Diagnostico

- ¡Jajajaja! – se puede escuchar una gran carcajada preveniente de uno de los consultorios del área de emergencias – me moría de risa cuando te vi en el suelo con todos esos cómodos a tu alrededor –

- No le veo la gracia, ¡ouch… Con cuidado! –

- Hay vamos Natsuki, ve el lado positivo, al menos les alegraste el día a varios en el hospital – la peli naranja trato de evitar otra carcajada de amenazaba con salir de su boca.

- JA JA JA… recuérdame no darte tu regalo esta navidad – la joven médico se toca la herida para tratar de descubrir su gravedad.

- No te toques, no es gran cosa, solo unos cuantos puntos y puede cubrirla con tu cabello… y no seas tan amargada, creo que ya es tiempo de que dejes ver tu linda sonrisa, ya han pasado seis meses desde… -

- No lo digas Mai, no lo digas –

Permanecieron en silencio por unos minutos hasta que su voluptuosa amiga decidió romperlo.

- Bueno Natsuki, perdón por mencionarlo, mejor cambiemos de tema – se quito los guantes de látex y los lanzo al depósito de desechos, usándolos como resorteras – dime qué fue lo que paso, nunca eres tan despistada, bueno si, en ocasiones, aunque nunca en el trabajo… bueno si, recuerdas la vez que… -

- Oi, ya entendí y no estaba despistada… mmm… estaba tratando de evitar a alguien o algo – esto último lo dijo en voz baja.

- ¿Que dijiste? no te escuche –

- Dije que estaba evitando a alguien –

- ¡Estás viendo a alguien y no me habías dicho! – le golpeo el hombro en señal de reproche.

- ¡Oye! ¡recuerda que estoy herida y NO, no estoy viendo a nadie! –

- ¡Entonces por que dices que tratabas de evitar a alguien! – la miraba con sus ojos de reproche - uno solo trata de evitar a alguien cuando... - una idea se presento en su mente cuando trataba de encontrar una respuesta a su propia pregunta, sus ojos se abrieron hasta donde lo permitieron - ¡Natsuki... te acostaste con ella y no le has devuelto la llamada como lo prometiste! - golpeo de nuevo su hombro, esta vez con más fuerza.

- ¡¿Qué?! ¿Yo? ¡Claro que no! ¡Mai, ¿cómo puedes pensar eso de mí? Me conoces bien y sabes que yo no haría eso, además, ¿por qué te refieres al género femenino? - le reclamo la morena mientras se frotaba el lugar adolorido.

- Como tú lo dijiste Natsuki, te conozco muy bien -

- ¡Claro que no! -

- Claro que si, recuerdas a la pelirroja de pediatría, parecías un pequeño cachorrito atemorizado cada vez que se acercaba o estaba cerca de ti, tartamudeabas, tirabas las cosas, decías incoherencias -

- ¡Claro que no! -

- Que si, tenias que salir corriendo en dirección opuesta antes de que provocaras un accidente - la pelinegra hacia todo lo posible por no reírse al recordar esos eventos

- ¡Que no! -

- Que si -

- ¡Bueno... bueno... ya, ese no es el punto! -

- Entonces explícame corazón por que no te entiendo - respondió la peli naranja de una forma burlona mientras le sujetaba el brazo.

- Lo que pasa es – Natsuki hizo una mueca de exasperación antes de continuar – si estoy viendo a alguien pero no en ese sentido – la confusión se hacía más grande en el rostro de su compañera.

- No te entiendo Natsuki, quieres ser un poco más clara con tus explicaciones, me desespera que seas tan confusa -

- mejor olvídalo, te reirás si te lo digo - Natsuki hizo un movimiento para irse pero fue detenida por su compañera

- Claro que no me reiré Natsuki, eres mi mejor amiga y me preocupo por ti -

- Está bien - Natsuki lo medito por unos segundos y decidió que podía confiar en su amiga - te lo diré, pero si diviso aunque sea una ligera sonrisa en tu cara, te patearé el trasero y dejaré de hablarte hasta nuevo año -

- Lo prometo - dijo Mai con la mano en alto.

- Mmm... Creo que estoy viendo gente muerta -


- "Aquí estoy otra vez, frente a este enorme edificio y no sé porque" - pensó la castaña mientras permanecía en medio de la acera, viendo pasar a las personas sin darle ninguna importancia – "hubiera preferido seguir con esa linda doctora, parecía muy animada esta mañana fu fu" – comenzó a reírse cubriéndose la boca con su mano derecha.


Solo se escuchan los fuertes pasos de la morena a través del pasillo, su falta de humor ese día y su extraña relación que tenia con la peli naranja no le permitía tener una conversación seria por más de diez minutos. Al parecer el hecho de confiarle acerca de sus situaciones sobrenaturales no era un buen tema de conversación.

- ¡Vamos Natsuki, sabes que estoy bromeando, no fue en serio! –

- ¡Te lo advertí mujer, cuando termine mi turno, te pateare el trasero tan fuerte que tendrás que usar una dona por un mes! – sentencio la morena con su mano en el aire muy amenazadora, haciendo que todos los que se encontraban alrededor voltearan a ver la conmoción.

