XXIII.

-¿No me juzgarán mal por lo que elija?- en la voz del muchacho se podía notar cierta angustia, como miedo por lo que pudieran decirle las personas que tenían en frente de él. La sonrisa que recibió de parte de ella en parte le reconfortó bastante.

-Por supuesto que no, hijo- contestó Mary, su madre, mientras le acariciaba su mejilla. El joven suspiró al sentir el contacto -nadie te va a juzgar, ni para bien ni para mal. Ellos lo pueden atribuir a la enfermedad, nosotros nos sentiremos orgullosos de tu, cualquier que se lo que decidas- ella guardó silencio unos momentos, y luego sonrió con ternura -ahora ya es tiempo de que nos digas... no podemos esperar más, ni ellos ni nosotros.

-¿Qué es lo que quieres, Dick?- le preguntó esta vez John, pasando un brazo por los hombros de ella -¿qué te dice tú corazón?

Contrario a lo que esperaba, Richard se sintió tranquilo, completamente distinto a la primera vez que sus padres le habían hecho esa pregunta. Sonrió también, dándose cuenta que hacía bastante tenía la respuesta lista en su mente. La presencia de sus padres, lejos de hacerlo dudar, le brindaban seguridad.

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Cyborg se frotó los ojos, claro signo del cansancio que estaba sintiendo. Se apoyó en una pared y trató de despejar su mente. Se sentía cansado, terriblemente cansado, pero no podía dejar que le ganara, no debía... había mucha gente que necesitaba su ayuda, aunque fuera sólo un granito de arena.

Para su suerte, el accidente que había pasado no había sido muy grave, ni tampoco se veía en los que estuvieron involucrados que fuera a causa del virus que circulaba en el aire. Pensando en eso miró al cielo, pensando que cada vez que respiraba, un acto tan vital para la vida, quizás estaba sufriendo poco a poco.

-¿Tienes sueño?- escuchó a su lado, y vio a Linterna Verde apoyado a un costado, en la misma pared -tienes una cara...

-Creo que todos estamos así- replicó Cyborg, mirando hacia el frente, cómo Superman y Diana se dedicaban a ordenar un poco el desastre que había quedado -hace días que ninguno descansa como se debe.

-Eso es verdad- contestó Linterna, y sonrió con cierta burla -pero la diferencia es, que nosotros somos adultos, y podemos aguantar más que tú y tus amigos trabajos tan duros como estos- Cyborg lo miró molesto, y el otro se largó a reír -tienes las mismas reacciones que Robin cuando uno hace comentarios así... se enojan por cualquier cosa, se nota que son terriblemente orgullosos...

A pesar que no había entendido del todo las intenciones de Linterna Verde, Cyborg sonrió levemente. Quizás sólo trataba que se relajara un poco, y la verdad, no podía tensión de los últimos días iba a terminar enfermando a todos de los nervios, sobre todo a él.

-Volveremos a dividirnos- Superman se acercó a ellos, caminando con seguridad -esta vez iremos en parejas. Ustedes dos quedaron juntos, y les toca hacia el norte.

-Genial- Cyborg sonrió, mirando con orgullo a Linterna Verde, el otro la veía con la misma expresión -haremos un buen equipo.

-No me cabe duda.

Dentro del mismo grupo de superhéroes, estaban Starfire, Raven, Batichica y Supergirl, esperando instrucciones. Entre las cuatro había silencio, debido a que aún se sentían algo incómodas por la presencia de las otras. Fue Kara la que intentó romper un poco el hielo entre ellas.

-Ahm... ¿y cómo han encontrado ciudad Gótica?, lo que es a mi, me gusta mucho más Metrópolis...- Kara guardó silencio al ver las expresiones de las otras tres, y luego se encogió de hombros -sólo trataba de poner un tema de conversación, nada más, se nota que andan de lo más tensas.

-La situación no da para otra cosa- replicó Batichica, suspirando -pero gracias por el intento, Kara.

-Como digas...

Starfire y Raven se miraron, la primera sonriendo levemente. Pensaba que si se hubieran conocido en otras circunstancias, lo más seguro es que no estarían pasando por momentos tan incómodos. Por momentos deseó que así hubiera sido. A ellas se acercó Diana.

