Holiwisssssssssssssssssssssssssssssss

Vengo con un nuevo capítulo de Plumas Sagradas 7u7 luego de una graaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan demora D: pero aquí estoy. Espero les gustee ;D


MENSAJE PRIVADO


Un rubio de piel tostada caminaba hacia el ventanal de su sala, tenía ganas de ver el amanecer. Quería despejar su mente luego de lo que el Ángel Gabriel le había avisado por medio de ese aparato humano de comunicación.

Puertas dimensionales se habían abierto. Muy bien ángeles, demonios, vampiros, espectros, pixxies, animales del limbo, etc, podían pasar esas puertas y generar el caos. Naruto sabía que había ángeles que declararían la guerra a todo ser oscuro que se les cruzara. No dudarían en venir.

—Tenía que ser ahora—se quejó. Ya había pasado varias veces. Esta no sería ni la primera ni la última. Tenía un tiempo limitado, pero era suficiente para generar caos.

¡!

Un sonido de trompeta rajó el cielo con su sonido.

—Que dramático, hacer sonar su trompeta. Que escandaloso es ese Inuzuka—El guardián del cielo animal. Dios les había otorgado alma a los animales, es por ella razón que podían volver a su lugar de origen. Seres inocentes que necesitan el cuidado de Dios.

Pero hacer ese tipo de entrada…

Fue directamente a su armario y decidió hacer su vida normal de humano hasta llegar a ese portal. Era un Ángel acompañante de Exorcistas. Era un Guardián. Y como tal, debía de sellar esas almas.

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―Entonces, se te hará más fácil venir a visitarme…―sacó una conclusión la Yamanaka. Su acompañante de las sombras simplemente sonrió.

―No solo eso, hermosa.

―Hmmm…supongo que con ese portal también adquieres más poder.―Ese acompañante de cabello negro se acercó a ella lentamente.

―Puedo materializarme de una forma perfectamente humana también. Es conveniente… ¿Verdad?―dijo él, rozando con sus dedos los labios de la rubia. Ella solo optó por ruborizarse. ―Eso y que puedo llevarme más almas conmigo, hasta las que creen que siguen estando vivas.

Ella volteó, interesándole el tema.

―Por ahí vi algo sumamente peculiar también.―su semblante se tornó serio, encrespando a la Yamanaka.

― ¿Qué viste?

―Un espectro logró resucitar a alguien. Desde cero. Un alma que yo me encargué en llevar a su mundo. ―Los ojos de la rubia brillaron emocionados.―No es algo que se deba de hacer. Su resurrección forzosa no solo crea portales como los que haz enunciado. Sino que llama a las almas que aún creen estar vivas o que no quieren llegar a la Corriente Kármica y estas buscan la posesión de cuerpos débiles. El que ha forzado la vida de ese espíritu, es un ser completamente egoísta.

― ¿Eso quiere decir que el portal no se va a cerrar hasta que esa irregularidad desaparezca?―dedujo mientras que se aguantaba las ganas de morderse las uñas.

―Si quieres ponerlo así. Si―sonrió el chico de cabello negro.

―Sai…que más va a pasar.―trató ella de sacarle más información, el solo desapareció entre las sombras de su cuarto, antes que el sol tocara ese espacio.

―Ya lo verás, hermosa―susurró, dejando un silencio abrumador tras él.

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―Hoy día, como cosa divina de Dios, la tierra se abrió.―dijo un sabio de cabellos y ojos blancos.―Justamente hoy, pondremos a prueba a nuestra heredera. La princesa Hinata, quien con su poder expulsará a los demonios de los cuerpos de nuestros hermanos.

Una joven de cabello negro lacio que caía libre por su espalda hasta su cadera, vestida con túnicas blancas y pantalón oriental del mismo color, con un cinturón rojo y portando un féretro de oro con pompones blancos y rojos; avanzó de entre las puertas del templo para estar al lado del sabio de los Hyuga.

―La nueva Sacerdotisa del Templo. Hyuuga Hinata.

Todos se inclinaron ante ella, provocándole un sonrojo casi imperceptible.

Hoy iba a realizar una barrera de protección en el templo. Solo los que ella considerara dignos podían refugiarse en el lugar.

