Capítulo XIX.
Era típico en esas fiestas, que una buena parte de los asistentes más que nada se aburrían en esos lugares… o al menos eso era lo que pensaban tres de ellos, que estaban sentados a una mesa después de tener que saludar a una buena parte de los asistentes más por obligación que por gusto.
-Pagarás por haberme traído, Bruce- gruñó por milésima vez Richard.
-No todo es tan malo- replicó Bárbara, encogiéndose de hombros –al menos has visto algunos compañeros tuyos de la escuela…
-Algo bueno…- suspiró Richard –porque ahora podría estar perfectamente descansando en mi cama o hablando por teléfono con Maya, a penas tuve tiempo de hacerlo hoy antes de tener que venir.
-No te quejes, Dick- continuó diciendo la chica, tomando un poco de la bebida que tenía al frente –al menos le dijiste a tu hermana que estabas bien, supongo que debe estar contenta y mucho más tranquila.
-Claro, a penas pueda va a venir a Ciudad Gótica a verme- contestó sonriendo Dick –Jake me dijo que la acompañará. Supongo que llegará mañana o pasado, en el circo le darán algunos días libres para que estemos juntos.
-Entonces, ¿tienes pensado quedarte más aquí en la ciudad?- le preguntó Bárbara, y Dick pudo notar que Bruce lo miraba de reojo, atento a su respuesta.
-Yo creo que sí, al menos hasta que mejore bien…- debido a que estaba mirando hacia otro lado, no pudo notar la sombra que cubrió los ojos de Bruce y Bárbara –además, conociendo a Alfred, no me dejará salir de la casa hasta que no esté completamente recuperado.
-Claro…- la pelirroja sonrió levemente y miró hacia otro lado, evitando así tener que cruzar sus ojos con los de él.
Se podría decir ver en todo el lugar gente elegante, conversando, riendo… definitivamente, a Bárbara no le atraían esas fiestas, pero no negaba que de vez en cuando ocurrían situaciones interesantes, ya sea por intervención del Pingüino, el Guasón o cualquier otro maleante loco que habitaba la ciudad.
Además, después de que ganara la confianza de Bruce Wayne, no podía negar que tener más de un conocido en esos aburridos lugares era más agradable (ya que no necesariamente tenía que estar al lado de su padre todo el rato)
-Oye Babs- la llamó de pronto Dick -¿quieres más ponche?
-Eh…- ella no alcanzaba a contestar cuando una explosión llamó su atención. Todos los invitados miraron hacia el centro del escenario, que fue de donde provino el ruido.
A la vez que el humo del lugar se disipaba, Dick, Bárbara y Bruce se ponían de pie y se acercaban a la baranda del balcón del segundo piso en el que estaban. No se sorprendieron al ver al Guasón cuando la nube de humo se disipó, al micrófono y con esa sonrisa burlona que solía tener normalmente.
-Queridos amigos- dijo, dirigiéndose a todos los presentes a través de gestos supuestamente de cortesía –es un verdadero honor que estén todos presentes, gracias a eso podrán ser testigos de la caída de Ciudad Gótica… que nada más es el comienzo.
La gente, cayendo en el pánico, comenzó a correr por todo el lugar, buscando la manera de escapar y ponerse a salvo, y en el momento en que Bruce avisaba a sus compañeros que ya debían presentarse, aparecieron por puertas y ventanas los maleantes más conocidos, tanto de Ciudad Gótica como de otros lugares. Para Dick no pasó desapercibida la presencia de Slade.
-Tienes que irte- le dijo Bárbara a Dick, que parecía querer protestar -¡vete!, te dijimos que hoy no podrías hacer nada.
La llegada de Superman y otros de sus compañeros fue seguida de ruidos de vidrios quebrándose, principal consecuencia del inicio de la batalla. Richard miró a su alrededor y vio que Bruce ya no estaba con ellos. Bárbara lo tomó de una manga e intentó llevárselo con ella.
-Vámonos, así no podemos hacer nada- le dijo ella.
-Pero…
-¡Entiende, Dick!- lo interrumpió, comenzando a enojarse por la porfía de él –sólo les estamos estorban…
-¡Cuidado ahí!- el grito de Linterna Verde los puso en alerta para que se agacharan al ver acercarse unos rayos lanzados por Zafiro, y que él no alcanzó a detener.
-Dick, dijiste que vendrías sólo a acompañarnos, no a meterte en el problema- gruñó Bárbara.
