XXII.
"¿En qué momento todo comenzó a descontrolarse?" pensó Raven, mirando desde una azotea la panorámica de ciudad Gótica. Soltó un suspiro y se apoyó en la baranda, mirando con atención a la gente que estaba abajo.
La noche estaba tranquila, desde el lugar en que estaba podía ver a los automóviles andar por las calles como si nada estuviera ocurriendo, también podía observar a la gente caminar por las veredas, parecer casi hormigas por lo pequeños que se notaban. ¿Por cuánto tiempo más ellos seguirían pensando que esa noche era como las otras? ¿Cuánto más podrían seguir con sus vidas hasta darse cuenta que estaban siendo envenenados de forma masiva?
Como tantas veces, estaban contra el reloj, pero como pocas, no estaba del todo segura de si podrían lograrlo. Ni siquiera sabía si ellos estaban infectados también, después de todo, el usar las máscaras no les aseguraba que podría mantenerlos al margen de contraer la enfermedad. Sí, definitivamente en esos momentos estaban como en un tipo de limbo… simplemente esperando que lo inevitable comience a ocurrir.
-¿Estás bien?- a ella se acercó Batichica, apoyándose a su lado en la baranda, y mirando con la tristeza marcada en su expresión la ciudad. Al notar que Raven prácticamente la ignoraba, sonrió levemente –oye, yo no tengo nada en contra tuya… creo que sólo nos conocimos en un mal momento.
-Puede ser- Raven se encogió de hombros, sin mirarla –no te ofendas, pero la verdad es que no me interesa ser tu amiga o algo así…
-No me ofendo- replicó Batichica, encogiéndose de hombros –además, entiendo que no me toleres por la manera en que llegué a Jump City, no fue en los mejores términos… eso sólo que… bueno, ustedes conocen hace bastante tiempo a Dick, y ya saben cómo es- la pelirroja permaneció unos momentos en silencio, como meditando las palabras que decirles –estaba dolida con él, era mi mejor amigo y ni siquiera me comentó sus planes de irse de la ciudad. Lo tomé como un cobarde porque prefirió irse a afrontar sus problemas con Batman…
-No tienes que darme explicaciones- la detuvo Raven, sintiéndose un poco incómoda –al menos yo se que lo que le dijiste a Robin esa la mañana era verdad, el que sea amiga de él no signifique que sea ciega y no me de cuenta de cómo es realmente.
-Batman le enseñó todo lo que sabe- Batichica se encogió de hombros –me hubiera extrañado más que no fuera de esta manera… aunque lo niegue, Robin tiene más de un parecido a Batman, sobre todo en la manera de trabajar… a veces me da la impresión que se ofende por esto…
Raven no contestó, mirando hacia la ciudad, aunque había escuchado atentamente a la muchacha, y le encontraba mucha razón en sus palabras. Batichica miró un poco a Raven y suspiró. A ratos sentía que necesitaba hablar con alguien sobre cualquier tema, para no pensar… sabía que por lo que había decido, tenía que continuar ahí para ayudar al indicio del primer problema que se presentara. Pero su padre estaba grave en esos momentos, y aunque trataba de evitarlo, a ratos se sentía realmente desesperada.
La incertidumbre la estaba volviendo loca.
-Cualquiera en tu lugar- comenzó a decir Raven, llamando la atención de Bárbara –hubiera dejado de lado todo lo demás, y estaría con su padre para ver la evolución de su salud…
-¿Y eso es bueno?- Batichica sonrió con ironía –quizás ésta sea la última vez que pueda verlo vivo, y estoy aquí, en una azotea de un edificio, mirando la panorámica de la ciudad…- la chica pensó unos momentos -¿qué me hace eso, mejor heroína o mejor hija?
Raven meditó la respuesta, mientras que el viento en ese lugar aumentaba y meneaba su cabello y el de su compañera, lo mismo que sus capaz.
-No lo sé- contestó –pero quizás no es tan malo y tu padre te entendería si es que sabe la verdad- Raven se encogió de hombros –después de todo, él tiene casi el mismo trabajo, sólo que sin el disfraz, sin los artilugios que ustedes usan y vestido con traje de oficina.