Su baile comenzó, agitando en ondas el féretro que traía en manos. Su primo la miraba de lejos, orgulloso. Al fin había logrado ser la elegida. Era un honor serlo después de tanto…

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Almas se retorcían en el suelo, tratando de salir de aquel horroroso lugar. Gritaban, lloraban, gemían, sujetándose de los brazos de ella quien, como ellos, buscaba la luz.

―Sakura―esa voz… ¿A quién llamaba?

Lo único que quería era salir de allí pero, una vez que saliera… ¿Dónde estaría?

―Sakura…ven a mí―llamó de nuevo esa voz. ¿A quién? ¿A ella? ¿Ella se llamaba Sakura? ―Sakura…Despierta

Se levantó abruptamente, sudando y llorando. Era horrible lo que había soñado. ¿Era un sueño…verdad?

―S-Sasuke-kun…

―Shhh….No te asustes…Solo olvídalo…―La abrazó, acunándola entre sus brazos. Ella sonrió.

―Sasuke…―Ella se separó de sus brazos, tratando de no pensar nada. Dejando su mente en blanco.

―Dime―Sus ojos se oscurecieron. Acaso…

― ¿Qué eres?

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El festival comenzó, llamando a todos los aldeanos de los alrededores a visitar el templo. La danza seguía, era extenuante pero tenía una fuerza espiritual alta si se practicaba de acuerdo a los márgenes de los grandes libros antiguos.

Un rubio se vio interesado.

Eran pocas las veces que presenciaba el nacimiento de una nueva sacerdotisa japonesa. Lastimosamente, casi nunca acertaban. La mayoría de sacerdotisas no tenían poder alguno salvo un mínimo de sensibilidad espiritual. Cosa que no servía.

Subió por los escalones, hasta llegar a la cima de la montaña, dejándose llevar por la melodía de la flauta dulce, y el tambor.

La gente se aglomeraba en el centro, la danza terminaba, y él no podía pasar…

Todos callaron, junto con la banda, y el sonido de los cascabeles vibró. Era la nueva sacerdotisa, con cascabeles ahora atados en su féretro.

«Pasa…»

Solo él pudo escuchar aquel susurro antes de que la música acelerara. Y el cantar del sabio llamó a los espectros a danzar con la muchacha.

Ella era la indicada para el puesto que le habían encomendado. Eso hizo sonreír al de ojos azules cabello dorado.

Varias almas se aproximaron a ella y la rodearon, demonios menores también. Lo que nadie ordinario vería así como líneas entre sus ojos aparecían, desapareciendo también la pupila de ella, dejando solo un fondo perla en sus ojos. Su poder era inmenso, y nadie lo percibía.

―Están invitados los que no son de este mundo a ser parte del baile.―Anunció el sabio.

Como si fuera una broma, los visitantes del templo rieron, bailando en parejas, mientras que otros se iban en los puestos aledaños a comprar amuletos o jugar algo por ahí.

El de cabello dorado no dudó, era esa muchachita la que ahora veía ahí haciendo sonar su féretro. Dejando descansar a las almas perdidas, y extinguiendo a los demonios que deseaban su alma.

―Hola, Hinata…―.Levantó su mano en son de saludo.

―Naruto-kun…

―Bailemos…

Y su baile comenzó, a son de la flauta. Ella estaba fascinada. Su aura, ahora que lo veía bien…era deslumbrante…

El sabio miraba a ese muchacho…

Se notaba que era un Ángel…pero…

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— ¡Qué rayos haces! ¡Déjame!— trataba de soltar el agarre de una extraña muchacha de cuatro coletas.

—No te soltaré hasta que decidas venir conmigo a ver lo que sucede. —decía seria, mientras que el de coleta se asfixiaba.

— Sabes, —se calmó el Nara—A veces pienso que nada de esto es verdad y solo es producto de una posible droga que me estén inyectando mientras duermo. Eso o que estoy sufriendo de esquizofrenia. —El cuarto se quedó en silencio y la chica de cuatro coletas lo soltó, él suspiró aliviado.

—No debiste haber nacido

— ¿Qué?—el Nara volteó casi al instante de haber escuchado semejante tontería. ― ¡Yo no me refiero a ti! ¡Me refiero a lo que está ocurriendo, a lo que soy capaz de ver! ¿No lo entiendes?

―Adiós

― ¡NO!―la sujetó de la muñeca, haciéndola enojar―Iré contigo a ver qué sucede. De agradecimiento te invito una barbacoa. ¿Qué dices?―si no aceptaba estaría frito.

