Capítulo XX.

Podía sentir a su alrededor el alborozo de la gente que estaba presente en la función, escuchaba, desde el lugar en que estaba, algunos de sus comentarios, lo contento que estaban los niños al estar presenciando el espectáculo que él y su familia le estaban dando.

Claro, si él y sus padres eran los "Flaying Grayson", ni más ni menos; los que siempre hacían su show sin red protectora. Nunca había pasado nada malo en eso, ellos eran buenos, a pesar que él era sólo un niño, se sabía la rutina al revés y al derecho, nada podía salir mal. Y menos teniendo tanto público esa noche, ya que era la primera función que daban en ciudad Gótica.

Eso era lo que pensaba Dick Grayson desde la plataforma, a la vez que sus padres ya habían iniciado la rutina. Él esperaba, pacientemente, que fuera su turno, a la vez que lo anunciaban desde la arena del circo… comenzaría todo.

Y se estaba sacando la bata para comenzar esa noche, cuando un ruido arriba de él llamó su atención. Rápidamente volteó a ver, justo en el momento para ver que las tuercas que sujetaban los trapecios comenzaban a soltarse y, al darse cuenta de eso, un latido fuerte sintió en su corazón, que expresaba perfectamente el miedo y el dolor que sentía al comprender lo que pronto iba a ocurrir con sus padres.

Le pareció que voltear a verlos fue como una eternidad, y pudo ver los ojos de sus padres al notar lo que estaba pasando. Demostraban el miedo que estaban sintiendo.

Y mientras él sólo pudo susurrar un pequeño "no", a la vez que intentaba moverse, pudo notar que su madre decía su nombre, mientras tenía los brazos extendidos hacia él, y comenzaba a caer. Dick extendió su brazo, dando un pequeño paso, pero le temblaron las piernas, mientras sentía que las lágrimas comenzaban a inundar sus ojos al ver la imagen de sus padres caer y morir en el lugar que tantas alegrías le había traído.

Cayó de rodillas, incapaz de sostenerse por sí mismo, y mientras cerraba sus ojos y comenzaba a sollozar, muerto de miedo por lo que había ocurrido, podía sentir que poco a poco a su alrededor todo comenzaba a quedarse en silencio. Después de unos momentos levantó los ojos, y lo único que vio, fue oscuridad.

Con algo de dificultad se puso de pie, mientras aún soltaba algunos hipos debido al llanto de hacía unos momentos. Estaba solo. Sentía esa desesperación de no saber a dónde ir, ni tampoco qué será de ti al momento siguiente.

Trató de dar un paso, con lentitud. Pero lo único que encontró fue vacío…

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Soltó un quejido, dando un pequeño saltito en el lugar en que estaba, y abrió los ojos. No fue capaz de enfocar el lugar en que estaba, ni tampoco de moverse, por lo que volvió a cerrar los ojos, mientras que trataba de entender qué estaba ocurriendo.

Sintió que alguien se ponía a su lado, y esperó durante algunos momentos que le hablara. Pero al no recibir comentario alguno fue abriendo con lentitud los ojos, y el color que más pudo distinguir fue rojo… pelirroja, pensó.

-¿Quién eres?- preguntó en un murmullo -¿Starifire o Batichica?- preguntó Dick, después de toser un poco.

-Ninguna- contestó una voz de mujer, con cierta suavidad –soy Shayera, Dick, Chica Halcón… estamos en la atalaya de la Liga. Tú amiga Titán está en ciudad Gótica, y Batichica no está acá ahora, sino en el laboratorio de acá. No quiso dejarlos a ustedes solos.

-¿Nosotros?- preguntó Dick, abriendo un poco los ojos y tratando nuevamente enfocar su mirada. Definitivamente la fiebre no lo dejaba -¿estoy otra vez enfermo?

-Nunca te mejoraste- contestó Shayera –nos pudieron engañar bien.

-¿Y qué es de Batman y los demás?- preguntó –no creo que estén jugando…

-Para nada- la mujer suspiró pesadamente, demostrando el cansancio tanto físico como emocional que estaba sintiendo en esos momentos –desde que te desmayaste en la fiesta esa de ciudad Gótica, las cosas van de mal en peor.

-El Guasón, ¿cierto?

-Sí…

A pesar que el muchacho tenía intenciones de continuar haciendo sus preguntas a Shayera, después de unos momentos volvió a quedar inconsciente. Ella lo quedó mirando unos momentos y luego volvió su mirada hacia el otro hombre que estaba en el lugar, enfermo también. Pero después de estar observándolos un buen rato, podía notar que la enfermedad de Robin avanzaba bastante más lento que la del Comisionado Gordon… quizás por eso Batman había dejado que Batichica se quedara con ellos, después de todo, era su padre.