-¿Qué se supone que haremos?- le preguntó Raven. Le estaba comenzando a doler la cabeza, claro síntoma de estrés. Necesitaba meditar urgentemente, pero para ello tendrían que resolver todos los problemas que tenían en esa ciudad -¿hay alguna novedad acerca de la cura?

-Pensamos que sí- contestó Diana -según nos dijo Batman, logró conseguir información bastante valiosa, y con lo reunido por ustedes en el lugar en donde tenían a Robin...

-Pero una cura se demorarían bastante en hacerla- interrumpió Batichica, sonando claramente angustiada -puede ser incluso días... ¿cómo se supone que Robin y mi papá se van a mejorar, si puede que no pasen de esta noche?

-... Dicen que la esperanza es lo último que se pierde- intervino Kara -vamonos, Babs, tenemos cosas que hacer.

Diana también se alejó, y las dos Titanes se quedaron quietas, Starfire mirando al cielo estrellado, pensando por unos momentos que la noche estaba demasiado bella como para arruinarla con tantas malas noticias.

-Raven, ¿cómo crees que vaya a terminar todo esto?- le preguntó de pronto -por más que pienso y pienso, no soy capaz de vislumbrar alguna solución... ¿qué va a pasar si es que no logramos controlar el virus?

Por unos momentos Raven no contestó, sintió un escalofrío que recorrió su espalda y trató de concentrarse en la misión que les habían encomendado. No quiso decirle a Star que esa pregunta se la había hecho muchísimas veces esa noche, y que no era capaz de contestarse. Sólo les quedaba luchar.

-No debemos pensar en eso, sólo nos sirve para que el miedo nos descontrole- contestó Raven, comenzando a elevarse -vamos, tenemos cosas que hacer.

-Sí...- Starfire miró con tristeza a su amiga. La conocía, y sabía que no le había contestado para no lastimarla más aún.

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Slade caminaba con lentitud, si los demás hubieran podido ver su rostro, se hubieran encontrado con una sonrisa satisfecha, incluso divertida. En todo caso, podrían haber visto su rostro, pero no se les habría ocurrido la razón de ese gesto... a todos, menos a una persona.

-Volviste relativamente pronto de tu paseo, Slade- le dijo el Guasón, mirándolo con suspicacia y sin una pizca de burla en su voz. Al contrario, pensaría el otro, por primera vez, desde que conoció al Payaso, podía decir que estaba serio -¿a qué se debe?

-No consideré productivo caminar por la oscuridad- replicó el otro -cualquiera diría que estás esperándome, Payaso.

-Eso quisieras...- gruñó el Guasón -¿no consideras que te das demasiada importancia?, en estos momentos no eres más que yo, ni tampoco que cualquiera de esos idiotas que está esperando adentro el momento para vengarse de la Liga de la Justicia, o de Batman, dependiendo del caso.

-¿Es que no tienes nada más que hacer?- preguntó molesto Slade. No era que lo pusiera nervioso, al contrario, estaba seguro que en una lucha lo vencería sin mucha dificultad -me fastidia tenerte tanto rato cerca.

-No te pases de listo conmigo, Slade- dijo el Guasón, el otro lo miró sin moverse -sé perfectamente que estuviste hablando con el Murciélago, yla experiencia me dice que en esos casos hay que tener mucho cuidado.

-¿Acaso quieres pelear?- gruñó el otro, con fastidio y mientras se cruzaba de brazos. En parte, consideraba que sería divertido el tener una lucha con él, no imaginaba que se quedaría mucho tiempo consciente.

-Yo no, pero estoy seguro que muchos estarían ansiosos de hacer pedazos a un traidor- replicó el Payaso -con todo lo que les ha costado llegar a este momento, no creo que quieran arriesgarse a que se pierda por unos cuantos idiotas.

-En ese caso, cuida tu lengua, Guasón, puede que te muerdas y mueras envenenado.

Slade terminó de entrar al lugar, esta vez, el Guasón no lo siguió, pero lo quedó mirando fijamente. En esos momentos, Harley llegó con él, prácticamente salida de las sombras.

-¿Alguna novedad, Harley, querida?- preguntó, sonriendo complacido porque ella había sido capaz de seguir las órdenes que le había encomentado.

-Por supuesto, Pudín, y no tienes idea qué novedades.

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"Bienvenido a casa, Dick".