Bárbara sonrió, un poco divertida. Iba a hacerle algún comentario a Raven sobre lo que había dicho, pero una explosión a la distancia llamó la atención de ambas. Momentos después Starfire se comunicó con ellas.
-¿Vieron la explosión?- les preguntó.
-Sí- contestó Raven, viendo desde el lugar en que estaba un intento de incendio -¿sabes qué fue lo que ocurrió?
-Un choque múltiple, según me dijo Cyborg- contestó Star, lo más seguro es que volaba hacia el lugar, porque se notaba su respiración levemente agitada –al parecer la gente ya comienza a enfermarse.
-¿Necesitan refuerzos?- preguntó Batichica.
-Sí, creo que sólo Cyborg está allá- contestó Starfire –Flecha Verde se comunicó conmigo y me pidió que fuera a apoyarlo, pero pasó esto. Necesitamos ayuda.
-¿Quién más está vigilando la ciudad?- preguntó Raven, mientras comenzaba a elevarse, y Batichica sacaba su gancho para dirigirse hacia el lugar del choque.
-Creo que aparte de nosotros, Flecha Verde, la Mujer Maravilla, Flash y Shayera- contestó Star –termino la comunicación.
-Bien.
Raven y Batichica avanzaban casi a la misma velocidad
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Sentía calor en esos momentos, aunque en parte no podía entender… ya no estaba con sus padres en la carpa del circo, ellos nunca habían vuelto desde que poco menos les echó la culpa de que lo habían dejado solo. Parecía estar en la nada misma, en medio de todo un vacío negro… no sabía si habían direcciones ni caminos…
Pero eso no le interesaba mucho al muchacho. Se dedicaba a caminar por el lugar, sin rumbo fijo (ni siquiera sabía si tenía que dirigirse a algún lugar) y sin dejar de pensar en lo que sus padres le habían dicho.
¿Es que acaso le estaban dando a elegir?, porque no entendía de otra manera el mensaje que ellos le habían dado. Después de escuchar la pregunta, lo primero que pensó fue en decirles que estaba bien así, que su vida no era mala y que deseaba volver con sus amigos. Pero esa respuesta no pasó de su garganta, no fue capaz de decirla.
Y no entendía por qué.
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Sus amigos ya lo conocían, y sabía que cada vez se estaba desesperando más. Pero eso no quería decir que fuera a hacer mal su trabajo, al contrario, quizás era de esas personas que sintiéndose presionado pensaba mucho mejor y podía considerar muchas soluciones que podrían funcionar.
Pero era difícil para él pensar en esos momentos. Primero, estaba por el tema de que prácticamente el plazo se les había acabado, todos estaban infectados, los habitantes de ciudad Gótica estaban muriendo (lo mismo que ellos) y ellos sin tener la cura, ni siquiera un pequeña pista. Además, estaban las noticias que le habían llegado de la Atalaya.
Gordon había entrado en coma, si a esas alturas podría curarse se podría llamar que fue algo muy cercano al milagro, porque al parecer, ya estaba en las últimas. Lo mismo ocurría con Dick, que a pesar de que había estado enfermo más tiempo, al parecer el que él haya sido el "conejillo de indias", ya estaba empeorando casi a la misma velocidad del comisionado… y aunque él no era de los que se rendían, estaba llegando a tal punto de presión que no podría soportar mucho más así.
Su amigo marciano lo había obligado a salir de la Baticueva, que prácticamente era su refugio. Le pidió que saliera aunque fuera a tomar un poco de aire, que necesitaba despejar un poco su mente para que pudiera ser más útil. Batman se dio cuenta que con su actitud sólo estaba retrasando las cosas y, como nunca había hecho, aceptó salir de ahí por sólo diez minutos, los que los aprovechó para caminar por los alrededores de la mansión Wayne.
Y fue así, caminando, que se encontró con él. En un primer momento los dos se quedaron mirando con atención, un poco serios, estudiándose. Ellos nunca habían luchado, nunca pensaron que lo harían, y aunque el primer impulso de ambos fue molerse a golpes, ninguno se movió.