-¿Cómo van?- la recién nombrada Batichica y John el Marciano entraron en la enfermería de la atalaya. Con ellos traían unos cuantos frascos que contenían distintos líquidos. Shayera supuso que eran las posibles curas que tenían.

-Gordon se nota más grave- contestó Shayera, a pesar de la presencia de la joven –el avance de la enfermedad de Robin ha sido considerablemente más lento. Se nota que pudieron mejorarla bastante durante estos días.

-Si tan sólo tuviéramos la fórmula…- murmuró el marciano, dejando los frascos sobre una bandeja –de esa manera al menos podríamos crear la cura a partir de ahí… pero acabo de hablar con Superman, y aún no pueden encontrar ni un dispositivo, y no sabemos cuánto tiempo queda para que los abran.

-¿Fueron al escondite?- preguntó Bárbara, que estaba junto a su padre. Ambos pudieron notar que le temblaba la voz –quizás ahí aún hay algo…

-Los Titanes fueron- contestó John por Shayera, que estaba abriendo la boca ya –pero no encontraron nada, ni siquiera algún indicio de que alguien hubiera estado habitando el lugar.

-… A… ¿A dónde… fueron?- contrario a lo que pensaban, Dick no estaba inconsciente, y después de unos momentos, se decidió a interferir.

-Ya lo dijimos, al escondite que usaban…

-¿En… qué lu… gar?- volvió a preguntar el joven.

-El lugar que utiliza el Guasón- contestó Batichica, dándose cuenta de lo que su amigo quería averiguar –ya la conoces, hemos estado ahí antes…

-No es… ahí…

-¿Qué cosa?- Shayera se acercó a Dick, con una leve esperanza creciendo dentro de ella -¿estás seguro de lo que estás diciendo?

-X… X sabe… cómo lle… gar

-¿Red X?- preguntó Batichica -¡demonios, Dick!, ¿cómo vamos a ubicar a Red X en ciudad Gótica?, ¡ni siquiera sabemos si dejó Jump City con el Guasón y Slade!

-… Él me sa… có de ahí… él sabe dónde… está… búscalo…

A Batichica le dieron deseos de maldecir, y bien lo hubiera hecho si no fuera porque Shayera la afirmó de un brazo y se la llevó con ella, casi arrastrándola. John las siguió a poca distancia.

-Tú conoces a ese Red X- le dijo Shayera a la chica –tienes que ir a ciudad Gótica y buscarlo, ¿sabes quién más puede conocer?

-Los Titanes…- contestó Bárbara –pero yo… mi papá… quiero quedarme con él.

-Vamos, el tiempo se acaba- replicó Shayera, notándose terriblemente nerviosa –y mientras más tiempo pase menos posibilidad hay de que tu padre y toda la ciudad se salven. Hablaré con los Titanes, que suspendan la búsqueda de los dispositivos, y que se dediquen a buscar a ese tipo. Es lo único que se me ocurre que podemos hacer.

Batichica apretó los puños, caminando con rapidez. Sentía ganas de llorar porque quería quedarse en ese lugar, pero al final Shayera tenía razón. Habían pasado sólo quince minutos desde que llegaron de la fiesta de caridad, pero a ella se le había hecho toda una eternidad.

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Mientras volaba por la ciudad, se preguntó en cuántas ocasiones se había sentido tan terriblemente presionada. Debían ser pocas, para contarlas con los dedos de una mano, porque no recordaba haber sentido ese dolor en el estómago, ni tampoco esa desesperación por no tener ni siquiera claro qué demonios estaba buscando…

Porque así era, para desesperación de todos los héroes que estaban en esos momentos buscando casi desesperados algo que ni siquiera ellos tenían claro qué era. Se sentía como una ciega, casi… pero no podía culpar a ninguno de sus compañeros por estar así, aunque quisiera. Después de todo, estaban igual que ella.

-¡No puedo más!- para variar, el CB fue el primero en caer en la histeria. Mirándolo con cansancio, en parte agradeció que le tocara como compañero, ya que de esa manera podía "controlarlo" un poco -¡esto es terrible!, ¡no puedo con los nervios!

-Sólo debes tratar de mantener la calma- replicó Raven, con esa inexpresividad que la caracterizaba –si caes en el pánico más te va a costar pensar… aunque si lo consideramos, siempre te cuesta…

-¿Ahora te las das de comediante?- gruñó el chico verde –ahora me gustaría tener la facultad de separar y controlar las emociones…

-Por eso no vayas a creer que no siento miedo ni desesperación- dijo Raven, encogiéndose de hombros –yo sólo me dedico a evitar que se manifieste, de esa manera puedo mantener la cabeza fría a cada momento.

