestra parte- insistió la Mujer Maravilla.
-¿Piensan quedarse todo el día ahí conversando?- de pronto, y de la nada, llegó con ello Batman, tan serio y misterioso como siempre –es el momento indicado para comenzar a actuar, vamos de una vez.
-Como digas...- gruñó Flash, dándole una última mirada a los Titanes y siguiendo a sus dos amigos. En parte, la Mujer Maravilla tenía razón: mientras antes pudieran terminar con su parte, más podría ayudar a los niños en su pelea. Y antes terminarían todo ese embrollo que se estaba haciendo.
Cerca de veinte minutos después, tanto Titanes como miembros de la Liga salían del lugar sintiendo cierta satisfacción dentro de ellos. Los primeros, por haber logrado salir bastante mejor parados de la lucha, al menos comparado a la vez anterior (sin contar que lograron golpear mucho más de lo que tenían considerado en un primer momento a Slade, logrando descargar en cierta medida toda la rabia que aún sentían dentro de ellos) y los segundos, porque habían conseguido una buena cantidad de documentos que necesitaban analizar, seguros que les ayudaría a comprender de mejor manera el plan que tenían.
En esos momentos se podía decir que, incluso, se sentían un poco (poquito) contentos por cómo estaban saliendo las cosas. Primero, de sentir que lo habían perdido casi todo al pensar que su Líder estaba muerto... pero la tristeza no era por haber perdido sólo a su Líder, les dolía mil veces más haber perdido a su amigo... Segundo, el trabajar aliados con la Liga de la Justicia le daba cierta emoción al asunto (aunque trataban de no manifestarlo mucho)
Y, en esos momentos, se dirigían hacia el lugar en donde estaba Robin. Hacía dos noches que Batman lo había encontrado vagando (como les había dicho el), y aunque su primer impulso fue pararse e ir a verlo, decidieron pensar con la cabeza fría, sobre todo cuando Superman se acercó a ellos y les pidió su ayuda en la próxima misión que realizarían.
La más disconforme con el asunto fue Raven, pero a pesar de eso, logró mantener la compostura y aguantarse los deseos de manifestar que ella votaba para ir a ver a Robin, por lo que la Liga de la Justicia prácticamente podía irse al cuerno.
Pero después se dio cuenta que quizás no había sido tan mala idea. Gracias a ese plan, podrían enterarse de los planes del empresario, que tantos dolores de cabeza había causado en ellos. Metida en sus pensamientos como iba, no se dio cuenta que se estaban acercando a una mansión que a la distancia se veía bastante tétrica. La residencia de Batman.
O mejor dicho, de Bruce Wayne... aunque ninguno quiso comentarlo.
Como había sido el mismo Batman quien los había guiado hacia su casa (tanto Flash como la Mujer Maravilla se habían ido a la Atalaya con la información conseguida), fue él mismo el que los hizo entrar y los guió en silencio hacia unas escaleras y luego caminaron por unos pasillos. CB parecía bastante nervioso con lo que estaban haciendo.
-¿Estás bien?- le preguntó Starfire, mirándolo con curiosidad y notando que estaba sudando copiosamente –te notas nervioso...
-¿Y quién no lo estaría en un lugar como éste?- gruñó el chico verde –apuesto que esto es de lo más adecuado para alguien como Raven, porque lo que es para mí, me parece francamente horrible...
-Llegamos.
El CB nunca supo si Batman había escuchado o no lo que había dicho, ni siquiera por su expresión pudo tener alguna idea (Batman no suele ser del todo demostrativo en ese sentido). El hombre golpeó la puerta y cuando iba a abrir, una voz detrás de ellos los detuvo.
-El joven Dick no está ahí- escucharon, y vieron a Alfred cerca de ellos –se levantó hace unas horas atrás.
-¿Y a dónde fue?, está enfermo- preguntó Starfire, mirando con curiosidad a ese hombre, que la miró y le sonrió.
-Está en la sala, síganme, por favor...
-Ve tú con ellos, Alfred- dijo Batman, dándoles la espalda –tengo cosas que hacer.
Batman los dejó solos, y los otros siguieron en silencio a Alfred, que iba delante de ellos.
-¿Qué desean tomar mientras estén presentes?- les preguntó de pronto el hombre, los otros lo miraron con cierta sorpresa –tenemos varias bebidas qué ofrecerles, y galletas también... al joven Dick le gustan mucho.
Llegaron a una pequeña salita en donde vieron un sillón grande, en frente de una chimenea encendida. Alfred se acercó unos pasos y los otros esperaron a una distancia prudente, sin saber si sentarse o no (no se sentían del todo cómodo en ese lugar)
Alfred observó dormir a Dick. Se notaba de lo más relajado ahí, más descansado de cuando lo vio llegar, aunque no del todo sano... alargó su mano y lo movió un poco, momentos después abrió los ojos.
Le costó un poco enfocar al hombre que tenía al frente, sonriéndole levemente. Se acomodó sonriendo también, quizás sintiéndose un poco el niño que era cuando vivía ahí hacía un tiempo. Se tapó
-Me vas a regañar porque estoy acá y no en la cama, ¿cierto?- dijo con voz somnolienta y volviendo a cerrar los ojos –puedes dejarlo para después, ¿cierto?, ahora tengo sueño...
-Joven Dick... efectivamente cuando lo vi ahí acostado estuve tentado a regañarlo- dijo calmadamente Alfred –pero lo vi durmiendo tan tranquilo que preferí dejarlo, así que sólo lo tapé. Ahora, no podrá seguir durmiendo porque tiene visitas.
Volvió a abrir los ojos, mirando a Alfred con curiosidad, siguió la mirada y abrió ligeramente la boca al notar quiénes estaban ahí, de pie, mirándolo y sonriéndole. Cyborg, CB, Starfire y... Raven... incluso ella le sonreía.
Para los otros cuatros fue una sorpresa observar a su líder. El verlo así, como un joven completamente normal... era muy extraños para ellos. Se encontraron con un joven con el cabello revuelto, algo pálido debido a la enfermedad, ojos grandes y de un profundo color azul.
-¡Robin!- Starfire fue la primera en acercarse a él y abrazarlo efusivamente -¡¡Fue tan terrible pensar que estabas muerto!!
-¿Muerto?- preguntó confuso Dick, mirando a Alfred.
-Siéntense, muchachos, tienen mucho qué conversar- dijo el hombre –vendré de inmediato con comida para ustedes, y el remedio para usted, joven Dick, aún tiene algo de fiebre y no es bueno que deje el tratamiento porque ya se siente fuerte.
El muchacho sólo sonrió, sobre todo cuando sintió los saludos de CB y Cyborg. Uno de los últimos recuerdos que tenía era la mañana en que ellos se habían enojado con él, después de su discusión Bárbara.
Momentos después se acercó a él Raven, y aunque su saludo fue tranquilo, rayando en lo frío... pudo notar en su mirada un brillo especial. Y aunque Dick hubiera deseado que ese momento hubiera sido diferente entre ellos, no se quejaba... ya que sabía que entre ellos la conexión continuaba y, quizás, hasta se había hecho más fuerte.
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Holas!!!, ¿qué les puedo decir?, ya va quedando poquito del fic, aunque no estoy del todo segura cuántos capítulos quedan...
Bueno, muchos saludos a todos!!!