―La barbacoa para ese gordo de tu amigo―antes de seguir caminando, el Nara notó una leve sonrisa en el rostro de su chica. Que fastidiosas eran las mujeres. Su profesor tenía toda la razón.

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La danza había terminado, ahora estaban repartiendo ponche y dangos a los que habían participado del baile de purificación.

―Bailas bonito―dijo el rubio sonriente, antes de meterse un dango a la boca, la Hyuga enrojeció.

―N-Naruto-kun…yo…yo vi un brillo…tu aura.

―Entonces, eras sacerdotisa ¿Eh? Eso es increíble, te felicito por tu asenso―le cortó la conversación, dejando con las palabras en la boca a la de ojos perla.

―Joven…―un hombre anciano, miembro del Templo de la Luna Llena, se le quedó mirando―Es grato tenerlo de visita.―sonrió, dejando ver los pliegues de su rostro envejecido.―pero creo que no es el momento apropiado para descansar, ni el sitio, ni el día, ni el año, ni el siglo. Usted debe de colaborar con los suyos. Me parece extraño verlo sin un ser humano junto a usted―sus ojos eran una línea fina, pero la fuerza de su mirada era gigantesca. Cosa que cohibió a Hinata, pero debía de poner orden como sacerdotisa. Varios de su templo la miraban analizadoramente.

―Sabio Fuu, es un invitado mío. No sea descortés.―dijo de forma autoritaria.

―Sacerdotisa. Mis disculpas, como sabio de los templos le debo de aconsejar algo. Aléjese de este ser, no es de este mundo, y lleva un demonio dentro. Es peligroso.

―Su aura me dice otra cosa

―Tiene maldad en el inicio

―Pero es más su bondad

―Un día ese demonio lo destruirá por dentro. Es un guardián divino de exorcistas. Un peligroso Ángel de la guerra.

―Peligrosas son sus palabras, sabio Fuu. Es mi invitado y fue mi decisión hacerle pasar al Templo.―el anciano se retiró, y todos los oyentes se alejaron, dejándoles en paz.

―Hinata, tu…

―Hmp.―sonrió.―Si tienes un demonio dentro, debe ser una misión antigua y muy pesada. Pero yo no soy nadie para criticarte.

― ¿Cómo lo supusiste?

―Lo sospeché cuando me sonreíste, cuando nos conocimos aquella vez.―dijo sonrojada, el rubio se rio fuerte.

―Eres excelente.

La Hyuga se puso más roja que un tomate en sus mejores días. Este miró el cielo.

―Eso…― ¿Una onda de aire?

―Naruto-kun…eso es…

―Si…

La sacerdotisa se tapó la boca horrorizada. Hoy era el día de la venida del demonio, de varios demonios.

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―Así que no quieres decirme―dijo una pelirrosa cabizbaja, apretando las sábanas entre sus dedos. El muchacho solo atinó a bufar fastidiado.―Ya estoy muerta ¿Verdad? Todo es parte de mi imaginación ¿Verdad?

―No estas preparada para conocer la verdad, Sakura. Lo hago por tu bien―mencionó Sasuke, sin mirarla.

―Más parece que lo haces por ti. Que ocultes cosas que yo debería saber no es más que un acto egoísta.―Gruñó ella, mostrando sus ojos esmeraldas llenos de rabia.

― Piensa lo que tú quieras. Iré a traer comida.―. Y se fue. Dejándola sola, con sus pensamientos negativos sumergiéndola de a poco. Ya no quería nada más. Este era el final este era…

¡!

Unas manos la sujetaron del cuello y el cuarto comenzó a teñirse de negro. ¿Qué era esto?

«Niña malcriada. Al fin te diste cuenta que no perteneces a este mundo»

― ¿¡Quién eres tú!? ¿¡Que quieres de mí?!―gritó ella, tratando de zafarse del agarre de aquel sujeto.

«Soy el que te llevó al infierno. El que te vio morir. Soy tu sentenciador. »


hOLASSSSSS

sEGURO SE QUEDARON COMO QUE :O

xd bueno, ya viene lo zhukulentoso :v okno

Gracias por esperarme tanto 7u7 y por darme esos lindos reviews

Nos Leemos -w-

Y que el Dattebayo les acompañe :D