-Sí, seguro…

El sonido del comunicador los interrumpió. Raven lo abrió y se dio cuenta que era Batichica.

-¿Qué pasa?- preguntó con algo de temor Raven, ya que sabía que ella iba a estar en la atalaya acompañando a su padre y, de paso, a Dick.

-Hablé con Robin- contestó Batichica –me dijo que Red X conocía el escondite en donde pueden estar las muestras del virus, nosotros estábamos equivocados.

-¡Pero no tenemos idea dónde puede estar Red X!- replicó algo más histérico el CB, así que sus palabras bien podía decirse que fueron gritos -¿cómo se supone que vamos a encontrarlo en este ratito que tenemos?, ¡ni siquiera hemos encontrado un dispositivo!

-Shayera me dijo que teníamos que enfocarnos en encontrar a X- replicó Batichica –quizás sea mucho más sencillo.

-¿Estás en ciudad Gótica?- le preguntó Raven.

-Sí, me mandaron en esas máquinas raras que tienen en la atalaya- contestó Batichica –si llegan a encontrarlo, avisen a Starfire, Cyborg y a mí, puede que tengan ese lugar vigilado, y no hay que perder tiempo.

-Entendido.

Raven quedó mirando unos instantes al CB, pensando si sería prudente dejarlo solo en esos momentos… debido al tiempo que los presionaba tanto, no le quedó otra.

-Nos separaremos para buscar a X- dijo Raven, comenzando a elevarse –ya sabes que Cy y Star están en el lado sur de la ciudad, así que no vayas hacia allá. Cualquier cosa que veas, nos avisas.

-Sí…

Al otro lado de la ciudad, Cyborg y Starfire habían hecho lo mismo, dejando solos a sus compañeros de búsqueda, que eran Diana y Linterna Verde. Ambos, pensando que era una buena manera de encontrar una cura, cedieron inmediatamente para que ellos se fueran a buscar al tal Red X, rogando que aún estuviera en la ciudad.

Pero, ¿de qué manera podías buscar a alguien en una ciudad tan grande?, sobre todo teniendo en cuenta que lo más seguro es que se estaba ocultando (si es que no se había ido ya de la ciudad). Eso era lo que constantemente los muchachos se preguntaban, mientras recorrían la ciudad en búsqueda del otro. A momentos consideraban esa tarea tan infructuosa como buscar los dispositivos que tenían el virus…

Aunque al menos tenían una leve ventaja: ellos sí conocían a Red X.

Y Raven consideraba todo eso como tiempo perdido, hasta que vio una sombra esconderse cuando notó que ella se estaba acercando. Después de estar unos momentos flotando, dio media vuelta y voló hacia el lugar donde lo había visto. Tenía una leve esperanza.

-¿Red X?- preguntó, a la vez que se internaba en un callejón, cada vez más oscuro –sé que estás aquí, no te escon…

-¡Ahhh!

Alcanzó a esquivar la patada que el muchacho le había mandado, más que nada de suerte, ya que la había atacado por la espalda.

-Hace tiempo que no nos vemos- le dijo X, poniéndose en guardia.

-Necesito que nos ayudes- dijo Raven, ignorando las primeras palabras. X bajó un poco la guardia.

-¿Qué más ayuda que sacar al chico del hoyo en que lo tenían?- replicó éste, con cierto desdén –lo salvé, los problemas que tengan ahora con eso ya es de ustedes…

-No lo creas, porque en este momento tú también estás corriendo tanto peligro como nosotros- replicó Raven, con seriedad. Notó que X continuaba dudando –lo que Robin tenía cuando lo ayudaste, es un virus que el Guasón le inyectó mientras lo tuvo con él. Se podría decir que a causa de eso está muriendo ahora, pero eso no es lo más grave, tú también corres peligro, al igual que todos los que estamos en esta ciudad.

-¿Yo?, ni siquiera he estado en contacto con el virus.

-Eso no tiene nada que ver, porque ahora la ciudad está llena de dispositivos que tienen el virus en gas, cuando se abran todos los que estén cerca van a quedar infectados… incluyéndonos- Raven ignoró la maldición que soltó X –tienes dos alternativas: ayudarnos a buscar alguna cura, o esperar a que se abran los dispositivos, porque no debe quedar mucho tiempo.

La duda sólo duró unos momentos, porque para un poco más de tranquilidad de Raven, X asintió.

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Mientras Batichica y los Titanes andaban en eso con Red X, los de la Liga de la Justicia se dedicaban a buscar a ciegas algo extraño y que posiblemente se pudiera tratar de algún dispositivo que pudiera tener el virus. Por supuesto, y después de treinta minutos de búsquedas, no habían tenido ningún resultado positivo.