El resto de su turno pasó sin ningún otro contratiempo.

Natsuki se encontraba en el estacionamiento tratando de encender su motocicleta, la cual al parecer se rehusaba a despertar de su letargo. De entre las sombras, se acercaba una mujer muy sigilosamente, su misión era sorprender a la motociclista, sin embargo, fue descubierta antes de que cumpliera su tarea.

- Sé que eres tu Mai, deja de actuar –

- En serio Natsuki, aunque a veces actúas como un lobo solitario, juraría que tienes los instintos de los felinos –

- Los caninos también tienen instintos… y deja de compararme con animales quieres –

- Está bien, lo intentare, aunque no prometo nada – le dedico un sonrisa tonta en señal de paz.

- Mmm… - fue la única respuesta que pudo formular la motociclista.

- Bueno ya, cambiando de tema – tomo el brazo de la morena para que dejara su tarea de encender la motocicleta y le prestara atención – Vine a disculparme, sé que no debí actuar así, se lo difícil que es para ti expresarte y debí ser más sensible –

- Disculpa aceptada – la morena prosiguió con su tarea

- Sabes, Mikoto en ocasiones me platica este tipo de cosas y tal vez podría ser de más ayuda que yo –

- Tranquila Mai, tal vez es producto de mi imaginación, he estado bajo mucha presión, con una sesión de videojuegos estoy segura que desaparecerán – cuando encendió la maquina después de varios intentos, se coloco el casco y le hizo la señal de despedida antes de disponerse a partir, pero fue detenida súbitamente, la peli naranja tomo el casco obligándola a voltear su mirada, levanto el visor que cubría sus ojos.

- Prométeme que lo pensaras si continúan –

- Está bien Mai, será mi plan B, lo prometo –

Mai la abrazo fuerte por unos segundos y dejo que se fuera. En su afán por animar a su amiga para que se recuperase por completo, a veces olvidaba que necesitaba que alguien simplemente la escuchara.

Una vez en su departamento, alisto todo para una noche de relajación; preparo sus títulos favoritos de destrucción, sangre y balas, junto con un tazón de frituras, aderezado con un poco de mayonesa y unas latas de cerveza, todo sobre su espaciosa cama matrimonial.

Pasaron varias horas y los disparos se podían escuchar a varios departamentos de distancia, el tazón se encontraba por debajo de la mitad y solo le quedaban dos latas de cerveza.

- Con esta receta dormiré como un bebe y todo lo que paso estos días habrá desaparecido – una enorme sonrisa se abrió camino en sus serias facciones.

Estaba por completar el último nivel de su juego de zombis, cuando una melodiosa voz le reprocho su comportamiento.

- ¡¿Qué estás haciendo?! –

- "hay no, eres tu otra vez, tranquila Natsuki es solo tu imaginación influenciada por el estrés, solo relájate, de cualquier forma mañana es tu día libre" – pensó la morena mientras intentaba no prestarle atención a la intrusa.

- ¡Hola, disculpa, ¿me estas escuchando?! –

- Eh… si te escucho, pero te ignoro, puesto que solo estas en mi cabeza –

- ¡I beg your pardon! – la castaña se quedo sin palabras por unos segundos viendo que no obtendría respuesta - ¡Mira todo este desorden, latas por toda la habitación, bolsa de frituras tiradas en el suelo, parece que un cerdo se mudo a mi casa! – estas últimas palabras fueron un balde de agua fría para la morena.

- ¡¿Que dijiste?! –

- Lo que escuchaste, un cerdo se mudo a mi departamento, ni siquiera sé porque estás aquí, porque permitieron tal atropello en mi contra, iré con el administrador y exigiré que te saquen de aquí – la castaña se dirigió hacia la puerta y se perdió en el pasillo.

- ¡¿Tu qué?! – Natsuki salto de la cama para tratar de detener a la intrusa, paso por el pasillo, la sala y la cocina pero ya no la encontró - ¡que diantres! – frustrada regreso a la habitación para terminar su juego y ahí estaba ella - ¡¿Qué demonios es lo que quieres mujer?! –

- ¡Quiero que te vayas de mi casa! –

- Escucha mujer – Natsuki se presiono las sienes tratando de controlarse – esta casa es mía, ha estado sola por seis meses, así que no puede ser tuya, por tanto la que debe de irse eres tu – "un momento, se supone que es producto de mi imaginación, ¿Por qué estoy discutiendo con ella?" –

- ¡Claro que no, aquí la única que se ira serás tu! – la castaña hizo un movimiento para empujar a la morena, pero esta la esquivo, colocándose a la orilla de la cama, frente a al ventanal de la habitación.

- La única forma que podrás sacarme de aquí, será que lo hagas tu misma –

La castaña se abalanzó sobre la morena, quien se puso en posición para recibir el ataque, sin embargo, este jamás llego ya que la atacante atravesó por completo su cuerpo y el ventanal, cayendo al vacio, o eso parecía. Natsuki se asomo por la ventana para ver que había pasado pero no vio ningún cuerpo, así que lo más lógico era que por fin se había ido y ya no volvería.

- ¡por fin se fue! – la morena se dejo caer sobre la cama y el sueño por fin la venció.