Abrió los ojos escuchando en su cabeza las palabras dichas por Bruce cuando lo llevó por primera vez a la mansión Wayne. Se sentía terriblemente mareado y, por algunos momentos, no supo ubicarse. Se vio acostado en una camilla, en un lugar que nunca había visto... pero al mirar por la ventana más cercana, se dio cuenta que estaba en la Atalaya de la Liga (debido a que se veía el mismo espacio por la ventana). Se sentó, algo mareado aún, y cerrando los ojos con fuerza.

"Necesitarás un nombre". Volvió a escuchar en su cabeza la voz de Bruce, algo había que hacía que recuerdos de su niñez volvieran a él.

"¿Qué tal...Robin?", contestó su voz infantil "Robin me gusta"

"¿Cómo el ave?"

"Es un nombre de familia"

Volvió a abrir sus ojos, tratando de olvidar las frases en su cabeza. No entendía por qué todos esos recuerdos estaban volviendo a él.

Después de mirar a su alrededor, se dio cuenta que estaba en la enfermería de la Atalaya, aunque nunca antes había tenido la necesidad de estar ahí. A pesar de todo, se sentía terriblemente perdido, no sabía cómo había llegado ahí, ni tampoco qué era lo que hacía el comisionado Gordon acostado en otra cama, parecía grave, o al menos terriblemente enfermo. Trató de hacer memoria, pero todo en su cabeza estaba en medio de un torbellino que al parecer, no tenía intenciones de detenerse. El muchacho ni siquiera sabía si su pequeña "visita" a ciudad Gótica había ocurrido realmente o sólo lo había soñado.

Se puso de pie con lentitud, controlando ya un poco más los mareos constantes que tenía, e ignorando lo mejor posible el terrible dolor de cabeza que tenía desde que había despertado. En ese estado, después de ponerse la capa y el antifaz (que estaban en una silla al lado de su cama), comenzó a caminar por la Atalaya, buscando a alguien que pudiera decirle qué estaba ocurriendo.

Pero por más que caminó por los interminables pasillos de la nave espacial, no encontró a nadie, ni siquiera a los menos solicitados para las misiones. Después de un rato de estar caminando, no en las mejores condiciones físicas, eso sí, llegó al lugar central, donde se manejaban las misiones y todo eso. Distinguió entre los controles, a Shayera y al Marciano. En la pantalla pudo ver a Batman.

-Está la mayoría en la ciudad- decía John a Batman, que se notaba iba en el Batimovil -y otros tantos esperando cualquier tipo de instrucción, sabemos como trabajan, y debemos estar atento a cualquier movimiento de ellos.

-Entiendo- contestó Batman, pensativo -¿te llegó la información que mandé?

-Sí, y la revisamos- dijo Shayera -puede sernos muy útil, pero necesitamos tiempo del que no disponemos...

-Por esa razón Cadmus sigue averiguando- contestó Batman -me parece...

Un ruido cerca lo distrajo, mirando hacia otro lado. Se apoyó en la pared debido al mareo que sintió en esos momentos. Ya estaba odiando realmente estar así. Pensaba en alguna manera de llegar a ciudad Gótica, aunque sabía que ellos no lo dejarían... tenía que intentarlo.

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Batman llegó con el grupo poco antes que comenzaran a dispersarse por la ciudad. Detuvo el Batimovil y salió, tan serio como siempre, y tan frío también. A penas lo vio bajar del auto, Batichica se acercó a él, con intenciones de hacerle una pregunta, pero sin saber cómo.

-Está bien, dentro de la gravedad- le dijo inmediatamente, ella sonrió, agradecida. Luego Batman se dirigió a todo el grupo -debemos cambiar la estrategia.

-¿Alguna razón en especial?- le preguntó Superman, por toda respuesta, el otro sonrió, y todos se dieron cuenta que el plan que tenía, difícilmente podría fallar.

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El Guasón miraba a su alrededor a todos los que supuestamente, estaban unidos por una misma causa: terminar con la Liga de la Justicia (y los Teen Titans, pero ese era sólo Slade) y, de paso, tomarse ciudad Gótica y luego el mundo. Pero él sabía que esas alianzas eran lo suficientemente informales como para que cualquier de ellos, a la primera oportunidad de error o de peligro, salieran corriendo como alma que persigue el diablo. Sabía que no podía confiar del todo en ellos, y mucho menos en ese tal Slade... al menos a los otros los conocía un poco más de uniones anteriores, pero a Slade... ni siquiera conocía del todo su nombre cuando llegó a Jump City, con la intención de comenzar con el desastre en el primer punto débil que tenía el Murciélago: Robin.