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Starfire se dirigía a toda velocidad hacia el lugar de la explosión, decidida a ayudar. Pero unos gritos cerca de ella la hicieron detenerse en el aire, y tratar de mirar con atención. Después de darse cuenta que era una mujer con su hija en brazos gritando, con el corazón sobrecogido por el tono de los mismos, se dirigió hacia ella.
-¿Qué le ocurre?- le preguntó, aterrizando. La mujer estaba llorando, con la pequeña en sus brazos.
-Es mi hija, no responde…- le contestó gimoteando la mujer –se sentía mal y decidí llevarla al hospital, pero mientras más avanzaba fue empeorando y ahora no responde.
Starfire comenzó a sentir a su alrededor a gente quejándose, autos deteniéndose sin previo aviso y uno que otro grito, y se confundió, quería ayudarlos a todos pero no tenía los medios para hacerlos, ni tampoco podía explicarles lo que les estaba pasando.
Por unos momentos sintió que perdía el control, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y veía a su alrededor a todas las personas sufriendo. Maldiciendo a todos los causantes de ello, apretó los puños, sintiendo ira.
Como pocas veces se sintió una completa inútil, y feliz hubiera dado su vida para que la pequeña que aún no reaccionaba despertara y pudiera vivir tranquila con su familia. Se alejó un paso, mientras algunas lágrimas caían de sus ojos.
Ya no sabía qué hacer, ya todas las esperanzas se habían acabado. Robin sólo sería el primero, lentamente todos comenzarían a caer… y si lo analizaba, quizás él tenía suerte, porque no tendría que sentir la impotencia que ella experimentaba en esos momentos.
-Cálmate- escuchó detrás de ella, y al voltear, se encontró con Flecha Verde, que la observaba con atención –si pierdes el control menos podrás ayudarlos…
-Pero…- Starfire volvió sus ojos hacia la mujer con la pequeña. Ahora ella se había puesto de pie y continuaba su camino hacia el hospital, que estaba en la otra calle. Flecha Verde puso una de sus manos en el hombro de la chica, y le sonrió para tratar que se tranquilizara un poco.
-¿Viste?- le dijo con suavidad –aún sabiendo que a su hija le ocurre algo, es más fuerte su deseo de salvarla que su desesperación. No tienes que perder la esperanza, el momento que lo hagas será cuando hayas perdido todo.
Starfire observó al hombre unos momentos más y sonrió, secándose las lágrimas. Luego los dos continuaron su camino, tenían que tratar de que nada se saliera de control, mientras que Batman y los que más sabían del tema, buscaban una cura para todo ese desastre.
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-Amor, ¿sabes lo que ocurre?- escuchó la suave voz de la mujer a su lado. ¿En qué momento había vuelto con él?, ¿en qué momento le comenzó a sonreír de esa manera, que lo hacía sentir tan bien? –no me gusta verte así.
-¿Y cómo quieres que actúe?- replicó, algo resentido por sus palabras –tú y papá fueron asesinados en frente de mis ojos… ¿cómo se supone que lo tome?
-Sé que no puedo pedirte que no sufras, porque lamentablemente ésta será una herida que quizás nunca sane- contestó Mary, su madre –pero, Dick, has conseguido amigos que te quieren, que te respetan por lo que eres… incluso te conseguiste un padre postizo que te quiere como si fueras su hijo…
-¿Y qué es lo que quieres?, ¿Qué me olvide de mi niñez?
-Nunca te pediría eso, Dick, porque ambos sabemos que es imposible- por primera vez, ella se vio completamente seria –no es malo que mires el pasado, que nos recuerdes de vez en cuando, pero si te encierras en él porque no te crees capaz de afrontar tu futuro… ahí es el momento en que todo comienza a desvirtuarse… ¿me entiendes?
Dick no contestó, simplemente continuó con su mirada pegada al suelo, puños ligeramente apretados y toda su cabeza siendo un torbellino de pensamientos que no podía ordenar, recuerdos buenos y malos no lo dejaban tranquilo.