-¿Y me creíste?
Richard se soltó y salió corriendo, la pelirroja trató de seguirlo pero fue interrumpida por una bola de energía de Starfire que iba dirigida a Bane. La chica se dio cuenta que el seguir insistiéndole a su amigo que se fuera era tiempo perdido.
Superman, Shayera, Diana, Supergirl, CB, Cyoborg, Raven, Starfire y Batman estaban luchando y a pesar de ser un número parejo el que formaban con sus oponentes, les estaba costando mantener el equilibrio en la pelea. Fue en esa situación que llegó Robin con ellos, dispuesto a luchar, a pesar que a ratos sentía que la fiebre le volvía a subir.
-Vaya, Robin, no pensé que vendrías hoy- escuchó a su espalda, y no se sorprendió al ver a Slade acercándose a él –te imaginaba en cama, descansando.
-Eso quisieras, Slade- gruñó Robin, preparándose para atacarlo. Lo iba a hacer cuando de pronto vio a Batichica ponerse a su lado -¿es que me estás vigilando?
-Sólo te estoy ayudando – respondió ella, notándose molesta –no seas tan orgulloso y acepta mi apoyo de vez en cuando.
-Como quieras… ¡ahora!
Slade pudo resistirlos bien en un primer momento, y sonrió por dentro al notar la irregularidad en los movimientos de Robin al momento de atacarlo. Batichica también se dio cuenta de eso, pero sabía que él no iba a ser capaz de admitirlo, por lo que trató de atacar con más fuerza y rapidez.
Fue en ese momento que los Titanes se dieron cuenta de la presencia de Robin. Durante unos instantes de "descanso" o de respiro, Starfire y Raven lo quedaron mirando.
-¿Qué es lo que hace aquí?- preguntó al aire la tamaraniana –no se encuentra bien.
-Por supuesto que no, se ve demasiado cansado- la apoyó Raven, seria –deberíamos…
-¡Ciudado!
Les hubiera gustado intervenir, pero un ataque de Groundy y Bane las distrajo lo suficiente como para perder el enfoque, además, pensaron ambas, con él estaba Batichica, y juntos seguramente algo podrían hacer en contra de Slade.
-Guasón- la voz de Lex Luthor sonó en su celular, se notaba fastidiado -¿está ahí el chiquillo?
-Por supuesto- contestó el Payaso, sonriendo –lo observo bien desde el lugar en que estoy.
-Que bien… ahora, ¿cómo se ve?
-Bueno…- el Guasón se fijó bien en el muchacho, que en esos momentos trastrabillaba después de intentar golpear a Slade –todo a nuestro favor, Lex querido, el petirrojo en unos cuantos minutos no podrá mantenerse en pie.
-Pero, ¿estás seguro?
-Por supuesto, Lex, te lo estoy diciendo- gruñó –el Chico Maravilla no está bien, se nota a la legua. Espero que tú hayas cumplido con tu parte.
-Todo listo, Guasón- contestó Luthor, notándose en su voz un suave tono de complacencia –sólo tenemos que esperar el momento oportuno para atacar, y ahí no sólo será el Petirrojo el que esté muriendo, sino todos los habitantes de Ciudad Gótica.
-Excelente… y ahora que ya sabemos que el plan marcha a las mil maravillas, podemos cortar este teatro. Adiós, Luthor- el Guasón cortó la llamada y luego volvió a marcar a otro número. Le contestó una feliz y danzarina voz –Harley, querida, ¿tienes lo que te encargué?
-Por supuesto, Pudín, desde antes que comenzara el ataque- contestó ella –sólo tienes que decir y los dos estaremos contigo.
-En ese caso, espera la señal. Te darás cuenta inmediatamente, linda.
-Como digas…
El Guasón cortó la comunicación y observó el escenario general del lugar, y se dio cuenta que era necesario intervenir, aunque le hubiera gustado ver una lucha entre Batman y Slade, pero se la tendría que aguantar, sería para otra ocasión. En el momento en que el "Murciélago" se adelantaba unos pasos (estaba delante de Robin y Batichica, seguro después de cubrirlos de los ataques de Slade) para acercarse a su nuevo oponente, encendió el micrófono para poner fin al "teatro".