Y, en cierta manera, todos sentían cierta envidia a Flash, que si bien no había encontrado nada aún, podía cubrir mucho más rápido que los demás las áreas que a él le tocaban.

-Flash- le decía de vez en cuando Linterna Verde a través del comunicador, con cierta voz molesta –no te aceleres tanto y dedícate a buscar con cuidado, no vaya ser que se te pase una.

-No te preocupes, Linterna, si lo hago bien- replicó Flash, también algo molesto. No entendía por qué todos lo tenían por despistado –entiendo que esto es importante, no tienen que decírmelo cada cinco minutos.

-No te molestes, Flash- escuchó la voz de Diana, conciliadora –sólo concéntrate, y tú también, Linterna.

-Sí, sí…

Flash dejó de escuchar las voces de sus amigos en el momento en que entraba en un edificio abandonado, bastante tétrico, por lo demás (le hacía honor al nombre de la ciudad, según Flash). Entró mirando con cuidado con la linterna, y ya estaba a punto de rendirse en ese lugar, cuando vio algo extraño.

Se acercó con rapidez, alumbrando con la linterna. Después de observarlo unos momentos, se dio cuenta que no se había equivocado.

-¡Encontré uno!- exclamó, a través del comunicador –supongo que será esto, nunca lo había visto.

-¿Cómo es?- le preguntó Superman inmediatamente.

-Bueno…- Flash lo desprendió de la pared y lo miró con atención –es una caja de vidrio azulado, trasparente…

-¿Sólo puedes decirnos eso?- gruñó Superman, momentos después.

-¿Y qué más quieres que te diga?, es lo único que le encuentro…

-¿De qué porte es?- se apresuró a preguntar Diana, al notar que se avecinaba una discusión entre sus dos amigos. La tensión que sentían les estaba jugando una mala pasada.

-Del porte de… una palma de una mano, más o menos…- contestó Flash, buscando más sinónimos que pudieran servirle –ahm… del porte de un gatito chico, un poco más grande que las cartucheras que usa el Murciélago…

-Ya entendimos la idea- lo interrumpió Linterna.

-Busquen en los lugares oscuros- dijo Flash –al menos ahí estaba este…

-Lleva ese con Batman- escuchó que Superman le decía –así podremos apurarnos en el análisis y podremos buscar alguna cura…

-Oh…

Para sorpresa de Flash, la cajita que tenía en sus manos de pronto se abrió, liberando un gas. Inconscientemente lo soltó, alejándose unos pasos.

-¡Esta cosa se abrió!- dijo -¡el gas ya está saliendo!

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Los Titanes, Batichica y Red X no se sorprendieron al encontrar vacío el lugar. Estaba todo desordenado y habían algunas cosas rotas en el suelo.

-Pareciera que tuvieron una fiesta en este lugar- dijo CB, mirando a su alrededor.

-¿Dónde tenían a Robin?- preguntó Batichica a X, que se apresuró a llevarla. No tenían tiempo que perder.

Mientras, los demás se dedicaron a buscar en otros lugares, tratando de encontrar algún indicio que pudiera servirles para ayudar en la investigación de alguna cura del virus. Después de unos pocos minutos, notaron que X y Batichica se acercaban, la segunda con una gran sonrisa en su rostro.

X encontró el cuarto tal y como estaba cuando Robin estaba ahí. La cama estaba igual, las bolsas con lo que sabía ahora, era el virus… Batichica se adelantó unos pasos y comenzó a sacar todo, ya que no estaba segura de cuál de esas bolsas podía contener el condenado virus.

Justo en esos momentos, el comunicador de la chica sonó, y al sacarlo, pudo ver a Batman.

-Ponte la máscara- le dijo inmediatamente –avísale a los Titanes que el virus ya está en el aire, y ven a la Baticueva.

-Sí.

Batichica corrió hacia el lugar donde había dejado a los otros, pero al llegar, no pudo encontrarlos, por más que los buscó.

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Bueno, hoy no tengo muchas cosas qué decir. Agradecimientos a Itziwitzi y a Haro Kzoids por sus reviews.

Ah, antes que se me olvide. Cuando empecé a escribir el fic no estaba segura de la pareja que tendría, si Robin con Star o con Raven. Como se puede notar, me incliné por la seguna porque Star no me gusta mucho para él, muy feliz, para mi gusto, y Robin ha tenido tantos traumas que en lo personal creo que no les resultaría mucho alguna relación... aunque siendo sincera, la pareja que me gusta para Dick es Bárbara, pero sé que ella no es aceptada, por eso la deseché xD.

Eso, que estén bien.