Aunque en un primer momento todos se notaban los suficientemente entusiasmados, poco a poco se estaban cansando y estaban más inquietos. No podía culparlos, pero tampoco podía aguantar que estuvieran todo el rato hablando y hablando de lo mismo.

-¡¡Silencio!!- gritó, aburrido -¡ya les dije que tenemos que esperar a que el efecto del virus comience a afectar a la gente, de otra manera no podremos empezar la otra fase del plan.

-¿Y crees que tenemos toda la eternidad para esperarte?- gruñó el Pingüino.

-¿Acaso tienes mucho que hacer, avelucho?

-¿¡A quién llamas avelucho!?

Slade y otros tantos suspiraron, cansados. El Guasón siempre se las ingeniaba para andar discutiendo con los demás, llegaba a ser demasiado efectivo en ese sentido. Un movimiento en la ventana llamó su atención, e hizo que se fijara ahí. Sonrió con diversión al darse cuenta quién era.

-Tenemos visitas...- dijo, lo suficientemente fuerte como para llamar la atención de los presentes -comencemos...

Desde el exterior del edificio, nadie notó los movimientos de los que estaban dentro, ni tampoco les llamó la atención que, al entrar directo a atacarlos, algunas ausencias se hicieran casi obvias. Pero todos estaban tan concentrados luchando, que no le tomaron importancia.

Starfire, Supergirl, Raven, Cyborg, CB y Batichica eran los que atacaban. A Slade le llamó la atención ese detalle, ¿en dónde estaban los de la Liga de la Justicia?, no estaba seguro que fueran a dejar a los niños luchar solos sin tener al menos a uno de ellos que los supervisara. Con ese pensamiento comenzó a mirar a su alrededor, buscando, mientras que Star pasaba muy cerca de él lanzando sus rayos verdes a Bane, y también, cerca de ellos, Raven y Poison Ivi llevaban una interesante pelea.

Fue así que distinguió una sombra en el techo, y se dio cuenta de quien era. Pensando, feliz, que por fin tendría aquella lucha pendiente desde la noche de la fiesta de caridad, se dirigió con rapidez hacia él. No consideró el ser interrumpido por CB.

-¿A dónde crees que vas, Slade?- le preguntó el muchacho verde -no olvides que los Titanes tenemos un asunto pendiente contigo.

-¿Lo dices por Robin o por su querida torre?- cuestionó con cierto tono de burla el hombre, cruzándose de brazos -de cualquier manera, es casi imposible que me ganes, así que yo que tú me busco un oponente de menos exigencia.

Obviamente que el comentario le molestó, por lo que se lanzó en contra del hombre atacándolo con toda su fuerza.

Desde las sombras, Batman observaba la pelea. Murmuró unas indicaciones a sus compañeros que estaban afuera, esperando, y luego se lanzó contra Slade, que estaba golpeando más de la cuenta al CB.

-Hasta que te decidiste a bajar- dijo Slade -por fin podré ver cuánta diferencia hay entre el maestro y el alumno.

Batman se puso en guardia, esperando el momento justo para atacar, pero no contó con un detalle. No se dio cuenta en qué momento a su lado llegó un joven más bajo que él, cabello negro y traje bastante colorido.

Lo quedó mirando con sorpresa, igual que todos los presentes en el lugar. La única que murmuró su nombre, fue Raven.

-Robin...

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Holas!!

Empezando... ¡perdón por la demora!. Aparte de la Universidad y el trabajo, tengo que admitir que cada vez me cuesta más escribir este fic. La razón es que tengo demasiadas opciones en mi cabeza y el decidirme cómo seguirlo es bastante complicado... en fin, espero que les esté gustando. Cuando estaba terminando el cap, sentí de pronto que los Teen Titans pasaron a segundo plano (excepto por Robin), si es así, lo lamento de veras, pero no me di cuenta. Trataré de remediarlo en los próximos capítulos.

Gracias a Gabe Logan, Lucía y Shadow y a Haro kzoids, por sus comentarios y las sugerencias que me dan. Son importante para mí, ya que son tantas las cosas que tiene cada serie que se me olvida.

Hasta la próxima... (supongo que deben preguntarse cómo es que Robin pareciera haber mejorado... jejeje, eso se responderá pronto =) )