-Lo siento, lo siento- comenzó, llamando la atención de todos –quisiera robarles a todos los presentes unos minutitos de su tiempo. Es un agrado ver unidos a la Liga de la Justicia y a los Teen Titans, de verdad, al parecer muestras ser un gran equipo sin haber luchado juntos antes… pero en realidad, no quiero hablar de eso ahora…
Raven y Starfire llegaron al lado de Robin cuando el Guasón decía lo anterior. El Chico Maravilla se notaba pálido y sudoroso, mucho más de lo normal cuando luchaba. Con ellas también estaba Bárbara, mirando de reojo a su amigo, por la preocupación que sentía por él.
-Como se darán cuenta, esto no fue más que un teatro- continuó el Guasón, paseándose un poco por el escenario con el micrófono en la mano –es decir, es cierto que nos interesan las joyas, el dinero y todas esas cosas, pero hoy nuestro ataque tenía otro objetivo.
-¡¡Robin!!- el grito de Starfire y Batichica llamó la atención de todos en el lugar. El muchacho había caído de rodillas al suelo, respiraba con notable dificultad y Star, al tocar su frente, notó que la fiebre había subido considerablemente.
-Ese mismo- dijo el Guasón, después de soltar unas risitas –queríamos ver la reacción del Chico Maravilla al virus que hemos creado. Pero por sus caras, puedo ver que ya se lo imaginaban, ¿no, Batsy?. Claro, era obvio que después de unos días de que el chiquillo estuviera con nosotros, no podía salir tan bien parado, ¿no?- el Guasón se detuvo unos momentos, y sonrió con malicia –pero… no es la única noticia que les tengo. Durante el tiempo que ustedes estuvieron ocupados en vigilar esta condenada fiesta, otros de nosotros dejaron esparcidos por Ciudad Gótica dispositivos con este mismo virus, sólo que en estado gaseoso… y, ¿a qué no adivinan qué es lo que ocurrirá cuando esos dispositivos se abran?
-¿Qué es lo que dices?- se notaba a kilómetros que Superman tenía deseos de golpearlo, pero sólo se acercó unos centímetros, porque Shayera lo sujetó del brazo.
-Como podrás sacar por conclusión, al momento en que los dispositivos se abran el virus se esparcirá por toda la ciudad, contagiando a todas y cada una de las personas que viven aquí… y por qué negarlo, a ustedes también.
-¿Qué pretendes?- gruñó Batman, con lo puños apretados.
-Sacarte canas verdes, por supuesto- contestó el Guasón –los dispositivos se abrirán en un tiempo determinado por nosotros, claro. No será en tanto rato como para que encuentren la cura, ni tampoco para que alcancen a evacuar la ciudad, pero sí será suficiente como para angustiarlos demasiado… definitivamente lo voy a disfrutar, Batsy, como no tienes idea. Ahora, para despedirme de ustedes, Harley querida, ven por favor.
En frente de ellos llegó Harley acompañada del James Gordon, comisionado de la ciudad, con las manos atadas a la espalda. Batichica se adelantó unos pasos con la clara intención de intervenir, pero Batman la afirmó del brazo, evitando que se moviera.
-¿Sabes, Batsy?- el Guasón sacó de su bolsillo una jeringa, que la mostró a los presentes –ésta es una nueva fórmula, mucho más efectiva que la otra que le pusimos al Murciélago Junior- antes que alcanzaran a moverse, el Payaso se la había inyectado a Gordon –¿y qué me dices?, otro de tus aliados cayó en combate, sólo te queda la chiquilla, yo que tú la cuido… aunque más bien, deberías cuidar toda la ciudad. Nos vemos, les desearía suerte, pero no me conviene… además, a estas alturas ni eso los salva.
En pocos momentos se quedaron solos en el lugar, y Batichica se soltó de Batman para correr a ver a su padre, que estaba en el suelo. Kara fue con ella, preocupada por el estado de su amiga.
Fueron sólo unos instantes en que todos los que estaban presentes se sintieron relativamente perdidos, con el comisionado Gordon y Robin enfermos, y en un tiempo que no sabían ciudad Gótica estaría exactamente igual…
-Tenemos que encontrar los dispositivos- dijo Superman –eso, llevar a ellos dos a un lugar seguro y buscar lo más rápido que se pueda una cura.
-Es más difícil de lo que suena- dijo Shayera, que continuaba a su lado -¿los llevamos a la atalaya?
-Sí, es lo mejor. Tenemos que dividirnos, rendiremos mejor así.
Superman, aparte de comunicarse con la atalaya se puso en el centro de todos los presentes. El tiempo ya estaba corriendo y si deseaban salvar Ciudad Gótica, debían apurarse.