-Hace un rato, Dick- retomó la palabra Mary –con John te hicimos una pregunta, que no fuiste capaz de responder… ¿ya sabes qué nos dirías?
Levantó la mirada, cruzándose con los ojos de expresión alegre de su madre, y nuevamente no supo qué decirle. Simplemente negó con la cabeza, bajando sus ojos. Ella lo abrazó, como intentando darle ánimos.
-Simplemente tienes que ser sincero- dijo ella, suavemente –sólo tienes que pensar… si quieres irte, de verdad que nosotros vamos a estar felices porque habrás decidido ser valiente y seguir enfrentando la vida, con sus problemas y alegrías- ella se separó de Dick, y lo miró con cariño –pero si quieres quedarte, hijo, te vamos a entender, y vamos a apoyar tú decisión… recuerda, cualquier cosa que decidas hacer, siempre estaremos seguros de que elegiste bien…
No contestó, estaba incluso más confundido que antes, y la verdad no le daban deseos de pensar en eso, y menos si tenía tan cerca a su madre. Simplemente se acercó a ella y la abrazó con fuerza, aplazando un poco ese desagradable momento.
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-Entiendo que eres el maestro de Robin- Slade fue el primero en hablar de los dos, después de estar unos momentos mirándose con fijeza.
-Y tú, que eres el loco de la ciudad que decidió proteger- replicó Batman, cruzándose de brazos. Slade soltó una pequeña risita.
-Algo así, digamos que Robin se cruza en mi camino constantemente y que tengo que ocuparme de sacarlo a un lado cuando estorba demasiado.
-¿Ah si?, en ese caso me parece extraño que hace un tiempo lo hayas buscado para que fuera tú aprendiz- dijo Batman, continuando con su tono irónico –y creo no equivocarme si digo que incluso una vez lo chantajeaste para que así fuera.
-Lo admito, estuve obsesionado con el chico- Slade se encogió de hombros –pero ahora no vale mucho la pena que hablemos de él, en el estado en que está, no creo que le quede mucho tiempo, si es que no murió ya, junto con tú amigo policía.
Batman trató de no mostrar emoción al escuchar esas palabras, pero la verdad era que le causaron impotencia y le costó un poco controlar su deseo de golpear a ese Slade hasta que no pudiera levantarse. Simplemente se quedó de pie, mirando con la boca torcida al hombre que estaba en frente de él.
-Lo que no entiendo- dijo Batman –es cómo un tipo como tú fue a enredarse con maleantes de ciudad Gótica.
-El Payaso fue a mi casa, y me propuso trabajar juntos- Slade se encogió de hombros –y te estaría mintiendo si te digo que estoy contento con la decisión que tomé. Él y todos los maleantes de acá no valen la pena, y están todos locos.
-… Pero sigues mezclados con ellos…
-Ese no es asunto tuyo- replicó Slade rápidamente.
-Se podría decir que sí- contradijo Batman –gracias a ti y a tus nuevos amigos toda la ciudad está muriendo, ¿entiendes?, creo que eso sí tiene que ver conmigo, y mucho.
Slade chasqueó la lengua, y dio media vuelta dispuesto a dejar la conversación hasta ahí. No tenía intenciones de seguir con esa conversación, aunque fuera quizás bastante productiva, al menos para él. Se detuvo.
-Creo que ahora podremos empezar a hablar en serio- murmuró Batman, sonriendo levemente.
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Holas!!, ¿cómo están?
Primero que todo, quiero pedir disculpas por si el capítulo es muy corto, pero al menos por hoy mi cabeza ya no puede dar más (estoy enfermita -_-). Y bueno, me da la impresión que no me quedó tan mal. Espero que se haya transmitido un poco los sentimientos de los personajes, o al menos, me conformo con la parte de Star... ni siquiera la tenía planeada pero sólo salió...
En fin, agradezco a Lucía y Shadow, y a Gabe Loganpor dejarme sus comentarios, se agradece de verdad. ¡Espero que les haya gustado este!
